G. Buster
La escena puede corresponder perfectamente a una comedia posmodernista americana: joven ejecutivo especialista en reestructuraciónes empresariales se despierta por la mañana en medio de la resaca y recuerda una terrible pesadilla en la que unos camioneros y unas tortugas le impiden el paso por las calles y no llega por su culpa al consejo de administración donde iba a comprar la fábrica mas importante de la ciudad y a venderla en trozos después de despedir a los trabajadores. ¿Recuerda a alguna de las películas de los últimos años? Pues no es una película, ha pasado de verdad en Seattle.
No han transcurrido dos meses desde el fracaso de la Conferencia Ministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMC), que debía inagurar la llamada "Ronda del Milenio", cuando ya compiten entre si varias escuelas de historia revisionistas que quieren darnos su versión de lo que allí paso. Y por supuesto, no son ni desinteresadas ni inocentes.
Pascal Lamy, el Comisario responsable de Comercio de la Unión Europea, asegura que toda la culpa la ha tenido la Administración Clinton que se ha dejado liar por la campaña presidencial norteamericana y su apoyo a la candidatura de Al Gore. La representante de EE UU, Charlene Barshefsky, y el Secretario del Tesoro Summers acusan a la Unión Europea por su empeño en ampliar la agenda de las negociaciones (inversiones, competencia,mercados públicos, medio ambiente...) y sus malévolas practicas proteccionistas, no solo al interior de la UE, sino también en sus acuerdos con Méjico, los ACPs y Sudáfrica. Mike Moore, el director general de la OMC, lo atribuye a la sensación de marginación de los países en vías de desarrollo, que tenían que hacer cola para entrar uno por uno en la sala donde negociaban su suerte los países ricos de la OCDE. The Economist, mas objetivo y portavoz de las multinacionales neoliberales, despotrica contra todos ellos y contra los 45.000 sindicalistas, verdes y alternativos que impidieron físicamente que la Conferencia Ministerial tuviera lugar en medio de una nube de gases lacrimógenos.
Es verdad que se debió a una suma que incluye las contradicciones interimperialistas entre EE UU, la UE y Japón; la rebelión de los gobiernos de los países en vías de desarrollo después de 20 años de ajuste estructural, que solo ha conseguido hacerles mas pobres y dependientes; la búsqueda de votos por parte del Partido Demócrata y Al Gore en unos EE UU cada vez mas polarizados socialmente... Pero esta victoria ha sido nuestra, porque sin la acción directa de los 45.000 manifestantes, sin la alianza de sindicalistas, verdes y alternativos, la Ronda del Milenio hubiera inagurado un nuevo ciclo de pillaje neoliberal en Seattle.
Nos quieren robar la conciencia de esta victoria porque ha creado un peligroso precedente después de muchos años de derrotas. Y por eso los Moore, los Lamy, las Barshefsky de este mundo se han lanzado ya a una peregrinación para recomponer sus fuerzas y reabrir las negociaciones -tras un maquillaje "democratizador" de la OMC- después de las elecciones norteamericanas. Este es su calendario: viaje de Moore a la India en enero; preparación de un paquete preferencial para los Países Menos Desarrollados (PMD, que representan el 20% de la población mundial pero solo el 0,03% del comercio) por parte de UE en febrero, mientras se impone al resto de los ACP un Acuerdo de Lomé-V neoliberal con un mero período transitorio de 8 años; Conferencia de la UNCTAD en Bangkok del 12 al 19 de febrero; reunión del Foro económico mundial (privado) de Davos en marzo y, sobre todo, negociación final para la integración de China en la OMC.
En el estado español, uno de los mas fieles "intelectuales orgánicos" del PSOE, Ludolfo Paramio, atribuye desde su cátedra esta revuelta de los "chiflados" de Seattle a la ignorancia, la falta de experiencia generacional y un nuevo y peligroso utopismo sin alternativas. Pero para eso esta la socialdemocracia, para convertir a una nueva generación de rebeldes en "progresistas". No hay peor ciego que el que no quiere ver, como dice el dicho, y la victoriosa marcha del neoliberalismo y la globalización en la última década suma por su cuenta la crisis de Méjico en 1995 y su efecto "tequila" en América Latina, la crisis asiática de 1997-98, la crisis rusa, ucraniana y búlgara de 1998 y la larga recesión japonesa...El neoliberalismo se ha convertido en una formula eficaz y comprobada de crear pobres globalmente.
La resistencia masiva contra la OMC es en realidad fruto del conocimiento, su rápida distribución a través del internet y su socialización a través de una nueva red cada vez mas tupida de ONGs y sindicatos, que se ha ido tejiendo a través de una década de campañas contra el neoliberalismo y sus cumbres, desde "Contra el V Centenario" a "Ya Basta", de la solidaridad zapatista a ATTAC. Para constatarlo solo hay que visitar algunas de las web de este movimiento, como por ejemplo, http://www.nodo50.ix.apc.org/maast/enlaces.htm
En cuanto a la falta de alternativas frente al neoliberalismo...Mucho
nos tememos que se va a convertir en una moda ofrecer una. Desde el propio
Congreso norteamericano se propone un paquete para un "desarrollo sostenible
global" :
(http://www.house.gov/bernie/legislation/imf/global.html),
el presidente del Banco Mundial, Wolfensohn, acusa de fundamentalista al
FMI y el máximo representante de la CIOSL, Bill Jordan, cree que
la falta de análisis de los poderosos se debe a "una carencia de
análisis de clase sobre el Tercer Mundo". Cualquier día de
estos leemos en El Pais la alternativa del propio Paramio.
Por el contrario, nosotros creemos que el surgimiento de verdaderas
alternativas esta en relación directa con la extensión y
la autoorganización del movimiento de resistencia a nivel local
y global. Es el cambio en la correlación de fuerzas entre los despachos
y la calle lo que permitirá definir un nuevo concepto de orden económico
internacional, de desarrollo sostenible regulado globalmente, empezando
por la abolición de la deuda y la imposición de la tasa Tobin.
Las pesadillas de los ejecutivos no tienen nada que ver con el sueño
de las tortugas azules de Sting o de los Unicornios de Silvio.