LA CUMBRE DE PRAGA

Praga aparecía, a mediados de este año 2000, como un nueva oportunidad de consolidar el movimiento antiglobalizador Los acontecimientos de Seattle, el éxito de los sucesivos movimientos anticapitalistas en torno a actos importantes (Convención Republicana, Congreso Partido Demócrata en USA,...), cumbres y acontecimientos de carácter internacional (Canadá, Australia,...), crearon expectativas de seguir manifestando colectivamente, en el corazón del sistema capitalista, un profundo descontento.

En este contexto, la simple llamada de un pequeño grupo checo, el IMPEG (colectivo contra la globalización económica), movilizó en todo el mundo a la creación de asambleas plurales y participativas de colectivos e individuos dispuestos a responder con un gran acto de desobediencia civil y pacífica en la capital del estado checo a la cumbre del FMI/BM. Hay que destacar el importante papel jugado como herramienta de comunicación, esta vez al servicio de la movilización, del correo electrónico. En diferentes ciudades del Estado Español empezaron a proliferar, durante los meses de verano, estas asambleas con el nombre común de Movimiento de Resistencia Global.

Mientras tanto, con un gran despliegue de información, el gobierno checo empezaba a hacer públicas medidas intimidatorias para evitar el desplazamiento de los activistas. Cierres de escuelas e institutos, subvención de excursiones escolares y de jubilados, reservas masivas de alojamientos para los delegados del FMI/BM (y consecuente escasez para los demás visitantes), sugerencias de cierres de pequeños comercios, reservas de un importante número de camas de hospital, así como patentes movimientos y entrenamientos de soldados y policías antidisturbios. En total 11.000 policías fueron movilizados para recibir a los manifestantes contra la globalización. No se había visto un despliegue similar en esta ciudad desde 1969, en el primer aniversario de la Primavera de Praga.

Algunos activistas fueron retenidos arbitrariamente en la frontera los días previos a la cumbre del FMI. De esta forma el gobierno Checo trataba de paralizar autobuses y trenes repletos de manifestantes.

Nosotros, que viajábamos en una caravana de tres autobuses, fuimos testigos de la retención de un compañero del MRG de Barcelona en la frontera checa, declarado persona non grata sólo porque unas semanas antes se había desplazado a Praga a preparar la organización de la protesta. Esto provocó un largo debate asambleario entre los viajeros sobre si proseguir o presionar en la frontera, pero acordamos no responder a la provocación y avanzar para poder manifestarnos el día 26.

Durante el viaje nos organizamos en grupos de afinidad, tal y como se estaba funcionando ya en las asambleas de los colectivos que se encontraban en Praga. Nuestro grupo de afinidad se consolidó en torno a la afiliación al mismo sindicato CGT, aunque la afiliación no fue el único criterio de formación de estos grupos.

El punto de encuentro en Praga se estableció en lo que llamamos el Converger Center, unas naves industriales abandonadas que acogieron talleres de trabajo, servicios médicos, observadores independientes (OPH), cocina y, fundamentalmente, impresionantes asambleas multitudinarias, en las que se debatía en diferentes idiomas, incluyendo el uso de un nuevo y expresivo lenguaje de símbolos para votar o hacer peticiones o sugerencias (hay que tener en cuenta la presencia en la protesta de gente de otros continentes). Aquí fue donde se discutió la estrategia a seguir en el acto central de la protesta, el bloqueo de la cumbre el día 26.

El IMPEG había alquilado un local en el centro de la ciudad para que nos sirviera de punto de comunicación entre los allí reunid@s, así como con el resto de los colectivos del mundo. Este centro fue denominado Info Center, dotado de un servicio telefónico e informático, y fue fundamental para la coordinación de las actividades antes y después del día 26.

El día 26, el grueso de la manifestación se concentró a primeras horas de la mañana en Namesti Miru (Plaza de la Paz), el único espacio y acto legalizado. En esta concentración fuimos informad@s por el grupo italiano "Tutti Bianci", de la primera acción directa que se realizó al margen de las actividades programadas y que consistió en destrozar un establecimiento de una multinacional (McDonald) y que no comprometió en absoluto al resto de l@s participantes en el acto. Este grupo fue la cabecera del bloque "amarillo", uno de los tres en que estratégicamente se dividió la manifestación. Este bloque, el más numeroso, tenía como misión taponar el viaducto que comunicaba hacia el norte (centro-ciudad) el Palacio de Cultura, donde se celebraba la cumbre.

El segundo grupo, denominado "rosa", el más festivo y colorido, se encargó de bloquearlo por el sur-este. Por el sur-oeste accedió el bloque "azul", que, ante la carga policial, se vio envuelto en los enfrentamientos más importantes y más difundidos por los medios de comunicación. Ambas columnas, azul y rosa, llegaron, no obstante, a cercar el edificio de la cumbre. La acción combinada de las tres columnas consiguió el aislamiento total de los delegados en la sede de la cumbre, viéndose éstos obligados a utilizar el Metro como única forma de salida.

Por la tarde, la siguiente gran acción consistió en bloquear el acceso a la ópera a los delegados que tenían programado celebrar la apertura de la cumbre con una importante ceremonia. El bloqueo resultó muy efectivo pues obligó a cambiar los planes previstos. Sin embargo, la policía intervino de forma muy violenta, arrestando masivamente a manifestantes pacíficos, aprovechando la confusión creada por la rotura de las lunas de un Mc Donald y un banco, por un pequeño grupo de participantes.

La jornada del día 27 comenzó con el bloqueo, desde muy temprano, de los hoteles donde se alojaban los delegados. Praga parecía ya a esas horas una ciudad completamente sitiada por las fuerzas antidisturbios: controles arbitrarios y detenciones a jóvenes con aspecto de alternativos, palizas en los alrededores de Namesti Miru, cierre y control policial del Converger Center... A la salida de una importante manifestación de la mencionada plaza, en apoyo a l@s detenid@s, se produjo la intercepción de la misma por un desproporcionado contingente policial, absolutamente equipado, que además tenía prácticamente cerradas todas las salidas, siendo el tranvía el único medio posible para escapar. La retención duró varias horas, a lo largo de las cuales en asamblea se llevó a cabo, con el respaldo de la prensa internacional y los observadores independientes, una ardua negociación que finalizó con el permiso policial para volver a la plaza.

Las asambleas continuaron a lo largo del día en ese punto. Por la tarde se decidió una multitudinaria pegada de carteles con el texto, escrito en varios idiomas: "Deténgame, soy activista antiglobalización". A la concentración siguió una manifestación espontánea y festiva hacia la otra orilla de la ciudad, atravesando el puente Karlova, que ya estaba tomado por la policía. De nuevo fuimos interceptad@s al otro extremo del puente, y tras una asamblea multilingüe, se decidió la vuelta a la Plaza del Reloj, donde empezaba a correr la noticia de la clausura anticipada de la cumbre del FMI/BM. En esta plaza surgió una fiesta animada con charangas que se prolongó hasta altas horas de la noche. Mientras tanto en diversos puntos de la ciudad continuaban las detenciones.

El día 28 había un importante número de detenid@s que, sumado a otr@s 80 que se manifestaban pacíficamente ante el ministerio del interior en la mañana del mismo día 28, llegaron a ser en total –según datos proporcionados por las autoridades– unos 850, de los cuales 80 eran españoles (en su mayoría catalanes y vascos).

Tras la recaudación de un fondo de apoyo, se decidió, en asambleas organizadas por países, la elaboración de listas de detenid@s y creación de comisiones para negociar la liberación de l@s mism@s en las respectivas embajadas. Ese mismo día por la noche, del grupo español sólo quedaron en prisión los compañeros madrileños Gaizka y Mikel, pendientes de un proceso judicial.

El seguimiento del proceso de estos compañeros, así como l@s restantes de otras nacionalidades, y numerosos testimonios de malos tratos, ha sido, a la vuelta de Praga, la actividad más importante desarrollada por los distintos colectivos antiglobalización del mundo. En España se han llevado a cabo ocupaciones de consulados, manifestaciones y concentraciones periódicas ante la embajada Checa.

La experiencia inolvidable de los que viajamos a Praga: las asambleas multitudinarias, la solidaridad tan generosa y coordinadamente practicada, la capacidad de lucha, las estrategias desarrolladas, así como la consecución de los objetivos planteados, ha fortalecido nuestra confianza en la resistencia internacional contra este injusto sistema capitalista.

Ana Párraga e Ignacio Pérez.

Sumarios:

La acción combinada de las tres columnas consiguió el aislamiento total de los delegados en la sede de la cumbre, viéndose éstos obligados a utilizar el Metro como única forma de salida.

Por la tarde se decidió una multitudinaria pegada de carteles con el texto, escrito en varios idiomas: "Deténgame, soy activista antiglobalización".

El día 28 había un importante número de detenid@s que llegaron a ser en total –según datos proporcionados por las autoridades– unos 850, de los cuales 80 eran españoles (en su mayoría catalanes y vascos).
 

Espacio Alternativo    Novedades   Documentos Campañas  Convocatorias   Jóvenes Corriente Alterna  Amig@s