Algunas breves reflexiones sobre las elecciones presidenciales
Gilbert Achcar (La Gauche)
21 abril 2002
Dos interpretaciones diferentes del 21 de abril son posibles:
- Es una inmensa catástrofe para el país: Francia bascula a derecha y la extrema derecha
se encuentra a las puertas del poder; es la hora del frente popular antifascista para cortar el camino al fascismo; es necesario llamar a votar a Chirac.
- Es una inmensa catástrofe para la izquierda gubernamental, que castiga su práctica neoliberal; es la hora de la reconstrucción de un potente movimiento de la izquierda radical, empezando por la movilización contra Le Pen
Apuesto resueltamente por la segunda y argumento:
- El análisis de los resultados muestra que Le Pen no aumenta más que marginalmente sus resultados en relación a 1995 (200.000 votos más), mientras que la izquierda PS-PC ha conocido una verdadera debacle (2,5 millones de votos menos para Jospin y en cuanto a Hue, no hacen falta comentarios); la masa del electorado de la derecha populista francesa es sensiblemente la misma, sobretodo si se tiene en cuenta la ausencia de Pasqua-De Villiers (nota derecha tradicionalista reaccionaria) en estas elecciones;
- El catastrofismo de la interpretación sirve a varios intereses: al de Chirac, en primer lugar, gran vencedor de estas elecciones, que se quiere erigir en "salvador de la nación", papel para el cual las instituciones de la 5ª República han sido cortadas a medida; el de la dirección del PS a continuación, que espera transformar así su desastre en las presidenciales en victoria en las legislativas; el de la dirección He del PCF finalmente, que intenta ahogar su pesada derrota en la demagogia "antifascista", creyendo así poder sacar del viejo fondo histórico del partido una especie de manantial de juventud;
- No se cortará el camino al neofascismo llamando a votar por el candidato de la Medef (nota: consejo de la patronal francesa) y representante acreditado de la podredumbre política que alimenta a la extrema derecha ("Chirac a la Santé[nota: nombre de una cárcel] dicen de manera contundente los partidarios de Le Pen); además no se hará así sino alimentar la ilusión de una unión sagrada del "centro", que no podría aprovechar más que a los dos protagonistas de la cohabitación neoliberal de 1997-2002;
- El papel de la izquierda radical anticapitalista debería ser el de movilizar en la calle contra la extrema derecha, como ya ha empezado a hacer, en base a dos consignas opuestas a la extrema derecha y a los numerosos partidarios de su programa que recoge Chirac: es preciso disuadir al electorado de votar Le Pen, sin llamar a votar a Chirac; es preciso mostrar claramente que una victoria de Le Pen crearía el caos en el país; si Le Pen no puede ganar una gran masa de nuevos electores entre las dos vueltas, perderá con seguridad, como lo anuncian actualmente los sondeos que dan a Chirac vencedor en la segunda vuelta con más del 75%;
- Las instituciones de la 5ª República son de tal naturaleza que es la mayoría parlamentaria la que gobierna en el caso de mayoría parlamentaria y mayoría presidencial; es preciso por lo tanto trabajar desde hoy en la perspectiva de las parlamentarias (nota: que tendrán lugar en junio): ¡esta es una razón de más para no hacer propaganda a Chirac! La izquierda radical, en particular, debe llamar a sus electores a mantener la razón (la radio da generosamente la palabra a personas catastrofistas que experimentan la culpa de haber votado extrema izquierda en lugar de Jospin...) y a no bajar la guardia: es imperativo que la izquierda radical pueda confirmar el espacio ganado en la primera vuelta de las parlamentarias, de esta manera se estará bien colocado para negociar eventualmente con una izquierda gubernamental acuerdos tácticos de desistimiento, en las mejores condiciones posibles para la izquierda radical;
- El extraordinario resultado de LO (nota: Arlette Laguiller) y de la LCR (nota: Olivier Besancenot) indica que estas dos candidaturas han recogido la mayor parte del potencial de radicalidad del país: tanto el antiguo potencial que captaba el PCF y que se ha desplazado en gran parte, como el nuevo potencial nacido en el ascenso de 1995 y del movimiento contra la globalización neoliberal; este resultado señala muy fuertemente la urgencia en crear un agrupamiento pluralista de la izquierda radical anticapitalista reagrupando las fuerzas de esta naturaleza organizadas en el PCF (y también marginalmente en el PS), LO, LCR, el "movimiento social" sindical y asociativo y diversos grupos de colectivos militantes. Es una condición necesaria para preparar adecuadamente la "tercera fuerza social", la que más cuenta.