LA DERROTA DE JOSPIN DEJA A LE PEN FRENTE A CHIRAC
Renaud Dely (Liberation)
Un seísmo político.
Aparte de Jean-Marie Le Pen mismo nadie lo habría osado imaginar. El duelo entre Jacques Chirac y Lionel Jospin no tendrá lugar. Esperado desde hace siete años y programado desde el inicio de la cohabitación en 1977, la revancha de 1995 cede sitio a un duelo final tan inesperado como penoso: Jacques Chirac contra Jean.Marie Le Pen.
Según la estimación de la SOFRES (sociedad francesa de encuestas por sondeos) disponible ayer a las 23 h. 30’, el líder de extrema derecha recoge el 17% de los votos, o sea 2 puntos más que en 1995. Y aún el dirigente del Frente Nacional ve su resultado recortado por la concurrencia de su exbrazo derecho, Bruno Mégret, que obtiene el 2,4% de los sufragios. En total, la extrema derecha bordea el total sin precedentes del 20%. En su cuarta tentativa, ayudado por la demagogia seguritaria que ha contaminado toda la campaña, Le Pen, 74 años, consigue subirse a la segunda vuelta de la elección presidencial. El 5 de mayo, se reencontrará cara a cara con su enemigo íntimo, Jacques Chirac.
Penoso resultado de Chirac. Desastre de Jospin.
Con el 19,9% de los sufragios, el candidato del RPR sale en cabeza. Pero en pensoso estado. Recoge el peor resultado para un presidente saliente al final de su mandato. Valéry Giscard d'Estaing había obtenido 28,3% en 1981, François Miterrand 34,1% siete años más tarde, Jacques Chirac, se contenta con volver a alcanzar su nivel habitual durante la primera vuelta de una presidencial. Retrocede incluso 0,9 puntos en relación a 1995 (20,8%). Con sólo el 16.3% de los votos, es pues Lionel Jospin quien, ante la sorpresa general, hereda la plaza de "tercer hombre" tan disputada al final de la campaña. Ha sacado las consecuencias de su debacle anunciando enseguida su "retirada de la vida política" al final de la segunda vuelta.
Desmovilización de la izquierda.
El Primer Ministro pierde siete puntos en relación a su resultado de 1995 (23,3%). Recoge el peor resultado de un candidato socialista en el Elíseo desde el 5% de Gaston Defferre en 1969. Es también la primera vez desde hace 33 años que la izquierda estará ausente de la segunda vuelta de la presidencial. El hundimiento de Jospin es debido en gran parte al muy alto nivel de abstención. Esta llega al 28% de los inscritos, es decir casi seis puntos más que el récord precedente, que databa de la primera vuelta de 1969 (22,4%), y siete puntos más que en 1995 (21,6%). Jospin ha sufrido la desmovilización de sus bases, decepcionadas por una campaña demasiado prudente y convencidas de reencontrar a su líder en la vuelta final. Sufre igualmente las consecuencias de la dispersión de la izquierda, separada en numerosas candidaturas concurrentes.
Sin embargo, el nivel global de la izquierda es anormalmente bajo: no llega más que hasta el 43,3% de los sufragios. Peor, la suma de los sufragios recibidos por los candidatos de la izquierda plural no llega más que al 32,5% de los votos. Con el 5,3% de los votos, Noël Mamère es el único de los pretendientes salidos de esta mayoría que alcanzado sus objetivos. Progresa 2 puntos en relación al resultado de Dominique Voynet en 1995 y consigue el mejor resultado "elísíaco" de un candidato ecologista. Pero el alcalde de Bègles supera apenas la barrera del 5%, el objetivo mínimo que se había marcado.
El PCF laminado. La extrema izquierda llega al 10,8%.
El mismo veredicto para Jean-Pierre Chevènement. Largo tiempo portador del dorsal de "tercer hombre", acaba en séptima posición con un flaco resultado del 5,5%, bien lejos de sus esperanzas iniciales. En cuanto al candidato comunista, Robert Hue, ha sido totalmente laminado: con 3,6% de los votos, retrocede 5,1 puntos en relación a 1995. con 3,2 puntos menos que la precedente Bérézina "elisíaca" encajada en la plaza de Colonel-Fabien, el 6,8% de los votos recogidos por André Lajoine en 1988, el diputado-alcalde de Montigny-lès-Cormeilles (Val-d'Oise) consigue incluso el peor resultado de toda la historia electoral del PCF. En cuanto a Christiane Taubira (PRG), obtiene el 1,8% de los sufragios, o sea 0,4 puntos menso que el último candidato radical de izquierda al Elíseo, Michel Crépeau, en 1981.
Este derrumbe de la izquierda gubernamental favorece a la extrema izquierda que alcanza el 10,8% de los sufragios. Un empuje contestatario que beneficia en primer lugar a Arlette Laguiller. Como se esperaba, la portavoz de Lutte Ouvrière gana la primaria del triunvirato trotsquista. Pero no obtiene "más que" el 6% de los votos, o sea sólo 0,7 puntos más que su récord precedente, en 1995. Laguiller ha sufrido la competencia de Olivier Besancenot (LCR): con el 4,3% de los votos, el joven cartero abre una brecha significativa. El tercero en discordia de "casa" León, Daniel Gluckstein (PT), obtiene el 0,5% de los votos.
Hacia la segunda vuelta.
Además de una parte de los votos de la izquierda, que deberán dirigirse hacia él para frenar a Le Pen, Jacques Chirac contará en primer lugar, el 5 de mayo con el apoyo adicional de los seguidores de François Bayrou. Después de haber predicado durante largo tiempo en el desierto, la cota del candidato de la UDF ha ebullido al final de la campaña: recoge un 6,7% de los sufragios. El candidato centrista adelanta a su hermano enemigo liberal, Alain Medelin (DL): 3,7%. El tercer candidato salido de la exUDF, Christine Boutin, obtiene el 1,2% de los votos. La suma de las fuerzas de la derecha parlamentaria alcanza el total poco lucidor del 31,5%, es decir trece puntos menos que hace siete años.
Además de estos apoyos, Jacques Chirac deberá igualmente apoyarse en el sector de su antíguo ministro, el ecologista Corinne Lepage (1,8%), igual que entre los seguidores de Jean Saint-Josse: con el 4% de los votos, el candidato de los cazadores consigue un buen resultado, sin alcanzar su éxito de las europeas de 1999 (6,8%). Ya ha llamado a sus electores a rechazar el espectro lepenista. Con excepción del "felón" Mégret, que se ha sumado a su antiguo mentor desde ayer noche, Le Pen no parece tener apoyos suficientes para esperar ganar. Más aún cuando la mayor parte de los dirigentes de la izquierda han cerrado filas ayer noche para llamar a sus huérfanos seguidores a movilizarse el 5 de mayo. Y a frenar a la extrema derecha.