La botella: ¿medio llena, medio vacía...?
El resultado de la recién celebrada
VI Asamblea Federal de Izquierda Unida parece prolongar aún más
la sensación de indefinición del proyecto que pretende representar.
Hace bien poco, Espacio Alternativo señalaba que la VI Asamblea
de Izquierda Unida tenía ante sí el reto de mostrar ante
la sociedad y particularmente ante la izquierda social que es una organización
necesaria y útil, que ha tomado nota de sus errores y que está
dispuesta a emprender una reorientación que dé un nuevo sentido
y una nueva credibilidad a la existencia de una formación política
de izquierda transformadora y anticapitalista.
Lamentablemente, la VI Asamblea Federal no ha significado ningún tipo de ofensiva política que permita frenar el declive en el que se encuentra desde 1996. En lugar de ser la Asamblea del debate político, de la reflexión colectiva, de la clarificación en las propuestas y las alternativas, ha sido únicamente la de la elección entre orientaciones en trazos gruesos, y entre talantes y formas de quienes las defendían. Nunca en un congreso fueron tan poco debatidos los documentos políticos ni jugaron tan escaso papel las propuestas y enmiendas. Sin embargo, a pesar de las limitaciones, la importancia de ese debate sobre la composición y los estilos de trabajo de la dirección ha sido y es crucial para el futuro de IU y no se limitaba exclusivamente a quien iba a ser el sustituto o la sustituta de Julio Anguita.
Las tres candidaturas presentadas respondían a modelos diferentes de entender la organización y el trabajo de IU, sobre la base de tres pilares fundamentales: la forma de entender la estructura federal de IU y por lo tanto la composición de los órganos de dirección; la política de alianzas políticas y sociales; y finalmente, la necesidad de que la crisis de IU se resuelva en las instancias de IU y no mediante decisiones adoptadas en sede diferente. Creemos que éste fue el verdadero debate de la VI Asamblea, lo que puede dar una idea de que IU se encuentra hoy en día bajo unos mínimos preocupantes. De hecho lo que planeaba sobre IU era si el congreso abría una ventana para la supervivencia o la cerraba definitivamente.
No podemos devaluar la importancia de este debate, porque su resolución es la que permitirá poner las condiciones para el relanzamiento de IU como proyecto de izquierda alternativa ligado a los conflictos reales capaz de impulsar alternativas frente a las consecuencias de la globalización capitalista y por tanto también una política internacionalista y solidaria con todos los pueblos. En este sentido, creemos que la candidatura que encabezaba Gaspar Llamazares era la única que abría una oportunidad a la posibilidad de un proyecto cuya estrategia se alejase tanto del electoralismo como del mero resistencialismo, asumiendo que la unidad de la izquierda es mucho más compleja y depende de más organizaciones y personas que las que representa el bloque PSOE, CCOO, UGT y que no existen atajos electorales que permitan prescindir de la movilización social.
¿Es esto posible dado el escaso margen de diferencia existente entre las dos candidaturas principales? Quizás, pero las dificultades van a ser excepcionalmente grandes. Precisamente por ello, el comienzo del equipo de dirección de IU coordinado por Gaspar Llamazares tiene tantas luces como sombras que no permiten una caracterización de la línea política inmediata que adoptará la organización. Por un lado, las dificultades de maniobra impuestas por la necesidad de buscar equilibrios se han podido comprobar nada más comenzar la discusión de la composición de los órganos de dirección o en las primeras declaraciones del nuevo Coordinador General en torno al conflicto vasco que reflejan que el cambio de orientación y personas todavía es incompleto e insuficiente. Por otro, la dirección de IU comienza a salir del autismo político internista hacia la búsqueda de aquellos movimientos con los que está obligada a trabajar.
De la gestión inmediata de estos equilibrios depende el futuro de Izquierda Unida, aunque sus resultados solo podrán ser contrastados a largo plazo. En esta tarea, Espacio Alternativo quiere ser participante activo si el proyecto responde a los compromisos básicos que en su día adquirieron los promotores de la candidatura que encabezó Gaspar Llamazares:
En nuestra opinión, hay motivos para contemplar la botella medio llena o medio vacía, porque se dan las condiciones para abrir una nueva etapa en IU, aunque eso no quiere decir que vaya a abrirse dadas las inercias del pasado. El compromiso de Espacio Alternativo es trabajar junto a quienes en IU lo deseen por impulsar nuevos contenidos y formas de actividad en la acción política de la organización, de manera que se cierre un periodo de crisis y se inaugure otro de ilusión y esperanza para el conjunto de la izquierda de nuestro país. El interrogante que encabeza éste artículo, se responderá en un inmediato futuro y, como siempre, el futuro depende en lo fundamental de nuestros actos, de todos nosotros.
Paco Romero y Manolo Garí
Sumarios:
Lamentablemente, la VI Asamblea Federal no ha significado ningún tipo de ofensiva política que permita frenar el declive en el que se encuentra desde 1996.
La candidatura que encabezaba Gaspar Llamazares era la única que abría una oportunidad a la posibilidad de un proyecto cuya estrategia se alejase tanto del electoralismo como del mero resistencialismo.
Son necesarias muchas más medidas
para contribuir de forma seria al desarrollo de un nuevo bloque político
y social de oposición y que dispute la hegemonía a una derecha
que en nuestro Estado ostenta todas las vertientes del poder y que está
siendo legitimada socialmente.
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