CONTRUIR LA PAZ SOBRE EL DIALOGO Y LA DEMOCRACIA
 

 Ha transcurrido ya más de un mes desde que ETA anunció la ruptura de la tregua iniciada en septiembre de 1998. Esta decisión, que no compartimos en absoluto, unida ahora a la convocatoria de una manifestación en Bilbao este  15 de enero, a la que mostramos nuestro apoyo, nos ha inducido a hacer oír de nuevo nuestra voz.
 Reiteramos nuestro compromiso anterior con la necesidad de que se dé una salida dialogada, no violenta y negociada al conflicto. Seguimos pensando que se trata de un conflicto de naturaleza política, que no es posible solucionar únicamente por vía policial, dado que afecta de una u otra manera al conjunto de la sociedad vasca. Y seguimos manteniendo que una solución mínimamente satisfactoria para todos los implicados tiene que contemplar un proceso de negociación, sin duda largo, que especifique los distintos aspectos del problema y que reconozca el derecho a establecer de un modo libre y democrático las bases de la futura convivencia entre vascos y españoles. Desde Madrid es difícil aceptar que la futura configuración del Estado no se corresponda con el modelo centralizado que ha dominado en los últimos siglos; pero por eso mismo el Foro de Madrid por la Paz, constituido en su mayoría por personas residentes en la capital, considera que uno de sus objetivos es abrir una corriente de opinión que sea capaz de tratar adecuadamente ese problema.
 Constatamos por otra parte que los grandes partidos de ámbito estatal están muy lejos de estar a la altura de la situación. El PP en el Gobierno no ha conseguido, si es que lo ha intentado, consolidar vías de diálogo y se ha refugiado en la vía policial. El PSOE parece incapaz de dar soluciones con la suficiente anticipación, dejando hacer a algunas de sus federaciones pero sin un diseño de conjunto. Por último IU, pese a que Ezker Batua sigue por el momento en Lizarra, manifiesta fuertes limitaciones en la comprensión del conjunto del proceso. No es nuestra intención dar lecciones a los partidos políticos pero sí quisiéramos animarlos a desbloquear una situación que es ya fuertemente preocupante. Mientras que en el País Vasco hay un cierto avance en las propuestas de solución del conflicto, en el resto del Estado seguimos obsesionados con la vieja cultura de la demonización.
 Para que ese marco de negociación por el que abogamos sea posible es necesario también respetar los derechos de los presos y acabar con la dispersión. Pero es aún más importante comprender que esas medidas, de darse, nada tienen que ver con una hipotética generosidad de gobierno alguno, sino que son el cumplimiento de resoluciones ya adoptadas en el Parlamento de la nación,  cumplimiento que  debe  formar parte de un proceso de normalización de relaciones que contribuya a resolver el conflicto. Los traslados realizados hasta el momento, aunque en algún caso hayan paliado una determinada situación, no han supuesto una mejora perceptible, como han puesto de relieve las huelgas de hambre llevadas a cabo recientemente por los presos, de las que algunas noticias, siempre escasas,  se han filtrado en los medios de comunicación.
 Apelamos pues a la sensatez de la ciudadanía para hacer entender a nuestros políticos que no nos interesa una prolongación indefinida del conflicto ni mucho menos una regresión a formas ya pasadas y obsoletas de tratarlo, pues consideramos que la paz sólo puede lograrse sobre la vía de la profundización democrática, del diálogo y de la negociación entre interlocutores cualificados que aborden de forma realista los acuerdos posibles. En ese sentido también pedimos a ETA que reconsidere su decisión de suspender la tregua con el fin de contribuir a una solución definitiva del conflicto.

Madrid, 14 de enero del 2000.

FORO DE MADRID POR LA PAZ.