TALLER "UE: OTRA EUROPA ES POSIBLE"

 

1-El nacimiento de la UE. Su carácter de clase

Las Comunidades Europeas, el antecedente de la actual UE, surgió en el marco de la Guerra Fría y de la división de Europa acordada por los vencedores de la II Guerra Mundial en Yalta y Postdam. El proyecto "europeista" de los llamados Padres Fundadores buscaba una reconstrucción de la hegemonía de clase de las burguesías europeas, fuertemente cuestionada por la guerra y la experiencia de la resistencia popular contra el fascismo. La reconstrucción de los estados europeos occidentales, bajo la hegemonia política y económica de EE UU, necesitaba una nueva legitimidad que buscó su base en el ansia de paz y cooperación a nivel popular para superar los efectos de la guerra, un nuevo "europeismo" basado en la cooperación entre las burguesías europeas y un pacto social con las direcciones reformistas políticas y sindicales de la clase obrera. Así nació el llamado "modelo social europeo" y se abrió un nuevo ciclo de acumulación capitalista en Europa occidental.

Desde su origen, la naturaleza de clase del proyecto político "europeista" ha marcado el desarrollo de las instituciones de la Unión Europea. No se trata de instrumento político neutral, sino de un aparato supra-nacional capaz de articular e imponer políticas de clase en una estricta jerarquia de intereses impuesta por el mercado, con una burocracia independiente frente a los sistemas representativos democrático-liberales pero fuertemente ligada a las grandes multinacionales europeas y con un equilibrio de poderes entre los estados miembros que facilita la articulación a través de la Comisión de los intereses de las clases dominantes europeas sin las limitaciones que imponen las correlaciones de fuerzas con la clase obrera en cada uno de los estados miembros.

La construcción de la Unión Europea ha sido un proceso histórico lleno de avatares, de avances y retrocesos, de periódos de estancamiento. Pero es el único proyecto viable a comienzos del siglo XXI de unas clases europeas dominantes cada vez más homogeneas e interrelacionadas para imponer en Europa, especialmente tras el derrumbe en 1989 del mal llamado "Bloque Socialista", la reestructuración neoliberal, aumentar su tasa de beneficios, competir económicamente en el mercado mundial con EE UU y Japón y poder jugar el papel de socio con capacidad de influencia en un orden mundial hegemonizado por EE UU.

Por eso es importante explicar y analizar el carácter de clase de las actuales instituciones de la Unión Europea, que no pueden ser un vehiculo para la construcción de otra Europa posible, de una Europa de los trabajadores y de los pueblos.

Sin embargo, la hegemonía ideológica del proyecto europeista solo empieza a mostrar sus primeras fisuras gracias a la critica del movimiento por la justicia global, por la resistencia sindical contra las politicas de auteridad y reestructuración neoliberal y por las consecuencias de la Ampliación en Europa Central. Hay por delante una amplia fase de luchas que combinaran la crítica global a la UE con la busqueda de reformas para reducir el deficit democratico de las instituciones europeas, mantener y extender los subsidios a traves del presupuesto europeo como un mecanismo de redistribución social e imponer legislaciones de carácter social y ecologicas progresistas al conjunto de la UE, en una dinámica de reivindicaciones transitorias.

 

2- La UE instrumento del neoliberalismo

El derrumbe del llamado "Bloque Socialista" en 1989 situó a las clases dominantes europeas ante el desafió de la nueva situación internacional y como integrar en su zona de influencia los potenciales mercados de Europa Central, ocupados por el ejercito soviético tras la II Guerra Mundial. Contaba ya con la experiencia de más de una década de cooperación económica, especialmente el capital alemán, con las reformas económicas del llamado "socialismo de mercado" iniciadas en Polonia y Hungría.

Bajo el impulso de la Comisión Delors, las Comunidades Europeas se convirtieron en la base instrumental de un nuevo proyecto de las clases dominantes europeas para hacer frente a este desafio, al mismo tiempo que a una reestructuración general de las economías de Europa Occidental que las permitiese recuperar la tasa de beneficios tras la crisis de 1972-74. Neoliberalismo y Ampliación acabaron siendo las dos caras de una nueva moneda, el Euro.

El Tratado de Maastricht y la creación de la Unión Europea era un proyecto político global que partia de crear el imperio de un mercado unico sobre el que asentar la integración de las economías de Europa Central y ser la base de una Europa- potencia diplomática y militar como sujeto común del nuevo orden internacional. Los estados miembros, sin embargo, seguian siendo el marco de gestión de los conflictos sociales, evitando su generalización a un marco europeo que podía favorecer la solidaridad de la clase obrera y su resistencia en el marco privilegiado para la nueva fase de acumulación del capital europeo.

La disciplina del imperio del mercado unico se impuso a través de las políticas de austeridad y convergencia primero y del pacto de estabilidad y crecimiento después para la introducción de la moneda única, el Euro. Todo ello en un déficit democratico casi completo, con un Parlamento Europeo con muy escasas competencias sobre un presupuesto predeterminado por el Consejo Europeo y con una Comisión designada por acuerdos intergubernamentales y con una capacidad de iniciativa progresivamente decreciente, hasta convertirse en un mero organo de gestión de las decisiones de los Consejos Europeos, bajo la presión continua de los lobbys de las multinacionales europeas. El caso extremo de este déficit democrático es el estatuto de autonomía del Banco Central Europeo.

Si Maastricht transformó el proyecto "europeista" en un instrumento neoliberal, desplazó al mismo tiempo el llamado "metodo comunitario" de la gestión de las instituciones europeas, reemplazandolo progresivamente por el "método de directorio" en el que las jerarquias de intereses impuestas por el mercado unico se manifiesta políticamente a traves de los intereses hegemónicos de los estados-miembros "grandes": Francia, Alemania y Reino Unido, a través del Consejo Europeo.

 

3-¿Existe un modelo social europeo?

Una de las bases de legitimidad popular de la UE es la idea de que existe un "modelo social europeo", basado en el pacto social con los grandes sindicatos, que permite una mayor redistribución de la renta en la UE en comparación con EE UU o Japón y que se concretiza en niveles de gasto social y de seguridad social mayores.

La base de este, como la de todos los mitos, es la distorsión de un hecho histórico real. Tras la II Guerra Mundial, la debilidad de la hegemonia de las burguesias europeas era tal que solo a través del pacto social y la cooptación de la burocracia sindical se podía dividir al movimiento obrero y evitar que los conflictos sociales alcanzasen niveles inaceptables. Por otra parte, la recuperación de la resistencia popular contra el fascismo se había hecho ya sobre esta base, porque la unica otra alternativa era el fascismo derrotado. La socialdemocracia –que ya habia participado en los pactos sociales que fueron la contrapartida de su apoyo a sus propias burguesias en la I Guerra Mundial- y los Partidos Comunistas, subordinados a la política de "coexistencia pacífica" de Stalin, se sumaron asi a las direcciones sindicales cristiano-democratas a la política de pacto-social, que tuvo desde sus comienzos un marcado tono "europeista".

Pero este "europeismo" sindical se ha visto frustrado primero, por la negativa continua de extender la legislación europea a las cuestiones sociales, a pesar de la unificación del mercado. Y segundo por las políticas neoliberales ligadas a la moneda unica. El "modelo social europeo" convertido ya en mito, es utilizado por las clases dominantes europeas como un reclamo que justifica sacrificios hoy en nombre de un crecimiento futuro y posibles negociaciones de redistribución de rentas. La realidad es la precarización de las relaciones de trabajo, el mantenimiento de las legislaciones nacionales, el voto por unanimidad en el Consejo Europeo que asegurá siempre el derecho de veto de las burguesias más fuertes. El mejor ejemplo de ello es la elaboración de la Carta de Derechos Fundamentales, que no solo se limita a recoger el minimo común denominador de la legislación social y laboral a nivel de los 15 estados miembros, sino que además no ha sido incorporada a los Tratados para evitar que pueda servir como base para una legislación comunitaria social.

Junto a la desregulación y flexibilización del mercado de trabajo, la privatización de los servicios públicos son otra muestra del agotamiento del llamado "modelo social europeo" y de la subordinación de la satisfacción de las necesidades sociales a los intereses y beneficio de las grandes multinacionales europeas. El mejor ejemplo de cómo ha variado la propia posición de la social-democracia y su conversión al neoliberalismo es su abandono y denuncia de este instrumento de redistribución de la renta y base del pacto social de los años 60.

A pesar de la crisis creciente de legitimidad del "modelo social europeo", las direcciones sindicales mayoritarias de la CES carecen por el momento de cualquier perspectiva alternativa y han sido en gran medida cooptadas por los mecanismos de cogestión nacionales y comunitario. Pero la presión creciente de las bases les ha obligado a movilizarse parcialmente en Niza y Bruselas, con manifestaciones sindicales de 60.000 y 80.000 personas que muestran hasta que punto la tensión social y la frustración se acumula en los sindicatos mayoritarios frente a las politicas neoliberales de la UE. A ello hay que añadir las movilizaciones autónomas de los parados y precarios, coordinados crecientemente a nivel europeo gracias a la red de las Euromarchas, y la aparición de sindicatos "alternativos", en algunos casos con influencias sectoriales notables, especialmente en Francia e Italia.

 

4- La ampliación

El Consejo Europeo de Bruselas ha decidido ya la ampliación de la UE en el 2004 con ocho estados-candidatos. Se cerrará así el periódo de transición hacia el capitalismo, iniciado en estos países desde 1989, con las llamadas "terapias de choque". El precio social y económico de las politicas neoliberales en Europa central ha sido tragico. La caida del PNB ha llegado en algunos casos al 25% y no se ha recuperado para el conjunto de los PECOS hasta el 2001. La tasa de paro se ha situado entre el 10% y el 17%. La diferencia del nivel de vida para el conjunto de la población no solo no ha disminuido desde 1989, sino que ha aumentado: su renta media solo es el 38% de la de la UE-15.

Los Acuerdos Europeos han sido el mecanismo de presión continua para la apertura de los mercados, las privatizaciones y la reestructuración. El superavit comercial de la UE con los PECOS es de 17.000 millones de euros. A pesar de la fuerte resistencia sindical en países como Polonia, Rumania, Hungria, la falta de una alternativa política no ha conseguido frenar el proceso de reestructuración neoliberal, del que se han beneficiado especialmente las antiguas nomenklaturas, base de la nueva burguesia centro europea, y las grandes empresas multinacionales de la UE. Los nuevos partidos social-democratas, nacidos de los antiguos partidos comunistas, han sido en muchos casos los principales instrumentos de este proceso de alineamiento con las políticas neoliberales de la UE.

Pero todavía faltan por negociar los capítulos más difíciles: la reestructuración de la siderurgia, la reconversión de la propiedad y la producción agrícola, la reforma del sistema financiero y el fin de las ayudas de estado. Hasta el momento de la adhesión aun esta pendiente una de las etapas más duras de este proceso de reestructuración neoliberal, que invitablemente producira graves conflictos de intereses sociales.

Frente a ello, las ayudas de la UE no solo no pueden paliar esta situación, sino que estan diseñadas para acelerar el proceso de reestructuración, creando una fuerte descriminación hasta el 2006 entre ciudadanos europeos occidentales de primera y ciudadanos europeos centrales de segunda. Al mismo tiempo, la válvula de escape de la emigración se cierra con un periódo transitorio de siete años, cuando se quiere reestructurar el sistema de propiedad agrícola en Polonia y Hungría. La posición sobre las ayudas estructurales y agrícolas de la UE es tan manifiestamente injusta que puede provocar una importante crisis política en Polonia y debilitar rapidamente el apoyo popular a la integración en la UE en los PECOS.

Pero la ampliación es utilizada al mismo tiempo para acelerar el proceso de reestructuración en la UE-15, porque las actuales políticas redistributivas y de subvenciones, las ayudas estructurales y la política agraria común, simplemente no son mantenibles en los actuales limites presupuestarios. Ya hay toda una campaña en marcha para reducir drásticamente estas políticas en sus aspectos redistributivos en las negociaciones para el nuevo prepuesto en el 2006.

 

5- la gobernanza: deficit democrático y "antiterrorismo"

Conscientes de la erosión de la legitimidad del proyecto "europeista" y del creciente "déficit democrático" de las instituciones europeas, el Consejo y la Comisión, como representantes de las oligarquias europeas, intentan responder a la vez a los problemas de gobernanza interna de las instituciones europeas tras la ampliación, la busqueda de una legitimidad "democrática"renovada para su proyecto y la represión de cualquier alternativa social real a su proyecto neoliberal.

El debate sobre el futuro de la UE cumple los dos primeros objetivos y las medidas "antiterroristas" adoptadas tras el 11 de septiembre el tercero.

En los últimos meses se han multiplicado las propuestas sobre la constitución política de la Europa potencia. Sobre si debe evolucionar hacia una Federación o hacia una Confederación de estados, sobre el reparto de poder interno entre los estados miembros y las diferentes instituciones europeas. En un ejercicio de "democracia virtual", una Convención designada por los actuales Gobiernos, Parlamentos nacionales y el Parlamento Europeo elaborará un proyecto de Constitución, simplificando los Tratados actuales, que deberá ser discutido y aprobado por la Conferencia Intergubernamental en el 2004.

Este ejercicio es profundamente anti-democrático y niega de partida la noción misma de ciudadania europea como un ejercicio de auto-determinación. Por otra parte intenta consolidar una estructura jerarquica de poder asimétrica, con un nucleo central dominado por un directorio de grandes potencias, la "Europa potencia" y una zona secundaria, sumida la regulación de la primera, pero sin capacidad de decisión real, la "Europa espacio". Frente a esta farsa del reparto de un poder usurpado, reclamamos un autentico proceso constituyente en el que de verdad tengan voz tanto los ciudadanos europeos como los pueblos en el que se pueda debatir la posibilidad de otra Europa solidaria y autenticamente democrática.

Porque tras el 11 de septiembre, la legislación "antiterrorista" corre el peligro de convertirse en un estado de excepción permanente, extendiendo unas medidas previstas contra la eventual amenaza terrorista de Bin Laden también contra el movimiento por la justicia global y los sindicatos. Su verdadero objetivo es frenar las movilizaciones contra las reestructuraciones y las politicas neoliberales, así como las protestas contra las Cumbres europeas en nombre de otra Europa posible.

 

6- Ejercito, diplomacia y ayuda al desarrollo de la UE

La consolidación del Euro requiere una estructura política eficaz capaz de gobernar los intereses del gran capital europeo, pero también la capacidad de desplegar una acción diplomática y fuerza militar para defender esos intereses en el marco de la globalización, aunque sea en un marco autonomo bajo la hegemonía de EE UU. La UE ha hecho en los últimos meses un esfuerzo enorme para dotarse de una fuerza de intervención rápida de 60.000 hombres, de un estado mayor propio y de los medios para su despliegue.

El impulso de la política exterior y de seguridad común nace directamente de la experiencia de intervención en los Balcanes y de la incapacidad para estructurar una intervención autonoma de los intereses de las oligarquias europeas frente a EE UU y Rusia. La designación de un Alto Representante para la política exterior en Solana, primero, y la declaración de operatibilidad de la fuerza de intervención rápida de la UE –aunque se limite por el momento a las operaciones de policia- han sido pasos decisivos en este sentido. Pero el objetivo fijado está aun muy lejos, como se ha puesto de manifiesto en los Balcanes, el Oriente Medio, en Africa o en Afganistán.

Pero la creciente inutilidad de la OTAN y la necesidad de contar con esa capacidad de intervención imperialista aceleraran el desarrollo de la PESC y de la fuerza de intervención rapida europea, aunque tenga que resolver numerosas contradicciones con EE UU, cuya hegemonía no pone en cuestión.

Si el "déficit democratico" es grande en el funcionamiento de las instituciones europeas, en lo relativo a la acción exterior de la UE, diplomática o militar, es simplemente escandaloso. ¿Ante quién responde el Consejo Europeo en sus decisiones en este campo?. La respuesta es ante nadie directamente. La diplomacia y la fuerza de intervención rápida de la UE son instrumentos directos de la intervención imperialista de la UE en el marco de la globalización y del nuevo orden mundial hegemonizado por EE UU.

Lo mismo puede decirse de la gestión colectiva de sus intereses neocoloniales heredados de las grandes potencias europeas a traves de los Acuerdos de Cotonou con los paises ACP. La política de ayuda al desarrollo de la UE, primer donante mundial, es un elemento central de las politicas de ajuste estructural en Africa, de reestructuración de las economías del Tercer Mundo para su integración en el mercado neoliberal a pesar del coste social que ello representa, y de corrupción a través del monopolio de las grandes empresas europeas, que son las principales beneficiarias de los fondos de ayuda al desarrollo de la UE. Es necesaria una política de ayuda al desarrollo totalmente diferente, que parta de los intereses y de la apropiación de los programas de desarrollo por parte de las poblaciones de los ACPs.

 

7-Fin del ciclo 95: el giro neoliberal a la derecha

La huelga general de diciembre de 1995 de los sectores públicos en Francia abrió un nuevo ciclo de resistencia contra las politicas neoliberales en la UE. Sus efectos políticos pronto se hicieron sentir con la elección de gobiernos socialdemócratas y verdes en 12 de los 15 estados-miembros, especialmente en Francia y Alemania.

Pero ese ciclo se esta agotando en sus propias contradicciones. Es cierto que la resistencia sindical se ha mantenido e incluso acrecentado, pero las direcciones sindicales mayoritarias han subordinado los intereses de los trabajadores a una politica de pactos sociales con los gobiernos socialdemocratas-verdes (y en el caso del Estado español, con el PP) que ha sido un medio esencial para introducir las politicas neoliberales que eran la base del Euro, "con un rostro humano". Con el cambio de ciclo económico en el 2001-2002, el aumento del paro, de la reestructuración ha minado no solo la capacidad de reacción de los sindicatos bajo las direcciones sindicales actuales mayoritarias, sino la propia base electoral de los gobiernos socialdemocratas-verdes europeos.

El impulso de las movilizaciones de 1995 ha sido recogido sin embargo por el movimiento por la justicia global, sindicatos alternativos y movimientos de parados y precarios, que forman ya un "movimiento de movimientos" que se ha manifestado en Praga, Niza, Genova, Barcelona y Bruselas. Los propios sindicatos mayoritarios se han visto arrastrados y han organizado manifestaciones propias en Niza y Bruselas y han participado en algunas luchas contra los cierres de empresas y por subidas salariales.

La Presidencia española de la UE tiene lugar en el momento decisivo en el que tendrán lugar elecciones en Francia y Alemania. Su objetivo es dar un segundo impulso a las medidas de reeestructuración neoliberal, atacando especialmente los servicios públicos, y servir de catalizador para una vuelta al gobierno en la mayoría de los estados miembros de las fuerzas mas conservadoras y reaccionarias. Su verdadero lema no es ¡Más Europa! sino ¡Más Mercado!. Su programa supone una importante división y contradicciones entre el eje socialdemocrata-verde aleman y frances y la nueva alianza conservadora de Blair-Berlusconi y Aznar.

Pero la socialdemocracia y los verdes, convertidos en la "izquierda de la derecha", incapaces de movilizar a su base social tradicional, dividida ante sus propias politicas de "neoliberalismo con rostro humano", parecen paralizadas ante esta nueva ofensiva de la derecha conservadora europea. Por el momento, el único obstaculo que se opone en su camino es el movimiento por la justicia global, portador de los valores de justicia y solidaridad de la izquierda anticapitalista.

La ofensiva de la derecha, sobre todo si tiene éxito, supondrá ataques directos contra el pacto social que ha ligado a las direcciones sindicales y los gobiernos socialdemocratas y verdes. Los sindicatos mayoritarios, que ven amenzado hasta el mismo derecho de representación y negociación colectiva que justifica su existencia, se verán ante una dura alternativa y la presión de decenas de miles de trabajadores que tienen el ejemplo del movimiento por la justica global y los sindicatos y movimientos de parados alternativos. Se abre de nuevo la posibilidad de desarrollar corrientes de izquierdas en los sindicatos mayoritarios pero sobre todo la coordinación directa entre trabajadores de sectores en lucha a nivel europeo.

El última instancia, la situación vendrá determinada por el proceso de construcción de un nuevo bloque de izquierdas a traves de estos conflictos sociales que se anuncian.

 

8- Que programa defendemos. Las Conferencias Anticapitalistas Europeas

El marco de la UE es hoy un espacio determinante de los conflictos políticos y sociales en Europa. El 60% de la actual legislación adoptada por los parlamentos nacionales transpone legislación adoptada previamente por los Consejos Europeos, que es el verdadero centro de la gobernanza neoliberal en nuestro continente.

Sin abandonar lo local, lo nacional o lo estatal, la izquierda alternativa tiene que articular su capacidad de intervención en todos estos ambitos y también en el marco global de la UE, de manera que se complementen y se refuercen. La propia experiencia empírica y algunas primeras iniciativas han dado ya pie a politicas europeas de la izquierda alternativa, como las propias contra-cumbres del movimiento por la justicia global, las protestas de Via Campesina, las manifestaciones sindicales de Niza o Bruselas o las Euromarchas.

No se trata de ser la "izquierda" del proyecto "europeista". Sino de construir, en la critica de la actual UE neoliberal y en la propia experiencia del movimiento, un programa de lucha por otra Europa. Un programa que parta de los valores solidarios, de la justicia y la igualdad, de las aspiraciones democráticas y que enfrente los mismos a las politicas económicas neoliberales, a las manipulaciones políticas que secuestran la representación ciudadana y a los proyectos de las multinacionales y la oligarquia de dotarse de una "Europa potencia".

La izquierda internacionalista fue la que lanzó la consigna de los Estados Unidos Socialistas de Europa cuando en 1914 las oligarquias europeas hundieron al continente en una guerra total para incrementar sus beneficios y defender sus imperios. Fue la misma consigna la que alentó al sector más consecuente de la resistencia popular contra el fascismo en la II Guerra Mundial. Fue la esperanza de futuro de la oposición comunista al estalinismo en la URSS. Esa herencia es la que nos permite asumir hoy sin complejos nacionalistas de ningún tipo la lucha por otra Europa distinta a la del neoliberalismo.

No se trata de trasponer una consigna del pasado sino de hacer vivir en las luchas del presente los valores que la dieron vida. Este es el objetivo de la Conferencia de la Izquierda Anticapitalista, que se ha reunido en Oporto, en Paris y en Bruselas, agrupando en un foro de debate y coordinación a un sector significativo de la izquierda anticapitalista europea. A través de la acción común vamos clarificando los elementos de un programa alternativo a la Europa del Capital que hoy es la UE. Su próxima cita será en Madrid en junio del 2002.