Antonio Gómez Movellán (Area Federal de Migraciones de Izquierda Unida. Miembro de Espacio Alternativo)
La reforma de la ley de extranjería del año 85 era , a mediados de los noventa, una exigencia no solo social sino también política. En esos años el gobierno ya era consciente que no se podía mantener una política migratoria basada en la ley del 85-una ley básicamente de control de fronteras y exclusivamente policial- sino que había que crear condiciones de cierta “integración” a la población inmigrante que se instalaba en España con una vocación de permanencia y al mismo tiempo era necesario reforzar una política muy rigurosa en el control de los flujos migratorios; además, toda esta orientación gubernamental ha ido paralela a la orientación de la Unión Europea en materia de inmigración , que se ha centrado en intentar desarrollar formulas de control comunitario de los “flujos migratorios”, básicamente mediante el denominado Acuerdo Schengen y mediante orientaciones que tienden hacia una política común de visados; es decir, intentar crear mecanismos políticos de control común de fronteras y de control de la inmigración desde el “origen”.
En 1997, el servicio de estudios del Banco Bilbao Vizcaya presentó un informe en el que concluía que el mercado laboral español requeriría “legalizar”-como mínimo- a 200.000 extranjeros anualmente durante diez años para garantizar las necesidades de mano de obra y para compensar la caída demográfica; el propio presidente Aznar declaró, a principios de 1999, que España necesitaría un millón de extranjeros de aquí al 2005 para cubrir las “lagunas “ del mercado laboral. También en 1999, la patronal de la construcción y algunos sindicatos agrícolas presionaron al gobierno para traer mano de obra extranjera, presión que se ha concretado- de momento- en un Acuerdo firmado entre el gobierno español y el gobierno de Marruecos para traer trabajadores marroquís por un periodo máximo de nueve meses con el animo de crear una especie de mercado laboral de población inmigrante de “quita y pon”.
Es en este contexto que el grupo parlamentario de Izquierda Unida, CiU y el grupo mixto presentaron, a mediados de 1998, diferentes proyectos de reforma de la ley de extanjeria del 85. Finalmente, los grupos parlamentarios acordaron retirar sus proyectos y elaborar una única proposición de ley con el objetivo de avanzar en el tramite legislativo. CiU , junto con IU, fueron los grupos parlamentarios más activos por lo que se refiere a impulsar una reforma legislativa, mientras el Gobierno, en este proceso, fue dando una gran autonomía a su grupo parlamentario proveyendo que el calendario legislativo haría decaer esta proposición de ley y quizás por ello la proposición de ley que aprobó el Congreso de Diputados en el mes de noviembre era demasiado “avanzada” para el Gobierno.
El Ministerio del Interior y el Ministerio de Asuntos Exteriores
lanzaron rápidamente una campaña para parar esta reforma
ya que entendían que existían ambigüedades que contradecían
un control riguroso de las fronteras y de los sistemas de expulsión
de la “inmigración ilegal”. Piensese que en España en el
año 1998 fueron ordenadas cerca de 70.000 expulsiones y fueron alrededor
de 6.000 los extranjeros “detenidos” en los denominados “centros de internamiento
para extranjeros”. Lo que el Ministerio del Interior quería garantizar
era una gran libertad a la hora de actuar contra la inmigración
“ilegal”. Este es el fondo de la critica que el gobierno tenía
en relación a la proposición de ley elaborada por el Congreso
de Diputados. Rápidamente el gobierno , con la inestimable ayuda
de CiU , llegan un acuerdo para moderar los “avances” de la reforma
y utilizan el Senado-¿alguien dice que el Senado no sirve para nada?-
para enmendar de cabo a rabo la propuesta de reforma elaborada por el Congreso
El origen del desasosiego en relación a la proposición
de ley del Congreso no estaba, como se dijo, en Tempere sino en los despachos
del Ministerio del Interior y de Asuntos Exteriores. La proposición
de ley del Congreso era un acuerdo “mínimos” entre los grupos parlamentarios
y en absoluto era una proposición de ley “radical” en materia de
inmigración: existía fuertes controles para los inmigrantes
irregulares y se sancionaba los contingentes o cupos.Sin embargo lo que
el Ministerio de Interior no podía aceptar eran ciertas ambigüedades
en cuanto al sistema de sanciones, expulsiones e incluso en relación
a los Centros de internamiento para extranjeros. Además se rechazaba
tajantemente el sistema de “regularización “ permanente para
los “ilegales”.
En definitiva , el gobierno , bien a través de la política
de visas bien a través de los sistemas de sanciones y expulsiones
lo que pretende es tener las manos libres para aplicar una política
de “control de los flujos migratorios” muy dura en función estricta
de las necesidades de mano de obra. Sin embargo , en el ultimo momento
de la tramitación de la reforma pactada entre Ciu y el PP , Coalición
Canaria no colabora para garantizar la mayoría absoluta necesaria
requerida para aprobar la ley en el Congreso. Al parecer las exigencias
de Coalición Canaria fueron tan excesivas que el PP no pudo aceptarlas.
Juan Carlos Mauricio, líder parlamentario de este grupo , comentó,
sorprendentemente, “que era imposible mercadear con los principios”,
cuando había estado toda una semana mercadeando con ellos!.Por todos
estos avatares la ley elaborada por la Comisión Constitucional
del Congreso fue aprobada finalmente con los votos en contra del PP que
ya ha anunciado su intención de reformarla si gana las elecciones
generales y cuenta con la mayoría necesaria para ello.
La nueva ley de inmigración
Que cambios introduce esta ley? Con que nos encontramos exactamente? Veamos,
1-. Es una ley que avanza en la igualdad de derechos garantizando el acceso a los servicios universales tanto a los inmigrantes residentes como a los clandestinos, aunque a estos últimos con ciertas limitaciones. Sin embargo, el derecho al sufragio municipal no se reconoce con carácter general y queda sometido a los tratados de reciprocidad y el acceso a los puestos de funcionarios se limitan en exclusiva para los nacionales.
2- Es una ley que es continuista en cuanto a las condiciones de ”entrada” de los inmigrantes y de las condiciones para continuar residiendo en España, ya que establece unos requisitos de prorroga de la estancia y obtención de la residencia directamente vinculado a la obtención del permiso de trabajo y no contempla la posibilidad de prorrogar la estancia por un arraigo socio económico. El régimen de reagrupamiento familiar es claro pero muy estricto.
3.Consagra los cupos y contingentes laborales como elemento esencial para el “control de los flujos migratorios”; sin embargo es una ley que abre la puerta a una especie de regularización permanente de los inmigrantes clandestinos; elemento que sin duda es un avance evidente ya que se reconoce que el estar ”ilegal” , en ciertas condiciones, puede dar lugar a la adquisición de la residencia.
4. Establece un sistema sancionador duro pero con cierta dificultades para su aplicación expeditiva , sobre todo en el caso de la residencia “ilegal”.
Es decir esta nueva ley tiene elementos de continuidad con el Reglamento del 1996 que desarrolló la ley de 1985 pero contempla el hecho de los “clandestinos” o “irregulares” desde una perspectiva de su integración y no como una población destinada, exclusivamente, a ser expulsada. Además supone un avance evidente en el reconocimiento del derecho de los inmigrantes al acceso a los servicios de garantía universal y a las prestaciones sociales.
El gobierno ya ha anunciado su interés en reformar la ley
y el PSOE ha manifestado -oficiosamente- cierto desasosiego con algunas
disposiciones de la misma. Seguramente el reglamento y la aplicación
de la ley suavizarán los avances que contiene. Sin embargo, la inmigración
en España va a ser un fenómeno cada año mas importante
y las repercusiones sociales, económicas y políticas de este
fenómeno desbordará en pocos años este traje legal
que se dice es tan holgado. Por lo demás, en España, la inmigración
esta ocupando un espacio social claramente segregado , arrinconado en una
especie de mercado de mano de obra secundario precarizado, con bajos
salarios y sobreexplotado,es decir, se está convirtiendo en un mercado
de mano de obra “ideal” para cualquier patronal, de ahí que se deba
exigir no solo una “integración” formal sino real . La lucha
por la integración y por la igualdad de derechos de los inmigrantes
forma parte de la lucha contra la precarizacion laboral y la sobreexplotación
de los trabajadores en la sociedades “modernas”.