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La deuda externa de Nicaragua |
Antecedentes
A partir de los años 50 se inicia la historia moderna del crédito a Nicaragua. En esa década una delegación del Banco Mundial visita por primera vez el país y, después de realizar un estudio de su economía, le otorgó el primer crédito. Posteriormente, en la década de los 60 el BID (Banco Interamericano de Desarrollo) pasará a representar la principal fuente de recursos para el país, con sus programas de crédito para la ganadería y el arroz.
En 1970 el Banco Mundial declara que Nicaragua había pasado a
ubicarse dentro del bloque de países de ingresos medios y, por tanto,
no era sujeto a crédito. Además, como consecuencia de la
crisis norteamericana, la administración Nixon recortó los
programas de ayuda exterior. Por estas razones Nicaragua tuvo que recurrir
a la banca privada internacional para la obtención de crédito.
Así, los acreedores privados pasaron de representar el 13,5% de
los desembolsos en el período 1961-66 al 56,8% en el período
1966-75.
La crisis
Es en la década de los 80 cuando comienza la verdadera crisis financiera de Nicaragua. Este país, al igual que sus vecinos latinoamericanos, experimenta una caída dramática de los precios del mercado mundial para sus principales exportaciones. Ello trajo como consecuencia, junto con unas altas tasas de interés, un rápido deterioro económico.
Por otro lado, dada la situación de guerra en la que se encontraba el país, la situación se volvió extrema, ya que era necesario obtener recursos económicos para satisfacer las necesidades básicas de la población, que se financiaron a través del creciente gasto del estado, el subsidio del precio de los alimentos y un intercambio sobrevalorado de la moneda, lo que dio lugar a una hiperinflación incontrolada (que alcanzó un 36000%), un déficit crónico de la balanza de pagos y un aumento considerable de la deuda externa.
El gobierno sandinista se enfrentó a la crisis por medio del
continuo impago del servicio de la deuda, contrayendo una deuda masiva
con el bloque soviético y aumentando la emisión de dinero,
políticas que precipitaron la economía a una situación
insostenible.
La deuda en la década de los 90
Cuando el gobierno de Violeta Chamorro asumió el poder en 1990, el contexto global para manejar la crisis de Nicaragua había cambiado totalmente. Estados Unidos levantó el embargo económico, los organismos multilaterales iniciaron nuevas negociaciones para otorgar nuevos préstamos a Nicaragua, que recibió más de US$ 600 millones en donaciones externas el primer año de gobierno. Esta ayuda estaba condicionada a la reanudación inmediata de pagos de la deuda y a los acuerdos con el AID, Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional
A finales de 1990 el monto de la deuda externa de Nicaragua era de US$ 10.715 millones, equivalente a 6,8 veces el valor del PIB y 27,4 veces el valor de las exportaciones de bienes y servicios.
A finales de 1997 el saldo de la deuda externa alcanzó US$ 6.000
millones, 3 veces el PIB. El servicio de la deuda ese año representaba
el 56% de las exportaciones de bienes y servicios y el 85% de los ingresos
ordinarios del Gobierno. A finales de 1998 la deuda externa era de US$
6.270 millones.
Los programas de ajuste estructural (ESAF)
Todo país que trate de negociar su deuda externa, tanto con acreedores privados como con organismos multilaterales, debe comprometerse a aplicar una serie de políticas establecidas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial para lograr los ajustes macroeconómicos requeridos.
Las políticas de este ajuste estructural tratan, entre otras cosas de:
Resultados del Programa de Ajuste Estructural
El programa de estabilización ha tenido un éxito razonable en cuanto a
Entre 1990 y 1997 los porcentajes de gasto social en salud descendieron del 45% al 40%. En educación se pasó del 46% al 41%. El gasto social, en general, disminuyó un 32%.
En 1996 el gasto por el pago del servicio de la deuda externa per cápita fue 2,7 veces mayor al gasto per cápita en salud el mismo año.
En cambio, los impuestos han aumentado notablemente. Se trata, fundamentalmente,
de impuestos indirectos (regresivos). El impuesto sobre los combustibles
y el Impuesto General de Ventas (equivalente al IVA en otros países)
son los impuestos que concentran el mayor peso de la carga tributaria.
La financiación del sector agrícola
En un país fundamentalmente agrícola como Nicaragua, esta cuestión adquiere una importancia trascendental en la vida económica del país.
El programa de ajuste en Nicaragua se basa en la premisa de que los bancos estatales no son lo suficientemente eficientes ni rigurosos como para conceder créditos directamente. Bajo estas bases, el BANADES (Banco Nacional de Desarrollo) desapareció, siendo la banca privada la que ha asumido el papel de la financiación. Esta banca aplica tasas de interés extremadamente altas, logrando ganancias elevadas.
Estos bancos privados tienden a concentrar los préstamos en los
grandes productores, con la creciente y significativa exclusión
de los pequeños productores. Mientras que en 1980 el crédito
formal rural alcanzó al 60% de los campesinos, en 1994 sólo
obtuvieron financiación el 21%
Iniciativa para el alivio de la deuda a países pobres altamente endeudados (HIPC)
La preocupación de políticos y presidentes de bancos centrales por el obstáculo que representa para muchos países empobrecidos la carga de la deuda desembocó en 1996 en una iniciativa para garantizar los avances logrados mediante los esfuerzos de ajuste estructural y de reforma en la política económica.
Un país puede beneficiarse de esta iniciativa si cumple los siguientes criterios:
La iniciativa prevé diversas etapas:
La iniciativa HIPC en Nicaragua
Nicaragua reúne algunos de los requisitos necesarios para entrar en dicha iniciativa:
En 1999 Nicaragua alcanzó técnicamente el punto de decisión. En tres años más se le condonará un 80% de la parte de su deuda externa, al alcanzar el punto de culminación. Sin embargo, este 80% se refiere únicamente a la deuda que Nicaragua tiene contraída con el Club de París y contratada hasta el 30 de octubre de 1988, es decir, sobre el total de US$ 6270 millones que Nicaragua tenía a finales de 1988, ese 80% que se va a condonar representa sólo 1199 millones.
Según el economista Néstor Avendaño, negociador de la deuda externa en el Gobierno Chamorro: "con la iniciativa HIPC, aplicada tal como es, Nicaragua seguirá siendo un país pobre y altamente endeudado. Del total de la deuda en Nicaragua, el 30% es deuda multilateral, la que siempre hay que pagar si se quiere seguir recibiendo préstamos. Pero, aún si el 70% restante nos fuera borrada por una decisión política del resto de los acreedores, Nicaragua tampoco dejaría de ser un país pobre y altamente endeudado. Para el caso de Nicaragua, la HIPC es a estas alturas totalmente insuficiente."
En 1998 Nicaragua pagó US$ 332 millones en servicio de deuda,
en 1999 pago 333 millones y a partir del año 2002 y durante los
siguientes 7 años pagará un promedio de 387 millones de dólares
anuales.
Alternativas
En Nicaragua, al igual que ocurre con el resto de los países pobres, la deuda externa representa una carga tan pesada, que hace inviable cualquier avance económico o social. La situación actual es insostenible a pesar de los enormes esfuerzos que se realizan para buscar una salida. Muchos afirman que la deuda y sus altísimos intereses están más que pagados con el saqueo y la explotación a los que están sometidos muchos países pobres.
Mucho se habla en estos días sobre el problema de la deuda externa y son diversas las iniciativas, actos y campañas a nivel mundial que se están celebrando para tratar de dar con alguna solución a este problema.
A continuación se presenta una propuesta del economista peruano
Oscar Ugarteche: