BELGRADO. En 1996 estaban en la calle contra el régimen
¿QUÉ HACEN HOY LOS ESTUDIANTES ANTI-MILOSEVIC?
(Del enviado especial de L'HUMANITE HEBDO, 15-16 de mayo de 1999)
 

Poco más de dos años después de las numerosas e impresionantes manifestaciones que conmocionaron el régimen serbio, el movimiento Resistencia sigue existiendo. Se dirige también a los asalariados e intenta establecer contactos con los sindicatos independientes del país.

"Reclamamos en la calle por encima de todo nuestros derechos. Ante todo, la democracia". Miroslav Maric, uno de los responsables del movimiento estudiantil de Belgrado, se expresaba de esta forma en las columnas de "L'Humanité" el 9 de diciembre de 1996. La república de Serbia -dirigida entonces por Slobodan Milosevic, convertido luego en presidente de la república federal de Yugoslavia (Serbia y Montenegro)- estaba en plena ebullición. A mediados de noviembre de 1996, la cólera de los estudiantes y la exasperación de una buena parte de la población serbia se juntaban. Catalizador de todos los descontentos: la posición del poder negándose a reconocer el resultado de las elecciones municipales del 17 de noviembre de 1996, que había dado a la oposición la mayoría en 15 de las 18 principales ciudades de Serbia, entre ellas Belgrado. En realidad, desde hace cinco años, el nacionalismo y la guerra habían arrasado, dejando tras de sí campos de ruinas y un inmenso malestar político.

Con su actitud el gobierno serbio había asociado contra él una acumulación de descontentos. Y cerrando las radios independientes, tratando a los manifestantes de "fascistas", no hizo más que reforzar una oposición que, al principio, no constituía una alternativa coherente. Las consecuencias fueron miles de personas manifestándose en las calles convocadas por la coalición "Zajedno" ("Juntos", constituida por la Alianza Cívica, el Partido Democrático y el Movimiento por la Renovación Serbia) y por un movimiento estudiantil informal, que defendió firmemente su independencia política. Eran más de 200.000 el 4 de diciembre de 1996 en Belgrado. "Estamos hartos de vuestra mierda", gritaban entonces los estudiantes, lanzando rollos de papel higiénico delante de la entrada del inmueble de la comisión electoral. Con silbatos y campanillas cantaban: "A nosotros no se nos puede anular". En el 75 día de protesta, el 2 de febrero de 1997, era reprimida brutalmente una manifestación en las calles de la capital serbia. Ratko Kostik, uno de los dirigentes estudiantiles, fue golpeado por la policía con el resultado de dos dientes rotos y una fractura en la nariz.
Unos días más tarde, el poder reconocía sin embargo su derrota en las elecciones municipales. Los estudiantes obtenían el cambio de los responsables de la Universidad y el reconocimiento de cierto pluralismo.
Fue una victoria de corta duración que no condujo a ningún cambio real. La coalición "Zajedno" se rompía luego en pedazos, dividida respecto a la actitud a adoptar ante las elecciones programadas para el otoño de 1997. El Partido Democrático (DP) de Zoran Djindjic proponía el boicot, y el Movimiento de Renovación Serbio (SPO) de Vuk Draskovic, la participación. Entre los estudiantes, la unidad que se había manifestado desde el inicio de las protestas no resistió ya a las disensiones internas. Surgió el "Club Político de los Estudiantes" (SPK) y se incorporó poco después al DP. El Parlamento de los Estudiantes, más sindical, creado en el mismo momento, se diluía rápidamente. Una verdadera baza para el poder. Desde el mes de junio de 1998 éste promulgaba una ley que reducía la autonomía de las universidades estableciendo un nuevo decano que detentaba plenos poderes, directamente nombrado por el gobienro.
"Muchos enseñantes han rechazado esta ley, cuenta Zivan Lazovic, profesor de filosofía. Además, eso implicaba la obligación de firmar un contrato. Cuando nos movilizamos y nos negamos a firmar, la cosa salió bien. Pero en las facultades de electrotecnología y derecho, numerosos colegas fueron expulsados del cuerpo universitario". Dragojub Popovic fue despedido en septiembre de 1998 por haber protestado contra ese tipo de prácticas. Abogado ahora, no oculta su amargura. Después de las manifestaciones de 1996-1997, la represión fue importante. No había ya esperanza. La sociedad entera estaba cansada. Y luego la gente tenía miedo de perder su trabajo". No aprecia a la oposición, ya que tiene "una historia triste en este país. Ya no puede derrocar al gobierno. Es débil porque la situación es compleja". Refiriéndose a las orientaciones de determinados partidos, dice: "No se puede estar al mismo tiempo en el campo de la democracia y en el del nacionalismo. Hay que escoger". Zivan Lazovic señala que "si bien la mayor parte de los profesores son todavía muy críticos del poder, están al mismo tiempo atomizados. Hacen su trabajo y no se meten en política. Temo que la situación de guerra conduzca a reforzar al Partido Socialista (SPS) en el poder. Tengo miedo de que la democracia no vea nunca la luz después de los bombardeos".
Si bien las asociaciones locales de estudiantes no han dejado nunca de funcionar, sólo el año pasado hubo estructuras que abarcaban el conjunto de la universidad. En el mes de noviembre último, apareció una organización, bautizada como "Resistencia", en la cual se encuentran muchos estudiantes particularmente activos en 1996 y 1997. Steva, estudiante de ingeniería electrónica, es uno de sus portavoces (aunque rechaza ese calificativo, ya que todo se acuerda tras la discusión y la búsqueda de un consenso). "No nos gusta este gobierno y no soportamos la situación política", subraya desde el principio. "Nosotros pensamos que los partidos políticos, tal como existen actualmente, no pueden cambiar las cosas en un futuro próximo. Entonces, nos hemos juntado y nos hemos dicho: adelante". El movimiento hizo sus primeras pruebas organizando marchas de protesta contra la nueva ley universitaria. "Los decanos no son nombrados en función de sus competencias, sino en virtud de su pertenencia al partido en el poder. Paramos por esa razón las clases en diecinueve materias. Los profesores nos han apoyado. Hemos organizado clases 'salvajes' en la calle".
Con el fin de romper el movimiento, el ministro de Educación decidió dar vacaciones a las facultades. Paralelamente, los decanos adelantaron las fechas de los exámenes. "En algunos casos, sus maniobras funcionaron. Pero allí donde pudimos organizar el boicot de los exámenes, ganamos. En filología, el decano tuvo que dimitir de sus funciones", dice contento Steva. Prefiere no extenderse sobre la actitud de las autoridades universitarias y la llegada de un equipo de seguridad para impedirles reunirse en los anfiteatros, pero insiste en la coordinación que se creó entonces. Se alegra evidentemente de la reintegración de algunos profesores por decisión de los tribunales, pero recuerda que "no se aplicaron todas". "Resistencia" es más una organización política que sindical, según sus fundadores: "Queremos luchar en torno a las cuestiones universitarias e intentar luego crear un movimiento político, porque nuestro objetivo es cambiar el sistema". Sin estructuras reales pero dotada de enorme energía, "Resistencia" se ha dado a conocer, aunque no sea fácil la militancia. En noviembre cuatro estudiantes -tres chicos y una chica- fueron detenidos durante diez días por haber dibujado en una pared el logo de la asociación que representa un puño. Otros fueron golpeados por la policía. Hace un mes, algunos estudiantes especialmente destacados durante las grandes manifestaciones de 1996-1997 eran buscados por la policía. En octubre de 1998 "Resistencia" partió en guerra contra la ley sobre los "media" que restringía la libertad de prensa. En Belgrado, por ejemplo, un diario fue condenado a una multa importante por haber publicado un texto de esta asociación. En seguida, un "muro de la verdad" fue erigido enfrente de la facultad de filosofía sobre la cual era anunciado todo lo que no era publicado o mostrado. Hace unos meses, 85 estudiantes fueron a pie a Novi Sad (a 80 kilómetros de Belgrado) para explicar las razones del movimiento. Cerca de 2.000 personas les esperaban. Se improvisó entonces una reunión en la sala de teatro de la juventud de la ciudad. Fue un éxito que no gustó visiblemente a todo el mundo. Unos desconocidos lanzaron granadas lacrimógenas.
Esencialmente compuesta por estudiantes, "Resistencia" se dirige también a los asalariados e intenta establecer contactos con los sindicatos independientes del país. "Pero es difícil hacerles moverse ya que se han acostumbrado a vivir así, explica sin reparos Steva. Su máxima es más bien: vivimos mal, pero podríamos vivir peor todavía. La mayoría de la gente está contra Milosevic, pero no van a votar. Y, como no hay libertad de prensa, hay que ir directamente a ellos y explicarles que hay que cambiar el sistema".

La situación de guerra que perdura en Serbia desde el inicio de los ataques de la OTAN no hace más que agravar las dificultades para esas asociaciones en general y los estudiantes en particular, que no pueden ya seguir sus cursos, ya que la universidad está cerrada por razones de seguridad, mientras que los exámenes se desarrollan casi con normalidad.
Algunos de los estudiantes más destacados en la actividad de la asociación se han ido a Montenegro tanto por miedo a los bombardeos como por prudencia política, o han sido movilizados. Unos bombardeos denunciados por Steva, que odia particularmente a Estados Unidos:"Los americanos dicen que apoyan a la gente y quieren ayudarla a liberarse de Milosevic, pero eso no es cierto. Para nosotros es más duroque antes. Antes de la guerra, había algunas radios independientes, ahora ya no hay, han sido cerradas. Milosevic utiliza la situación para desembarazarse de todo lo que le molesta. Y no se puede hacer nada porque podemos ser considerados traidores". Steva, no obstante, no se deja deprimir. Todos los días graba en su dictáfono los acontecimientos cotidianos. A veces dice: "Esta noche han bombardeado Belgrado. Estoy todavía vivo".

Pierre Barnacey
 

ALEXEI: "LO QUE HACE LA OTAN ES VERGONZOSO"

Aleksei recuerda los acontecimientos de 1996-1997 como un acontecimiento feliz. Un espacio de libertad se abrió entonces. "Las manifestaciones comenzaron en noviembre de 1996. En esa época yo era estudiante de economía. Pero no participé inmediatamente. Pensaba que se trataba de mera agitación. Luego fui con unos amigos a una concentración organizada por la coalición "Zajedno". Era una marcha alrededor de la ciudad que comenzaba en la plaza de la República. Luego acudí casi todos los días. Hacía mucho frío y andar nos daba calor. Había un ambiente agradable. La gente usaba silbatos, tambores. El número de manifestantes fue aumentando cada día. Una vez llegamos a ser 300.000. Era realmente impresionante. Cada vez que pasábamos cerca del inmueble de la televisión, lanzábamos huevos. Cuando volvíamos a pasar por allí, olía bastante mal. Algunos lanzaban piedras. Había algunos cristales rotos, pero eso me parecìa estúpido. La gente salía a la ventana cuando pasábamos por sus calles. Había una mujer mayor que siempre aparecía y nos aplaudía. La apodamos Olga".

Ese ambiente sano no duró mucho tiempo. "A finales de diciembre las comenzaron a ir mal. Había contramanifestaciones organizadas por el Partido Socialista de Serbia (SPS, organización de Slobodan Milosevic). El primer mes, cuando nos manifestábamos, no había policías. Luego, la represión fue muy dura. Tuve que correr mucho para evitar que me pegaran. No todo el mundo tuvo esa suerte. En los días siguientes hubo enfrentamientos entre los oponentes y los partidarios de Milosevic. Al principio, la policía no reaccionó. Luego intervino, pero únicamente contra la coalición".

Desde entonces, las cosas han cambiado mucho. Poca gente está dispuesta a salir a la calle de nuevo. Hay que decir que la actitud de los partidos la oposición no ha ayudado mucho, según cuenta Aleksej: "No sólo se paró el movimiento, sino que luego los partidos se dividieron. Fue en relación a las elecciones. El Partido Democrático decidió boicotearlas, mientras que el Partido de la Renovación Serbio se presentó. Y Draskovic se convirtió luego en viceprimer ministro de Yugoslavia, cuyo presidente no es otro que Milosevic. Aunque haya vuelto a la oposición desde hace quince días, el recorrido es bastante atípico, ¿no?".

Es difícil despues de tantas cosas mantenerse políticamente activo. Aleksei había encontrado un trabajo en una sociedad de importación-exportación. Esto no le iba mal. Pero llegó la guerra. "Los bombardeos han tenido una consecuencia casi inmediata. No hemos tenido ya más contratos". Desde hace casi un mes, ya no trabaja. Al principio, "era una sensación rara. Tenía la impresión de estar en la facultad. Pero la alerta todas las noches, el ruido de las bombas y esa pregunta agobiante de por qué nos bombardean me han puesto cada vez más nervioso. Es vergonzoso lo que hace la OTAN. ¿Cuánto tiempo va a durar todo esto?". Este joven parece sentirse perdido. Señala al cielo con la mano, y le gustaría encontrar en él alguna esperanza.

P.B.

DANILO: "MILOSEVIC ES UNA COSA, SERBIA, OTRA"

A sus veinticinco años, a Danilo le gustaría dedicarse a su pasión: la filosofía. "Pero desde el comienzo de los bombardeos, muchas cosas han cambiado", dice. "Todas mis actividades privadas están paralizadas y la facultad ya no funciona. Al principio no podìa apenas comer ni dormir". Confiesa que no puede leer. "Oigo las sirenas de alerta durante el día, escucho caer las bombas por la noche. Pongo la radio el resto del tiempo. Me es imposible concentrarme para hacer algo. No he caído todavía en la depresión, pero tengo la impresión de que me falta poco".

Con sus amigos, durante la primera semana, intentaba discutir para "encontrar soluciones racionales a todo lo que pasaba. Pero rápidamente nos cansamos. Es imposible estar correctamente informado, ya sea escuchando los 'media' serbios, captando los 'media' occidentales o navegando en Internet. Por uno y otro lado se trata sólo de propaganda". Danilo duda: "Todo es cada vez más irracional en estos últimos días. Tomemos el ejemplo del bombardeo de la embajada de China. Cuando he oído lo ocurrido, no lo podía creer. Luego he visto las imágenes. ¿Querían alcanzarla realmente? No lo sé. Pero a veces pienso que lo hacen deliberadamente. Las cosas parecen incontrolables".

Danilo participó en las manifestaciones de 1996-1997. "Era la ocasión para cambiar las cosas. Pero, como muchos, me sentí decepcionado por la incapacidad de la oposición en impulsar realmente el cambio que necesitábamos. La oposición había tomado ventaja, pero no supo utilizarla. Hoy, Milosevic está en posición de fuerza. Habrá que ponerle en posición defensiva para echarle del poder".
Pero vuelve a su preocupación: los bombardeos. "Es la cosa más horrible que existe. En la ciudad de Nis han utilizado bombas de fragmentación. El fin justifica los medios, dicen. Eso es cinismo. Clinton y Albright dicen amar a los serbios y estar contra Milosevic. En realidad, quieren arreglar el problema tal como ellos lo entienden. Pretenden bombardear para impedir una catástrofe humanitaria. Pero antes no había una catástrofe humanitaria. Lo que hacen es inmoral. No soy un idealista, pero pienso de todas formas que hace falta alguna moral. Los occidentales quieren simplemente que los Balcanes se conviertan en su zona de influencia y así poder instalar bases militares". Todo esto no afecta a sus convicciones, especialmente la de ver a Milosevic dejar el escenario. "Pero eso ha de hacerse en paz y en democracia, insiste. Milosevic es una cosa, Serbia, otra. Pero yo no quiero que sean tropas extranjeras las que vengan a hacer esa labor. En esas condiciones será imposible encontrar una estabilidad política".

P.B.

MILICA: "HAY QUE CAMBIAR EL SISTEMA"

"Yo pensaba que se podìa cambiar algo en el país, que se podía cambiar el sistema y el régimen. La gente se sentía muy fuerte, muy motivada. Pero la cosa no funcionó". Milica, de veinticinco años, estudiante de sociología, se queja. "Necesitábamos a la coalición de partidos de oposición en tanto que movimiento estudiantil, pero la coalición dejó de manifestarse, contentándose con algunos logros. Ya no sabíamos qué hacer. Estábamos divididos. ¿Había que conseguir la retirada de Milosevic o aceptar simplemente algunos cambios en la universidad?".

Esta joven está un poco desconcertada. Por un lado sostiene que hay que "cambiar el sistema y acercarse a Europa porque la necesitamos". Por otro, constata que "esa Europa nos bombardea. Es un grave error. Es hipocresía. Yo no he apoyado nunca a Milosevic y sin embargo me bombardean. ¿Por qué? En realidad, pienso que Estados Unidos necesitan a Milosevic porque al final harán lo que quieran. En la práctica, apoyan al régimen".

Algo se ha desgarrado en Milica. Ella, que ha participado en todas las manifestaciones desde 1991, dice no tener ya "la motivación para continuar. Ahora todo va a depender del final de esta guerra. Si no tenemos ayuda, el país se hundirá". El único sueño que se permite ahora es abandonar el país. "Si me quedo, mi vida será aún más miserable. En esas condiciones no puedo crear una familia y permitirle vivir. Durante estos diez últimos años, la gente ha cambiado. Han tenido que luchar por su supervivencia. La mayoría se han visto destruidos casi completamente, cultural, política y económicamente. Nuestro espíritu está destruido. Es muy importante en una vida tener esperanzas y sueños. Pero aquí eso es imposible".

Tampoco ella llega a "concentrarse para revisar los exámenes. Paso mis noches en los refugios, ya que vivo en un lugar próximo a objetivos militares. Ahora tengo menos miedo, ya me he acostumbrado. En realidad, he aprendido a vivir con ese miedo. Sé que es desesperanza, fatiga moral". Sus manos se ponen a temblar un poco y dice: "Esos errores colaterales, lo que hacen es terrible. Son inocentes los que mueren. Intentan salvar la vida de los albaneses bombardeando a inocentes del otro lado. Todo el dinero que utilizan en esta guerra, podrían utilizarlo para ayudar a los pueblos en el mundo".

P.B.
 

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