"La prioridad inmediata es organizar la lucha política y social contra la extrema derecha y el fascismo. Sin embargo debemos refundar la izquierda anticapitalista y dar vida a una nueva fuerza política clasista, ligada a los movimientos antiglobalización, ecologista y feminista". Para tener sólo 27 años Olivier Besancenot tiene las ideas claras. Una de las revelaciones de estas presidenciales, del resto, y de él mismo, el candidato más joven, la "voz de los sin voz y de los anónimos" que obtiene un millón doscientos mil votos llevando a su partido, la LCR, a igualar la fuerza de la candidata histórica de la extrema izquierda Arlette y a superar al PCF.
A Olivier lo conocimos en el 1995, cuando estudiábamos juntos en Nanterre y él estaba ya militando en Sos Racismo. Es natural preguntarle qué ha pasado. "Las elecciones se han caracterizado por el retorno de la extrema derecha y del fascismo verdadero y auténtico. También y sobretodo porque toda la campaña de Chirac, como la de Jospin, se ha centrado sobre el tema de la seguridad y de la inmigración. Por esto Jospin ha perdido y Le Pen ha ganado. Ahora se trata de organizar la lucha social contra la extrema derecha. Hemos estado en el centro esta noche con miles de jóvenes y hemos convocado dos semanas de movilizaciones sociales antifascistas a partir de la manifestación del 1 de mayo. No podemos ni queremos llamar al voto a Chirac pero estaremos, como siempre, en primera fila en la lucha antifascista y antirracista".
P: ¿Qué respondes a los que dicen que la fragmentación de la izquierda ha causado la derrota de Jospin y el peligro real de Le Pen?
R: Para no correr este peligro habría debido no fragmentarse la "izquierda plural", entonces esta consideración va dirigida en primer lugar a Chevenement, los Verdes y el PCF, no a los que, como nosotros, siempre han manifestado su propio perfil respecto del gobierno liberal-democrático de Jospin, campeón de las privatizaciones. En segundo lugar la lógica del "menos peor" no ha funcionado nunca en política, y no habría funcionado tampoco en este caso. No se pueden sumar votos cualitativamente distintos como los del primer ministro y de la izquierda anticapitalista.
P: ¿Cómo explicas tu evidente éxito, también en relación al resultado obtenido por una veterana como Arlette que, en realidad mantiene los mismos apoyos que en 1995?
R: En primer lugar ha sido premiada una extrema izquierda no sectaria y con vocación unitaria, sin disminuir el propio anticapitalismo. En segundo lugar nuestro resultado se coloca en el nuevo contexto de movilización social y de relanzamiento, como habíamos visto en los últimos meses, de luchas y conflictos obreros. Los mítines y toda nuestra campaña electoral ha visto la participación, enorme, de los jóvenes del movimiento antiglobalización y de los sectores populares y obreros que han estado luchando contra los despidos. En suma hemos hecho una campaña en sintonía con la sociedad.
P. En pocas palabras, ¿no ha parecido"ridículo" un cartero de 27 años trotsquista a la presidencia de la República?
R: En efecto, cuando me propusieron ser el candidato de la Liga me morí de risa. Pero a la vez creo que las personas han escuchado y votado a un joven cartero revolucionario. En las asambleas de este mes hemos hablado muchísimo del proyecto de sociedad, de alternativas globales, de otro mundo, en resumen de revolución. Los mítines estaban llenos de jóvenes militantes del "movimiento de los movimientos" a la búsqueda de una alternativa de sociedad, de una nueva utopía, finalmente libre de los horrores del socialismo real.
P: Con estos resultados de la izquierda, la derrota del PCF, tenéis una gran responsabilidad, hablando del conjunto de la izquierda alternativa...
R: Cierto. Tenemos enfrente la campaña electoral para las elecciones políticas de junio y una nueva fase de relanzamiento de las movilizaciones sociales, de verdadera y auténtica resistencia al fascismo y a la xenofobia. Estas elecciones han hecho evidente que la izquierda está dividida en dos campos. De un lado la izquierda que pretende acompañar la política neoliberal, representada por Jospin, que ha perdido. De otro lado la izquierda anticapitalista, ciertamente no monopolio de la LCR, que se construye en las luchas y en los movimientos. Dos campos contradictorios, que evidentemente no pueden coexistir en el mismo gobierno, y por esto el PCF y los Verdes, aunque en proporciones distintas, han fracasado ambos en las elecciones. Nosotros hoy consideramos urgente recomponer la izquierda anticapitalista y alternativa, también a nivel europeo, y en este sentido LO y la LCR tienen una responsabilidad particular, no para dar vida a una suma de organizaciones, sino para abrir un proceso que hable a los millones de electores de la izquierda desilusionados y a los militantes de los movimientos sociales, para dar vida todos juntos a una nueva fuerza anticapitalista, feminista, ecologista, democrática...