El texto que se presenta a continuación sale directamente de las entrañas del Centro penitenciario de Teixeiro (A Coruña) y es consecuencia directa de las experiencias vividas por Xose Tarrio dentro de la cárcel y su relación con el actual y deshumanizador sistema penitenciario español.

Xosé Tarrio sufrió en sus propias carnes el ilegal sistema F.I.E.S. , un inhumano sistema de control y seguimiento que hace estar a l@s pres@s en una cárcel dentro de la cárcel.

Es, asimismo, autor del libro “Huye hombre huye” donde al igual que en el texto que se expone a continuación narra la vida en prisión y como (sobre)vivir con dignidad frente a las frecuentes torturas y presiones que se ejercen desde el actual sistema penitenciario.

El texto supone un grito de denuncia ya no solo hacia todo lo que compone el sistema penitenciario sino que también se ponen de manifiesto cuales son los pilares sociales que lo sostienen. Por ello, este texto, que supone no solo una expresión de denuncia sino también, de libertad.

Victor

F.I.E.S.: sufrimiento legal.

Si me preguntan que es la cárcel, os respondería sin dudar que es el basurero de un proyecto socio – económico determinado, al cual arrojan a todas aquellas personas que molestan dentro de la sociedad: por eso la cárcel alberga principalmente pobres.

La idea de la cárcel surge en la historia como medio por el que encerrar y aislar de la sociedad a aquellas personas que las autoridades consideraban molestas o subversivas a sus doctrinas y normas. A lo largo de la historia la cárcel y sus mazmorras han sido aplicadas de formas diferentes; pero siempre, absolutamente siempre han constituido una herramienta del poder impuesto, el medio coercitivo de reyes, de militares y de políticos. Exacto: la cárcel nace de la necesidad de gobierno, del estado, de apoderarse del derecho exclusivo a castigar, o sea, del uso en exclusivo de la violencia sobre las personas libres; la utilidad funcional de este hecho es la necesidad de hacer valer sus leyes por medio del terror y la tortura, a fin de destruir a los enemigos del sistema vigente y aquellas personas insumisas a sus códigos y leyes. Pero también tienen sin duda un origen social: el control por parte del poder de los y las desheredadas y pobres, de la inmensa masa de pobreza y marginación que se mueve dentro de las sociedades modernas, a fin de frenar en gran parte el descontento social, reprimiendo constantemente las capas sociales más contestatarias. Por todo ello podemos ya concluir que la prisión, las cárceles modernas, son una herramienta del aparato gobernante, mediante el cual afianzan su poder; que éstas surgen de la necesidad del poder de controlar al pueblo, de la necesidad de regularlo, de ordenarlo, de seleccionarlo, de mantenerlo, en definitiva, bajo una libertad condicionada sujeta a un código penal y a unas leyes injustas elegidas sin consulta del pueblo, con la amenaza constante de la cárcel pendiente sobre sus cabezas.

Si las cárceles se crearon para encerrar en ellas pobres y subversivos al orden establecido, aquí, dentro de las cárceles españolas, se ha creado el F.I.E.S. y en el se han visto encerrados y enterrados vivos aquellos que dentro de prisión han desafiado al poder y lo han combatido; el F.I.E.S. ( Fichero Interno de Especial Seguimiento) constituye dentro del Estado Español una de las más graves vulneraciones de derechos humanos de los últimos años, al ser un régimen especial que no se halla regulado ni siquiera en su propia ley, una especie de carta blanca a los carceleros para reprimir a su antojo a una serie de presos organizados frente a Instituciones Penitenciarias. Comienza a aplicarse en 1991 tras la reorganización de APRE (Asociación de Presos en Régimen Especial), una organización de presos concienciados con los problemas carcelarios, y tras una oleada de motines y secuestros de carceleros y autoridades carcelarias y judiciales que llevan a cabo para llegar a la sociedad y pedir mejoras en las condiciones de las cárceles españolas; el F.I.E.S., creado por el después ministro de Interior, Antoni Asunción, fue planeado y ejecutado con el fin de destruir la asociación APRE y de separar del resto de la población reclusa a aquellos presos considerados como más conflictivos, o a aquellos especialistas en fugas, dándose lugar a una prisión dentro de la cárcel. Hecha la selección de presos, se les divide en pequeños grupos y se les traslada de uno en uno a los flamantes módulos F.I.E.S. o departamentos especiales, donde ya todo contacto con la población reclusa será imposible, lo cual facilitará la labor de represión sobre los mismos; se les despoja de sus ropas, y se les facilitan buzos y chanclas para vestirse y calzarse; se les interviene la correspondencia y se les limitan las cartas; se les saca solos al patio sin necesidad de estar sancionados y se les retira el colchón por el día, entregándoselos por la noche de nuevo; para los traslados dentro del recinto carcelario son desnudados y esposados, y conducidos escoltados por varios carceleros armados de porras y barras de hierro; los juicios se les celebran en el día y durante el traslado no ven a nadie; sufren palizas, insultos y engrilletamientos continuos, que a veces duran días enteros; … y un largo etcétera que vino a significar el F.I.E.S. en las cárceles del Estado español desde 1991 hasta hoy. […]

Por ir finalizando sobre este breve artículo que escribo para explicar un poco que es la cárcel y qué es el F.I.E.S., decir que toda represión y tortura se basa en un hecho fundamental: la impunidad con que sus autores – verdugos puedan llevarla a cabo; por eso es imprescindible dar a conocer la situación de los departamentos F.I.E.S. en el Estado español, pues esta situación mañana podría darse en cualquier otro país, como ya se dio en Alemania, Francia, … por ello hay que denunciar a este gobierno fascioso y desenmascarar su política penitenciaria y su brutalidad. Solo así, quizás podamos aliviar un poco las duras condiciones de vida que se padecen aquí dentro, mientras creamos las condiciones para que un día podamos borrar de la faz de la tierra estas vergüenzas de la humanidad que llaman prisiones, y que no son otra cosa que cámaras de terror donde un sistema injusto impone su ley por medio de la represión y la injusticia.

Desde las prisiones del Estado español un saludo y un grito de resistencia… Salud.