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Actividades de El Garaje:

Se presentó en Granada y Úbeda "Secretos de Confesión"

Acompañado por Manuel Navarro (Granada Laica) y del director de Ediciones El Garaje, el periodista Bonifacio De La Cuadra Fernandez presentó su novela SECRETOS DE CONFESIÓN en la Fundaciòn Euroárabe de Granada así como en los salones de la UNED de Úbeda, su ciudad natal, donde compartió mesa con Alonso Cano (Úbeda Laica) y con la tambièn periodista Laura Martínez Espejo.
Presentaciones animadas por las intervenciones del público que en ambos casos, y especialmente en el de Úbeda, cuyo acto fue cubierto por el diario "Jaén" , llenaron las salas.

Más fotos en la página de Facebook.



Presentación de Secretos de confesión de Bonifacio de la Cuadra.

Asistieron a la presentación del 25 octubre en la Librería Estudio en Escarlata unas treinta personas. Hablaron José Antoinio Martín Pallín y Bonifacio de la Cuadra, en la foto


PRESENTACIONES

TODO EMPEZÓ CON OBDULIO.

La presentación, el día 18 de octubre de 2012, de la novela "Todo empezó con Obdulio" constituyó un  éxito, con más de cincuenta personas que abarrotaron el salón de La Casa del Libro en la calle Alcalá 196. Acompañaron al autor, el periodista Bosco Esteruelas, los igualmente periodistas Hermann Tertsch y Álvaro Nieto, subdirector del semanario Tiempo.

La charla se prolongó durante casi dos horas, pasando a continuación a la firma de ejemplares.


NOVEDAD:

TODO EMPEZÓ CON OBDULIO.
Autor: Bosco Esteruelas.

En España más de dos millones de trabajadores han denunciado ser víctimas de mobbing

Joseán Sanchiz , periodista curtido y editorialista de un periódico influyente supuestamente progresista, tuvo un buen día la ocurrencia de escribir por puro divertimento literario un cuento satírico,  Una maleta llamada Obdulio, sin ninguna intención de difundirlo más que a un grupo restringido de amigos. Nunca imaginó que ese texto, en el que describía con surrealismo y humor la ajetreada carrera de un individuo escaso de afectos y halagador de sus superiores, iba a causarle la ruina profesional  tras haberse filtrado debido a un cúmulo de desgracias. Sanchiz fue acusado de poner en peligro el prestigio de la empresa y de atacar despiadadamente a otro veterano compañero. Jamás fue esa su idea y  así se lo dijo a la presunta víctima un buen día después de estallar el escándalo: “Quiero que sepas que lo que yo escribí no era un ataque contra ti. Hay muchas cosas de tu biografía que ignoro. Si yo fuese tú, exigiría explicaciones al director por haber identificado contigo al personaje de mi cuento. Dice poco de la escasa importancia que da a tu carrera”. Aplaudido y reconocido hasta entonces, Sanchiz fue marginado y sometido a un sutil acoso laboral sin encontrar apenas apoyo entre el resto de empleados. “¿Pero qué esperas de la gente? ¿Qué te aúpe y aplauda por pensar cosas que ellos también piensan, pero que hieren  lo políticamente correcto?”, le dijo más de una vez su esposa, Paquita. El periódico, ese periódico  que alardeaba de ser campeón de las libertades y altavoz de las denuncias sociales, violaba la privacidad del individuo y se servía de un texto íntimo para destrozarlo profesionalmente. Con su gesto reflejaba una conducta hipócrita, un doble lenguaje, una prepotencia e intolerancia que se compadecen mal con el ideario de un medio progresista. Más de dos millones de trabajadores han denunciado ser víctimas de mobbing en España. La Prensa es la profesión donde más casos se registran después del funcionariado. Esta novela intenta ser didáctica y pretende también denunciar con ironía la simbiosis de los mandarines de los medios de comunicación con los poderes políticos y económicos.

Bosco Esteruelas

Presentación de Secretos de confesión de Bonifacio de la Cuadra:
El martes día 25 de septiembre, medio centenar de personas acudieron a la presentación de "Secretos de Confesión" de Bonifacio de la Cuadra, sexta entrega de la colección Garaje Negro, en la librería La Marabunta.

El autor estuvo acompañado por la periodista de El País, Sol Gallego Díaz. Entre el público pudimos ver a la jueza Manuela Carmena, a Juan Bedoya, a la que fuera eurodiputada por el PSOE María Izquierdo, a varios miembros de la Asociación La Comuna, de presos y represaliados por el franquismo,... Tras la presentación, se desarrollo un turno de preguntas e intervenciones sobre el tema de la novela presentada, la pederastia clerical, que resultó sumamente interesante y aleccionador.

Recordamos que la próxima presentación de "Secretos de Confesión" tendrá lugar el 5 de octubre, viernes, en la librería La Malatestas, en c/ Jesús y María 24, (Madrid) Metro Tirso de Molina y Lavapiés, a las 19,30h.

NOVEDAD EN LA COLECCIÓN
GARAJE NEGRO:

Bonifacio de la Cuadra.
La información sobre las presentaciones está en el Incio de la Web.
Este es el enlace.

Unas palabras sobre mi novela.

¿Cuántos crímenes se tapan con las sotanas? ¿Por qué tienen los políticos tanto miramiento con los eclesiásticos? ¿Se cambian los delitos de los religiosos por los votos obtenibles gracias a los púlpitos? ¿Son investigados los curas pedófilos? ¿Se atreven las familias a denunciar los abusos sexuales a menores? ¿Acusan los fiscales? ¿Condenan los jueces? ¿O todo se resuelve con el secreto de confesión?

    La novela parte de la hipótesis de que en España se practica la pederastia sacerdotal tanto, al menos, como en Estados Unidos, Bélgica, Holanda y otros países europeos, entre ellos la católica Irlanda, si bien son muy pocos los casos que, en la católica España, han aflorado ante los tribunales. En la novela, la justicia encarcela a un trabajador inmigrante, pero intenta disimular las agresiones sexuales de sacerdotes a menores. Un fiscal lo explica así: “No es lo mismo acusar a un inmigrante que a un obispo”.

    Entre los argumentos para tapar la pederastia sacerdotal, aparece el viaje del Papa a España  y la vehemente necesidad de evitarle que sufra, a diferencia de lo que ha ocurrido en otros países, en los que el Santo Padre ha llegado a pedir perdón a las víctimas. El camino para impedirle tanto sufrimiento no es acabar con esa lacra, sino conseguir que en España no aparezca, que no se vea. La Conferencia Episcopal lo tiene claro y acude a todas las presiones ante los poderes públicos para borrar las huellas, cada vez más visibles, de ese delito...

    Esta novela, que se inicia con el asesinato de un sacerdote, en el confesionario, indaga y describe el modo de actuar de los ministros de la Iglesia y sus habilidades para escurrir el bulto, negar la evidencia y justificar con la dedicación apostólica, las más sucias conductas... Aparece también la corrupción política y de la justicia, mediante la complicidad entre los poderes en aras de la impunidad sacerdotal, contra la que se esfuerzan algunos juristas comprometidos, que defienden, en un ambiente hostil, los derechos de las víctimas.

    Muchos de los personajes más negros de la trama son puro reflejo de los prebostes de la realidad. Así, tras los sucesos protagonizados hace unos meses por el entonces presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Dívar -con sus injustificados gastos privados a costa del erario público-, la novela recrea el perfil de un jurista con idénticos cargos, “designado por consenso de los dos grandes partidos: un personaje untuoso, de saludo verbal y manual flácido y de acendrada religiosidad”, que se dirige telefónicamente, con su “voz gangosa, blanda, algodonosa”, a la juez que tiene sentado en el banquillo a un párroco, y le sugiere que conduzca y resuelva el juicio “con prudencia”. La juez Sonia de la novela le cuelga el teléfono.

    La máxima negrura de Secretos de confesión -que empieza con el asesinato de un cura e incluye la muerte de un monaguillo y la investigación penal de esos hechos y de los indicios de abusos a menores- reside en la justificación religiosa y pastoral con que los clérigos eluden sus responsabilidades y se consideran víctimas de un ataque en toda regla contra la Iglesia.

(fin)



Charla en recuerdo de los últimos asesinados por el franquismo

Con motivo del trigésimo sexto aniversario de los fusilamientos del  27 de Septiembre de 1975, tuvo lugar en la librería-café “La Fugitiva” en Madrid, el pasado 29 de septiembre de 2011, una charla en recuerdo de aquellos dramáticos acontecimientos.
A las ocho de la noche la librería estaba abarrotada de público y varias personas tuvieron que seguir el acto desde la calle o a través de las ventanas. Intervino en primer lugar Rafael Seco de Arpe, por aquel entonces militante del FRAP y que narró, como vivió aquel verano desde el aparato de propaganda en el que ejercía su militancia junto a Ibáñez y a Pito (Ramón García Sanz). Describió el lado humano de Ramón y de Ibáñez y la dureza de aquellos tiempos, con apenas diecinueve años, separados de familiares y amigos, y compartiendo soledad y angustias, en un piso medio vacío de la localidad de Coslada. “Un buen día Pito se fue a ver a un familiar que tenía en Aragón, un hermano creo, y no le volvimos a ver. Apareció en las portadas de los periódicos acusado de haber participado en la muerte de un Guardia Civil. Ibáñez y yo nos quedamos de piedra”. Relató la tensión en que vivieron la vigilia del crimen, pues sabían que Ramón estaba solo. Un funcionario se saltó las normas de la prisión y estuvo toda la noche con él, acompañándole durante algunas horas. La casualidad hizo que ese funcionario y  Rafael se conocieran muchos años después y este tuvo la oportunidad de agradecer el gesto de humanidad que tuvo hacía su camarada.

A continuación intervino Mª Isabel Pérez Alegre, también militante del FRAP de aquella época y detenida en Octubre del 75, que hizo un esbozo de la situación política de entonces y de lo que significó la lucha del FRAP.

El tercero en intervenir fue Pablo Mayoral Rueda, superviviente de los consejos de guerra sumarísimos en los que se dictaron las sentencias de muerte. Se centró en resaltar la ferocidad  del segundo consejo, en el que fueron condenados Ramón García Sanz y José Luís  Sánchez –Bravo Sollas. Aludió también a la prematura muerte de algunos de los que fueron conmutados, “quizás tanto sufrimiento influyese en su salud” y a los que dedicó unas emotivas palabras.

Se repartieron fotografías de los detenidos y de las portadas de los periódicos de la época.

El acto acabó con unas estrofas de una canción de Luís Eduardo Aute, recitadas por Rafael Seco:

Después de todo aquello,
De estar entre la espada y la pared
Cómo olvidar de pronto
Aquellos años en Carabanchel

La taquicardia y el miedo
Cuantos momentos de pasarlo mal
Fue una carnicería
Aquella guerra por la libertad.



QUE QUEDE ENTRE NOSOTROS
Nuevo libro de El Garaje dedicado al mundo de la infancia
Un texto "de utilidad no solo para especialistas, sino también para padres, maestros, o cualquier clase de lector"


Ramón Cascado, artista plástico,  y Sara Blasco, psicóloga clínica y psicoanalista, acaban de publicar su libro "Que quede entre nosotros. Experiencias con niños en talleres y en la vida cotidiana" una fresca recopilación de anécdotas infantiles vividas por ramón y comentadas por Sara Blasco.

A.S.: Ramón, ¿cómo surge este libro?

Ramón Cascado: Surge, en primer lugar, de mi amor a los niños. Como la mayoría de los críos de la posguerra, viví una infancia triste, una infancia perdida. Esto me llevó a sentir muy particularmente una especie de necesidad de redimir a esa infancia, al punto que ya de pequeño acostumbraba a disfrazarme de payaso para entretener a mis compañeritos. Así, cuando me propusieron volcar me experiencia de pintor en talleres para niños problemáticos, me sentí realmente a gusto. Allí pude ayudar muchos que, a través de una terapia de libertad, donde podían hacer lo que querían, sin trabas, sin deberes que cumplir, pudiesen sacar fuera de sí sus problemas.

A.S.:  ¿Y de estas experiencias surge este libro?

R.C.: Sí. En él he volcado estas experiencias, pero no como si fuese un tratado. No he pretendido teorizar sobre la infancia, sino mostrarla, simplemente. Mostrar a esos niños que me tocó tratar, con toda la gracia, con todo el frescor de sus ocurrencias infantiles.

A.S.: De la parte teórica, de la explicación de la conducta de aquellos niños, se ha ocupado Sara Blasco, que es psicóloga.
Sara Blasco: Sí, pero en cierto modo. Yo he tratado de respetar la frescura de las anécdotas, que son como mini relatos, no caer en una excesiva teorización. El libro debía ser de utilidad no solo para especialistas, sino también para padres, maestros, o cualquier clase de lector, pues creo que, además, la obra de Ramón tiene un gran valor literario.

A.S.: ¿Y cómo es que surge esta asociación entre vosotros?

R.C.: Ha sido fruto del azar. A través de amigos comunes conocí a Sara, que es una psicóloga que ha tratado a muchos niños. Hubo entre nosotros una inmediata empatía, así es que le pasé el manuscrito para que lo leyera.

S.B.: Sí, y realmente quedé muy impresionada, por lo que ya he comentado. Se lo expresé a Ramón, y entonces surgió la idea de que yo participara de aquel libro. Yo trato todo tipo de gente, pero tengo también el gusto de trabajar con niños, así es que me gustó mucho la idea. No lo dudé, y me puse manos a la obra ambos.

A.S.: Ramón, vuestro libro no reúne sólo experiencias con niños en talleres, sino también otros niños que has conocido, niños, por decirlo de alguna manera, comunes.

R.C.: Todos los niños tienen muchos que aportarnos, mucho que enseñarnos, sean niños con  problemas o los que podríamos llamar "normales". Muchas cosas he aprendido también con niños de mis amigos, con mi propio hijo...

S.A.: Yo también tengo un hijo, un hijo pequeño. Por eso, mi experiencia es profesional, pero también la de madre.

A.S.: El libro lleva también páginas a color, con dibujos de los niños que has ido juntando  en todo este tiempo.

R.C.: Sí, realmente son un grato recuerdo para mí, que me ayudan a revivir aquellos tiempos que fueron tan felices para mí. En el libro he hecho una selección de los que me han parecido los más significativos, pues ponerlos todos me llevarían varios volúmenes.

A.S.: Bueno, Sara y Ramón, sólo me queda agradecerles por haber respondido a estar preguntas, y sólo me resta desearles todo el éxito que vuestro libro merece.

CON LIBERTAD TOTAL: Lo más llamativo de los Talleres de Ramón es que son “SIN NORMAS”

Intervención de Sara Blasco, co-autora de QUE QUEDE ENTRE NOSOTROS, durante la presentación del libro en Madrid el pasado 24 de marzo.

Libertad de crear o de destruir, de callar o de hablar, de moverse, de jugar, de representar algo fantaseado o algo real…
Y eso viene muy bien a los niños ¿Por qué?
1º por su valor catártico: pueden expresar sus emociones atascadas, escondidas, pueden expresar lo que otros hacen con ellos. Lo que les hace daño, sólo por el hecho de decirlo, de sacarlo fuera, ya es curativo: terapéutico.
Los niños están mucho más cerca de las emociones que los adultos. Están limpios, no cargados con tantas experiencias y cicatrices.
Pero los niños están más lejos de las palabras, no dominan el lenguaje, no saben cómo nombrar, cómo expresar lo que les pasa, a quién contárselo. 
O no les permiten expresarlo. Si el ambiente en la familia es de miedo, incomunicación. El niño no tiene espacio, no hay tiempo para él. Sólo hay tiempo para reprimirlo.
Lo que no se expresa queda enquistado, y hace daño. Es un lastre, un agujero negro que se traga la energía vital.
Por eso es tan importante expresar, sacar afuera, comunicar a alguien que escucha. 
2º Por su valor anti-estrés para los niños “normales”, que viven con horarios milimetrados, con prisas por ir de un lado a otro y atender a un montón de actividades. Son niños un poco sobre-protegidos a  veces, a los que rara vez se les da la oportunidad de crear en total libertad, de jugar inventando cosas, escenas entre todos. En estos Talleres tienen la ocasión de transgredir, de cuestionarse las normas,  de una forma lúdica, gozosa.
3º Por su valor creador de normas y de límites en los niños maltratados. Paradójicamente, estos niños que vienen de hogares sin normas, o con normas caóticas, donde impera la violencia, en los Talleres encuentran un ambiente donde expresar y liberarse de esa carga, y empezar a entrar en un mundo más humano.

Veréis que en el libro se diferencian dos tipos de niños: Por un lado los niños abandonados, maltratados, que llegan a los Talleres con problemas psíquicos graves.
     Estos niños, en general, han sufrido a unos adultos caóticos, con una transmisión violenta y perversa de las normas.
    Los niños perciben la arbitrariedad y doble moral del adulto y lo consideran lógicamente injusto.

    Otros temas van apareciendo en el libro: la importancia del cuerpo, de la imagen del niño,  cómo expresan y reciben el cariño. El padre ausente, la venganza, la competencia entre grupos, la percepción de las relaciones de los adultos entre sí, la amistad… en fin
    Pero me interesa volver sobre el tema de fondo, que subyace a toda la experiencia –y al libro mismo. Es el tema del bien y el mal.
    Ramón es un brujo bueno, que es capaz de convertir en bien todo lo que los niños hacen, sin excepción.
    Los niños llegan al Taller y destruyen cosas, desbordan la propuesta inicial de pintura convencional, sobre papel.
    Ramón entiende que la destrucción es parte de un proceso (o de dos)
-    Del proceso creativo por un lado.
-    Del proceso de liberar esa agresividad que los niños traen de sus familias.
Algún niño llega al Taller, y rompe los cristales…
Pero no hay castigo. Hay reparación. Hay reconstrucción, creación.
    Y cada niño elige qué quiere hacer en cada momento. Hasta que llega su momento de preguntarse por qué hace lo que hace.
Frente al maltrato y la injusticia, Ramón ofrece a los niños un lugar, una actividad donde nace una nueva justicia.
Sí hay condiciones, límites que podemos ir deduciendo: al monitor sólo se le puede “atacar” si es un juego. Jugando sí. Pero en serio, no. Qué implica esto: que hay símbolos que representan otras cosas. Eso es lo que permite la no devolución de la agresión: la posibilidad de reflexionar, de desplazar la agresión, de que haya una representación intermedia, entre la violencia y su descarga. Una vez y otra vez, hasta que la carga violenta se agota y puede aparecer la palabra.

La segunda parte del libro son “Niños en la vida cotidiana”, donde ya las escenas no tienen esa carga de conflicto de la primera parte. Aunque aparecen conflictos, pero son los propios de todo crecimiento, que nunca es lineal ni armónico. (Los miedos nocturnos, la comida, dormir solo, competencia con el adulto…)
    Y reitero que los niños están siempre mucho más cerca de las emociones que los adultos.
    Perciben los sentimientos de los demás y los suyos propios con más intensidad y nitidez. Y además tienen su propio “motor”, son activos por naturaleza. Por eso, si se les da el ambiente propicio –de respeto y acogida- son creadores natos.


Carcel de Carabanchel.Exposición CÁRCEL DE CARABANCHEL: LA MEMORIA EN RUINAS, patrocinada por El Garaje Ediciones SL.
Autor: Josu Gastón
Unas palabras del autor.

 Hace un tiempo, en  vísperas de su demolición, El Garaje Ediciones me propuso hacer un reportaje fotográfico sobre la cárcel de Carabanchel.

Cuando fuimos a hacer las fotos, busqué huellas y vestigios de lo que supuso este siniestro lugar, pero sólo la estructura se mantenía. La cárcel estaba “tuneada” por  graffitis. Los escombros invadían todas las dependencias a causa primero de su abandono y después  de su desmantelamiento, 1998 – 1999. Así que me encontré con lugares diferentes, la memoria del pasado abandonada y la ocupación activa de familias inmigrantes y artistas del spray.

Un día gris, un cielo cubierto de espesas nubes y una lluvia intermitente me dieron  la oportunidad para fotografiarla en blanco y negro e intentar captar lo que fue la cárcel. Para los graffitis y la decoración posterior las fotos se realizaron en color.

En junio de 2009 se celebró un encuentro de  “inquilinos” que estuvieron recluidos en la cárcel, concretamente en la tercera y sexta galería, allá por la primera mitad de los años setenta. Esto nos ofreció la posibilidad  de mostrar el otro lado, los retratos actuales de los que sufrieron las penas por lo que por entonces se llamaba “asociación ilícita”, “propaganda ilegal”, “insulto a fuerza armada” o algún otro “delito” de la época.

Objetos y escritos rescatados de la cárcel y muchas de las fotos obtenidas clandestinamente, en los años de plena actividad, completan esta exposición de: “Carabanchel, la memoria en ruinas”.

Josu Gastón



Exposicon carabanchel.
























Nacido en Pamplona en 1964, vive en la actualidad en Alcalá de Henares. Su dedicación profesional, desde hace catorce años, es el diseño gráfico y las artes gráficas en general. Es docente en diseño gráfico y fotografía digital y ha colaborado como fotógrafo en diversas publicaciones.
Como fotógrafo artístico ha realizado diversas exposiciones:

• Colectiva “OTRAS NAVIDADES”:
Bar “La Oveja Negra”1995
• Colectiva “PELÍCULAS IMAGINARIAS”:
Bar “La Oveja Negra”1996. Dentro de la programación del Festival de Cortos de Alcalá
• Colectiva “TALLER DE FOTOGRAFÍA ALCALÁ”:
Centro cultural “Los Gilitos” 1997
• Individual “RECORRIDOS VISUALES”:
Centro cultural “ANIMARTE” 2008. San Fernando de Henares, junio de 2008
• Colectiva “SELECCIÓN PREMIOS DE FOTOGRAFÍA CIUDAD DE ALCALÁ”:
Biblioteca Universidad de Alcalá, marzo de 2010


CARABANCHEL, LA MEMORIA EN RUINAS
Manuel Blanco Chivite

La última vez que visité la cárcel de Carabanchel fui en compañía de antiguos presos políticos. Una visita para rememorar, para reconocer aquéllas viejas y siniestras estructuras y para intercambiar recuerdos. Nos acompañaba una periodista que, conversando con unos y con otros, en un momento dado me preguntó qué me parecía ver la cárcel en ruinas, desmantelada, con sus muros cubiertos de grafittis.  Le respondí que me parecía bien. La ruina, los escombros, las rejas arrancadas y las paredes repletas con esa iconografía de libertad que constituyen los grafittis (por eso se les persigue) nos mostraban un excelente destino para una cárcel.

La tragedia no es la desaparición de una cárcel sino el hecho de que, por cada una que desaparece, se construyen al menos dos.

En el caso de Carabanchel, las ruinas y su corolario de inmigrantes ocupas, saqueo de sus rejas e instalaciones metálicas de todo tipo, convertidos en medios de sobrevivencia para los que menos tienen, constituyeron una forma de victoria sobre los muros tras los cuales  el fascismo encerró a tantos y tantos luchadores por la libertad. Por otro lado, esta misma lucha, su recuerdo y reconocimiento, exigía la conservación, como así lo expresó la ciudadanía madrileña, de al menos la cúpula central, destinándola a la memoria de una historia que a todos nos incumbe. Se trataba de crear un Centro para la Paz y para la Memoria. (http://salvemoscarabanchel.blogspot.com/)
Pero los intereses de los especuladores y políticos a su servicio se impusieron. El porcentaje, que junto con la bolsa del dinero público, constituyen los ideales de todo político institucional, se impusieron con facilidad. El resto, lo hicieron la policía y las escavadoras.

Un poco de historia

En 1939, el nuevo estado fascista andaba necesitado de cárceles y decidió comprar 200.000 metros cuadrados en el municipio de Carabanchel Alto, por entonces con ayuntamiento propio hasta su incorporación a Madrid en 1948, al objeto de construir una nueva cárcel con capacidad para dos mil presos. Los terrenos elegidos pertenecían al duque de Tamames y Galisteo, José Messía y Stuart. La compra por parte del Estado, que pagó unas 700.000 pesetas de la época, se llevó a cabo el 16 de enero de 1940. La cárcel comenzó a construirse el 20 de abril del mismo año; en ella trabajaron mil presos republicanos, muchos de ellos procedentes del convento de Santa Rita, que había sido habilitado como prisión igualmente en Carabanchel.
La inauguración oficial del nuevo centro tuvo lugar el 22 de junio de 1944 y en el acto estuvo presente el ministro de Justicia, Eduardo Aunós (Lérida, 1894 – Lausana, 1967), mediocre y redicho escritor y articulista soporífero.
Antes de esa fecha, sin embargo, Carabanchel estaba ya ocupado por presos políticos. Así hemos pudimos recoger hace unos años el testimonio de Alejandro Pacheco Moya que, a finales de enero del 44 fue trasladado a la nueva prisión:
“A un grupo de condenados a muerte nos llevaron a la cárcel de Carabanchel, que ni siquiera estaba terminada. La inauguramos  nosotros”.
Si nos atenemos a los planos iniciales, la cárcel quedó inacabada. Las  aspiraciones carcelarias del franquismo resultaron tan ambiciosas que una de sus proyectadas galerías no llegó a construirse nunca.

Medio siglo después

Tras más de medio siglo de tenebrosa historia, tras tanto sufrimiento y crimen perpetrado entre sus muros, la prisión de Carabanchel fue desmantelada en 1998 y abandonada por completo en 1999.
 Entre una y otra fecha, pudo visitarse, cual si se tratase de un museo y hasta había un guía bien aleccionado que afirmaba que jamás había existido la especialmente siniestra galería de CPB o Celdas de Prevención Bajas, en  las que, entre otros muchos, estuvieron incomunicados los tres últimos antifascistas fusilados en Madrid el 27 de septiembre de 1975, Xosé Humberto Baena, José Luis Sánchez-Bravo y Ramón García Sanz.

El desalojo de las diversas dependencias terminó el 29 de octubre del 98.
Una inmensa cantidad de documentación, expedientes, informes, fotografías y objetos de todo tipo fueron abandonados en las galerías, en los despachos y archivos, gran parte de lo cual fue pacientemente recuperado, analizado y seleccionado por algunos curiosos y coleccionistas y que hoy podría constituir por sí solo un muy interesante fondo documental. Algunos de estos documentos figuran a modo de muestra en la presente exposición.

A ESTO LLEVAN LOS EXCESOS, de Miguel Baquero
Nuevo título y nueva colección de EL GARAJE
Precio Venta Público: 14 euros, 260 páginas
ISBN: 978-84-936230-9-8

Como muestra, reproducimos uno de los capítulos del libro o, mejor sería decir, uno de sus post. Si os gusta, ya sabéis, podéis pedirlo a nuestra editorial.

TRIBULACIONES DE UN FEO

No sé por dónde empezar esta entrada. Quizás por la verdad, sin paliativos: yo soy bastante feo. Poco agraciado, dice quien me mira con buenos ojos. Y la cosa no es de ahora, sino de siempre.
Cuando yo era chaval, con quince o dieciséis años, me causaba una envidia tremenda mi amigo Toño el Rubio, que tenía una melenilla corta y rubia —de ahí el apodo—, y detrás del que siempre andaban las chicas. “Ay, qué mono”, les oía susurrar a su lado. “Mírale, qué guapo, por favor”. Yo no sé dónde se encontraba la clave; la cuestión era que, hiciese lo que hiciese Toño el Rubio, desde salir a la pizarra a resolver un problema hasta jugar al fútbol o bajar del autobús que nos llevaba al instituto, todo lo hacía bien. Aunque no despejase la x, o fallase el gol a puerta vacía, o se tropezase en los escalones de bajada, daba lo mismo: en todas las ocasiones las chicas se daban de codazos entre sí, le miraban extasiadas y luego se alejaban con una risita.
¿Por qué a mí no me harían el mismo caso? Toño el Rubio había tenido ya seis o siete rollos y yo seguía prácticamente in albis. Apenas alguna chica que saliera rebotada de la compañía de mi amigo y viniera a llorarme las penas; o una que acompañase al rollete de Toño y por no quedarse de sujetavelas, sola y aburrida, se aviniese conmigo… Los restos, en resumen.
Y eso que yo lo intentaba a mi manera: hablaba a las chicas, les contaba chistes, les narraba mis vacaciones, les describía mi vida cotidiana, mis platos preferidos, analizaba el último fichaje del Madrid… Cualquier cosa. “Qué pesado es tu amigo, Toño, no hace más que hablar”, oí una vez que le comentaba una chica a mi colega.
Porque El Rubio y yo éramos amigos y él, que ya comenzaba a conocer bastante a las mujeres, me daba consejos.
—Tú no te preocupes, tronco, si no ligas. Ahora las chicas sólo se fijan en el físico, pero verás cómo dentro de unos años lo que les gusta de los chicos es que tengan labia y tema de conversación.
Y pasaron unos pocos años, y efectivamente las chicas ya no se fijaban tanto en la cara, ni en la media melena, ni en la gracia al vestir. Toño hablaba y hablaba con ellas y ellas formaban un corro alrededor y hacían eco de sus risas. “¡Con qué gracia habla Toño!”, coincidían todas. Yo, entretanto, estaba en un rincón bebiendo cubatas —ya éramos mayores de edad— y en silencio, taciturno. “¿Qué le pasa a tu amigo?” “Eso digo yo, ¿qué te pasa, Miguel?” Y es que a mí me fastidiaba un poco a esas alturas ponerme a conversar de naderías; yo estaba entonces descubriendo la literatura y la pintura y la música y me sumía en profundas meditaciones sobre el sentido de la vida, sobre la creación artística, sobre la existencia bohemia, al margen de los convencionalismos…
—Tú tranquilo, chaval. Ya verás como dentro de unos años lo que les gusta a las chicas son los tíos interesantes.
Y pasaron los años y Toño se volvió interesantísimo. Quedaba con unas chicas, por ejemplo, y llegaba como desganado, retraído, cabizbajo, y se quedaba parado en un rincón. “Cuéntame qué te pasa, Toño”, enseguida le preguntaba una chica. “No, nada —decía él—, la vida… —y después de hacerse un rato de rogar, al fin decía: —…Schopenhauer, ya sabes. Kierkegaard. MacLuhan…”. “Qué interesante eres, Toño”. “¿Verdad que sí?”. “Por cierto, ¿qué le pasa a tu amigo, que no hace más que llorar y sollozar en ese rincón”.
Y es que por aquella época había comenzado el gran drama de mi vida: me estaba quedando calvo. Tocándome compulsivamente el cartón me preguntaba por qué, por qué a mí. Todos los tontos de pueblo, por ejemplo, tienen una mata de pelo hirsuto y rebelde; así la lucían los de Puerto Hurraco, y El Arropiero, por ejemplo, ese asesino en serie, cuando le detuvieron, y eso que llevaba semanas sin lavarse la cabeza, no mostraba ni la menor entrada ni el más leve indicio de alopecia seborreica. Y yo, sin embargo… A duras penas podía contener las lágrimas, lo que al fin provocaba que las chicas me rehuyesen por tristón, cenizo y, encima, calvo.
—No te preocupes, amigo. Que de aquí a unos años, hazme caso, lo que les gustará a las mujeres serán los tíos sensibles.
Y pasó el tiempo y, en efecto, Toño el Rubio se mostraba a todas horas compungido, medio lloroso, siempre afectado por algo —la lluvia, la primavera, esa rara melancolía—. Las chicas se deshacían al verle así de humano y tierno. Yo, mientras tanto, ya totalmente calvatrueno, pasada mi gran crisis de identidad, había optado a aquellas alturas por reírme de mí mismo, y no tomarme demasiado en serio. La vida se había burlado de mí dejándome sin pelo y no querría ahora que yo me tomara la existencia en tono grave.
—No sé de qué te ríes, la verdad —me reprochó alguna chica—; está tu amigo ahí destrozado, que no levanta cabeza, y tú con una sonrisa de oreja a oreja. Pareces tonto. Adiós.
—No pasa nada, socio, si no te comes un rosco. Verás como de aquí a unos años lo que les gusta a los mujeres son los hombres con sentido del humor.
El otro día apareció mi amigo Toño con una amplia sonrisa. “He quedado con unas chicas —me dijo—, para echarnos unas risas”. Pero yo lamenté no poder ir. No estoy para bromas. Me he apuntado en un gimnasio y tengo que bajar estos kilos y eliminar estos michelines. Ya no es sólo por mi salud: estoy seguro de que a las chicas, dentro de pocos años, le gustarán los hombres que conserven un físico presentable. Y todavía miro más a largo plazo: tengo que dejar de fumar, y de beber, y de comer grasas, para durar muchos años. Estoy seguro de que, a determinada edad, las chicas se conformarán simplemente con que estés vivo.


Luis
La vida de Luis Puicercús (Madrid, 1951), está profundamente marcada por la lucha antifranquista, en la que comenzó a participar a los 18 años, militando en el Partido Comunista España (marxista-leninista), integrante del FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriota). Tras cursar Bachillerato, y gracias a una beca de la Mutualidad Laboral a la que perteneció su padre, ingresó en la Universidad Laboral de Tarragona donde, a lo largo de tres años, cursó los estudios profesionales de Artes Gráficas, en la especialidad de Tipografía. Esa profesión, que ya no abandonará en toda su vida, hizo que durante la lucha antifranquista clandestina, se le diese la responsabilidad de trabajar en el aparato central de propaganda del Partido en el que militaba. Descubierta la imprenta por la policía política franquista, detenido y juzgado por los delitos de asociación ilícita y propaganda ilegal, estuvo encarcelado durante casi cuatro años, en el ocaso sangriento de la dictadura (1972-1975).

A los pocos días de ingresar en la cárcel de Carabanchel, en 1972, acusado de asociación ilícita y propaganda ilegal, Luis Puicercús, militante comunista y luchador contra la dictadura franquista, se propuso recordar, con el máximo detalle posible, lo que aconteciera entre aquellos muros en los años que iba a permanecer encarcelado, para recordar y nunca olvidar lo que el franquismo hacía contra los que luchaban por una sociedad libre, mejor y más justa. El itinerario carcelario del autor va de Carabanchel a Jaén y de aquí a Palencia, de donde, ya muerto el dictador, salió en libertad para reincorporarse de nuevo a la lucha. Dotado de una memoria fuera de lo común, convencido de su obligación de contar lo que pasó, narra aquí sus recuerdos, vivencias, imágenes, curiosidades y anécdotas, con el deseo de que contribuyan a la labor de construcción de la historia de nuestro país y a preservar su memoria reciente.

¿TÚ TAMBIÉN ERAS DEL FRAP?


Luis Puicercús ha publicado un nuevo libro, “Propaganda ilegal”, donde cuenta sus vivencias y experiencias durante los casi cuatro años que permaneció en diversas cárceles franquistas, acusado de asociación ilícita y propaganda ilegal.

El Partido Comunista de España (marxista-leninista) y el FRAP, organizaciones en las que milité durante años, contaban con un número importante de simpatizantes y grupos de apoyo. A los pocos días de la edición del libro y en una venta de promoción en plena calle, me ocurrió una anécdota curiosa que demuestra aquellos apoyos. Carlos, uno de los que acababa de comprar el libro, se acercó a mí y me dijo sonriente: “¿Tú también eras del FRAP?”. Me contó que en el año 1974, a los 14 años de edad, formaba parte de un grupo de apoyo al FRAP en la Meseta de Orcasitas. Se aprovechaba de su corta edad para pasar los controles policiales portando en la mochila escolar “cócteles Molotov”, propaganda clandestina y otro tipo de materiales, sin despertar sospechas. También se encargaban de pasar a los presos del FRAP, internos en la cárcel de Carabanchel, por encima de los muros y mediante tirachinas, dinero, propaganda y mensajes de la organización. Como muchos otros, estaba orgulloso de haber colaborado de aquella manera en la lucha contra la dictadura.

Los inicios del libro habría que buscarlos en el 2 de noviembre de 1972, cuando fui conducido a la cárcel de Carabanchel, acusado de asociación ilícita y propaganda ilegal, con una petición fiscal de seis a doce años de cárcel. Me propuse estar muy atento a todo cuanto aconteciese entre aquellos muros para recordar y nunca olvidar lo que el franquismo hacía contra los que luchaban por una sociedad libre, mejor y más justa.
En los años posteriores a mi puesta en libertad y hasta el presente, fui tomando puntualmente nota de todo lo que iba recordando. Tuvo que ser el pasado año, con la cárcel de Carabanchel a punto de ser derribada, al ir a desaparecer una de las referencias de la lucha antifranquista, cuando decidí redactar y publicar aquellos recuerdos para que formasen parte de nuestra memoria colectiva. Chivite, antiguo camarada y amigo, el editor del libro, fue el culpable de titular como “Propaganda ilegal” al libro… ciertamente, con mucho acierto.

Creo que no es un trabajo más sobre las cárceles. En estas páginas han colaborado otros camaradas y compañeros, aportando también su memoria. El libro es un relato de recuerdos, vivencias, imágenes, curiosidades y anécdotas que tuvieron lugar, sobre todo, en las cárceles de Carabanchel, Jaén y Palencia. Las luchas reivindicativas por la mejora de los derechos de los presos, las celdas de castigo, las palizas, los amagos de fuga, la vida en su interior, son desgranados minuciosamente gracias a una buena memoria que he ido enriqueciendo durante años con los recuerdos pasados. Es importante el material gráfico que se acompaña, en el que aparecen camaradas y compañeros de todas las organizaciones que estuvieron recluidos en aquellas prisiones de 1972 a 1975. Los nombre de dos centenares de presos y más de un centenar de palabras del argot carcelario completan un trabajo que ya forma parte indiscutible de nuestra memoria colectiva.

En el libro “Propaganda ilegal” hay una reivindicación constante y consciente de los años pasados de militancia en el FRAP y durante el tiempo de cárcel. Sus páginas rezuman orgullo por haber formado parte de una organización en la que tuve como compañeros a los mejores hombres y mujeres… algunos de los cuales, en la actualidad, me honran con su amistad y camaradería.

Luis Puicercús Vázquez, “Putxi”

En la Celda 1972.
En la Carcel de Carabanchel en 1972
Con Viejos Camaradas en 2008
Con Viejos Camaradas en 2008. 


Jesús Bruguera

Entrevista con Jesús Burguera
autor de El Emir. 11-M-04

Web del libro: www.elemir11m04lanovela.com

UN INTRIGANTE RELATO QUE COMBINA CON HABILIDAD REALIDAD Y FICCIÓN

“Todo lo que mi protagonista, Marc Bruc, va descubriendo es lo que se podría haber descubierto antes del atentado, con los datos que ya se tenían. No hay trampa.”

Pregunta- En su novela podemos asistir a una reunión en el Pentágono, entre el vicepresidente de los Estados Unidos Dick Cheney, Rumsfeld y Carlucci.

Respuesta-Sí. Y a otras con Wolfowitz y Perle o entre dirigentes de Al Qaeda en la base iraní donde se gestó el 11-M. La acción introduce al lector en el interior de un banco saudita, y le acerca a las operativas que se suelen dar entre ciertos brokers bursátiles en ocasiones como esta. Hay conversaciones entre Sarkozy y Chirac y pasajes en otros escenarios, como el Waziristan, la montañosa región fronteriza entre Afganistán y Pakistán. Un atentado como el del 11-M no se puede entender en clave de política interior.

P-Pero las reuniones de esos dias en la Moncloa ocupan una parte muy importante.

R-Una parte fundamental consistía en hacer recorrer al lector las dependencias de la Mocloa, para asistir a las principales reuniones de Aznar con sus asesores y sus ministros entre el 11 y el 14 de marzo.

P-¿Se trata de desvelar implicaciones internacionales?

R- Se trata, más bien, de colocar este atentado, como los otros grandes atentados yihadistas, en el marco global de la dinámica Yihad-Occidente. El lector sacará sus propias conclusiones. El autor, lógicamente, saca las suyas.

P-¿A qué atentados se refiere?

R-A los ocurridos durante la era Bush. El 11-S en Nueva York y Washington, el 7-J en Londres, los de Turquía y Bali, y los de Mumbay en 2006 y 2008, entre otros. El de Casablanca en 2003 fue un anticipo del 11-M al que no se le dio, ni de lejos, la importancia que tenía.

P-¿Por qué no se le dio importancia, según usted?

R-Seguramente porque, por alguna extraña razón, Aznar estaba convencido de que un atentado yihadista no se podía producir en España. Como si hubiese obtenido garantías, lo cual, evidentemente, era imposible ¿Quién se las hubiese podido dar? De ahí que sus primeras reacciones tuviesen mucho de incredulidad, de sorpresa.

P-Las reuniones en la Moncloa están descritas con todo detalle. Los participantes hablan con su propia voz. El lector se creería dentro.

R-En efecto. Esa fue la atmósfera y, muy aproximadamente, las conversaciones y las maniobras. No sólo en la Moncloa, sino también en el CNI, entre los mandos políticos de la policía, y entre ellos y los policías profesionales. Los datos que aparecen en el libro sobre la investigación policial durante los dias que siguieron al atentado son exactos.

P-¿Mintió el Gobierno?

R-Por supuesto. Eso lo sabe todo el mundo. Lo interesante era visualizar, minuto a minuto, como mintió. Creo que la aportación de la novela se sitúa en ese terreno.

P-¿Por qué mintió el Gobierno?

R-Esa es una pregunta más difícil de lo que parece. En principio, para ganar las elecciones culpando a ETA. Aunque la actitud ambigua del Presidente me intrigó desde su primera intervención. Era como si supiese que había algo más. Algo que, por supuesto, no tenía nada que ver con ETA. Aún así, intentó manipular la situación utilizando los referentes locales, las elecciones, ETA, el PSOE, todo eso. Naturalmente, chocó con la lógica global de este tipo de atentados. Ahí es donde se hundió. No sólo por mentir, sino porque la mentira se basaba en un error, involuntario o no, de concepto.

P-El lector asiste a la preparación y la ejecución de los atentados por parte del comando.

R-Me llevó muchos meses y la consulta de las más variadas fuentes colocar a cada uno lo más cerca del lugar que realmente ocupó. En efecto, las actuaciones de Azizi, el Tunecino, el Chino, Berraj y los otros, reuniéndose los días previos, montando las bombas en la casa de Morata, subiendo a los trenes en Alcalá, se narran en detalle en la novela.

P-El personaje principal se llama Marc Bruc ¿Quién es Marc Bruc?

R-Un periodista que se ve envuelto en los acontecimientos. Es un tipo normal, trabaja en su propio periódico digital y realiza reportajes de investigación. Bebe quizás demasiado y no se puede decir que sus relaciones personales sean un éxito; al principio funcionan, pero luego siempre falla algo. Un tipo normal que se encuentra, sin buscarlo, en el centro de la acción.

P-Realiza una investigación por su cuenta.

R- Sí. Pero quiero precisar que todo lo que el personaje va descubriendo es lo que se podría haber descubierto antes del atentado, con los datos que ya se tenían. No hay trampa. Eso me parecía importante.

P-¿Quién falló? ¿La policía?

R-No, no. Falló la política. Hubo imprevisión, prepotencia y exceso de confianza. La policía hizo lo máximo que podía hacer con los medios que tenía.

P-En su novela hay una historia de amor.

R-Sí. La que vive el protagonista.

P-Laila es un personaje fascinante, complejo.

R-Es una mujer de fuertes contradicciones. Enamora, pero es peligrosa.

P-Y Marc Bruc es un poco machista, ¿no?

R-¿Usted cree? Es posible. Un poco machista y quizás algo cínico. Pero gusta a las mujeres. Una lectora amiga me ha dicho que les gusta porque, primero ellas le gustan a él, porque las entiende. Dice que no es una cualidad tan frecuente en los hombres. Es fisicamente atractivo, claro; pero eso no es lo principal.

P-¿Qué incógnitas le motivaron para empezar a escribir El Emir?

R-La autoría yihadista estaba clara desde el primer momento. Pero dos preguntas me perseguían ¿Para qué se dejan en los trenes mochilas que no pueden estallar? Y ¿Por qué no huyen algunos acusados cuando todo señalaba ya hacia ellos?

P-¿La respuesta está en su novela?

R- Sí. Creo que sí.

P-Una vez publicada, ¿tiene algún recuerdo para alguien?

R- Sí, claro, para muchas personas. Para mi hijo, periodista, que me ha aconsejado desde el principio, para los integrantes del knd group, por sus críticas, su apoyo y su creatividad. Y por supuesto para el editor, que ha sido muy valiente. Es, además, un magnífico escritor. Me ha ayudado, criticado, corregido. Un gran apoyo.
Quiero expresar un agradecimiento muy especial para todos los que, de alguna manera han colaborado, con informaciones, análisis, etc. Sus aportaciones se encuentran en la novela. Y, sobre todo, recordar a una mujer llamada Pilar Manjón. No sólo por la tragedia personal que vivió, como muchos otros familiares y víctimas, sino también por su comportamiento en el juicio. He seguido, por supuesto, todas las sesiones del juicio, y allí estaba siempre ella, como una moderna Electra, como una heroína griega, mirando a la cara, en primera fila, a algunos abogados que pretendían dar continuidad a la mentira.

P-¿Por qué se publica precisamente ahora su novela?

R-Lo ocurrido sigue siendo de actualidad, de más actualidad ahora, si cabe ¿Por qué? Porque, por supuesto, sigue siendo importante comprender mejor lo que ocurrió en Madrid ese 11-M. Y para comprenderlo, hay que situar el atentado en una perspectiva global. No hay otra manera.
Pero además, ahora hemos podido comprobar como durante los ocho años de la era Bush, mientras se alimentaba el conflicto Yihad-Occidente, se estaba gestando, por los mismos grupos de poder económico y político de los Estados Unidos: bancos y financieros en Wall Street, aseguradoras, petroleros y fabricantes de armamento, la tremenda crisis financiera y económica que estamos viviendo.
Mientras a la sombra de Bush se construía una más o menos real amenaza yihadista, esos grupos se han lucrado en Iraq, en Afganistán y otros conflictos y han arruinado a su propio país. Con los medios de comunicación, de los que por cierto son propietarios, fijando la atención en una supuesta guerra por la libertad y contra el terrorismo, ellos han procedido al mayor saqueo de la historia. Las finanzas mundiales se han desbocado. Ha sido una estafa de proporciones increíbles. Todos lo estamos pagando ahora.

P-¿El Emir es un thriller o una ficción política?

R-La ficción política juega un papel muy importante. Se trata de una ficción muy próxima a la realidad. Todas las declaraciones son textuales y se respetan los tiempos en los que los hechos ocurrieron.
La trama, el ritmo de la acción, los personajes: Bruc, Laila, Víctor y otros, son los de un thriller, con tintes, también, de novela negra.
Yo diría que El Emir es un thriller de ficción política.


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