Actividades
de El Garaje:
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Se
presentó en Granada y Úbeda "Secretos de
Confesión"
Acompañado
por Manuel Navarro (Granada Laica) y del director de Ediciones El
Garaje, el periodista Bonifacio
De La Cuadra Fernandez presentó su novela SECRETOS
DE CONFESIÓN en la Fundaciòn Euroárabe
de Granada así como en los salones de la UNED de
Úbeda, su ciudad natal, donde compartió mesa con
Alonso Cano (Úbeda Laica) y con la tambièn
periodista Laura Martínez Espejo.
Presentaciones animadas por las intervenciones del público
que en ambos casos, y especialmente en el de Úbeda, cuyo
acto fue cubierto por el diario "Jaén" , llenaron las salas.
Más
fotos en la página de Facebook.
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Presentación
de Secretos de
confesión de Bonifacio de la Cuadra.
Asistieron a la presentación del 25 octubre en la
Librería Estudio en Escarlata unas treinta
personas. Hablaron José Antoinio Martín
Pallín y Bonifacio de la Cuadra, en la foto |
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PRESENTACIONES
TODO
EMPEZÓ CON OBDULIO.
La
presentación, el día 18 de octubre de 2012,
de la novela "Todo empezó con Obdulio" constituyó
un
éxito, con más de cincuenta personas que
abarrotaron el salón de
La Casa del Libro en la calle Alcalá 196.
Acompañaron al autor, el
periodista Bosco Esteruelas, los igualmente periodistas
Hermann
Tertsch y Álvaro Nieto, subdirector del semanario Tiempo.
La
charla
se prolongó durante casi dos
horas, pasando a continuación a la firma de ejemplares.
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NOVEDAD:
TODO
EMPEZÓ CON OBDULIO.
Autor:
Bosco Esteruelas.
En
España más de dos millones de trabajadores han
denunciado ser víctimas de mobbing
Joseán
Sanchiz , periodista curtido y editorialista de un periódico
influyente supuestamente progresista, tuvo un buen día la
ocurrencia de escribir por puro divertimento literario un cuento
satírico, Una maleta llamada Obdulio, sin ninguna
intención de difundirlo más que a un grupo
restringido de
amigos. Nunca imaginó que ese texto, en el que
describía
con surrealismo y humor la ajetreada carrera de un individuo escaso de
afectos y halagador de sus superiores, iba a causarle la ruina
profesional tras haberse filtrado debido a un
cúmulo de
desgracias. Sanchiz fue acusado de poner en peligro el prestigio de la
empresa y de atacar despiadadamente a otro veterano
compañero.
Jamás fue esa su idea y así se lo dijo
a la
presunta víctima un buen día después
de estallar
el escándalo: “Quiero que sepas que lo que yo
escribí no era un ataque contra ti. Hay muchas cosas de tu
biografía que ignoro. Si yo fuese tú,
exigiría
explicaciones al director por haber identificado contigo al personaje
de mi cuento. Dice poco de la escasa importancia que da a tu
carrera”. Aplaudido y reconocido hasta entonces, Sanchiz fue
marginado y sometido a un sutil acoso laboral sin encontrar apenas
apoyo entre el resto de empleados. “¿Pero
qué
esperas de la gente? ¿Qué te aúpe y
aplauda por
pensar cosas que ellos también piensan, pero que
hieren lo
políticamente correcto?”, le dijo más
de una vez su
esposa, Paquita. El periódico, ese
periódico que
alardeaba de ser campeón de las libertades y altavoz de las
denuncias sociales, violaba la privacidad del individuo y se
servía de un texto íntimo para destrozarlo
profesionalmente. Con su gesto reflejaba una conducta
hipócrita,
un doble lenguaje, una prepotencia e intolerancia que se compadecen mal
con el ideario de un medio progresista. Más de dos millones
de
trabajadores han denunciado ser víctimas de mobbing en
España. La Prensa es la profesión donde
más casos
se registran después del funcionariado. Esta novela intenta
ser
didáctica y pretende también denunciar con
ironía
la simbiosis de los mandarines de los medios de comunicación
con
los poderes políticos y económicos.
Bosco
Esteruelas
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Presentación
de Secretos de
confesión de Bonifacio de la Cuadra:

El
martes día 25 de septiembre, medio centenar de personas
acudieron a la presentación de "Secretos de
Confesión" de Bonifacio de la Cuadra, sexta entrega de la
colección Garaje Negro, en la librería La
Marabunta.
El
autor estuvo acompañado por la periodista de El
País, Sol Gallego Díaz. Entre el
público pudimos ver a la jueza Manuela Carmena, a Juan
Bedoya, a la que fuera eurodiputada por el PSOE María
Izquierdo, a varios miembros de la Asociación La Comuna, de
presos y represaliados por el franquismo,... Tras la
presentación, se desarrollo un turno de preguntas e
intervenciones sobre el tema de la novela presentada, la pederastia
clerical, que resultó sumamente interesante y aleccionador.
Recordamos que la próxima presentación de
"Secretos de Confesión" tendrá lugar el 5 de
octubre, viernes, en la librería La Malatestas, en c/
Jesús y María 24, (Madrid) Metro Tirso
de Molina y Lavapiés, a las 19,30h.
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NOVEDAD
EN LA
COLECCIÓN
GARAJE NEGRO:
Bonifacio
de la Cuadra.
Unas
palabras sobre mi novela.
¿Cuántos
crímenes se tapan con las sotanas? ¿Por
qué tienen los políticos tanto miramiento con los
eclesiásticos? ¿Se cambian los delitos de los
religiosos por los votos obtenibles gracias a los púlpitos?
¿Son investigados los curas pedófilos?
¿Se atreven las familias a denunciar los abusos sexuales a
menores? ¿Acusan los fiscales? ¿Condenan los
jueces? ¿O todo se resuelve con el secreto de
confesión?
La novela parte de la
hipótesis de que en España se practica la
pederastia sacerdotal tanto, al menos, como en Estados Unidos,
Bélgica, Holanda y otros países europeos, entre
ellos la católica Irlanda, si bien son muy pocos los casos
que, en la católica España, han aflorado ante los
tribunales. En la novela, la justicia encarcela a un trabajador
inmigrante, pero intenta disimular las agresiones sexuales de
sacerdotes a menores. Un fiscal lo explica así:
“No es lo mismo acusar a un inmigrante que a un
obispo”.
Entre los argumentos para tapar la
pederastia sacerdotal, aparece el viaje del Papa a
España y la vehemente necesidad de evitarle que
sufra, a diferencia de lo que ha ocurrido en otros países,
en los que el Santo Padre ha llegado a pedir perdón a las
víctimas. El camino para impedirle tanto sufrimiento no es
acabar con esa lacra, sino conseguir que en España no
aparezca, que no se vea. La Conferencia Episcopal lo tiene claro y
acude a todas las presiones ante los poderes públicos para
borrar las huellas, cada vez más visibles, de ese delito...
Esta novela, que se inicia con el
asesinato de un sacerdote, en el confesionario, indaga y describe el
modo de actuar de los ministros de la Iglesia y sus habilidades para
escurrir el bulto, negar la evidencia y justificar con la
dedicación apostólica, las más sucias
conductas... Aparece también la corrupción
política y de la justicia, mediante la complicidad entre los
poderes en aras de la impunidad sacerdotal, contra la que se esfuerzan
algunos juristas comprometidos, que defienden, en un ambiente hostil,
los derechos de las víctimas.
Muchos de los personajes más
negros de la trama son puro reflejo de los prebostes de la realidad.
Así, tras los sucesos protagonizados hace unos meses por el
entonces presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del
Poder Judicial, Carlos Dívar -con sus injustificados gastos
privados a costa del erario público-, la novela recrea el
perfil de un jurista con idénticos cargos,
“designado por consenso de los dos grandes partidos: un
personaje untuoso, de saludo verbal y manual flácido y de
acendrada religiosidad”, que se dirige
telefónicamente, con su “voz gangosa, blanda,
algodonosa”, a la juez que tiene sentado en el banquillo a un
párroco, y le sugiere que conduzca y resuelva el juicio
“con prudencia”. La juez Sonia de la novela le
cuelga el teléfono.
La máxima negrura de Secretos
de confesión -que empieza con el asesinato de un cura e
incluye la muerte de un monaguillo y la investigación penal
de esos hechos y de los indicios de abusos a menores- reside en la
justificación religiosa y pastoral con que los
clérigos eluden sus responsabilidades y se consideran
víctimas de un ataque en toda regla contra la Iglesia.
(fin)
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Charla en recuerdo de los
últimos asesinados por el franquismo
 Con
motivo del trigésimo sexto aniversario de los fusilamientos
del 27 de Septiembre de 1975, tuvo lugar en la
librería-café “La Fugitiva”
en Madrid, el
pasado 29 de septiembre de 2011, una charla en recuerdo de aquellos
dramáticos acontecimientos.
A las ocho de la noche la librería estaba abarrotada de
público y varias personas tuvieron que seguir el acto desde
la
calle o a través de las ventanas. Intervino en primer lugar
Rafael Seco de Arpe, por aquel entonces militante del FRAP y que
narró, como vivió aquel verano desde el aparato
de
propaganda en el que ejercía su militancia junto a
Ibáñez y a Pito (Ramón
García Sanz).
Describió el lado humano de Ramón y de
Ibáñez y la dureza de aquellos tiempos, con
apenas
diecinueve años, separados de familiares y amigos, y
compartiendo soledad y angustias, en un piso medio vacío de
la
localidad de Coslada. “Un buen día Pito se fue a
ver a un
familiar que tenía en Aragón, un hermano creo, y
no le
volvimos a ver. Apareció en las portadas de los
periódicos acusado de haber participado en la muerte de un
Guardia Civil. Ibáñez y yo nos quedamos de
piedra”.
Relató la tensión en que vivieron la vigilia del
crimen,
pues sabían que Ramón estaba solo. Un funcionario
se
saltó las normas de la prisión y estuvo toda la
noche con
él, acompañándole durante algunas
horas. La
casualidad hizo que ese funcionario y Rafael se conocieran
muchos
años después y este tuvo la oportunidad de
agradecer el
gesto de humanidad que tuvo hacía su camarada.
A continuación intervino Mª Isabel Pérez
Alegre,
también militante del FRAP de aquella época y
detenida en
Octubre del 75, que hizo un esbozo de la situación
política de entonces y de lo que significó la
lucha del
FRAP.
El tercero en intervenir fue Pablo Mayoral Rueda, superviviente de los
consejos de guerra sumarísimos en los que se dictaron las
sentencias de muerte. Se centró en resaltar la
ferocidad
del segundo consejo, en el que fueron condenados Ramón
García Sanz y José Luís
Sánchez
–Bravo Sollas. Aludió también a la
prematura muerte
de algunos de los que fueron conmutados, “quizás
tanto
sufrimiento influyese en su salud” y a los que
dedicó unas
emotivas palabras.
Se repartieron fotografías de los detenidos y de las
portadas de los periódicos de la época.
El acto acabó con unas estrofas de una canción de
Luís Eduardo Aute, recitadas por Rafael Seco:
Después
de todo aquello,
De estar entre la espada y la pared
Cómo olvidar de pronto
Aquellos años en Carabanchel
La taquicardia y el miedo
Cuantos momentos de pasarlo mal
Fue una carnicería
Aquella guerra por la libertad.
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QUE
QUEDE ENTRE NOSOTROS
Nuevo
libro de El Garaje dedicado al mundo de la infancia
Un
texto "de utilidad no solo para especialistas, sino también
para padres, maestros, o cualquier clase de lector"

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Ramón
Cascado, artista plástico, y Sara Blasco,
psicóloga clínica y psicoanalista, acaban de
publicar su libro "Que quede entre nosotros. Experiencias con
niños en talleres y en la vida cotidiana" una fresca
recopilación de anécdotas infantiles vividas por
ramón y comentadas por Sara Blasco.
A.S.: Ramón, ¿cómo surge este libro?
Ramón Cascado: Surge, en primer lugar, de mi amor a los
niños. Como la mayoría de los críos de
la posguerra, viví una infancia triste, una infancia
perdida. Esto me llevó a sentir muy particularmente una
especie de necesidad de redimir a esa infancia, al punto que ya de
pequeño acostumbraba a disfrazarme de payaso para entretener
a mis compañeritos. Así, cuando me propusieron
volcar me experiencia de pintor en talleres para niños
problemáticos, me sentí realmente a gusto.
Allí pude ayudar muchos que, a través de una
terapia de libertad, donde podían hacer lo que
querían, sin trabas, sin deberes que cumplir, pudiesen sacar
fuera de sí sus problemas.
A.S.: ¿Y de estas experiencias surge este libro?
R.C.: Sí. En él he volcado estas experiencias,
pero no como si fuese un tratado. No he pretendido teorizar sobre la
infancia, sino mostrarla, simplemente. Mostrar a esos niños
que me tocó tratar, con toda la gracia, con todo el frescor
de sus ocurrencias infantiles.
A.S.: De la parte teórica, de la explicación de
la conducta de aquellos niños, se ha ocupado Sara Blasco,
que es psicóloga.
Sara Blasco: Sí, pero en cierto modo. Yo he tratado de
respetar la frescura de las anécdotas, que son como mini
relatos, no caer en una excesiva teorización. El libro
debía ser de utilidad no solo para especialistas, sino
también para padres, maestros, o cualquier clase de lector,
pues creo que, además, la obra de Ramón tiene un
gran valor literario.
A.S.: ¿Y cómo es que surge esta
asociación entre vosotros?
R.C.: Ha sido fruto del azar. A través de amigos comunes
conocí a Sara, que es una psicóloga que ha
tratado a muchos niños. Hubo entre nosotros una inmediata
empatía, así es que le pasé el
manuscrito para que lo leyera.
S.B.: Sí, y realmente quedé muy impresionada, por
lo que ya he comentado. Se lo expresé a Ramón, y
entonces surgió la idea de que yo participara de aquel
libro. Yo trato todo tipo de gente, pero tengo también el
gusto de trabajar con niños, así es que me
gustó mucho la idea. No lo dudé, y me puse manos
a la obra ambos.
A.S.: Ramón, vuestro libro no reúne
sólo experiencias con niños en talleres, sino
también otros niños que has conocido,
niños, por decirlo de alguna manera, comunes.
R.C.: Todos los niños tienen muchos que aportarnos, mucho
que enseñarnos, sean niños con
problemas o los que podríamos llamar "normales". Muchas
cosas he aprendido también con niños de mis
amigos, con mi propio hijo...
S.A.: Yo también tengo un hijo, un hijo pequeño.
Por eso, mi experiencia es profesional, pero también la de
madre.
A.S.: El libro lleva también páginas a color, con
dibujos de los niños que has ido juntando en todo
este tiempo.
R.C.: Sí, realmente son un grato recuerdo para
mí, que me ayudan a revivir aquellos tiempos que fueron tan
felices para mí. En el libro he hecho una
selección de los que me han parecido los más
significativos, pues ponerlos todos me llevarían varios
volúmenes.
A.S.: Bueno, Sara y Ramón, sólo me queda
agradecerles por haber respondido a estar preguntas, y sólo
me resta desearles todo el éxito que vuestro libro merece.
CON
LIBERTAD TOTAL: Lo
más llamativo de los Talleres de Ramón es que son
“SIN NORMAS”
Intervención
de Sara
Blasco, co-autora de QUE QUEDE ENTRE NOSOTROS, durante la
presentación del libro en Madrid el pasado 24 de marzo.
Libertad de crear o de
destruir, de callar o de hablar, de moverse, de jugar, de representar
algo fantaseado o algo real…
Y eso viene muy bien a los niños ¿Por
qué?
1º
por su valor catártico: pueden expresar sus emociones
atascadas,
escondidas, pueden expresar lo que otros hacen con ellos. Lo que les
hace daño, sólo por el hecho de decirlo, de
sacarlo
fuera, ya es curativo: terapéutico.
Los
niños están mucho más cerca de las
emociones que los adultos. Están limpios, no
cargados con tantas experiencias y cicatrices.
Pero
los niños están más lejos de las
palabras,
no dominan el lenguaje, no saben cómo nombrar,
cómo
expresar lo que les pasa, a quién
contárselo.
O no les permiten expresarlo. Si el ambiente en la familia es de miedo,
incomunicación. El niño no tiene espacio, no hay
tiempo
para él. Sólo hay tiempo para reprimirlo.
Lo que
no se expresa queda enquistado, y hace daño. Es un lastre,
un agujero negro que se traga la energía vital.
Por eso es tan importante expresar, sacar afuera, comunicar a alguien
que escucha.
2º
Por su valor anti-estrés
para los niños “normales”, que viven con
horarios
milimetrados, con prisas por ir de un lado a otro y atender a un
montón de actividades. Son niños un poco
sobre-protegidos
a veces, a los que rara vez se les da la oportunidad de crear
en
total libertad, de jugar inventando cosas, escenas entre todos. En
estos Talleres tienen la ocasión de transgredir, de
cuestionarse
las normas, de una forma lúdica, gozosa.
3º
Por su valor creador de normas y de límites en los
niños maltratados.
Paradójicamente, estos niños que vienen de
hogares sin
normas, o con normas caóticas, donde impera la violencia, en
los
Talleres encuentran un ambiente donde expresar y liberarse de esa
carga, y empezar a entrar en un mundo más humano.
Veréis que en el libro se diferencian dos tipos de niños:
Por un lado los niños abandonados, maltratados, que llegan a
los Talleres con problemas psíquicos graves.
Estos niños, en
general, han sufrido a
unos adultos caóticos, con una transmisión
violenta y
perversa de las normas.
Los
niños perciben la arbitrariedad y doble moral del adulto y
lo consideran lógicamente injusto.
Otros temas van apareciendo en el libro:
la
importancia del cuerpo, de la imagen del niño,
cómo
expresan y reciben el cariño. El padre ausente, la venganza,
la
competencia entre grupos, la percepción de las relaciones de
los
adultos entre sí, la amistad… en fin
Pero me interesa volver sobre el tema de
fondo, que
subyace a toda la experiencia –y al libro mismo. Es el tema del bien y el
mal.
Ramón
es un brujo bueno, que es capaz de convertir en bien todo lo que los
niños hacen, sin excepción.
Los niños llegan al Taller y
destruyen cosas,
desbordan la propuesta inicial de pintura convencional, sobre papel.
Ramón entiende que la
destrucción es parte de un proceso (o de dos)
- Del proceso creativo por un lado.
- Del proceso de liberar esa agresividad
que los niños traen de sus familias.
Algún niño llega al Taller, y rompe los
cristales…
Pero no hay castigo. Hay reparación. Hay
reconstrucción, creación.
Y cada niño elige
qué quiere hacer en
cada momento. Hasta que llega su momento de preguntarse por
qué
hace lo que hace.
Frente al maltrato y la injusticia, Ramón ofrece a los
niños un lugar, una actividad donde nace una nueva justicia.
Sí hay condiciones, límites que podemos ir
deduciendo: al
monitor sólo se le puede “atacar” si es
un juego.
Jugando sí. Pero en serio, no. Qué implica esto:
que hay
símbolos que representan otras cosas. Eso es lo que permite
la
no devolución de la agresión: la posibilidad de
reflexionar, de desplazar la agresión, de que haya una
representación intermedia, entre la violencia y su descarga.
Una
vez y otra vez, hasta que la carga violenta se agota y puede aparecer
la palabra.
La segunda parte del libro son “Niños
en la vida cotidiana”,
donde ya las escenas no tienen esa carga de conflicto de la primera
parte. Aunque aparecen conflictos, pero son los propios de todo
crecimiento, que nunca es lineal ni armónico. (Los miedos
nocturnos, la comida, dormir solo, competencia con el
adulto…)
Y reitero que los
niños
están siempre mucho más cerca de las emociones
que los adultos.
Perciben los sentimientos de los
demás y los
suyos propios con más intensidad y nitidez. Y
además
tienen su propio “motor”, son activos por
naturaleza. Por
eso, si se les da el ambiente propicio –de respeto y acogida- son creadores
natos.
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Exposición
CÁRCEL
DE CARABANCHEL: LA
MEMORIA
EN RUINAS, patrocinada
por El Garaje
Ediciones SL.
Autor:
Josu
Gastón
Unas
palabras del autor.
Hace un tiempo, en vísperas de su
demolición, El Garaje Ediciones me propuso hacer un
reportaje fotográfico sobre la cárcel de
Carabanchel.
Cuando fuimos a hacer las fotos, busqué huellas y vestigios
de lo que supuso este siniestro
lugar, pero sólo la estructura se mantenía. La
cárcel estaba “tuneada” por
graffitis. Los escombros invadían todas las dependencias a
causa primero de su abandono y después de su
desmantelamiento, 1998 – 1999. Así que me
encontré con lugares diferentes, la memoria del pasado
abandonada y la ocupación activa de familias inmigrantes y
artistas del spray.
Un día gris, un cielo cubierto de espesas nubes y una lluvia
intermitente me dieron la oportunidad para fotografiarla en
blanco y negro e intentar captar lo que fue la cárcel. Para
los graffitis y la decoración posterior las fotos se
realizaron en color.
En junio de 2009 se celebró un encuentro de
“inquilinos” que estuvieron recluidos en la
cárcel, concretamente en la tercera y sexta
galería, allá por la primera mitad de los
años setenta. Esto nos ofreció la
posibilidad de mostrar el otro lado, los retratos actuales de
los que sufrieron las penas por lo que por entonces se llamaba
“asociación ilícita”,
“propaganda ilegal”, “insulto a fuerza
armada” o algún otro “delito”
de la época.
Objetos y escritos rescatados de la cárcel y muchas de las
fotos obtenidas clandestinamente, en los años de plena
actividad, completan esta exposición de:
“Carabanchel, la memoria en ruinas”.
Josu Gastón

Nacido en Pamplona
en 1964, vive en
la actualidad en Alcalá de
Henares. Su dedicación profesional, desde hace catorce
años, es el
diseño gráfico y las artes gráficas en
general. Es docente en diseño
gráfico y fotografía digital y ha colaborado como
fotógrafo en diversas
publicaciones.
Como fotógrafo artístico ha realizado diversas
exposiciones:
• Colectiva “OTRAS
NAVIDADES”:
Bar “La Oveja Negra”1995
• Colectiva “PELÍCULAS
IMAGINARIAS”:
Bar “La Oveja Negra”1996. Dentro de la
programación del Festival de Cortos de Alcalá
• Colectiva “TALLER
DE FOTOGRAFÍA ALCALÁ”:
Centro cultural “Los Gilitos” 1997
• Individual “RECORRIDOS
VISUALES”:
Centro cultural “ANIMARTE” 2008. San Fernando de
Henares, junio de 2008
• Colectiva “SELECCIÓN
PREMIOS DE FOTOGRAFÍA CIUDAD DE ALCALÁ”:
Biblioteca Universidad de Alcalá, marzo de 2010
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CARABANCHEL,
LA MEMORIA EN RUINAS
Manuel Blanco Chivite
La última vez que visité la cárcel de
Carabanchel fui en compañía de antiguos presos
políticos. Una visita para rememorar, para reconocer
aquéllas viejas y siniestras estructuras y para intercambiar
recuerdos. Nos acompañaba una periodista que, conversando
con unos y con otros, en un momento dado me preguntó
qué me parecía ver la cárcel en
ruinas, desmantelada, con sus muros cubiertos de grafittis.
Le respondí que me parecía bien. La ruina, los
escombros, las rejas arrancadas y las paredes repletas con esa
iconografía de libertad que constituyen los grafittis (por
eso se les persigue) nos mostraban un excelente destino para una
cárcel.
La tragedia no es la desaparición de una cárcel
sino el hecho de que, por cada una que desaparece, se construyen al
menos dos.
En el caso de Carabanchel, las ruinas y su corolario de inmigrantes
ocupas, saqueo de sus rejas e instalaciones metálicas de
todo tipo, convertidos en medios de sobrevivencia para los que menos
tienen, constituyeron una forma de victoria sobre los muros tras los
cuales el fascismo encerró a tantos y tantos
luchadores por la libertad. Por otro lado, esta misma lucha, su
recuerdo y reconocimiento, exigía la
conservación, como así lo expresó la
ciudadanía madrileña, de al menos la
cúpula central, destinándola a la memoria de una
historia que a todos nos incumbe. Se trataba de crear un Centro para la
Paz y para la Memoria. (http://salvemoscarabanchel.blogspot.com/)
Pero los intereses de los especuladores y políticos a su
servicio se impusieron. El porcentaje, que junto con la bolsa del
dinero público, constituyen los ideales de todo
político institucional, se impusieron con facilidad. El
resto, lo hicieron la policía y las escavadoras.
Un poco de
historia
En 1939, el nuevo estado fascista andaba necesitado de
cárceles y decidió comprar 200.000 metros
cuadrados en el municipio de Carabanchel Alto, por entonces con
ayuntamiento propio hasta su incorporación a Madrid en 1948,
al objeto de construir una nueva cárcel con capacidad para
dos mil presos. Los terrenos elegidos pertenecían al duque
de Tamames y Galisteo, José Messía y Stuart. La
compra por parte del Estado, que pagó unas 700.000 pesetas
de la época, se llevó a cabo el 16 de enero de
1940. La cárcel comenzó a construirse el 20 de
abril del mismo año; en ella trabajaron mil presos
republicanos, muchos de ellos procedentes del convento de Santa Rita,
que había sido habilitado como prisión igualmente
en Carabanchel.
La inauguración oficial del nuevo centro tuvo lugar el 22 de
junio de 1944 y en el acto estuvo presente el ministro de Justicia,
Eduardo Aunós (Lérida, 1894 – Lausana,
1967), mediocre y redicho escritor y articulista soporífero.
Antes de esa fecha, sin embargo, Carabanchel estaba ya ocupado por
presos políticos. Así hemos pudimos recoger hace
unos años el testimonio de Alejandro Pacheco Moya que, a
finales de enero del 44 fue trasladado a la nueva prisión:
“A un grupo de condenados a muerte nos llevaron a la
cárcel de Carabanchel, que ni siquiera estaba terminada. La
inauguramos nosotros”.
Si nos atenemos a los planos iniciales, la cárcel
quedó inacabada. Las aspiraciones carcelarias del
franquismo resultaron tan ambiciosas que una de sus proyectadas
galerías no llegó a construirse nunca.
Medio
siglo después
Tras más de medio siglo de tenebrosa historia, tras tanto
sufrimiento y crimen perpetrado entre sus muros, la prisión
de Carabanchel fue desmantelada en 1998 y abandonada por completo en
1999.
Entre una y otra fecha, pudo visitarse, cual si se tratase de
un museo y hasta había un guía bien aleccionado
que afirmaba que jamás había existido la
especialmente siniestra galería de CPB o Celdas de
Prevención Bajas, en las que, entre otros muchos,
estuvieron incomunicados los tres últimos antifascistas
fusilados en Madrid el 27 de septiembre de 1975, Xosé
Humberto Baena, José Luis Sánchez-Bravo y
Ramón García Sanz.
El desalojo de las diversas dependencias terminó el 29 de
octubre del 98.
Una inmensa cantidad de documentación, expedientes,
informes, fotografías y objetos de todo tipo fueron
abandonados en las galerías, en los despachos y archivos,
gran parte de lo cual fue pacientemente recuperado, analizado y
seleccionado por algunos curiosos y coleccionistas y que hoy
podría constituir por sí solo un muy interesante
fondo documental. Algunos de estos documentos figuran a modo de muestra
en la presente exposición.
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A
ESTO LLEVAN LOS EXCESOS, de
Miguel Baquero
Nuevo
título y nueva colección de EL GARAJE
Precio
Venta
Público: 14 euros, 260 páginas
ISBN:
978-84-936230-9-8
Como
muestra, reproducimos uno de los capítulos del libro o,
mejor
sería decir, uno de sus post. Si os gusta, ya
sabéis,
podéis pedirlo a nuestra editorial.
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TRIBULACIONES DE UN FEO
No sé por dónde empezar esta entrada.
Quizás por
la verdad, sin paliativos: yo soy bastante feo. Poco agraciado, dice
quien me mira con buenos ojos. Y la cosa no es de ahora, sino de
siempre.
Cuando yo era chaval, con quince o dieciséis
años, me
causaba una envidia tremenda mi amigo Toño el Rubio, que
tenía una melenilla corta y rubia —de
ahí el
apodo—, y detrás del que siempre andaban las
chicas.
“Ay, qué mono”, les oía
susurrar a su lado.
“Mírale, qué guapo, por
favor”. Yo no
sé dónde se encontraba la clave; la
cuestión era
que, hiciese lo que hiciese Toño el Rubio, desde salir a la
pizarra a resolver un problema hasta jugar al fútbol o bajar
del
autobús que nos llevaba al instituto, todo lo
hacía bien.
Aunque no despejase la x, o fallase el gol a puerta vacía, o
se
tropezase en los escalones de bajada, daba lo mismo: en todas las
ocasiones las chicas se daban de codazos entre sí, le
miraban
extasiadas y luego se alejaban con una risita.
¿Por qué a mí no me harían
el mismo caso?
Toño el Rubio había tenido ya seis o siete rollos
y yo
seguía prácticamente in albis. Apenas alguna
chica que
saliera rebotada de la compañía de mi amigo y
viniera a
llorarme las penas; o una que acompañase al rollete de
Toño y por no quedarse de sujetavelas, sola y aburrida, se
aviniese conmigo… Los restos, en resumen.
Y eso que yo lo intentaba a mi manera: hablaba a las chicas, les
contaba chistes, les narraba mis vacaciones, les describía
mi
vida cotidiana, mis platos preferidos, analizaba el último
fichaje del Madrid… Cualquier cosa.
“Qué pesado es
tu amigo, Toño, no hace más que
hablar”, oí
una vez que le comentaba una chica a mi colega.
Porque El Rubio y yo éramos amigos y él, que ya
comenzaba a conocer bastante a las mujeres, me daba consejos.
—Tú no te preocupes, tronco, si no ligas. Ahora
las chicas
sólo se fijan en el físico, pero verás
cómo
dentro de unos años lo que les gusta de los chicos es que
tengan
labia y tema de conversación.
Y pasaron unos pocos años, y efectivamente las chicas ya no
se
fijaban tanto en la cara, ni en la media melena, ni en la gracia al
vestir. Toño hablaba y hablaba con ellas y ellas formaban un
corro alrededor y hacían eco de sus risas.
“¡Con
qué gracia habla Toño!”,
coincidían todas.
Yo, entretanto, estaba en un rincón bebiendo cubatas
—ya
éramos mayores de edad— y en silencio, taciturno.
“¿Qué le pasa a tu amigo?”
“Eso digo
yo, ¿qué te pasa, Miguel?” Y es que a
mí me
fastidiaba un poco a esas alturas ponerme a conversar de
naderías; yo estaba entonces descubriendo la literatura y la
pintura y la música y me sumía en profundas
meditaciones
sobre el sentido de la vida, sobre la creación
artística,
sobre la existencia bohemia, al margen de los
convencionalismos…
—Tú tranquilo, chaval. Ya verás como
dentro de unos
años lo que les gusta a las chicas son los tíos
interesantes.
Y pasaron los años y Toño se volvió
interesantísimo. Quedaba con unas chicas, por ejemplo, y
llegaba
como desganado, retraído, cabizbajo, y se quedaba parado en
un
rincón. “Cuéntame qué te
pasa,
Toño”, enseguida le preguntaba una chica.
“No, nada
—decía él—, la
vida… —y
después de hacerse un rato de rogar, al fin
decía:
—…Schopenhauer, ya sabes. Kierkegaard.
MacLuhan…”. “Qué interesante
eres,
Toño”. “¿Verdad que
sí?”.
“Por cierto, ¿qué le pasa a tu amigo,
que no hace
más que llorar y sollozar en ese
rincón”.
Y es que por aquella época había comenzado el
gran drama
de mi vida: me estaba quedando calvo. Tocándome
compulsivamente
el cartón me preguntaba por qué, por
qué a
mí. Todos los tontos de pueblo, por ejemplo, tienen una mata
de
pelo hirsuto y rebelde; así la lucían los de
Puerto
Hurraco, y El Arropiero, por ejemplo, ese asesino en serie, cuando le
detuvieron, y eso que llevaba semanas sin lavarse la cabeza, no
mostraba ni la menor entrada ni el más leve indicio de
alopecia
seborreica. Y yo, sin embargo… A duras penas
podía
contener las lágrimas, lo que al fin provocaba que las
chicas me
rehuyesen por tristón, cenizo y, encima, calvo.
—No te preocupes, amigo. Que de aquí a unos
años,
hazme caso, lo que les gustará a las mujeres
serán los
tíos sensibles.
Y pasó el tiempo y, en efecto, Toño el Rubio se
mostraba
a todas horas compungido, medio lloroso, siempre afectado por algo
—la lluvia, la primavera, esa rara
melancolía—. Las
chicas se deshacían al verle así de humano y
tierno. Yo,
mientras tanto, ya totalmente calvatrueno, pasada mi gran crisis de
identidad, había optado a aquellas alturas por
reírme de
mí mismo, y no tomarme demasiado en serio. La vida se
había burlado de mí dejándome sin pelo
y no
querría ahora que yo me tomara la existencia en tono grave.
—No sé de qué te ríes, la
verdad —me
reprochó alguna chica—; está tu amigo
ahí
destrozado, que no levanta cabeza, y tú con una sonrisa de
oreja
a oreja. Pareces tonto. Adiós.
—No pasa nada, socio, si no te comes un rosco.
Verás como
de aquí a unos años lo que les gusta a los
mujeres son
los hombres con sentido del humor.
El otro día apareció mi amigo Toño con
una amplia
sonrisa. “He quedado con unas chicas —me
dijo—, para
echarnos unas risas”. Pero yo lamenté no poder ir.
No
estoy para bromas. Me he apuntado en un gimnasio y tengo que bajar
estos kilos y eliminar estos michelines. Ya no es sólo por
mi
salud: estoy seguro de que a las chicas, dentro de pocos
años,
le gustarán los hombres que conserven un físico
presentable. Y todavía miro más a largo plazo:
tengo que
dejar de fumar, y de beber, y de comer grasas, para durar muchos
años. Estoy seguro de que, a determinada edad, las chicas se
conformarán simplemente con que estés vivo. |
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La
vida de Luis Puicercús
(Madrid, 1951), está profundamente marcada por la lucha
antifranquista, en la que comenzó a participar a los 18
años, militando en el Partido Comunista España
(marxista-leninista), integrante del FRAP (Frente Revolucionario
Antifascista y Patriota). Tras cursar Bachillerato, y gracias a una
beca de la Mutualidad Laboral a la que perteneció su padre,
ingresó en la Universidad Laboral de Tarragona donde, a lo
largo
de tres años, cursó los estudios profesionales de
Artes
Gráficas, en la especialidad de Tipografía. Esa
profesión, que ya no abandonará en toda su vida,
hizo que
durante la lucha antifranquista clandestina, se le diese la
responsabilidad de trabajar en el aparato central de propaganda del
Partido en el que militaba. Descubierta la imprenta por la
policía política franquista, detenido y juzgado
por los
delitos de asociación ilícita y propaganda
ilegal, estuvo
encarcelado durante casi cuatro años, en el ocaso sangriento
de
la dictadura (1972-1975).
A los pocos
días de
ingresar en la cárcel de Carabanchel, en 1972, acusado de
asociación ilícita y propaganda ilegal, Luis
Puicercús, militante comunista y luchador contra la
dictadura
franquista, se propuso recordar, con el máximo detalle
posible,
lo que aconteciera entre aquellos muros en los años que iba
a
permanecer encarcelado, para recordar y nunca olvidar lo que el
franquismo hacía contra los que luchaban por una sociedad
libre,
mejor y más justa. El itinerario carcelario del autor va de
Carabanchel a Jaén y de aquí a Palencia, de
donde, ya
muerto el dictador, salió en libertad para reincorporarse de
nuevo a la lucha. Dotado de una memoria fuera de lo común,
convencido de su obligación de contar lo que
pasó, narra
aquí sus recuerdos, vivencias, imágenes,
curiosidades y anécdotas,
con el deseo de
que contribuyan a la labor de construcción de la historia de
nuestro país y a preservar su memoria reciente.
¿TÚ
TAMBIÉN ERAS DEL FRAP?
Luis
Puicercús ha publicado un nuevo libro, “Propaganda
ilegal”, donde cuenta sus vivencias y experiencias durante
los
casi cuatro años que permaneció en diversas
cárceles franquistas, acusado de asociación
ilícita y propaganda ilegal.
El
Partido Comunista de España (marxista-leninista) y el FRAP,
organizaciones en las que milité durante años,
contaban
con un número importante de simpatizantes y grupos de apoyo.
A
los pocos días de la edición del libro y en una
venta de
promoción en plena calle, me ocurrió una
anécdota
curiosa que demuestra aquellos apoyos. Carlos, uno de los que acababa
de comprar el libro, se acercó a mí y me dijo
sonriente:
“¿Tú también eras del
FRAP?”. Me
contó que en el año 1974, a los 14
años de edad,
formaba parte de un grupo de apoyo al FRAP en la Meseta de Orcasitas.
Se aprovechaba de su corta edad para pasar los controles policiales
portando en la mochila escolar “cócteles
Molotov”,
propaganda clandestina y otro tipo de materiales, sin despertar
sospechas. También se encargaban de pasar a los presos del
FRAP,
internos en la cárcel de Carabanchel, por encima de los
muros y
mediante tirachinas, dinero, propaganda y mensajes de la
organización. Como muchos otros, estaba orgulloso de haber
colaborado de aquella manera en la lucha contra la dictadura.
Los
inicios del libro habría que buscarlos en el 2 de noviembre
de
1972, cuando fui conducido a la cárcel de Carabanchel,
acusado
de asociación ilícita y propaganda ilegal, con
una
petición fiscal de seis a doce años de
cárcel. Me
propuse estar muy atento a todo cuanto aconteciese entre aquellos muros
para recordar y nunca olvidar lo que el franquismo hacía
contra
los que luchaban por una sociedad libre, mejor y más justa.
En
los años posteriores a mi puesta en libertad y hasta el
presente, fui tomando puntualmente nota de todo lo que iba recordando.
Tuvo que ser el pasado año, con la cárcel de
Carabanchel
a punto de ser derribada, al ir a desaparecer una de las referencias de
la lucha antifranquista, cuando decidí redactar y publicar
aquellos recuerdos para que formasen parte de nuestra memoria
colectiva. Chivite, antiguo camarada y amigo, el editor del libro, fue
el culpable de titular como “Propaganda ilegal” al
libro… ciertamente, con mucho acierto.
Creo
que no es un trabajo más sobre las cárceles. En
estas
páginas han colaborado otros camaradas y
compañeros,
aportando también su memoria. El libro es un relato de
recuerdos, vivencias, imágenes, curiosidades y
anécdotas
que tuvieron lugar, sobre todo, en las cárceles de
Carabanchel,
Jaén y Palencia. Las luchas reivindicativas por la mejora de
los
derechos de los presos, las celdas de castigo, las palizas, los amagos
de fuga, la vida en su interior, son desgranados minuciosamente gracias
a una buena memoria que he ido enriqueciendo durante años
con
los recuerdos pasados. Es importante el material gráfico que
se
acompaña, en el que aparecen camaradas y
compañeros de
todas las organizaciones que estuvieron recluidos en aquellas prisiones
de 1972 a 1975. Los nombre de dos centenares de presos y más
de
un centenar de palabras del argot carcelario completan un trabajo que
ya forma parte indiscutible de nuestra memoria colectiva.
En
el libro “Propaganda ilegal” hay una
reivindicación
constante y consciente de los años pasados de militancia en
el
FRAP y durante el tiempo de cárcel. Sus páginas
rezuman
orgullo por haber formado parte de una organización en la
que
tuve como compañeros a los mejores hombres y
mujeres…
algunos de los cuales, en la actualidad, me honran con su amistad y
camaradería.
Luis
Puicercús
Vázquez, “Putxi”
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En
la Carcel de
Carabanchel en 1972
|
Con
Viejos Camaradas en
2008.
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Entrevista
con
Jesús Burguera
autor de El Emir. 11-M-04
Web
del libro: www.elemir11m04lanovela.com
UN
INTRIGANTE RELATO QUE COMBINA CON HABILIDAD REALIDAD Y
FICCIÓN
“Todo
lo que mi protagonista, Marc Bruc, va descubriendo es lo que se
podría haber descubierto antes del atentado, con los datos
que ya se tenían. No hay trampa.”
Pregunta-
En su novela podemos
asistir a una reunión en el Pentágono, entre el
vicepresidente de los Estados Unidos Dick Cheney, Rumsfeld y Carlucci.
Respuesta-Sí.
Y a otras con Wolfowitz y Perle o entre dirigentes de Al Qaeda en la
base iraní donde se gestó el 11-M. La
acción introduce al lector en el interior de un banco
saudita, y le acerca a las operativas que se suelen dar entre ciertos
brokers bursátiles en ocasiones como esta. Hay
conversaciones entre Sarkozy y Chirac y pasajes en otros escenarios,
como el Waziristan, la montañosa región
fronteriza entre Afganistán y Pakistán. Un
atentado como el del 11-M no se puede entender en clave de
política interior.
P-Pero
las
reuniones de esos dias en la Moncloa ocupan una parte muy importante.
R-Una
parte
fundamental consistía en hacer recorrer al lector las
dependencias de la Mocloa, para asistir a las principales reuniones de
Aznar con sus asesores y sus ministros entre el 11 y el 14 de marzo.
P-¿Se
trata de desvelar implicaciones internacionales?
R-
Se trata,
más bien, de colocar este atentado, como los otros grandes
atentados yihadistas, en el marco global de la dinámica
Yihad-Occidente. El lector sacará sus propias conclusiones.
El autor, lógicamente, saca las suyas.
P-¿A
qué atentados se refiere?
R-A
los
ocurridos durante la era Bush. El 11-S en Nueva York y Washington, el
7-J en Londres, los de Turquía y Bali, y los de Mumbay en
2006 y 2008, entre otros. El de Casablanca en 2003 fue un anticipo del
11-M al que no se le dio, ni de lejos, la importancia que
tenía.
P-¿Por
qué no se le dio importancia, según usted?
R-Seguramente
porque, por alguna extraña razón, Aznar estaba
convencido de que un atentado yihadista no se podía producir
en España. Como si hubiese obtenido garantías, lo
cual, evidentemente, era imposible ¿Quién se las
hubiese podido dar? De ahí que sus primeras reacciones
tuviesen mucho de incredulidad, de sorpresa.
P-Las
reuniones en la Moncloa están descritas con todo detalle.
Los participantes hablan con su propia voz. El lector se
creería dentro.
R-En
efecto.
Esa fue la atmósfera y, muy aproximadamente, las
conversaciones y las maniobras. No sólo en la Moncloa, sino
también en el CNI, entre los mandos políticos de
la policía, y entre ellos y los policías
profesionales. Los datos que aparecen en el libro sobre la
investigación policial durante los dias que siguieron al
atentado son exactos.
P-¿Mintió
el Gobierno?
R-Por
supuesto. Eso lo sabe todo el mundo. Lo interesante era visualizar,
minuto a minuto, como mintió. Creo que la
aportación de la novela se sitúa en ese terreno.
P-¿Por
qué mintió el Gobierno?
R-Esa
es una
pregunta más difícil de lo que parece. En
principio, para ganar las elecciones culpando a ETA. Aunque la actitud
ambigua del Presidente me intrigó desde su primera
intervención. Era como si supiese que había algo
más. Algo que, por supuesto, no tenía nada que
ver con ETA. Aún así, intentó
manipular la situación utilizando los referentes locales,
las elecciones, ETA, el PSOE, todo eso. Naturalmente, chocó
con la lógica global de este tipo de atentados.
Ahí es donde se hundió. No sólo por
mentir, sino porque la mentira se basaba en un error, involuntario o
no, de concepto.
P-El
lector
asiste a la preparación y la ejecución de los
atentados por parte del comando.
R-Me
llevó muchos meses y la consulta de las más
variadas fuentes colocar a cada uno lo más cerca del lugar
que realmente ocupó. En efecto, las actuaciones de Azizi, el
Tunecino, el Chino, Berraj y los otros, reuniéndose los
días previos, montando las bombas en la casa de Morata,
subiendo a los trenes en Alcalá, se narran en detalle en la
novela.
P-El
personaje
principal se llama Marc Bruc ¿Quién es Marc Bruc?
R-Un
periodista que se ve envuelto en los acontecimientos. Es un tipo
normal, trabaja en su propio periódico digital y realiza
reportajes de investigación. Bebe quizás
demasiado y no se puede decir que sus relaciones personales sean un
éxito; al principio funcionan, pero luego siempre falla
algo. Un tipo normal que se encuentra, sin buscarlo, en el centro de la
acción.
P-Realiza
una
investigación por su cuenta.
R-
Sí. Pero quiero precisar que todo lo que el personaje va
descubriendo es lo que se podría haber descubierto antes del
atentado, con los datos que ya se tenían. No hay trampa. Eso
me parecía importante.
P-¿Quién
falló? ¿La policía?
R-No,
no.
Falló la política. Hubo imprevisión,
prepotencia y exceso de confianza. La policía hizo lo
máximo que podía hacer con los medios que
tenía.
P-En
su novela
hay una historia de amor.
R-Sí.
La que vive el protagonista.
P-Laila
es un
personaje fascinante, complejo.
R-Es
una mujer
de fuertes contradicciones. Enamora, pero es peligrosa.
P-Y
Marc Bruc
es un poco machista, ¿no?
R-¿Usted
cree? Es posible. Un poco machista y quizás algo
cínico. Pero gusta a las mujeres. Una lectora amiga me ha
dicho que les gusta porque, primero ellas le gustan a él,
porque las entiende. Dice que no es una cualidad tan frecuente en los
hombres. Es fisicamente atractivo, claro; pero eso no es lo principal.
P-¿Qué
incógnitas le motivaron para empezar a escribir El Emir?
R-La
autoría yihadista estaba clara desde el primer momento. Pero
dos preguntas me perseguían ¿Para qué
se dejan en los trenes mochilas que no pueden estallar? Y
¿Por qué no huyen algunos acusados cuando todo
señalaba ya hacia ellos?
P-¿La
respuesta está en su novela?
R-
Sí. Creo que sí.
P-Una
vez
publicada, ¿tiene algún recuerdo para alguien?
R-
Sí, claro, para muchas personas. Para mi hijo, periodista,
que me ha aconsejado desde el principio, para los integrantes del knd
group, por sus críticas, su apoyo y su creatividad. Y por
supuesto para el editor, que ha sido muy valiente. Es,
además, un magnífico escritor. Me ha ayudado,
criticado, corregido. Un gran apoyo.
Quiero expresar un agradecimiento muy especial para todos los que, de
alguna manera han colaborado, con informaciones, análisis,
etc. Sus aportaciones se encuentran en la novela. Y, sobre todo,
recordar a una mujer llamada Pilar Manjón. No
sólo por la tragedia personal que vivió, como
muchos otros familiares y víctimas, sino también
por su comportamiento en el juicio. He seguido, por supuesto, todas las
sesiones del juicio, y allí estaba siempre ella, como una
moderna Electra, como una heroína griega, mirando a la cara,
en primera fila, a algunos abogados que pretendían dar
continuidad a la mentira.
P-¿Por
qué se publica precisamente ahora su novela?
R-Lo
ocurrido
sigue siendo de actualidad, de más actualidad ahora, si cabe
¿Por qué? Porque, por supuesto, sigue siendo
importante comprender mejor lo que ocurrió en Madrid ese
11-M. Y para comprenderlo, hay que situar el atentado en una
perspectiva global. No hay otra manera.
Pero además, ahora hemos podido comprobar como durante los
ocho años de la era Bush, mientras se alimentaba el
conflicto Yihad-Occidente, se estaba gestando, por los mismos grupos de
poder económico y político de los Estados Unidos:
bancos y financieros en Wall Street, aseguradoras, petroleros y
fabricantes de armamento, la tremenda crisis financiera y
económica que estamos viviendo.
Mientras a la sombra de Bush se construía una más
o menos real amenaza yihadista, esos grupos se han lucrado en Iraq, en
Afganistán y otros conflictos y han arruinado a su propio
país. Con los medios de comunicación, de los que
por cierto son propietarios, fijando la atención en una
supuesta guerra por la libertad y contra el terrorismo, ellos han
procedido al mayor saqueo de la historia. Las finanzas mundiales se han
desbocado. Ha sido una estafa de proporciones increíbles.
Todos lo estamos pagando ahora.
P-¿El
Emir es un thriller o una ficción política?
R-La
ficción política juega un papel muy importante.
Se trata de una ficción muy próxima a la
realidad. Todas las declaraciones son textuales y se respetan los
tiempos en los que los hechos ocurrieron.
La trama, el ritmo de la acción, los personajes: Bruc,
Laila, Víctor y otros, son los de un thriller, con tintes,
también, de novela negra.
Yo diría que El Emir es un thriller de ficción
política.
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