

Mucho se habla de la vivienda y de su problemática, pero no podemos olvidar que la situación actual es fruto de unas muy determinadas políticas. Vemos como se construye mientras numerosas casas se pudren vacias, como se liberan terrenos para viviendas unifamiliares, al mismo tiempo que ya casi nadie puede acceder a una casa sin empeñarse a sí mismo y a toda su familia...
Este tipo de políticas ha provocado la falta de viviendas en el mercado, posibilitando el desarrollo del sector inmobiliario a costa del dinero que hoy pagamos por nuestras casas. La promoción y la protección oficial con la gestión de créditos blandos han mantenido los altos beneficios del sector otorgando solvencia crediticia para la población a costa del trabajo de toda su vida futura.
Se trata de una política de vivienda que se define por:
* Una producción de viviendas en forma capitalista, como un bien más del mercado con el que obtener plusvalías;
* La producción de viviendas en régimen de tenencia, sin iniciativas que comprendan otro régimen como el alquiler;
* La potenciación de las promociones libres, sin ningún tipo de control sobre el precio;
* Vía libre a las inmobiliarias para acaparar el mercado de la vivienda usada;
* Permiso para que oficinas y negocios varios suban a los 1º pisos ocupando viviendas;
* No cuestionamiento del abuso de la propiedad privada, lo que permite que muchas casas se pudrán vacias.
El abandono de cualquier política tendente a limitar el precio de tan preciado bien, junto al intento de promocionar al sector de la construcción son algunos de los factores de continuidad con las políticas actuales. Porque ahora que la industria se retira a nuevas zonas urbanizadas se dan las circunstancias que harían posible una readecuación, pero lo que va liberándose en este proceso se cede al mercado libre para su venta a precios desmesurados. Se sigue incidiendo en la misma linea que nos lleva a multiplicar el problema.
Y Madrazo con un plan de vivienda vacía dispuesto a subvencionar a quien ha abusado de sus propiedades, al mismo tiempo que provocará una subida de los alquileres con lo que paga al propietario-reinsertado. Con lo fácil que sería grabar las viviendas vacias, ya que no nos van a informar de aquellas en las que no se ha realizado ningún tipo de consumo energético en años para que podamos okuparlas y habilitarlas, recibiendo esos millones sin intereses que ofrece de premio al propietario-reinsertable.
En Ermua, todo el pueblo recuerda lejanas las últimas promociones de vivienda pública, y ahora hasta nos las prometen de alquiler en una promoción que se alarga años. Entre tanto, va quedando clara la imposibilidad de que estas medidas surjan efectos mientras no se cuestione la realidad del suelo y no se planifique con unos mínimos criterios redistributivos.
Pero no parece que sea el camino elegido, pues cuando se liberan terrenos para edificar se vuelve a hacer para quienes más pueden. Se ceden miles de metros cuadrados que podían casi solucionar el problema en Ermua para la construcción de viviendas unifamiliares en régimen libre, viviendas que sólo los más enriquecidos de los alrededores podrán adquirir. Mientras en el reducido espacio de nuestro pueblo las viviendas rondan los precios de Ñoñosti y las inmobiliarias piden dinero negro además de los abusivos precios que imponen.
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