Citas relacionadas con el café y las ciencias
 

En ocasiones el café ha servido como fuente de inspiración a científicos de diversas áreas. El intercambio y análisis de ideas alrededor de una taza de café ha dado lugar a experimentos, propuestas de investigación  y descubrimientos. En esta sección presentamos una selección de citas en las que científicos célebres mencionan el café.



Melvin Schwartz (The first energy neutrino experiment)

La primera concepción del experimento tuvo lugar a finales de 1959. El Departamento de Física de la Universidad de Columbia tenía una tradición de la "hora del café" en la cual se discutían intensamente los últimos problemas de la Física. En una de estas sesiones, el profesor T.D. Lee mantenía una discusión acerca de las posibilidades de investigar las interacciones débiles a altas energías. Se consideró un cierto número de experimentos que fueron rechazados como irrealizables. Al finalizar la reunión persistía un cierto sentimiento de frustración, acerca de lo que podría hacerse alguna vez para desentrañar las interacciones débiles a altas energías del resto de las interacciones que tienen lugar cuando las partículas energéticas chocan con los blancos. El único rayo de esperanza fue la expectativa de que las secciones eficaces características de las interacciones débiles crecían con el cuadrado de la energía del centro de masas.

[Concepción, planificación e implementación del experimento]

(Conferencia pronunciada durante la aceptación del Premio Nobel de Física)
 
 

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James D. Watson (La doble hélice)

[Ganador del Premio Nobel de Fisiología y Medicina, 1962]

Mientras tomaba su café de la mañana, Francis abrigaba, sin embargo, la esperanza de que quizá dispusiéramos ya de suficientes datos experimentales para determinar el resultado. Tal vez pudiéramos comenzar el juego con varios grupos de hechos completamente diferentes y, no obstante, llegar a las mismas soluciones finales. Quizá lográramos resolver todo el problema concentrándonos, simplemente, en la forma más bella con que se arrolla una cadena polinucleótida. Así, pues, mientras Francis continuaba pensando en el significado del diagrama de rayos X, empecé a reunir los diversos modelos atómicos en varias cadenas, disponiendo en líneas varios nucleótidos.

[Cap. XII]
 

Con la cena sobre la mesa, traté de fijar nuestros pensamientos en el número exacto de cadenas. Argüí que, midiendo el emplazamiento del reflejo interior en la primera y segunda líneas, podríamos situarnos de inmediato en el buen camino. Pero, como Maurice no respondiera, no podía decidir si daba a entender que nadie en el "King's" había medido los reflejos pertinentes o, simplemente, deseaba comer antes de que la cena se enfriara. Comí de mala gana, esperando que después del café podría obtener más detalles si le acompañaba hasta su piso.

[Cap. XXIII]
 

Durante la cena, en Portugal Place, volví a sentirme preocupado por lo que estaba mal. Aunque seguía insistiendo en que debíamos colocar la columna en el centro, sabía que ninguna de mis razones era muy sólida. Por fin, mientras tomábamos  café, reconocí que mi resistencia a poner las bases en el interior se debía, en parte, a la sospecha de que ello permitiría construir un número casi infinito de estructuras de este tipo y entonces nos encontraríamos con la tarea prácticamente imposible de decidir cual de ellas era la correcta.

[Cap. XXIV]
 

Después de tomar el café, Odile quiso saber si en el caso de que nuestro trabajo fuera tan sensacional como todo el mundo le decía, aún tendrían que exiliarse a Brooklyn. Quizá debiéramos quedarnos en Cambridge para resolver otros problemas de igual importancia. Traté de tranquilizarla, poniendo de relieve que no todos los hombres americanos se cortaban el pelo al rape y que había montones de mujeres americanas que no llevaban calcetines blancos por la calle. Tuve menos éxito al explicar que el mayor atractivo de los Estados Unidos consistía en sus amplios espacios abiertos, a los que nunca iba nadie

[Cap. XXVII]
 


 

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Harold W. Kroto (Autobiografía)

[Premio Nobel de Química, 1996]

En aquel tiempo, NRC era el único servicio nacional que era reconocido como un éxito genuino a nivel mundial. Sospecho que esto se debía a que el legendario Steacie había dejado a los investigadores hacer la ciencia que ellos querían, ahora desgraciadamente -como en casi cualquier otro lugar- los administradores deciden que se debe hacer. Recuerdo que hice fácilmente amistad con otros investigadores postdoctorales que se congregaban cada mañana en el histórico despacho 1057, el lugar para tomar café y té. La atmósfera que allí se respiraba era bastante distendida y muchos de los presentes, incluyendo a Reg Colin, Cec Costain, Fokke Creutzberg, Alec Douglas, Werner Goetz, Jon Hougen, Takeshi Oka y Jim Watson y sus familias se hicieron amigos nuestros para siempre.

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Sir Arthur Lewis (Autobiografía) 

[Premio Nobel de Ciencias Económicas, 1979]

Desde mis días de estudiante, yo había buscado una respuesta a la pregunta de qué es lo que determina los precios relativos del acero y del café. El enfoque mediante la utilidad marginal no tenía sentido para mí. Y el marco de Heckscher-Ohlin no se podía utilizar, ya que supone que las contrapartes tienen las mismas funciones de producción, cuando lo cierto es que el café no se puede cultivar en la mayor parte de los países que producen acero. 
Otro problema que me había preocupado era de índole histórica. Aparentemente, durante los primeros 50 años de la revolución industrial, los salarios reales en Gran Bretaña permanecieron más o menos constantes, mientras los beneficios y el ahorro crecía. Esto no cuadraba con el marco neoclásico, en el cual el incremento de la inversión debería producir un incremento en los salarios y una disminución en la velocidad de retorno del capital.
Un día de agosto de 1952 mientras caminaba en la carretera de Bangkok, se me ocurrió rápidamente que ambos problemas tenían la misma solución. Descarté la suposición neoclásica de que la cantidad de trabajo es fija. Una "ilimitada oferta de trabajo" mantendrá los salarios bajos, produciendo  café barato en el primer caso y altos beneficios en el segundo. El resultado es una economía dual (nacional o mundial) en la que una parte es una reserva de trabajo barato para la otra. La oferta ilimitada de trabajo se deriva últimamente de la presión demográfica, por tanto es una fase del ciclo demográfico.

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Robert E. Lucas Jr (Autobiografía)

[Premio Nobel de Ciencias Económicas, 1995]

En 1963 Richard Cyert, el nuevo Decano de la Escuela Superior de Administración Industrial en el  Instituto Carnegie de Tecnología (ahora Carnegie-Mellon University), me ofreció una plaza en la Facultad. Yo había conocido a Allan Meltzer y Leonard Rapping en mi trabajo de seminario allí y yo sabía que la ESAI sería un lugar estimulante y adecuado para mí. La figura más destacada de la ESAI era Herbert Simon. Aunque Simon ya no trabajaba en Economía cuando yo llegué a Carnegie, el siempre estaba dispuesto a hablar sobre economía (o sobre cualquier otro área de ciencias sociales o de gestión) durante el almuerzo o tomando café. El nos transmitió a todos en la ESAI el sentimiento de estar en primera división y nos ayudó a desarrollar la sensación de que el trabajo importante se estaba en Chicago o Cambridge.
 

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Max F. Perutz (The Medical Research Council Laboratory of Molecular Biology) 

[Premio Nobel de Química, 1962]

La experiencia me había enseñado que algunos laboratorios fracasan porque sus científicos nunca hablan unos con otros. Para estimular el intercambio de ideas, construimos un bar en el que la gente pudiera charlar tomando el café de la mañana, durante el almuerzo o a la hora del te. Este bar fue gestionado durante más de 20 años por mi esposa, Gisela, que estuvo al tanto de que la comida fuera buena y la gente allí pudiera hacer amigos. Los instrumentos científicos se compartieron, en vez de ser guardados celosamente como una propiedad privada, lo cual permitió ahorrar dinero y también obligó a la gente a hablar unos con otros. Cuando el dinero se quedó corto, durante la construcción del laboratorio yo sugerí que se podría ahorrar dinero dejando las puertas sin cerraduras, simbolizando así la ausencia de secretos. 

[Haciendo que las personas  hablen y se escuchen unos a otros]
 


 

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Michael Smith (Nota de prensa de la Academia Sueca de Ciencias)

[Anuncio del Premio Nobel de Química de 1993]

Un sueño de los investigadores bioquímicos había sido alterar una palabra determinada del código en la molécula de DNA para poder estudiar cómo difieren las propiedades de la proteína mutada y de la proteína natural. El sueño se hizo realidad  mediante el uso de las técnicas de Smith de mutación dirigida basada en los nucleótidos. Ya en 1970, Smith aprendió a sintetizar oligonucleótidos y fragmentos de DNA químicamente. También estudio cómo estos fragmentos sintéticos podían ligar un virus al DNA. Smith descubrió entonces que incluso si una de las letras del fragmento sintético de DNA era incorrecta, todavía podría unirse en la posición correcta en el DNA del virus y utilizarse cuando se sintetizaba nuevo DNA. Al principio de la década de los 70, Smith se encontraba como investigador visitante en Cambridge y cuenta la historia que fue en una discusión, en una pausa para tomar café cuando surgió la idea de obtener un oligonucleótido sintético reprogramado para ligarlo a una molécula de DNA y hacerlo entonces que se replicara en un organismo receptor. Esto daría una mutación que, a su vez, podría ser capaz de producir una proteína modificada. En 1978 Smith y sus colaboradores hicieron que esta idea funcionase en la práctica.

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Henri Poincaire (Science et Methode)

Durante quince días luché para demostrar que no existían funciones análogas a aquellas que he denominado Fuschianas. Yo era entonces muy ignorante. Cada día me sentaba en mi mesa de trabajo durante una o dos horas, intentaba un gran número de combinaciones y no llegaba a ningún resultado. Una noche, en contra de mi costumbre, tome café negro. No podía dormir, las ideas me llegaban como nubes, las sentía estallar hasta que, por así decirlo, veía las ecuaciones unirse para formar combinaciones estables. A la mañana siguiente había demostrado la existencia de una clase de funciones Fuschianas, derivadas de la serie hipergeométrica. Sólo tenía que escribir los resultados, lo que me llevó unas cuantas horas.

[Leuba, J.H.,(1925) Psychology of Religious Mysticism, Harcourt, Brace & Co., New York City]
 


 

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Kary Mullis (Dancing naked in the mind field)

[Ganador del Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1993]

El laboratorio en el que aprendí más sobre la vida estaba presidido por Joe Neilands. Pienso que él me enseñó en especial tres cosas:
 

Joe Neilands me hizo ser consciente de la realidad diaria. Yo ya sabía muchas cosas acerca del Universo pero había dedicado poco tiempo a pensar sobre el presente y sobre la gente alrededor mío.

[Capítulo 3]
 
 

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Craig Loehle (A guide to increased creativity in research- Inspiration or Perspiration)

Empezar por el principio al escribir un trabajo es una cosa que intimida a cualquiera. El autor notará rápidamente las fatigas que ello produce y se detendrá a cada paso a retocar lo que ha escrito, con lo cual se verá continuamente paralizado. Este movimiento enloquecido es también contrario para el pensamiento creativo. A veces, una carrera puede ayudar a curar los dos problemas anteriores: siéntese con una taza de café (optativo) y defina un fragmento breve que debe escribir en un tiempo determinado, por ejemplo, una hora para la sección de métodos del trabajo. Entonces empiece a escribir a la carrera sin preocuparse por cuestiones de gramática o de estilo, que podrán corregirse más adelante. Deje espacios en blanco en el lugar en que deben ir las referencias. Con frecuencia, esta forma de trabajar hará que supere la marca prevista y esté trabajando durante horas. Si, por el contrario, no es un buen día, esta técnica le permitirá al menos conseguir una o dos horas de sólido trabajo.

[C. Loehle (1990) BioScience, Vol 40 (2), p. 123-129]
 


 

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Bruce Charlton (Tormentas en una taza de café: la costumbre que hace que la ciencia sea interesante)

[Profesor del Departamento de Anatomía de la Universidad de Glasgow]

Rara vez caemos en que el aspecto más importante de la vida científica no son los experimentos, ni la escritura de artículos, ni siquiera la asistencia a congresos: es la pausa para tomar café.
La pausa para tomar café me mantiene en forma y si yo tuviese que trabajar en un departamento en el que no existiese esa costumbre, acabaría con mi mente muerta en una semana. Esto puede sonar como una hipérbola, pero estoy siendo todo lo exacto que puedo. Realmente, la pausa para tomar café es la verdadera razón por la que soy un científico.
¿Por qué es esto así?. Bien, principalmente por las deficiencias de la vida académica tal como es si la comparamos con como debería ser.

[New Scientist, Vol 124, núm 1695, 16-Dic-1989]
 
 

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Alan MacDiarmid y Hideki Shirakawa (Nota de prensa de la Academia Sueca de Ciencias)

[Anuncio del Premio Nobel de Química de 2000]

Cómo se reveló la conductividad del polímero (y la importancia de una pausa para el café)

Shirakawa estaba estimulado por el descubrimiento. La película plateada era trans-poliacetileno y la reacción correspondiente a otra temperatura daba, en cambio, una película cobriza. La última película parecía estar compuesta de cis-poliacetilene casi puro. Este modo de variar la temperatura y concentración de catalizador se iba a convertir en decisivo para el desarrollo futuro.

En otra parte del mundo, el químico MacDiarmid y el físico Heeger estaban experimentando con otra película de aspecto metálico del polímero inorgánico (SN)x. MacDiarmid mencionó esto en un seminario en Tokio. Aquí la historia hubiera terminado súbitamente, de no haber coincidido Shirakawa y MacDiarmid accidentalmente durante una pausa para el café.

Cuando MacDiarmid se enteró del descubrimiento de Shirakawa de un polímero orgánico de aspecto también plateado, invitó a éste a la Universidad de Pennsylvania en Filadelfia. Ambos consideraron la posibilidad de modificar el poliacetileno por oxidación mediante vapor de iodo. Shirakawa sabía que las propiedades ópticas cambiaban durante el proceso de oxidación y MacDiarmid sugirió que pidiesen a Heeger que le echase un vistazo a la película. Uno de los alumnos de Heeger midió la conductividad del trans-poliacetileno y ¡eureka!. ¡La conductividad había aumentado diez millones de veces! 

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Dudley Herschbach (50 Años de Química Física: Homenaje a los maestros, métodos y moléculas)

[Premio Nobel de Química en 1986]

Justo antes de abandonar Harvard, fui a despedirme de George Kistiakowsky. Yo lo respetaba como un científico y ciudadano ejemplar, así como por su encantadora personalidad. Cuando abandonó Washington para trabajar como consejero científico de Eisenhower, Kisty me había pedido, entre otras cosas, que asistiera a la hora diaria del café con su grupo y que me mantuviese en contacto con sus estudiantes graduados. Esto amplió mi perspectiva tanto de la cinética química como de la labor de tutorías, especialmente cuando Kisty me invitaba a las conferencias que mantenía con sus estudiantes en sus visitas esporádicas a casa. En una de tales reuniones, Kisty explicó como rediseñar una línea de vacío para ahorrar 18 dólares, contando a la vez sus efuerzos análogos el día anterior para recortar mil millones de dólares de un gasto innecesario en el presupuesto de la Fuerza Aérea. En otra ocasión, Kisty había confirmado la historia legendaria sobre un experimento de haces moleculares que había intentado hacía varios años. Frustrado por la velocidad inadecuada de bombeo, había destrozado finalmente su aparato con una barra...

[Dudley Herschbach (2000) Annual Review of Physical Chemistry, Vol 51, p. 1-39]
 
 

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Severo Ochoa (The pursuit of a hobby)

[Premio Nobel de Medicina en 1959]

La bioquímica era un tema popular y a nuestras conferencias acudían muchos miembros de otros departamentos, una razón adicional para "ponernos las pilas". Al igual que ya había hecho en Farmacología, mantuve el Departamento de Bioquímica como una entidad pequeña y unida, donde todos nos conocíamos bien y nos apreciábamos. Coincidíamos todas las tardes para tomar café y discutir nuestros problemas. Esto fue de gran ayuda y nos mantuvo a todos, incluyendo graduados y estudiantes postdoctorales, bien informados y con un gran interés en las actividades del Departamento. La productividad científica y el espíritu del Departamento de Bioquímica, en un sentido tanto humano como académico, eran excelentes.

[Severo Ochoa (1980) Annual Review of Biochemistry, Vol 49, p. 1-30]

 

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Glenn T. Seaborg (Prematurity, Nuclear Fission, and the Transuranium Actinide Elements, en Prematurity in Scientific Discovery, editado por Erns B. Hook, University of California Press: Berkeley, 2002 (p. 39)

Durante los dos años siguientes a la charla y antes del descubrimiento de la fisión, mi interés en la radioactividad inducida por neutrones en el Uranio, persistió y, de hecho, aumentó. Leí y releí cada artículo publicado sobre el tema. Estaba intrigado por la situación: intrigado por el concepto de la interpretación transuránida de los resultados experimentales y confundido por las inconsistencias de esta interpretación. Recuerdo haber discutido el problema con Joe Kennedy, un colega investigador, a menudo a tempranas horas de la mañana en el viejo Varsity Coffee Shop, en la esquina de Telegraph Avenue y Bancroft Way, cerca del campus de Berkeley, donde íbamos con frecuencia a tomar una taza de café y algo de comer tras una noche de laboratorio.  


 

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