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Cuatro notas achinadas ¡Hangzhou...!
* * * “Hablar nos deja vacíos. Más vale conservar lo esencial”, del Tao Te Ching, la vasija vacía. Pero qué es lo esencial, ¿es el ‘programa general’, vacío, cuyo contenido nunca se agota...?, ¿o es el eco del miedo...? Voy al 113 de la Tieshuxie Jie, a mi espalda dejo la Ciudad Prohibida, me alejo, sigo caminando..., pregunto. Rectifico, ahora busco Liu Li Chang, pregunto de nuevo, ¿qué ha ocurrido...?, el mapa no sirve porque la escala ha cambiado, hay una escala asiática... El mapa no sirve, ha anochecido y miro algunos edificios, nadie se asoma, apenas hay algunas luces encendidas... Detrás de las ventanas de esos edificios, tras los cristales negros de los miles de automóviles que llenan los cuatro cinturones que anillan la ciudad, la geometrizan..., ahí. Son edificios de viviendas, de seis, ocho plantas..., hay ropa tendida, y están escondidos tras un muro, continúo. * * * Es mediodía, hace calor y humedad, estoy llegando al Parque del Templo del Cielo, ¿qué mancha la luz de Beijing?, ¿por qué se apagan los colores?, ¿o son mis ojos...? Las sombras están ahí... La humedad... Otro muro, ahí detrás está el parque..., cien metros más, doscientos, sigo el muro. Muros, videovigilancia, soldados. Ciudades inaccesibles y parques prohibidos... (“Las salas del Templo del Cielo vistas desde arriba son redondas y de base cuadrada, conforme a la antigua creencia china de que el cielo es redondo y la tierra cuadrada.”) Las salas están cerradas por obra, me detengo. (“La sala de las Plegarias por las Buenas Cosechas, construida en 1420, fue alcanzada por un rayo en 1889, pero al año siguiente se levantó una fiel réplica.”) Por un sendero lateral una mujer camina hacia atrás con parsimonia, solitaria, me pregunto qué lleva dentro de su bolsa de plástico, camina hacia atrás sujetando una sombrilla verde y blanca, se detiene, ha llegado a la Puerta Sur... La sigo. Hay obras en la Puerta Sur del Parque del Templo del Cielo, están derribando algunas casas..., y el próximo aeropuerto de Beijing tendrá una superficie de más de un millón de metros cuadrados y el complejo habitacional Linked Hybrid del estudio Steven Holl incluye ocho bloques con setecientos apartamentos interconectados a nivel del piso veinte por un anillo donde se ubicarán los servicios comunes y contará con el sistema geotermal de aire acondicionado y calefacción más grande del mundo y con una estación propia para la depuración de aguas residuales. * * * Cruzo calles, avenidas, doy rodeos, no retrocedo, hay algo que empuja a no detenerse, al movimiento continuo, lo empuja todo... Pequeños ejércitos recorren la ciudad sin descanso, en bicicleta o a pie, cruzando semáforos o apiñados en las calles comerciales, siguiendo las banderolas de los guías o arracimados en los intercambiadores del transporte público... Un chino solo es una decepción. Quizás se trate de un único ejército. Son asociaciones esporádicas, acciones concertadas que se realizan a una velocidad constante... Lo empujan todo hacia delante, no necesitan áreas de descanso, asientos, recreo..., los lugares de avituallamiento no faltan y la ciudad parece a veces un gran comedor... Estos son los mismos ejércitos que emplearon 180 millones de metros cúbicos de tierra comprimida para formar el núcleo de la Gran Muralla recubriéndola después con sesenta millones de metros cúbicos de piedra, y que construyó un Gran Canal de 1.800 kilómetros de largo para unir el río Huanghe con el Yangtzé. * * * La ciudad palpita en los callejones y en las travesías de las calles principales, en las barriadas populares que están siendo derribadas sin tregua. Es la lucha desigual por el territorio. Algunas familias cargan sus bártulos en un carro, se marchan de la Zhushikou, sólo algunos trabajadores con guantes y mascarilla recorren las callejas, el barrio está deshabitado... Salgo de allí, deambulo, tropiezo con una muralla; hay colgadas grandes fotografías en color sepia con escenas cotidianas de un barrio histórico, tienen vida, quiero ver qué hay detrás... Sigo, las puertas de acceso están controladas por los militares, no puedo pasar... Algunas pancartas de tela roja salpican la ruta. Están derribando el barrio. Las excavadoras asolan el diseño histórico de la ciudad. El arquitecto ha cambiado... Hay una mano invisible que destruye una ciudad entera para levantar un escenario aprobado en grandes despachos y hecho en tiempo real, a zarpazos... Dadu, Hanbalik, Beiping y Pekín quedaron atrás, la Llanura del Norte da a luz una cordillera de edificios-ciudad, hoteles, corporaciones y centros de ocio dirigidos por el capitalismo militarizado, es Beijing, la gran cuadrícula de hormigón y cristal que se construye a un ritmo de veinticuatro horas y todo parece prepararse para una gran inauguración. Se asfaltan las avenidas con ayuda de escobones de mimbre y los materiales para la nueva tienda de Kenzo se colocan sobre una tabla que los trabajadores arrastran con ayuda de cuerdas... Son las dos de la noche y camiones destartalados siguen llegando a la Qianmen cargados con vigas metálicas... Edificios de ochenta o cien metros metros de altura y tiendas de Hermenegildo Zegna, Chanel, todo haciéndose a la vez..., trabajadores, grúas por todas partes, personas desplazadas durmiendo en cualquier sitio, algunas son desalojadas de los subterráneos cercanos a la Plaza de Tiananmen donde el 1 de octubre de 1949 Mao Zedong proclamó la República Popular... * * * Paseo por los hutong, compro algunos carteles, hay parrillas encendidas, hace calor y la actividad comercial no descansa... A veces la ciudad parece un gran mercado de objetos inútiles, sorprende el empeño de los vendedores defendiendo su mostrador, sorprende su entusiasmo... Un muchacho lanza un puñado de goma sobre el suelo mientras vocea un interminable mantra, está arrodillado, balancea su cuerpo sin levantar la cabeza y ocupa su lugar entre una larga hilera de vendedores de objetos inútiles, entonces la goma se contrae hasta tomar la forma de un muñeco multicolor y me pregunto si es la imagen de una cultura que muere o de la ‘modernización’ que viene. Mirado de cerca, tras un mostrador, o recorriendo una calle cargado con una bolsa de plástico, o en bicicleta trasportando un cesto lleno de comida, un chino parece una pequeña empresa... * * * Dentro de las oficinas de correos, en el recinto de algunos baños públicos y en los pasillos de las estaciones de tren, las tiendas de alimentación, de ropa o de baratijas están por todas partes... Intento comprar unas zapatillas pero el vendedor duerme en su tenducho, son las doce de la mañana y las ollas se calientan sobre las aceras, los pequeños comedores populares se llenan, bullen..., la humedad moja la ropa. Nadie disimula el hambre cuando se sienta ante un plato de comida, inclinamos la cabeza hacia delante y los palillos van y vienen sin pausa... * * * * * * Hay oficinas bancarias vigiladas por militares. ¿Hacia dónde se dirigen los desplazados...?, ¿estoy dentro de un nuevo monstruo del socialismo de mercado?, ¿se trata de "obediencia, respeto, desinterés y trabajo para el bien común", o se trata de la dictadura? Me refugio en los hutong, una mesa con dos teléfonos rojos es un locutorio, tomo pinchos de carne a la brasa, sopa picante con fideos, mantou, caracoles, hay un trato familiar y amabilidad en los comedores, las cocinas son cuchitriles, la comida es pobre, se hace deprisa... Pido una Tsingtao... ¡xièxie...! Muevo los palillos..., escribo un par de postales... * * * El exterior de la estación principal de trenes es un improvisado campamento de centenares de personas que durante unas horas hacen de este lugar su casa, rodeados de cajas, maletas..., bajo el sol. Cae la tarde, hace calor y en una gran pantalla aparecen imágenes de Bush, Putin y Merkel saludando al presidente chino sobre una pista deportiva vacía, propaganda, nadie mira, un muchacho recoge del suelo media torta de jianbing y un equipo de televisión graba imágenes de dos funcionarios realizando controles a algunos viajeros, abren sus bolsos... Dentro, dormitan en abarrotadas salas de espera, o comen, por todas partes, escaleras, pasillos, se forman tapones en la galería central... Son las 19:56 del 10 de septiembre de 2007 y marcho a Shangai en el vagón de cola, en asiento duro, es un espectáculo, se come sin descanso, una azafata trata de vender objetos haciendo pequeñas demostraciones, algunos viajeros salen en busca de literas vacías mientras el resto nos dedicamos a hacer ejercicios de contorsionismo, dormitamos, roncamos... Enciendo un Samson. Amanece entre brumas, ríos, canales, decenas de grúas de construcción, amplias carreteras recién inauguradas, desiertas, grupos de casas de campo entre cultivos, viejos edificios, instalaciones industriales, es un continuo... * * * Camino hacia el interior, dejo atrás la Nanjing Donglu, cruzo el río pero realmente se trata del arroyo Wusong, los edificios altos y bien iluminados parecen burlas a la pobreza. Salto a la Suzhou Nanlu, hay edificios históricos clausurados, preparados para el plan Bund-norte, que son ocupados por ciudadanos sin techo, anochece y la ciudad tiene un aire inhóspito, solitario, indiscreto, encuentro un comedor de madrugada, tienen ternera con salsa de ostra! y un pez acaba de saltar desde el acuario y cae al suelo, se mueve, entonces una chica lo recoge, se ríe, mientras afuera una pareja se acerca con dos policías hacia un hombre que dormita en un banco, le despiertan y con una linterna miran de cerca el cuadro de su bicicleta, buscan un número..., la mujer levanta la voz... * * * Micky Mause sobrevuela en cometa la Zhongshan Dong Yilu. Abajo, en el paseo, las parejas se hacen fotografías con el Pudong de fondo, algunos grupos de turistas se apresuran hacia los restaurantes y los vendedores ofrecen patines, diademas, botellas de agua, peonzas, tienen sus pequeños almacenes entre los arbustos. De vez en cuando hay una voz de alarma y salen corriendo en desbandada, y en las barriadas pobres nadie mira hacia arriba, simplemente tratan de sobrevivir, aquí la miseria ha cambiado de color y los contenedores de basura de las calles comerciales están siempre abiertos... * * * Un joven practica tai chi chuan en una acera de la Ave Century, emplea todo su cuerpo en un movimiento constante y de forma inesperada hace un gesto enérgico, da un zarpazo..., ha anochecido y una luz desnuda proyecta su sombra sobre una pared blanca y algunos ciudadanos pasean vestidos en pijama bajo edificios de cuatrocientos metros de altura, compro unos kiwis en el mercado de Lujiazui Lu y días después llueve sobre Shangai, diluvia, hay calles cortadas por el agua y la gente parece celebrarlo llevando sus zapatos en la mano, y sus camisas, empapados, algunos semidesnudos, el suelo es un espejo y voy hacia la ciudad antigua, hacia las barriadas de la Renmin Lu: hay ladrillos apilados, tablones, escombros, excavadoras, vigilantes..., doy vueltas. * * * ¡Tequila..., eso de ahí es una botella de tequila coño...!, hay una botella de José Cuervo en el bar del hostal de Hangzhou, somos un auténtico equipo improvisado, un trío, nos presentamos, abrimos cervezas, nos reímos..., se ha hecho tarde y entonces intentamos sobornar a Pako para conseguir más bebida, ¿qué hora será...?, amanece. Volvemos a encontrarnos, nos abrazamos y seguimos bebiendo, bailamos canciones de los Beatles, nos emborrachamos. Es sábado en el 101 de la Nanshan Lu y hago algunas fotografías en un callejón cercano, es la puerta trasera de algunos restaurantes de lujo y los cocineros van y vienen... L. regresa de un paseo por el lago y salimos los tres a cantar La bamba por ahí, M. enciende un mentolado, la calle está vacía y un vendedor solitario marcha sobre una bicicleta agarrando un racimo de globos que reflejan luces rojas, blancas, amarillas, violetas, parece feliz, nos saluda, sonríe... |
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