Anteproyecto
para la creación de un Huerto de Ocio, “El Navazo”
en
Sanlúcar de Barrameda
1. Nivel freático, 2. Suelo de
arena donde se excava el navazo, 3. Arena producto de la excavación utilizada
para el resguardo (“bardo”).
Introducción:
Cada vez es más habitual encontrar en las ciudades los llamados
“Huertos de Ocio”. Descubrimos multitud de ejemplos en localidades vecinas con
una gran aceptación social. La jubilación, el no sentirse útil y la falta de
actividad suelen ser frecuentemente el origen de problemas de salud, sobre todo psicológicos. El trabajo agrícola
supone una actividad física y productiva que además es algo familiar para
muchas personas en nuestro pueblo. Por tanto, representa una magnífica terapia
preventiva en relación con los problemas de salud citados.
Nuestro proyecto combina el concepto de Huerto de Ocio con la
necesidad de conservación de un agrosistema tradicional de la zona: Los navazos.
El navazo, sistema de cultivo particular de esta
localidad está teniendo dificultades. Cada vez quedan menos y los pocos que
quedan parecen tener los días contados. Aparte, todos han sido modificados y no
presentan la forma original ni se emplean las técnicas propias de este
agrosistema tan particular y tan nuestro.
Los navazos son explotaciones en forma de cubeta que permite el
riego autónomo por el ascenso capilar del agua y ayudado por el flujo de las
mareas. El sistema de origen árabe, tiene un fundamento físico inverso al empleado en el “enarenado” de Almería. Su
estructura se enmarca en unos bardos de arena laterales dispuestos a modo de
cortaviento, que se empleaba para el cultivo de hortalizas, con la capa freática
de agua dulce localizada a poca profundidad. La alta capacidad de insolación y
elevadas temperaturas interiores permitían el cultivo de hortalizas de calidad
con la ventaja económica de producir tempranamente.
Se trata pues de un sistema hortícola tradicional y casi exclusivo
de Sanlúcar. Aunque la primera referencia que tenemos es del siglo XVI, este
sistema de cultivo estaba muy generalizado a mediados del siglo XVIII, según el
Informe del Marqués de Campomanes, de
1772. En los terrenos que van desde el Castillo del Espíritu Santo hasta
Bonanza se formó en aquellos tiempos una cordillera de meganos de arena
voladera que sepultó una parte del Barrio Bajo. Parece que “ Alarmados sus habitantes se decidieron a
contener el movimiento de las arenas, sembrando pinos y construyendo navazos”.
La cava de hoyos en los cerros que se habían creado permitió al tiempo sujetar
las arenas, y crear unas explotaciones agrícolas que se demostrarían muy
productivas hasta nuestros días.
Según la bibliografía consultada su ámbito abarcaría las
localidades de Sanlúcar, Rota, Chipiona y El Puerto. En Sanlúcar, los navazos
se localizan en la línea de costa mientras que las huertas se encuentran mas al
interior. En la actualidad solo quedan vestigios entre Sanlúcar, Bonanza y la
Algaida, donde todavía queda el recuerdo de sus estructuras originales.
La cualidad más destacada a simple vista es su forma de cubeta que
se debe a su peculiar forma de riego que era de abajo arriba al contrario de la
forma natural. Edafológicamente, se localizan sobre arenas finas que permite el
drenaje sin dificultad y bajo toda esta arena se encuentra una capa de arcilla
muy impermeable que retiene el agua. La duna es solo un soporte físico de la
planta ya que no tienen componentes fertilizantes. La principal dificultad del
navazero era la de que la plántula alcanzara esta capa freática y esto se hacia
con riego manual planta a planta. Una vez alcanzada la capa freática se
abastecerá aprovechando los flujos y reflujos de las mareas.
Resulta curiosa la observación que realiza Juan Sánchez en el
seminario de agricultura y artes en 1799: “ El que no esté acostumbrado a ver y
observar semejante clase de cultivo en arena pura tendrá por ilusión cuanto se
diga acerca de su conversión en terreno abundante por medio del abono y la
laboriosidad de aquella clase de labradores”,y también apunta “Los abonos son
en todo conforme a los que acostumbran a las demás tierras, exceptuando el que
no emplean arados, sino azadas para las labores y Jamás dejan de producir sin
necesidad de otro descanso que el preciso para el estercolado”.
El navacero tenia que realizar una serie de labores de
acondicionamiento, excavando el terreno con la ayuda de bestias o
animales de tiro, apartando arenas en los bardos, etc. El terreno de
labor se dividía en cuarteladas a
las que se descendía por un Portillo, y en varias de estas se excavaba
un tollo o pozo en forma cónica, en que desembocaban las gavias o
canalillos de drenajes.
Presentaba gran dificultad y trabajo extra los años de gran sequía
que la capa quedaba demasiado profunda. Se hacia necesario el riego diario,
mata a mata con jarras desde el pozo a la planta hasta la llegada de los
motores. Los navazos se anegaban también con facilidad los años de mucha
lluvias, por la elevación de la capa freática. Para ello, Los navazos se
comunicaban en una compleja trama de acequias destinadas a la evacuación de
aguas de las aguas de lluvia (Juan Sánchez 1799).
El navazo presenta una series de propiedades agroclimáticas
que recuerda aunque de forma mas atenuada las propiedades de un invernadero. El
suelo arenoso se calienta, y al estar protegido por los bardos crea un
microclima caracterizado por la elevada humedad ambiental por su cercanía al
mar y a la vez a la capa freática.
Esto hizo de los navazos un marco idóneo para el cultivo de
hortalizas tempranas de gran calidad, productividad y amplia variedad, de
afamado nombre en los mercados locales y comarcales.
La producción navacera se ha destinado desde antiguo al
mercado. La proporción destinado al autoconsumo era escasa. La superficie se
aprovechaba al completo con la plantación en los bardos de pitaco o
pitas, higueras, cebollas, calabazas, cidra, membrillos, cepas, pomelos e
incluso cebada. También algunos frutales como ciruelos, damascos, albérchigos,
que favorecían la contención de las arenas de los bardos.
El vallao (vallado) cuya función era el marcar las lindes e
impedir el robo, era la hatuna o chumbera. Los cañaverales crecían
alrededor de los toyos que impedían el desmoronamiento del mismo y en los
contornos de los navazos se cultivaban frutales como granado, moreras, limones,
olivos para elaborar aceitunas de mesa. etc.
Los informes de la Cooperativa de la Colonia de Monte Algaida demuestran
que en cada parcela de La Algaida tenia entre 10-20 árboles frutales cosa que
hoy por hoy no ocurre, siendo muy poco frecuente en la zona el cultivo de
frutales.
Los cultivos básicos del navazo hasta los años 70 era
coliflores, papas, maíz, sandias, melones, frijones, y, en ocasiones pimientos.
Se regía tradicionalmente por el ciclo de la papa que era muy apreciada:
En enero la “papa de temporá”, que se recogerá en Abril o mayo.
En Septiembre la “papa de otoño”.
La papa ha sido un cultivo temprano que se podía llegar a
adelantar unos 20 días, se asociaba con productos no asociados al mercado como
haba o maíz, para aprovechar el rastrojo para el ganado.
El navazo era sin duda, una unidad de explotación integrada y
diversificada que ha formado parte durante varios siglos de la identidad de
una buena parte de los agricultores sanluqueños y que por tanto ha contribuido
a conformar su identidad. Una clase trabajadora y muy adaptables a las
condiciones de trabajo.
La catedrática Cristina Cruz Roldán en su Tesis doctoral Navaceros,
“nuevos agricultores” y viñistas. Las estrategias cambiantes de la agricultura
familiar en Sanlúcar de Barrameda, recibió el primer premio “Memorial
Blas infante” y el segundo premio “Marques de Lozoya del Ministerio de
cultura”. De él se desprende que los antiguos navaceros sanluqueños, con su
mentalidad de horticultores (muy diferente a la de los agricultores de
extensivos), tras un proceso de constante evolución, propiciaron la floricultura
de hoy que tanta importancia económica presenta en la zona. Esta mentalidad,
describe un perfil de agricultores muy trabajadores que se las habían ingeniado
para ser de los primeros focos andaluces de horticultura a pesar de concebirse
tradicionalmente a Andalucía como tierra de extensivos.
La conservación y remodelación de un navazo en su estado original,
con su técnica de riego por ascenso capilar, entre otras técnicas particulares,
seria todo un logro en pro de la conservación de este patrimonio.
Este proyecto trata de hacer viable la conservación con otros
fines no menos loables como es el entretenimiento de nuestros mayores y la
práctica de una agricultura más sana y respetuosa con el medio.
Objetivos:
Los objetivos principales son en este orden:
Dar una actividad lúdica y productiva a un numero determinado de
ancianos y desempleados para la mejora de su calidad de vida a través del
ejercicio físico que requiere el trabajo agrícola, el contacto con la tierra y
la naturaleza, el contacto con los compañeros y la producción y consumo de
alimentos sanos.
Conservar un navazo en su estado original a fin de dar a conocer
esta técnica centenaria y original de Sanlúcar a colegios, excursiones de
cualquier tipo y turistas.
Promoción de técnicas de producción agrícola ecológicas, que no
perjudican su salud ni en la producción ni en el consumo, y que preservan el
medio ambiente.
Como objetivos secundarios tenemos:
La ayuda familiar que sus producciones representen.
La disminución de las enfermedades sobre todo de carácter
psicológico como es la depresión entre los jubilados sanluqueños.
La creación de un nuevo reclamo turístico para Sanlúcar, donde el
visitante podrá conocer el navazo en su estado original, sus técnicas y peculiaridades.
Sensibilizar a la población
sobre el valor cultural de los navazos y de la conveniencia de su preservación.
Recuperación de la “cultura de los navaceros”: vocabulario,
técnicas de trabajo, especies cultivadas, …
Preservación de variedades locales de plantas cultivadas, algunas de las cuales corren el riesgo de
desaparecer.
Plan de
trabajo:
1. Infraestructura. La finca constará de los siguientes elementos:
Al menos 50 parcelas de 150 m2
delimitados por setos naturales.
Caminos suficientes para
pasar las personas y maquinaria.
Almacén para las herramientas
comunitarias, taquillas individuales y para realizar reuniones.
Pequeño invernadero a modo de
vivero para la multiplicación de plántulas hortícolas y setos.
Zona destinada a amontonar el
estiércol y para la realización del compostaje.
2. Condiciones de uso.
Las parcelas se concederían, en régimen de alquiler temporal (por
ejemplo 2 años) a parados y jubilados. En caso necesario, se utilizaría un
baremo para ordenar las solicitudes. Tras el periodo establecido cada persona
pasaría a la lista de espera.
Al entrar a formar parte del huerto de ocio firmará una serie de
condiciones y si no las cumple dejará su parcela y entrará el siguiente en la
lista.
La producción se realizará en régimen de agricultura ecológica
para no tener que manipular fitosanitarios peligrosos y como garantía de respeto
a la salud y al medio ambiente
Las producciones se
destinarán al autoconsumo, quedando prohibida su venta.
Tendrán una cuota mensual de
6 euros mes aproximadamente destinada a la compra de herramientas, estiércol
etc.
Para la adecuada organización y asesoramiento se dispondrá de un
Ingeniero técnico agrícola el cual llevará a cavo las siguientes funciones:
Asesoramiento sobre problemas
técnicos.
Organización de los
materiales y las infraestructuras.
Convocar reuniones
organizativas, charlas y actividades.
Velar por el cumplimiento de
los objetivos y de las condiciones.
Guiar y mostrar a los visitantes, bien sean grupos particulares,
excursiones de colegios, institutos etc, el navazo explicándoles el
funcionamiento del mismo, su historia así como colaborar en proyectos de
educación ambiental especialmente con la divulgación de la agricultura
ecológica.
3. Actividades complementarias.
El huerto de ocio nos abre la posibilidad de realizar otras actividades
paralelas que completan el proyecto dotándolo de otros servicios interesantes:
Gestión de recursos filogenéticos con la creación de un banco de
semillas de variedades locales abiertas (no híbridas) para su posterior estudio
y difusión.
Huertos escolares. Diseño y
asesoramiento para la implantación de huertos escolares en régimen de
agricultura ecológica.
Centro de compostaje. Para el abono del navazo en régimen
ecológico se requiere gran cantidad de materia orgánica estiércol y compost. El
huerto será por tanto un centro de recogida de restos vegetales agrícolas y de
jardinería (selección de los que no contengan pesticidas).
Localización:
La zona más adecuada para la realización del proyecto se
seleccionaría atendiendo a los siguientes criterios:
·
Por
su estado de conservación, teniendo en cuenta que entre Cabo Noval y Bonanza,
son donde se conservan la mayor parte de los navazos que conservan una
estructura mas parecida a la original.
·
Cabe
destacar la conveniencia de la proximidad de algunos focos urbanos importantes,
para no dificultar a los ciudadanos (sobre todo a los propios jubilados
beneficiarios del proyecto), turistas y excursiones, con el desplazamiento a
zonas demasiado retiradas.
También es importante que presente la superficie requerida (entre
8.000 y 10.000 m2), con espacio disponible al margen del mismo para
ubicar el almacén e invernadero.