El fondo monetario, ecológico y social del desastre
 
 
Autor: Orlando Núñez Soto
[Publicado en EL NUEVO DIARIO de Nicaragua, 10-nov-98 a raíz del desastre ocasionado por el Huracán Mitch]
 

 
 




 
El desastre

Un desastre de tal dimensión no podría haber sido causado por una semana de lluvia con una precipitación que no llega a los mil milímetros. Otras zonas de Nicaragua, como Río San Juan, u otras partes del mundo, registran mayores precipitaciones en mayor tiempo y la situación no tiene semejanzas. La verdad es que un 80% del sacrificio humano y económico provocado por el Huracán sólo podría explicarse por el estado ecológico y social en que agoniza Nicaragua: nuestra población y nuestra agroecología han venido siendo diezmadas incesante e inmisericordemente, el despale (deforestación) y la pobreza extrema prepararon las condiciones para que una lluvia destruyera el 40% de la economía agropecuaria y generara un millón de damnificados.
 
 

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El otro sector privado

La economía nicaragüense puede definirse como una economía agropecuaria. Los productores del campo producen el grueso de la alimentación y de las divisas, y en Nicaragua la economía agropecuaria es esencialmente una economía campesina y cooperativista. Sin embargo el mercado y la opinión pública identifican al sector privado con los grandes empresarios y señalan como productores a los grandes comerciantes y banqueros, las imágenes del desastre muestran al viejo sector privado (30%) ufanándose de ser el motor de la economía, invisibilizando al otro sector privado (70%)
 
 

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Los pobres producen la riqueza

En Nicaragua los productores son pobres y los pobres producen la riqueza. Los campesinos y las campesinas son los más pobres, a pesar de producir el maíz y los frijoles, las frutas y las verduras, la carne y la leche, la leña para cocinar, todo el ajonjolí y gran parte del tabaco y del café. Las mujeres pobres son las que procesan la comida para alimentar a las pobres familias campesinas que producen la riqueza. Sin embargo, las imágenes del desastre muestran a los pobres recibiendo alimentación y ayuda de los ricos, lo que alimenta la impresión de que los pobres viven de la limosna de los ricos.
 
 

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Una economía tributaria y endeudada

La economía nicaragüense, al igual que la mayoría de las economías subordinadas al capital transnacional, se ha convertido en una economía tributaria. La mayor parte de las exportaciones generadas por los productores se destinan a pagar la deuda externa. Más de la mitad de los impuestos (impuestos indirectos) la pagan los pobres, e igualmente la mayor parte de estos impuestos sirven para pagar la deuda externa. Más del 50% de la deuda externa ha sido contraída en el período 90-98 a través de los organismos internacionales y los países ricos que en la década de los 80 nos tuvieron castigados financieramente.

La economía tributaria es generada por la imposición de precios internacionales. Los productores nicaragüenses tienen que producir cada día más para comprar cada día menos. Si los precios del café bajan en un 40%, hay que producir 40% más para comprar el mismo tractor que vale 40% más que antes. Sin embargo, las imágenes del desastre muestran a los países ricos ayudando a los pobres de este país, lo que da la impresión de que los países pobres viven de la cooperación internacional.
 
 

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Se revierte la reforma agraria y se mantiene el ESAF (Programa de Ajuste Estructural del FMI)

Con el ajuste, los campesinos perdieron el crédito y los rendimientos, siendo conminados a pagar o perder las tierras poseídas por la reforma agraria. A raíz de la privatización comenzaron a regresar centenares de miles de hectáreas a los antiguos dueños, y los jueces y la policía procedieron a desalojar a los campesinos. A causa de la reconcentración de la tierra los campesinos son obligados a producir en los cerros, en las cañadas, en los manglares, en las veredas de los ríos, en las laderas, es decir, donde más daño puede hacer cualquier tormenta tropical; tal como pasa con las tierras del Pacífico, donde los terratenientes empujan al campesinado hacia los volcanes aledaños, último tramo de la frontera agrícola.

Los campesinos venden el maíz a 20 córdobas para que el sector privado lo revenda a 200 córdobas, venden ajonjolí a 150 córdobas para que el sector privado lo exporte a 500 córdobas, venden café a 80 dólares el quintal para que el importador neoyorquino lo redistribuya a 300 dólares el quintal, ya que nuestros países no pueden traspasar el proteccionismo norteamericano, etc. El ESAF cerró la banca nacional y el gobierno liberal hostiga a las ONGs. Ahora los campesinos adquieren crédito del sector privado usurario al 50% y hasta 500% (10% mensual) de interés por año.

El ESAF y el gobierno liberal estimulan la apertura comercial y la importación para los productos campesinos, pero subsidian el precio del azúcar y obligan a la población nicaragüense a pagarle al empresario nacional 250 córdobas por quintal, aunque el precio del mercado mundial sea de 60 córdobas. Sin embargo, la imagen publicitaria del desastre muestra a unos funcionarios gubernamentales repitiendo la receta y el eslogan del FMI: "el subsidio es comunista, el paternalismo sandinista con el campesinado destruyó la economía nicaragüense", sin que su cultura académica les permita percatarse que el mercado libre del ESAF es sólo para los países ricos y para los ricos de los países pobres.
 
 

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Un millón de refugiados para urbanizar la pobreza

Un millón de campesinos y campesinas esperan mitigar el hambre durante un mes, tiempo que durará la noticia y la compasión nacional e internacional. Un millón de personas esperando el agua de mayo y la cosecha de agosto de 1999, si es que pueden regresar a las tierras que tienen que pagar al gobierno (al gremio de las cooperativas de UNAPA le exigen que pague 20 millones de dólares por las tierras y bienes que hoy se encuentran semidestruidas), si es que alguien les presta para la semilla y los fertilizantes, si es que pueden vivir ocho meses sin comer, si es que Nicaragua repone los mil millones de dólares perdidos, si ese que Nicaragua cumple el ESAF. Dada las imágenes y los discursos de funcionarios nacionales e internacionales, incluso de la oposición, todo hace pensar que gran parte de esos campesinos y campesinas ingresarán al mundo libre de la desastrosa urbanización sin industrialización de nuestros países.
 
 

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El desastre natural muestra el rostro de la dictadura

El terremoto de 1972 mostró la incapacidad, el sectarismo, la arrogancia, la pobreza, la corrupción del dictador Somoza, así como la protección del gobierno norteamericano. El huracán de 1998 muestra igualmente los mismos males históricos, la misma farsa del modelo económico y político, la misma indignación de la gente, esta vez bajo la dictadura administrativa del presidente Alemán.
 
 

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