RECORRIDO: 13 kilómetros

DESNIVEL: +556 metros, -391 metros

T.ESIMADO: 7 horas

DIFICULTAD: media

 

Esta travesía nos permitirá ver un arco de roca caliza con una oquedad de forma triangular conocida con el nombre del “Ojo del Moro”. Descender por la angostura del arroyo del Pajaruco hasta el nacimiento del Hondón. Pasear por el valle del Tavizna y junto al castillo de Aznalmara (subida opcional).

La travesía comienza en la carretera A-2302 que une Ubrique con Benaocaz. A unos 500 metros antes de llegar a Benaocaz, nos desviamos a nuestra izquierda por una pista que los primeros 400 metros es asfaltada y los 150 últimos es empedrada En esta pista coinciden los inicio de los senderos de las fuentes, del nacimiento del Castril y del “Ojo del Moro”, como así lo indican varios paneles informativos. Pasaremos por el bonito puente sobre el arroyo del Pajaruco, que a primera vista parece haber sido construido con técnicas romanas, pero parece ser, que se construyo a principio del siglo XX.

Después de cruzar el puente pasaremos por una zona boscosa de tipo mediterránea hasta llegar a una antigua calera, en la que un panel nos explica el proceso de obtención de la cal. Unos metros más adelante y poco antes de llegar a una angarilla sale a nuestra derecha un sendero empedrado que asciende hasta llegar a las cercanías del “ojo del moro”. Para ver esta oquedad o puente de roca caliza de forma triangular, tendremos que dejar este sendero y coger uno que sale a nuestra izquierda marcado con hitos que nos llevara a la misma.

Bajaremos al camino que traíamos dejando a nuestra izquierda la angarilla, pasaremos por el mirador del “Ojo del Moro” y empezaremos a descender contemplando las estribaciones de las sierras del Albarracín, sierra Alta, la de la Silla y el valle del Tavizna hasta llegar a un extenso llano. Pasaremos varias angarillas para adentrarnos en unos prados que dejan a la izquierda el arroyo del Pajaruco y al que seguiremos hasta el nacimiento del Hondón. Esta surgencia de agua es un bello paraje que se sitúa a los pies del Salto del Cabrero. Cruzaremos el manantial y una nueva angarilla, dejando a nuestra izquierda una casa rodeada por un bosquete de olmos, quejigos y nogales. Giraremos a la derecha y caminaremos por una pista forestal flanqueados por olivos hasta encontrarnos con otra que se dirige a la carretera de Ubrique a El Bosque. Descenderemos por la pista hasta cruzar arroyo del Pajaruco, que en este lugar, está rodeado de una espesa y variada vegetación de ribera.

Tomaremos un carril que va en dirección Tavizna, dejando a nuestra derecha el arroyo pasando por una zona de areniscas, lo que motiva una cambio de paisaje y vegetación (coscojas, jaras, encinas…) y la posibilidad de contemplar hermosas vistas del cerro de las Cuevas y de la sierra del Pinar. Después de caminar un kilómetro y cruzar varias angarillas llegaremos a un lindo puente que facilita cruzar al otro margen el arroyo del Pajaruco. A partir de aquí y durante uno 1500 metros caminaremos por un sendero que en determinados momentos se pierde y en algunos tramos está muy cerrado por el matorral. Pasaremos por la confluencia del arroyo del Pajaruco con el Boyar. A partir de aquí el arroyo pasa a denominarse río Tavizna. Dejaremos a nuestra izquierda el castillo de Aznalmara (que no podremos ver porque es privado y solo se puede visitar los martes) que es una fortaleza de construcción nazarí del siglo XXI, en donde se puede contemplar grandes lienzos de murallas, restos de la Torre del Homenaje, torreones almenados, un enorme patio de armas, un aljibe y restos de una torre pentagonal. Llegaremos a un bonito rellano, cruzaremos el río, giramos a nuestra izquierda y caminaremos por un sendero que deja el molino de la Angostura en la otra margen del río y que nos llevara al encuentro de una pista encementado.

Los 300 metro de carril encementado es el tramo más duro de los 3.5 kilómetros de subida que nos queda para llegar a los Llanos del Campo. Una vez que lleguemos a un cortijo en ruina que está en una curva, volveremos a girar a la derecha dejando a nuestra izquierda una fuente-manantial y ascenderemos continuamente por un sendero en el que predominan los madroños, el algarrobo, jaras y palmitos hasta llegar a un mirador, que es el final del recorrido de los Llanos del Berral. A partir de aquí caminaremos unos 15 minutos por una pista que llanea y que nos llevara a los Llanos del Campo pasando por los Llanos del Berral entre encinas y quejigos.