Lento, pero avanzo... 2

FZLN.--Después de una rápida visita al museo de antropología (solo dos salas de las 10 que hay, pero después de 3 horas de arte precolombino ya te encuentras superado), llegamos en pesero a la parada del metro Insurgentes (entre paréntesis los nombres de las paradas del metro son muchos mas bonitos que en Madrid: Zapata, División del Norte, Insurgentes, Revolución, Garibaldi, Zaragoza -no la del pilar sino el nombre del general que guío el ejército republicano en la heroica victoria de Puebla del 1863 contra de los franchutes- y mogollón de paradas con nombres indígenas llenos de htl impronunciables; en cualquier caso decir “vivo cerca del metro Revolución” es otra cosa que “cerca de Tirso de Molina”) llegamos por la Colonia Roma a un local anarco-punk para echar un vistazo. Allí nos dan el programa de los conciertos y la dirección del local del Frente Zapatista de Liberación Nacional para que dejemos un documental ya que hacen proyecciones semanales. “El local del Frente esta cerquita, nomás dos paradas de metro para allá y otras dos cuadras”, nos explican. Nos animamos, cogemos el metro y una vez en la calle empezamos a aplicar la consigna zapatista de caminar preguntando para encontrar el sitio. Bueno, más caminar que preguntar. Un policía, contesta sin hablar y nos indica una dirección y por allí vamos. La gente de la calle no conoce la dirección que nos han dado. Otro policía: “por allí, más abajo”. Caminamos por mas de 1 hora hasta que nos damos por perdidos pero no vencidos. Optamos para buscar la dirección en un callejero en un Internet café. Así descubrimos a) que el Frente está en la Colonia Obrera, exactamente en la dirección opuesta a la que no ha indicado el primer policía, b) que el segundo policía ha acabado de mandarnos definitivamente a tomar por culo, c) que la gente por la calle si no sabe una dirección nunca lo admite y se enrolla para darte alternativas (“visteis el mercado de artesanía que es bien bonito?”, “no, pero por allí hay un librería que igual os interesa”...) mientras que el poli siempre de dice “Todo derecho” y esto confirma la ley del toque de Mida al revés formulada por PIT: “Todo los que toca (o indica) un policía mexicano se convierte en mierda”.

Retomamos la búsqueda del callejón del FZLN (organización política del EZLN), tarea esta nada fácil a pesar del mapa sacado por Internet. Lo encontramos por fin gracias a la ayuda de una vendedora callejera de tacos. Como nos dirás mas tarde el tío del FZLN: “Nunca preguntes al pinche policía, güey. Pregunta al ama de casa, al pensionista, a los que están en la calle todo el día, ellos lo saben, ellos te llevan”. Bueno, esto lo hemos comprendido en la práctica (es decir en los kilómetros recorridos dando vueltas). Cuando entramos en el local del Frente nos miran como marcianos. Nadie nos habla o pregunta. Casi no nos miran. Cuatros personas reunidas en una habitación. Tres mujeres tomando té en el salón. Un grupillo sentado fuera, apoyándose a un coche aparcado en frente de la puerta del local. Entro a una tía para saber si puedo hablar con alguien. “Alguien?”, me contesta. Suelto el espeach... que si vengo de Madrid, he pasado por el centro anarco-punk, etc. etc. vengo a dejar una copia de un documental sobre Bolivia hecho por un amigo etc. Sin decir nada se levanta y va a buscar alguien. Vuelve con un tío de los que estaba fuera. “Hola” le digo y otra vez empiezo con el espeach etc. etc. sé que hacéis proyecciones, he pasado a dejar una copia etc. la revuelta del gas en Bolivia, las transnacionales en América Latina etc. Mirada entre el desconfiado y el sorprendido. Añado coletilla sobre el copy-left. Allí va otro espeach... que hagan copias si quieren, que las pasen, que nos interesa que lo vea cuanta más gente posible. Me mira y pregunta: “Y si lo piden y lo vendemos, el dinero qué?” Yo: “Tenerlo vosotros y usarlo como más os conviene”. Él: “Lo mandamos para Chiapas, ¿qué te parece?”. Yo: “Estupendo”. GOAL. Total: nos invita a un café y a platicar un ratito en una salita detrás. Se llama Luis. Tiene 24 años. Ha vivido 1 año a Milano en un centro ocupa. Lo invitaron a explicar eso del zapatismo y allí se quedó una temporada. Nos cuenta que se ha pasado el último año recorriendo pueblos fuera de Chiapas. Hablando con campesinos, indígenas o lo que sea. Siguiendo la consigna de un comunicado o declaración (a ver si consigo aclararme la diferencia entre los comunicados y las declaraciones del EZLN...) zapatista: “Un hombre, una familia, una comunidad”. Se empieza con un hombre. Sentado en su cocina se habla a un campesino de lo que es el zapatismo. De la globalización neoliberal. De la organización desde abajo. El campesino te mira e, imagino, comprende poco o nada. Lleva tiempo, nos cuenta Luis, explicar a un campesino que es la globalización de las transnacionales (a un campesino y a cualquiera, digo yo). Si consigue ganarte su confianza, te presenta a su primo y a su cuñado y ya está en la familia. Y de la familia a la comunidad es sólo un paso. Así trabajan los del Frente para ampliar la organización fuera de Chiapas y de DF. Hablamos de la sexta declaración y del comunicado de cese de alerta roja salido justo por la mañana en la Jornada. “Se va a crear un plataforma de la sociedad civil para definir una posición común de cara a las elecciones del 2006?”, pregunto yo. “Olvídate las elecciones. Ni votar, ni abstenerse. Olvídate. Todo lo que tiene que ver con los partidos no nos interesa”, me contesta. Nos cuenta que los zapatista no se oponen a que los partidos pongan casetas electorales en sus comunidades. Si quieren hacerlo, que lo hagan. Sólo que las casetas vuelven vacías. Los indígenas simplemente las ignoran. Ellos son partidarios de cambiar la sociedad por completo. Quieren una nueva constitución. Hablan de autonomía. Participación. Varias citas: “Escuchar, preguntar, aprender” y “Caminar preguntando”. Yo me pierdo. Comprendo que los jodidos aquí están de verdad bien jodidos. Son las 2 terceras partes de la sociedad o más. Y que se pide el acceso para ellos a todos tipos de derechos. Comprendo el método, no el fin. Se me escapa. Serán mis esquemas occidentales. La influencia de la tradición marxista con la promesa clara de un modelo futuro de sociedad sin clases. Ellos te dicen que el fin es el camino. Será así, pero sigo comprendiendo muy poco. Leo en el periódico de los caracoles, de la Juntas del Buen Gobierno, de la autonomía, de la vigilancia y me pierdo. Hoy con un nuevo comunicado convocan un encuentro con todas las realidades, colectivos, movimientos nacionales en Agosto para definir un programa de acción a nivel estatal. Salir de Chiapas. Llevar la lucha a todo México. Esta es la apuesta de la sexta declaración. También se convoca para más adelante un encuentro internacional (intergaláctico lo ha definido Marcos en un comunicado. Y suena un poco mal. Suena a Real Madrid-Barcelona) con grupos de todos los países. ¿Qué es esto? ¿Un nuevo Porto Alegre? ¿Un paso en firme o en falso? ¿Se abre la lucha a otros territorios porque en Chiapas ya se ha estancado? ¿Es una apuesta al vacío? ¿Salir de tu casa porque allí ya no hay nada que hacer? ¿Es el EZLN un animal herido que da los últimos golpes de cola, como dicen algunos? Muchas preguntas para el camino.

Concierto.--En cola para un concierto. Nuestra primera salida nocturna por el DF. Tres grupos que tocan ranchero-calavera-vakero. Puro mexican-style. Así nos lo han explicado en el centro anarco-punk. Será así, pero en la cola el mayortendrá 18 años y la mayoría 15. No sé si nos estamos equivocando con este concierto. De paso, en la cola hacia la taquilla, hay una cantina. A ver si nos desviamos. No, entramos. 500 personas. Un sitio bien chulo. Estilo centro social europeo. Grafitos. Barra proletaria. Pero es una ratonera con 500 sardinas apiladas. Sin aire. Mejor no pensar que no hay salida de emergencia. ¿En qué consiste el estilo ranchero-vakero etc.? Tres guitarras que tocan persiguiéndose, un tío que golpea la batería como si fuera un policia anfetamínico, un tío al ordenador que pincha música electrónica con ruidos de caballos en cuanto paran las guitarras. Sin voz. Todos con gorro vaquero y paliacate. El tío del ordenador también. Bastante aburridos después del segundo tema. El segundo grupo no se aguanta. Rock progresivo (¿calavera?). Letras tipo: “Mi mente, mi corazón, mi sexo gritaaaaaaaaan”. Héroes del silencio en versión culebrón. Temperatura de más de 40º grados en la lata de sardinas. Segundo tema igual. Tercero peor. No retiramos ordenadamente hacia el pesero.

Viajeros y turistas.--Hay una extraña competencia entre mochileros para quién viaja más tiempo. Quién es más viajero. Para conseguir un poco de respeto necesitas como mínimo viajar por tres meses. Cuando contestas 1 mes, ya no te consideran. Eres de otra banda. Y cuando mirándoles añades en búsqueda de complicidad: “Las vacaciones...” para dar a entender que tu también en el pasado has sido o en el futuro serás de los de más de tres meses, las miradas se hacen aun más escépticas. Razón por la cual he decidido que de ahora en adelante contestaré a la más clásica pregunta entre mochileros (después “del de donde eres” y antes de “donde habéis estado y adonde vais”) con un “7 meses y medio”. Para justificar “el medio” inventaré algo de vez en vez. Un bautizo. Un juicio. Una cita de trabajo. Lo que sea. Así para vacilar un poco. Que estos viajeros profesionales de largo periodo son bastante aburridos y ensimismados. Acostumbrados a moverse solos. Independientes. No se interesan mucho por quién encuentran. Van por su camino. En muchos casos se trata de alargar el viaje cuanto más tiempo posible. Náufragos agarrados a sus Lonley Planet. Peregrinos de los hostales más baratos. Son muchos más simpáticos los freaks. Están en su viaje de hongo y mota (maria) pero buscan siempre alguien para montar una juerga. En Oaxaca hemos llegado al hostal más económico de la ciudad. Hay la fiesta de la ciudad. Pensamos que estará todo lleno. Nos quedamos en el primer sitio que encontramos. Son dormitorios con litera. Conseguimos un cuarto doble sin baño que es un palomar. Es la suite del hostal. Un horno de día, una nevera de noche. Mantas pulgosas. Paredes de cartón. La fauna del hostal consiste en: a) viajeros de la descripción de arriba. La mayoría gringos 20 añeros. Los otros, menos, son europeos, enrollados, de ida o vuelta de Chiapas, b) freaks, hongeros y fumetas de todas las nacionalidades. Muchos mexicanos. c) Perro sueltos. Hay un americano de 50 años que sube a la terraza todas las mañana a las 10. Pelo largo. Cara larga y seca. Arrugas como canales. Vaqueros y botas de punta. Guitarra, casco y cintas con música. Pipa y bolsa de maría. Toca por horas, solo en su mundo. Le bautizo “Paris Texas”. Después me dirán que efectivamente hace 8 años cada verano viene de Texas al mismo hostal para ejercitarse con la guitarra.

Decidimos pillar algo. Pregunto por allí. Me indican el más freak de todos. Le hago un gesto con la cara moviéndola hacia arriba. Los ojos abiertos dicen que busco algo (¿algo?). Por si no fuera claro, los dedos índice y medio rápidamente hacia la boca. Dos minutos más tarde, el bussiness está hecho. Me explica todos los lugares mágicos que tenemos que visitar en Chiapas: ríos, cuevas, lagos. Me hace un mapa de todos los montes, paraderos, aldeas donde conseguir hongos. Chamanes. Una mujer mayor con una posada y la nevera llena de hongos (y dos). “Orale, compadre que es bien chingón. Allí fueron los Beatles, no mame”. Le prometo que iremos (si no igual no me pasa nada). Sigue hablándome de buenas y malas vibraciones. Del cuerpo. Del alma. De la naturaleza. De un ritual maya de purificación. De la sensación de los poros de la piel y del sentido de la vida. Yo me estoy perdiendo en esta cosmogonía maya-fumeta. Me pasa un porro. “Ai compadre, ahora sí que ya no te sigo”.


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