De un Papa muy clerical y el anticlericalismo.


Uno quisiera poder abstraerse de las mareas vaticanas de los últimos días, sin embargo, a medias obligado por la omnipresencia pontificia, a medias por las propias corrientes internas de la curiosidad me encuentro tecleando con la narración del funeral de Juan Pablo II pegado al oído izquierdo. Por otra parte tengo que admitir que me parece apasionante el poder ver desde la distancia ( no soy católico) el despliegue ritual y simbólico que arrastra la muerte de un Papa. Y es que contaba con apenas un año en la última fumata blanca. Lo de hoy es sin duda una gran representación de la política mundial, y no me cabe duda de que en Roma cuajarán estos días bastantes conversaciones diplomáticas y el cierre de no pocos grandes negocios.

Por otra parte mentiría si dijera que me sorprende el monolitismo con que se ha alabado al Papa en este país tan laico que tenemos, con este estado tan aconfesional en el que vivimos. Se comenta tímidamente que era un poco carca Woyjtila, titubeantemente y casi como con cariño hacia un abuelo del que no se puede esperar que sea de otra manera. Sin embargo ni siquiera en el propio seno de la Iglesia Católica el Papa polaco ha contado con la unanimidad que nos quieren hacer creer, por más que su pontificado haya significado la consagración de esquemas rígidos de disciplina jerárquica, marginando ( y persiguiendo) posturas doctrinales críticas con la oficialidad como la del teólogo Hans Kung, o las de la Teología de la liberación, que a uno se le antojan más cercanas al símbolo del pez (el que portaban los primeros cristianos) que al de la cruz. Pero no me ha sorprendido aún así el "quorum" mediático por estos pagos, es una manifestación más del pensamiento único que campa a sus estrechas anchas .

Sin embargo este fue una vez un país de gran tradición anticlerical , y me da la sensación de que lo sigue siendo en el ámbito de lo privado: basta escuchar las conversaciones sobre los curas en cualquier reunión. Desde la Edad Media , por ejemplo en El libro de Buen Amor, encontramos manifestaciones satíricas retratando las corruptelas del clero. De entonces datan refranes del tipo "En casa del cura siempre hay hartura". Y es ya en el siglo XIX cuando este sentimiento popular, coincidiendo con las tensiones liberalismo-Antiguo Régimen cristalizan en episodios de confrontación directa. El asesinato en Madrid del cura de Vinuesa el 4 de Mayo de 1.821 es el primer acto de violencia anticlerical contemporáneo que se conoce. Se trataba de un conspirador antiliberal y fue asesinado por la muchedumbre enfurecida. La confrontación contra la Iglesia como uno de los baluartes ( a menudo armado) del absolutismo continuaría hasta la Restauración en 1.875, donde comenzaría una etapa de preponderancia social eclesiástica. Y de nuevo comenzó el siglo XX con convulsiones anticlericale, y numerosas protestas populares en 1.901. Por aquellos tiempos las iras que desataba la Iglesia habría que ligarlas a la crisis del 98 y a la identificación de las sotanas con agentes movilizadores de la guerra. Se producen ataques a propiedades eclesiásticas o ataques a periódicos católicos durante toda la década. Remitió la furia popular más o menos hasta el 31, cuando se desencadenó una conocida quema de conventos en Madrid y otras ciudades españolas, y hasta la revolución de Asturias (1.934) primero y la Guerra Civil después, cuando se produjeron numerosos asesinatos de sacerdotes y seminaristas. Después vinieron largos años de franquismo que parecen haber anestesiado cualquier ímpetu anticlerical fuera del ámbito privado o de los círculos de confianza.

Con este brevísimo repaso quiero mostrar dos cosas:

A. Que en España existe una centenaria tradición anticlerical prendida en el pueblo, no sólo en individualidades.

B. Que las sacudidas anticlericales siempre han venido dadas como reacción de una determinada actitud o alineación de la Iglesia (las corrupción, la identificación con el absolutismo, la cercanía a los sectores golpistas...)

Evidentemente no justifico los episodios violentos que surgen de las manifiestaciones de este descontento sólo quiero desentrañar una lógica de la confrontación que tiene difícil continuidad hoy día dado la conformista atmósfera blanda que nos envuelve. Pienso sin embargo que sigue habiendo motivos para que surjan gentes que se consideren anticlericales dada la ingerencia en la vida diaria no ya de millones de católicos, sino también en la de millones de no católicos. Es por ello que mucha gente que no tendría necesidad alguna de atender a los asuntos de un "club" que les es (o les debería ser si les dejaran) totalmente ajeno, se muestra recelosa de la Iglesia Católica, es por ello, por la presión vaticana en pos del sida en el Tercer Mundo, de la influencia en nuestros gobiernos y por tantas otras cosas, por lo que sigue habiendo sitio para el anticlericalismo (que no anticristianismo) en el siglo XXI.


Luis.

*Este artículo lo publiqué primero en Terciando.