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Hablan las campesinas productoras de anacardo |
Resumen de la entrevista realizada a las compañeras nicaragüenses de las cooperativas de mujeres productoras de anacardo.
Esta entrevista se realizó el 18 de Junio de 2001 en el almacén de ESPANICA con dos compañeras de Nicaragua que están en Madrid invitadas por PAZ Y SOLIDARIDAD. Aprovechamos para realizar una entrevista, para que tod@s l@s compañer@s de ESPANICA, conozcan un poco más la actualidad de la Economía Popular en Nicaragua y la realidad de las cooperativas de las mujeres, de las campesinas, que cultivan en Nicaragua la semilla de marañón, o, como decimos en España, el anacardo.
Realizó la entrevista Andrés Larrinaga (de Espanica) y participaron en ella Odilia Quiñones y Yolanda Escobar, ambas socias de las cooperativas autogestionarias que producen el anacardo que comercializa ESPANICA.
Vamos a empezar con las presentaciones...
Mi nombre es Odilia Quiñones, trabajo en el Occidente, en el departamento de Chinandega, en dos municipios, de Somotillo y en el CIPRES. A raíz del desastre del Mitch, el CIPRES elaboró una estrategia para el campesinado más pobre de Nicaragua, que es volver a la lógica campesina: producir para la subsistencia, producir para comer. Es decir, en Nicaragua ya no hay perspectivas de poder producir para salir al mercado internacional. Porque todos los precios salen más altos que los costos de venta. Y el productor al final sale perdiendo. Estamos con lo que es la seguridad alimentaria: producir para comer nada más, para la familia, para la subsistencia campesina diaria.
Estamos promoviendo la diversificación de cultivos, porque se cae a veces en el error de que se siembra un solo cultivo y a la hora de llegada no tiene mercado. Por otro lado, se está haciendo al aprovechamiento adecuado del uso y explotación de los huertos familiares. Esto es, más que todo, aprovechar el espacio que tienen alrededor de la casa, sembrando una serie de hortalizas, leguminosas y algunos frutales, con el objetivo de mejorar la dieta alimenticia. Se está promoviendo la entrega de módulos: una vaca gestada, 5 gallinas y un gallo, semillas de frutales, semillas de hortalizas, de forestales y de pastos. Por una parte se vende, por otra parte se consume... Y se produce además.
Y además de esto, se dan capacitaciones sobre la autoestima en la mujer, sobre el liderazgo, sobre el empoderamiento, porque existe mucha dependencia de que todos los hombres son los dueños de las propiedades, de los recursos y de los bienes, por lo tanto la mujer casi no tiene alguna alternativa de solución, como poder organizarse, se le hace muy difícil. Pero estos proyectos vienen a fomentar la organización de mujeres. Es allí donde nosotras nos incluimos como organización cooperativa.

Tenemos dos cooperativas que producen marañón en la zona de occidente. Una está en Tecuaname, municipio de La Paz Centro, departamento de León, y la otra está en Somotillo, departamento de Chinandega, en la parte occidental del país. Somos 16 mujeres organizadas. Las edades andan de 17 a 45 años. La mayoría son madres solteras, predomina un promedio de hijos de 8 por familia. Y, bueno, para buscar una alternativa de solución, CIPRES las ha apoyado desde el 90.
Pero hemos tenido una serie de problemas. Se nos dificulta, bueno, pues porque en Nicaragua no existen estrategias ni políticas gubernamentales que permitan apoyar a la mujer campesina, por lo tanto no accedemos al crédito. CIPRES ha apoyado desde la formación de los grupos de cooperativas hasta todo lo que es capacitación de cooperativas, libros contables, libro diario, los balances... Y ha apoyado también en financiamiento. Gracias a estos apoyos se han hecho algunas infraestructuras.
Y el otro problema ha sido el problema del mercado. A veces salen más caros los costos de producción que los costos de venta. Entonces se nos hace muy difícil entrar al mercado nacional, pero hemos estado tratando de promover el producto a través de distribuidores nacionales, y estos se venden en supermercados, cafetines, restaurantes, pero tienen poca demanda y los precios son muy bajos. Las dos cooperativas sólo han alcanzado a trabajar tres meses al año. Esto permite que los ingresos, en los tres meses, sea un poco regular, pero después, cuando todo mundo queda sin trabajo hay unos que no tienen otra alternativa
Por esto ahora nosotras hemos estado planificando el producir sólo
lo que se va a vender. Y aquí entra mucho el apoyo de ESPANICA a
través de coordinación con CIPRES y entramos también
al Mercado Justo, donde hemos podido tener la oportunidad de mandar algunas
muestras y después algunos pedidos. Esto, pues, nos ha ayudado mucho,
a nosotras como mujeres, porque nos permite que los costos compitan con
los costos de venta y tener un poco de excedente, del 9 al 12 %, y nosotras
nos sentimos motivadas a seguir trabajando. Esperamos que nos sigan apoyando
con estas ventas del Mercado Justo, y también hacemos énfasis
a que los compradores de España se sensibilicen y que pongan un
poco de amor a este producto que nosotras aquí elaboramos, que es
elaborado por manos de mujeres campesinas, la mayoría madres solteras
y que comprando este producto, pueden contribuir al apoyo del desarrollo
de nuestras cooperativas.
Ahora, Yolanda, nos hablas de tu cooperativa
Mi nombre es Yolanda Escobar, vengo de Nicaragua, del departamento de León, municipio de La Paz Centro. La comunidad donde yo habito se llama Tecuaname. Ahí está ubicada la Cooperativa Agroindustrial "Unión de Mujeres Campesinas", cuyas siglas se encuentran en la bolsita del marañón, que es "COAGRUM". Allí, nosotras venimos luchando desde 1995. Nos organizamos como cooperativa y empezamos a producir el marañón, iniciando primero por recolectar la semilla en el campo, comprarla cuando no hay localmente y también producirla.
Hemos entrado en el mercado nacional en los supermercados, en pequeñas
tiendas, en licorerías, por esfuerzo propio y también por
medio de un distribuidor, que él lo canaliza el producto al mercado,
pero allí ya caemos en manos de intermediarios, porque nosotras
se lo damos a él a un precio y él se lo da al supermercado
a otro precio. Entonces sólo trabajamos tres meses al año,
por la falta del mercado, no por capacidad de producir, ni por falta de
materia prima. Sabemos plantarlo en el campo, sabemos cuidarlo, sabemos
recolectarlo y también procesarlo.

En la cooperativa COAGRUM somos 24 mujeres. La edad de las mujeres anda
de 24 años a 53. El 50% pasa de los 40. Ahí, en esas 24 mujeres
tenemos viudas, madres solteras y mujeres que tienen sus parejas también.
Algunas son solas, son cabezas de familia, y en el tiempo que quedamos
sin trabajar hay muchas dificultades porque no hay acceso a otro trabajo,
no hay fábricas, no hay industrias donde nosotras podamos ir a buscar
dónde trabajar mientras tenemos el trabajo en la cooperativa. Nosotras
quedamos prácticamente desempleadas. En esa época lo que
hacemos es integrarnos a la producción agrícola en nuestras
propias parcelitas, sembrando poquitos de maíz, de trigo y pequeños
huertos familiares para el autoconsumo. Y también subsistimos de
una pequeña ayuda que el CIPRES canalizó a través
de PAZ Y SOLIDARIDAD después del huracán. El CIPRES nos ha
apoyado canalizando esa ayuda internacional, dándonos una vaquita,
una cerda, un cerdo por grupo y esos módulos de gallinas, de cinco
gallinas y un gallo, que eso ha venido, pues, a mejorar la dieta alimentaria
de nuestras casas porque hay un poquito de leche, un poquito de huevos
y cierta ayuda.
¿Cómo era la situación de las mujeres antes de formar las cooperativas?
(Yolanda) Pues era muy precaria porque tenían que emigrar a Managua,
a la capital, a buscar trabajo de domésticas o andar con ventas
ambulantes en la calle, buscando un sueldo para mandar a sus casas para
atrás. Tenían que dejar sus niños pequeños
en manos de sus hermanas, de sus madres, para ellas ir a tener un salario
y mandar para atrás. Ahora ha venido a cambiar un poco la
situación con estas ayudas.
En general, ¿cuál es la situación de la mujer campesina en Nicaragua?
Trabaja en el campo y se ocupa del hogar, hace una doble función.
Más duro que el trabajo del hombre. Porque el hombre sólo
va al campo y cuando regresa no hace nada y ella cuando regresa tienen
que hacer la comida, cuidar el hogar, los hijos, ....
¿Cómo se conjuga desde el CIPRES la producción para la exportación y la producción para garantizar la seguridad alimentaria?
(Odilia) Desde el CIPRES la idea es que, como en Nicaragua cada día
seguimos siendo más pobres, no es posible pensar en exportar al
Mercado sin antes estar nutridos. Entonces, lo primordial es la seguridad
alimentaria y, posteriormente, entrar al Mercado. Asegurarnos lo que nos
vamos a comer diario, lo de nuestros hijos, lo de nuestras familias, y
posteriormente entrar al mercado.
Si os parece, vamos a hablar del marañón (anacardo)...
(Yolanda) El marañón es un árbol que a los cinco
años es un árbol que da sus primeras cosechas con buen rendimiento.
Y se utiliza mucho en la reforestación. Además es un árbol
que él es apto a la zona seca y la zona de occidente es la zona
más seca del país. Tiene de quince a veinte años de
vida útil. Y no lleva ningún químico, es un árbol
completamente natural.
ESPANICA ha importado 7 quintales de marañón el pasado año, ¿qué capacidad de producción tienen vuestras cooperativas?
La cooperativa puede producir 7 quintales mensuales. Podríamos
trabajar más teniendo mercado. De esos siete quintales que ha comprado
ESPANICA, tres quintales y medio son de Somotillo y tres quintales
y medio de Tecuaname, porque como somos las dos cooperativas que trabajamos
juntas, cuando hay un mercado, vendemos juntas y cuando estamos sufriendo,
sufrimos juntas. En Nicaragua el anacardo les gusta a la gente, pero no
se puede permitir el lujo de estar comprando aperitivos o postres, sino
que únicamente lo necesario. Y es por eso que se consume poco. Para
Nicaragua es muy caro.
¿Sería posible vender el anacardo como un producto orgánico?
(Odilia) El CIPRES ha hecho mucho esfuerzo porque además otros
países han mostrado interés por los productos Pero se necesita
una certificación y conseguir esa certificación es muy caro
y se necesitaba de muchos terrenos compactos, que hubiera muchas plantaciones.
¿Y qué sucede con los bancos, la financiación, los créditos?
Todo el mundo ahora ve un negocio en sembrar marañón,
pero por parte del gobierno no existe ningún apoyo. Ni financiamiento
para el cultivo, pues, para ningún cultivo, mucho menos para el
marañón. Se tiene que ocupar cercas, grapas, postes y todo
eso, y tiene un costo.
¿Cómo os afecta a vosotras el tema del Comercio Alternativo?
Nosotras pedimos una reflexión a todos los consumidores y que
conozcan y que quieran conocer y que lean los folletos, que vean lo del
Mercado Justo y que también pregunten de dónde viene, quién
lo hizo y cómo se hace. Para nosotras tiene un gran impacto porque
ya no tenemos que darle su comisión al intermediario. Entonces,
para nosotras es muy bueno vendérselo a ESPANICA. Ya es importante
para nosotras porque eso despierta una esperanza de que cada día
los consumidores valoren el producto y nos compren más. Por lo menos,
que ya cuando venga otro contenedor, ESPANICA no nos diga: quiero 7 quintales:
quiero 14, quiero 20... Entonces, esto es lo que nosotras esperamos.
Un tema delicado es el del trabajo infantil...
Odilia) Bueno, por hablar un poquito, en Nicaragua existen muchas razones por las cuales los niños desde jóvenes, desde pequeños comienzan a trabajar. Pues, a mí también me tocó trabajar desde muy pequeña, porque los padres de Nicaragua son muy pobres. Casi nadie se da el lujo de tener los hijos, ya después de 10 años y que estén sólo en casa. Hacen una u otra cosa, pero en Nicaragua, en todos los pobres, casi todos los jóvenes trabajan. Es difícil, porque tal vez el padre quisiera que los niños se mantuvieran tranquilos como en estas condiciones de estos países europeos, pero ni las condiciones económicas ni las circunstancias lo permiten. Pero en Nicaragua, por las condiciones económicas, pues, se trabaja en la unidad familiar.
El caso de mi compañera de trabajo, su hijo salió de 6º
grado, tenía 14 años; quería mandarlo ella al estudio
secular, pero ya no pudo tienen que ir hasta un pueblo que se llama Malpaisillo,
que es el más cercano; hay que caminar 17 kilómetros en un
bus de pasajeros, pero, a diario tenés que pagarle al bus.
El pasaje es muy caro: les cobran 3 córdobas de ida, 3 córdobas
de vuelta. Y ella no tiene un salario fijo. Entonces, aunque ella quiera
que su hijo se supere, la capacidad económica no deja. Ve, ella
es madre de seis hijos.
¿Qué os parece la estrategia de ESPANICA?
(Odilia) Pues me parece muy importante, porque esta empresa participan
beneficiarios directos de Nicaragua, y, pues, son dueños, digamos,
son dueños algunos beneficiarios de Nicaragua y ESPANICA y el costo
del producto aumenta del 9 al 12% y este ingreso llega directamente al
productor. Y esto es muy importante porque no participan otros intermediarios,
sino que son ellos lo que se encargan de hacer todo el trabajo de la comercialización
y no pasa por muchos intermediarios. Porque cuando ya está en manos
de cuatro ya estás viendo que hay cuatro ganancias y al productor
le llega lo mínimo.
¿Y qué papel tiene el CIPRES en todo esto?
(Odilia) Bueno, el CIPRES apoya a los productores en los contactos de comercialización, en los impuestos, en capacitaciones, ... también el CIPRES tiene una Oficina de Comercialización donde se encarga a nivel interno que los productores puedan promover sus productos, ponerlos a la venta.
(Yolanda) Yo diría del CIPRES que él se encarga de darle la mano al productor. Primero organizándolo, después legalizándolo como cooperativa y después dándole la forma de que aprenda a caminar solo y que aprenda a comercializar sus productos por medio de la Oficina de Comercialización, porque ellos apoyan a las cooperativas en la comercialización.
El CIPRES tuvo una experiencia, al lado de Río San Juan, donde se formaron cooperativas de frijol rojo, y de gengibre y quequisque; y hubo una promoción muy grande con el mercado de Costa Rica. Y, una vez capacitados, CIPRES los dejó solos, que ellos formaron sus contactos de comercialización y, bueno, hoy, todo Río San Juan se organizó, y hay una confederación de cooperativas, una asociación. Y estos ya exportan, y tienen su procesadora en Río San Juan. Ellos tienen su procesadora y su secadora, y exportan al mercado desde Nicaragua hasta Costa Rica. Bueno, esa es más que todo la idea de CIPRES: primero producir para comer, que entren al mercado; que pasen de la subsistencia al mercado, y que con esos ingresos, pues, puedan mejorar su situación de vida.
A través de la asociatividad campesina. El objetivo del CIPRES
es promover la asociatividad campesina, la autogestión comunitaria
y, una vez que estén estos ya entrenados, pues, puedan ser parte
del desarrollo económico.
¿Qué se espera del consumidor español?
(Yolanda) Que se sensibilice con los campesinos nicaragüenses,
que comprando sus productos está apoyando al desarrollo de ellos,
y está ayudando a miles de familias con eso.
¿Qué os parece que sean grupos y asociaciones los que distribuyen los productos de ESPANICA?
Pues lo miramos muy bien, porque si por lo menos, el producto se pone en una tienda y no se hace conciencia, no tendría éxito. Y así, por medio de los grupos, nosotros hemos podido analizar que desde el momento que un consumidor se adapte y le guste mucho el producto, entonces ya no va a tener necesidad que le digan: "Cómprame, cómprame" , porque él lo va a buscar.
(Odilia) Lo que hemos notado es que hay mucha sensibilización,
y todos están anuentes a promover este sistema de Mercado Justo.
Y que tenemos esperanzas de que con la contribución de ellos, mediante
que van conversando con otros, van platicando, van tratando de concientizar
–dicen que "granito a granito se llena el buche la gallina"-, y así
sucesivamente, van contribuyendo a comprar más y, entre más
compren, pues, el volumen de demanda va a ser más y contribuyen
al mejoramiento y desarrollo de nuestras cooperativas.
Muchas gracias, os deseamos mucha suerte...
Nos sentimos muy contentas de haber conocido y de ser partícipes
de este proyecto.