|
Nº
19, febrero
2.002 http://www.nodo50.org/espacioespacio@nodo50.org |
Corriente alterna Un papelón rojo, verde y violeta del espacio alternativo
|
|
|
|
A lo largo de los años el 8 de Marzo sigue conservando el carácter reivindicativo y plural que le caracteriza, expresivo de su gran diversidad tanto en las ideas como en las formas de lucha, también en las diferentes edades de sus participantes, pues afortunadamente vemos como desde hace algunos años más y más mujeres jóvenes se incorporan al feminismo renovándolo. Este día conmemorativo, en recuerdo de una luchadoras asesinadas por defender sus derechos es un símbolo al que nos aferramos porque hace visible la lucha de las mujeres, siempre olvidada por historiadores. Por eso nuestro himno dice: "La historia de las mujeres es la historia silenciada pero tiene fechas, tiene nombres, tiene luchas realizadas". Seguras estamos de que este año seguirá en la misma tónica, motivos tenemos para no aflojar en la lucha, sabedoras como somos de que en cuanto nos damos la vuelta nuevos ataques nos amenazan. Estamos en un periodo en el que es necesario afianzar nuestros logros, en un contexto internacional marcado por las guerras, el ataque a las libertades y a los derechos de las asalariadas/os, no podía faltar el ataque también a nuestras conquistas, de momento con mensajes no muy explícitos, pero sabemos que es sólo el principio. Ahí tenemos como muestra las declaraciones del responsable de pensiones del PP pregonando que las mujeres deberíamos cobrar menos porque vivimos más, a nadie se le escapa que no son las declaraciones de un bocazas como quieren hacernos creer. También las energías renovadas de la cúpula católica, cuando el Papa pide a los jueces que dificulten el divorcio (o que no lo faciliten que es lo mismo), sin olvidarnos de los discursos cada vez más agresivos en defensa de la sacrosanta familia. Mientras el gobierno sigue en su avance imparable de reducir gastos sociales, que afectan especialmente a las mujeres, porque si hay menos presupuesto para preescolares, centros para mayores, para discapacitados/as, para sanidad o desempleo ¿quién cuidará de menores, mayores, discapacitadas/os y enfermos/as? ¿ A quién le tocará hacer juegos malabares cuando no se llega a fin de mes? ¿A quien afecta especialmente el desempleo?. En el 8 de Marzo hay una variedad enorme de campañas y actos de todo tipo en barrios, pueblos, ciudades grandes y pequeñas, pero los medios de comunicación se cuidan muy mucho de informas, a lo sumo una pequeña reseña de las manifestaciones más importantes. Es escandaloso por ejemplo la falta de información en los periódicos en los últimos años, que en la mayoría de los casos no han dicho ni una palabra. Eso sí, han dado gran publicidad a las campañas instituciones, dando la imagen de que son estas quienes lideran la lucha por la emancipación de las mujeres. Aún así volveremos a salir a la calle, con nuestras viejas consignas que año tras año tenemos que sacar a paseo porque siguen sin resolverse, como el derecho al aborto, o al reparto del trabajo (asalariado o no) y al tiempo de ocio, a la libre elección sexual, contra la violencia ejercida sobre nosotras, etc. También con consignas más nuevas como en defensa de los derechos de las mujeres inmigrantes, o la solidaridad con las luchadoras de otros países y que sufren una opresión externa. Y también esas otras que nos gustan tanto a las feministas y que nos sirven para desafiar a los que nos oprimen, véanse jueces y fiscales machistas, el Papa, la Conferencia Episcopal, el ejercito porque no queremos hacer la mili ni con Pedro ni con Pili, la patronal, el gobierno y los machistas de cualquier pelaje. Desde estas páginas hacemos un llamamiento a acudir a los actos y manifestaciones convocadas, que en cada lugar se hace de una manera, en unos sitios mixta, en otros solo de mujeres, sin entrar a valorar aquí que formula es mejor o peor, lo que sí es importante es que se respete la decisión del movimiento feminista, que es el convocante. |
|
Esa política fue la de contraer una costosa y creciente deuda externa, privatizar las empresas estatales, desproteger la industria nacional, liquidar las conquistas obreras, empobrecer al pueblo, crear varios millones de parados y subocupados, tornar inaccesibles la educación y la sanidad, reducir al mínimo la administración pública, todo ello para reducir costes y poder efectuar un traspaso multimillonario de riqueza a las grandes empresas extranjeras y nacionales, así como para el enriquecimiento sin medida de gobernantes y funcionarios que medraron a costa del presupuesto nacional y de las jugosas comisiones por su intermediación con el gran capital. Argentina fue durante todos esos años un aventajado alumno de aquellas entidades, mostrado como ejemplo ante naciones mas pobres y con menores recursos. Y proclamada orgullosamente por los mismos gobernantes nacionales que se pavonearon en los foros internacionales, oficiando de cipayos al servicio de sus amos. En 25 años, la deuda externa creció desde 2.500 millones de dólares hasta los 150.000 millones, merced al incremento usurario de los intereses y a los sucesivos planes y reajustes que fueron elevando el capital adeudado sin freno ni medida. Los intereses exigidos no bajan de 15.000 millones anuales, algo imposible de pagar por una Argentina desindustrializada, empobrecida y con 4 años continuados de recesión. Así es como a finales de diciembre pasado, el gobierno De la Rua optó por expropiar a los ahorristas y crear el famoso "corralito": nadie puede retirar sus ahorros de los bancos. Las razones son clarísimas. No hay dólares para devolver los cerca de 60.000 millones depositados por ahorristas, en gran medida de la sufrida clase media. Fueron utilizados para ir pagando los intereses de la deuda, o fueron sacados del país en camiones blindados días antes de formarse el corralito. En síntesis, los ahorristas fueron estafados, los bancos cerrados y los gobiernos que se sucedieron confesaron su impotencia para salir de la crisis. LA RESPUESTA POPULAR De repente, a los millones de argentinos que viven bajo la línea de la pobreza, posiblemente la mitad de la población, se ha unido la clase media, consciente de la estafa sufrida. A los piquetes, cortes de rutas y calles y marchas de los primeros, se han sumado centenares de miles de manifestantes haciendo sonar sus cacerolas, exigiendo la entrega de sus ahorros y la marcha de los profesionales de la política. La consigna "Que se vayan todos" no puede ser mas elocuente acerca del descrédito de la clase política. Esas movilizaciones han sido en gran medida espontáneas, se extendieron como mancha de aceite por todo el país, alcanzaron la Capital Federal y crecieron en fuerza y combatividad. Los niveles de autoorganización aumentaron paulatinamente. Los parados, los pobladores de las Villas Miseria, los piqueteros, conformaron una Coordinadora y realizaron dos Congresos en 2001, avanzando en la centralización de sus demandas. En cuanto a los sectores medios de la Capital, los principales protagonistas de los cacerolazos, crearon las Asambleas Barriales, foro deliberativo autoconvocado, cuya primera resolución fue llamar a la cacerolada y marcha a Plaza de Mayo del viernes 25 de enero, exigiendo soluciones a sus problemas. Marcha que fue reprimida con fuerza por los efectivos policiales. Ambos sectores, históricamente divididos política y socialmente, han comenzado a coincidir obligados por las circunstancias, al identificar al enemigo común: el gobierno, los bancos, la deuda externa. Se han producido numerosos actos de solidaridad mutua, cuando las columnas de parados avanzaban hacia el centro de Buenos Aires y desde las casas de clase media se les hacían llegar bebidas y alimentos. Así mismo cuando distintas asambleas resolvían marchar en común hacia la histórica Plaza. El gobierno ha tratado de frenar este acercamiento, incluso a través de sus servicios de inteligencia que propiciaron el choque de pobres contra pobres, pero parece haber fracasado en sus intentos. LA POLITICA DE DUHALDE Es cada vez mas clara: defender los intereses de la banca y el gran capital, continuar pagando la deuda externa y hacer recaer el costo de esta política sobre los sectores mas empobrecidos de la sociedad, que son cada día mas numerosos . Para ello se ha devaluado el peso, iniciando el camino de una gran inflación que hará bajar aun mas el nivel de vida. Un 20 % de devaluación -mínimo que se estima probable- haría caer a otros 3 millones de personas bajo la línea de pobreza, llevando de 14 millones a 17 las personas que se encontrarán en esa situación. Con igual propósito se ha "pesificado" el capital de los ahorristas que perderán aproximadamente el 50 % de su capital, al cobrar 1.40 por dólar que ya vale 2 pesos y que sigue aumentando, y que no recuperarán su dinero de inmediato, sino dentro de meses o años. Pero al mismo tiempo se beneficia a los grandes capitalistas, que salen indemnes de la crisis, con medidas excepcionales. Además el gobierno estrecha sus relaciones con las Fuerzas Armadas y policiales, dispuesto a emplearlas en la represión si el descontento popular lo hiciera necesario, represión que ya empleó en las últimas semanas. OTRA POLITICA ES POSIBLE? Las claves de esa nueva política propuesta por economistas de izquierda serían dejar de pagar la deuda externa, cobrar un impuesto a las mas grandes empresas, restaurar el pago de los aportes patronales al sistema jubilatorio, reestatizar las empresas privatizadas, establecer un control sobre el comercio exterior y el cambio de divisas y exigir a los bancos la devolución de los depósitos que retiraron del país. Y al mismo tiempo establecer un salario mínimo de 500 pesos para todo trabajador activo o parado y para los jubilados, fijando un salario base de 1000 pesos para todos los gremios. Con estas medidas se pondría nuevamente en marcha el aparato productivo y progresivamente se reduciría la desocupación. Sin duda esta política sería muy dura, ya que se enfrentaría con todos los intereses del capital. Pero no empeoraría la situación actual, por el contrario la mejoraría.
Para aplicar tal política sería necesaria una amplia y permanente movilización
popular, con formas de organización democráticas desde la base. Cualquier
otro camino que no se enfrente al sistema atraerá males mayores, mas
miseria y represión.
|
||
En este artículo nos limitaremos a apuntar algunas claves que ayuden a nuestra actuación política en un escenario complejo y tan amplio como este movimiento y el planeta que compartimos explotados y explotadores; esto es así en la medida en que los referentes, convocatorias y movilizaciones se plantean en un ámbito internacional, y más allá de la dinámica propia de nuestro estado, en la que nos centraremos lógicamente, encuentros como el I y II Foro de Porto Alegre nos obligan a tod@s. Apuntaremos algunas claves, y a partir de las mismas una reflexión en torno a la "campaña contra la Presidencia de la UE", campaña bien expresiva de la situación y capacidad de las resistencias realmente existentes en el estado español. Algunas claves de un "movimiento" de movimientos. En un contexto político y social internacional de avance de las políticas neoliberales y hegemonía del pensamiento único se han ido articulando realidades y respuestas muy diversas, ante el retroceso y contradicciones de la izquierda tradicional, se plantean nuevas respuestas y modelos de resistencia especialmente en ámbitos sociales al margen en buena medida de partidos o sindicatos. Antecedentes en España en la perspectiva de la resistencia a la globalización se podrían mencionar entre otros: campaña y foro "50 años bastan", 0'7 y deuda externa, campaña y plataforma contra "la Europa de Maastrich", Encuentros Zapatistas, marchas contra el paro... Estos procesos de confluencia y coordinación no se han producido sin tensiones y diferencias, pero progresivamente se han desarrollado encuentro y foros sectoriales o más amplios a escala estatal, europea o planetaria, fundamentalmente a través de convocatorias alternativas a instituciones del capital (Seattle, Praga, Niza, Barcelona, Génova...), y que han consistido fundamentalmente en movilizaciones de boicot y rechazo. El I y II Foro Social Mundial de Porto Alegre han avanzado en las propuestas y alternativas junto a la movilización. Este es un "movimiento" de movimientos pues progresivamente van confluyendo, conociéndose, no sin tensiones, diferentes plataformas y colectivos; existe pues una realidad muy compleja, además de sindicatos y organizaciones políticas, con MRGs, ATTAC, RCADE... Estos colectivos son autónomos, muy diferentes incluso por territorios, pero van esbozando una agenda compartida donde se señalan referentes y convocatorias comunes; referentes unitarios que están dando una importante dimensión y posibilidades a este movimiento, como se demostró en la Campaña contra el Banco Mundial Barcelona 2001. No podemos ignorar las dificultades, hablamos de nuestra realidad y de la Campaña en torno a la UE, que existen en la confluencia y trabajo unitario, por un lado entre culturas más tradicionales de la izquierda muy enfrentadas en ocasiones, y por otro lado entre organizaciones y modelos más tradicionales de organización y movilización y nuevos colectivos o personas con contenidos muy críticos, en ocasiones confrontando directamente, con las organizaciones más estructuradas. Esto no es sencillo, ni todas las críticas que se plantean a "partidos políticos y sindicatos" son novedosas o constructivas. Existen también debates complejos que cruzan este plural movimiento, que representan retos claros para su desarrollo futuro; él más visible socialmente puede ser él de la violencia y la expresión de la movilización, las formas de confrontación y de respuesta a la creciente represión. Pero también se plantean otros como el "modelo y organización" del movimiento, él de la relación-negociación con el poder o sistema; la representatividad, o la compatibilidad de las opciones más moderadas o reformistas y las más radicales, términos que utilizamos sin ningún sentido peyorativo; también la relación y complementariedad entre lo social y lo político; la organización del trabajo desde abajo, lo local, y la implicación en las convocatorias localizadas y centrales. Es evidente, no obstante limitaciones y contradicciones, la creciente trascendencia de este proceso de articulación de las resistencias, de su impacto mediático, algo más o menos controlable desde el poder. En definitiva las consecuencias del desorden mundial, de la globalización neoliberal imponen su inhumano impacto, en mayor o menor medida son conocidas por una buena parte de las sociedades y especialmente nos obligan al conjunto de las organizaciones o colectivos antagonistas a madurar y trabajar en marcos y acciones comunes con la idea de que "otro mundo es posible". El escenario y las posibilidades de la resistencia a esta globalización deben abordarse con una visión de medio y largo plazo, con planteamientos muy flexibles y unitarios para responder a una evidente diversidad de experiencias y culturas; aprovechando nuevas posibilidades de conexión y difusión de las movilizaciones como las generadas por Internet, conscientes del aumento de la represión con la excusa de la supuesta lucha antiterrorista a partir del 11-S. Campaña, qué campaña, contra la Europa del Capital y la Guerra. Un balance del proceso de organización de la campaña actualmente en marcha en torno a la UE, pone de manifiesto la preocupante debilidad e incapacidad de las organizaciones y colectivos españoles críticos con esta globalización; es evidente, y algo se vio en las respuestas a la guerra de Afganistán, que hemos sido incapaces de construir los marcos indispensables de acuerdo y coordinación en el ámbito estatal para abordar de forma este importante proceso de movilizaciones. Marcos indispensables y no necesariamente muy complejos, pues esta campaña tiene un desarrollo muy descentralizado, para abordar tareas comunes e impulsar la movilización en los diferentes territorios además de situar con claridad los referentes centrales y comunes. Poco hay, más allá del lema unitario y espacios compartidos en la red; y las diferentes Asambleas estatales, Orcasitas, Zaragoza y Marinaleda, pusieron de manifiesto tanto falta de voluntad constructiva como algo igualmente peligroso como es la incapacidad par resolver la concepción y organización de esta campaña, para superar los debates y pugnas antes mencionados. En este sentido es evidente la falta de una estrategia colectiva en IU para contribuir de forma eficaz al desarrollo de esta campaña y movimiento, pese a la significativa presencia de federaciones de IU y de personas en estos ámbitos, y cuya posible aportación queda muy limitada, o es claramente negativa en algunos casos. No obstante las responsabilidades son muy compartidas, muchas son las organizaciones y personas activas en este proceso, y muchas las contradicciones y miserias que se han puesto de manifiesto; los problemas no están solo en las organizaciones más "grandes", incluyendo a unos sindicatos mayoritarios que generalmente miran a otro lado y desprecian lo pequeño y alternativo, también colectivos supuestamente muy alternativos han ayudado a este fracaso; fracaso que solo es relativo en la medida en que en diferentes CCAA las movilizaciones se están preparando de manera más inteligente y unitaria, y por tanto con posibilidad de llegar a más colectivos y ciudadan@s. En buena medida hemos retrocedido en relación a la campaña del Banco Mundial, no existe ni un llamamiento compartido, y ahora solo podemos volcarnos en las campañas realmente existentes en territorios como Catalunya, Zaragoza, Valencia o Asturies (Madrid y Andalucía son todavía incógnitas) que si pueden tener una dinámica y resultados más positivos. Por tanto el criterio de las personas de Espacio Alternativo, y de cualquiera con un poco de sentido común, debería ser intentar superar estas miserias, y contribuir como EA, desde IU o cualquier otro colectivo, a sumar en un proceso de recuperación y articulación de la izquierda anticapitalista, que debe ser más original y generoso de lo que algun@s piensan y parecen ser capaces. |
||
La celeridad de los acontecimientos que se suceden en el mundo hace difícil llegar a interpretaciones y respuestas a la altura de los retos que plantean, especialmente cuando éstas se exigen a una izquierda cada vez más desconcertada ante la obstinación en la defensa de sus intereses de los poderosos y frente a las nuevas formas de "insolencia" de los desposeídos. No obstante, haciendo un esfuerzo por describir sintéticamente el paisaje que nos ofrece la realidad, podríamos definir el panorama internacional con estos grandes rasgos: si por un lado Seattle, Génova, los dos Porto Alegre y, sobre todo, Argentina han ido cuestionando la "globalización" neoliberal y han revelado la emergencia de un "movimiento de movimientos" capaz de deslegitimar aquélla, por el otro los atentados del 11-S y la "guerra global" iniciada en Afganistán el 7-O marcan la contraofensiva de la superpotencia estadounidense frente a la evidencia de su vulnerabilidad, disponiéndose así a relegitimar un capitalismo cada vez más injusto y militarista en nombre de la defensa de unas libertades cuyo ejercicio se ve amenazado en nuestros propios países. No se trata, desde luego, de sostener que nos encontramos ante una situación de equlibrio entre ambas fuerzas, ya que todavía la balanza se inclina a favor del bloque transnacional dominante. Quizás sea el conflicto palestino-israelí el foco en el que se reflejan más trágicamente la doble moral de "Occidente" y la falacia de su superioridad frente a otras culturas; pero es también ahí donde se comprueba la debilidad de un movimiento de solidaridad internacional que ponga freno al genocidio cotidiano. Nos encontramos así ante una bifurcación histórica en la que nos vemos emplazados ante la necesidad de optar entre seguir el rumbo actual hacia un "barbarismo" globalizado -en la expresión empleada por Istvan Meszaros- o, por el contrario, forzar un cambio radical hacia un nuevo proyecto de sociedad y de civilización. Ante ese escenario la mayoría de las formaciones de izquierda ha sido cogida de sorpresa ante la fuerza que está adquiriendo la protesta popular en muchos países y frente al escaso margen de reformismo que les ofrece la autoafirmación del neoliberalismo en su cara más "dura". Recientemente, en un periódico de gran tirada aparecía un artículo de opinión sobre la crisis de la socialdemocracia que no podía ser más patético: en él se reconocía que se estaba produciendo un "divorcio de legitimidad" entre los representantes políticos, por un lado, y los movimientos sociales emergentes, por otro; a continuación se pedía, nada más y nada menos, que "la socialdemocracia, si quiere jugar ahora bien sus bazas, tendrá que romper con toda su historia pasada y virar hacia un internacionalismo verdadero". Semejantes diagnóstico y propuesta, viniendo de uno de los entusiastas seguidores de Giddens, no hacen más que confirmar hasta qué punto las elites "social-liberales", sobre todo allí donde han gobernado o todavía gobiernan, se han ido asociando a un neoliberalismo global que ahora se permite avanzar abiertamente por una "cuarta vía": la que hoy tiene en Berlusconi, Aznar y Blair y sus respectivas "empresas-Estado" autoritarias y xenófobas las vanguardias europeas dispuestas a "americanizarse" a ritmos acelerados. Y sin embargo cada vez son más las gentes que se mueven y, con ellas, una nueva generación que parece estar poniéndose en marcha frente a un mundo que le niega el futuro. El pronóstico de la gran prensa financiera, según el cual el movimiento "antiglobalización" no iba a poder resistir los efectos del 11-S, se ha visto desmentido con el éxito del II Foro Social Mundial de Porto Alegre y con la solidaridad mostrada con el pueblo argentino. Tampoco hay garantías de que, tras el fracaso de las ilusiones en la "nueva economía" y el escándalo de Enron, el nuevo "keynesianismo militar" estadounidense se convierta en motor de una nueva fase de crecimiento que, en cualquier caso, redundaría en beneficio de una minoría dispuesta a hacernos olvidar que las conquistas sociales alcanzadas en los países del "Centro" son derechos a reivindicar y a generalizar para el conjunto de la Humanidad. La reconstrucción de la izquierda debería pasar prioritariamente por reconocer el protagonismo que a escala internacional está adquiriendo ese "movimiento de movimientos" enormemente plural que desafía tanto el orden neoliberal como el actual proceso de "desdemocratización" (Schmitter dixit), acelerado tras el 11-S en nombre del "antiterrorismo" y de la "seguridad". Ese movimiento encierra un potencial anticapitalista y una dinámica de autoorganización que están teniendo en Argentina su referencia y a cuya evolución tenemos que seguir atentos para aprender y contribuir a que su lucha no quede aislada por los grandes ricos de Davos-Nueva York y sus organizaciones internacionales. Porque ya no es posible pensar en el eje partido-sindicatos como palanca principal para la recomposición de la izquierda, como tampoco lo es soñar con una regeneración de la socialdemocracia o, en fin, con el nominalismo de unos partidos "comunistas" que en su interior siguen sin resolver la contradicción entre la nostalgia de un pasado político y cultural difícilmente disociable del fracasado "socialismo real" y su voluntad de confluir con lo "nuevo" mediante una autorreforma inconclusa. En el mejor de los casos, sectores de éstos últimos podrán ser parte de un nuevo proyecto anticapitalista pero ya no pueden aspirar a ser el "motor" o la "vanguardia" del mismo. Por eso, sin autoproclamaciones ni sectarismos, debemos esforzarnos por que desde el "movimiento de movimientos" vaya emergiendo una nueva izquierda que tiene que ser anticapitalista -ya que, aunque no negamos la importancia de la lucha por demandas y reformas parciales, éstas no podrán liberarnos de un sistema basado en la explotación e intrínsecamente injusto- y alternativa -dispuesta a reinventar un socialismo emancipador de todas las opresiones y garante de la supervivencia futura de la humanidad y de toda forma de vida en el planeta-, capaz también de innovar en sus formas de organización y de democracia participativa y de mostrar en sus formas de lucha -con el retorno a primer plano, junto a la huelga y la manifestación, de la desobediencia civil- la coherencia entre los fines y los medios que propugna. Esa otra izquierda necesaria no tiene por qué despreciar el esfuerzo por lograr una representación institucional e incluso por gobernar allí donde tenga la fuerza social y el peso electoral suficientes, como puede ser el caso de Brasil en un futuro cercano; pero, si quiere evitar las metamorfosis sufridas por la mayoría de la izquierda en el siglo pasado, tendrá que partir de la centralidad de los movimientos sociales y de la reconstrucción de un nuevo movimiento obrero dispuesto a desafiar al poder del capital en todos los ámbitos en los que extiende su dominio. En el Estado español partimos todavía de unas condiciones especialmente difíciles, heredadas de las frustraciones políticas y las derrotas sufridas desde una transición política iniciada con la reforma pactada del franquismo. La izquierda política se encuentra hoy, además, más debilitada y fragmentada si cabe que en decenios anteriores. No obstante, también aquí estamos empezando a compartir el desarrollo de una nueva subjetividad colectiva dispuesta a hacer visibles las polarizaciones y los conflictos latentes que atraviesan nuestra sociedad. Por eso el III Encuentro Confederal de Espacio Alternativo, que se celebra los próximos días 2 y 3 de marzo, tiene como propósito intentar dar respuesta a preguntas como éstas: ¿cómo contribuir a construir un "movimiento de movimientos" decidido a confluir con el que se desarrolla en Italia, en Europa y en otras partes del mundo?; ¿cómo buscar la confluencia con aquellos colectivos y personas que aspiren a reforzar una izquierda anticapitalista y alternativa, roja, verde, violeta y respetuosa de la realidad plurinacional y pluricultural?; ¿cómo construir Espacio Alternativo como organización autónoma para que sirva mejor a esos fines, redefiniendo en ese marco nuestro trabajo de corriente en Izquierda Unida? |
||