Vistas de las sierras del Pinar, Hinojar y y Blanquilla, con Benamahoma a sus pies

Recorrido: 11,5 Kilómetros

Ascenso: 780 metros

Tiempo estimado: 6 horas

Dificultad: Media

Madroño

Iniciamos esta travesía en la pista forestal que asciende por el monte público Albarracín. Tras recorrer poco más de un kilómetro llegaremos a un corta fuegos, subimos por él hasta encontrarnos  otra  vez  con  la  pista. Todo este bosque  fue talado tras la guerra civil para hacer carbón, sólo se salvaron algunos ejemplares de encinas y quejigos. En los años 60 del siglo pasado se repobló de pinos carrascos y piñoneros  para  limitar  la  erosión  y evitar el arrastre de tierra al entonces recién construido pantano de Los Hurones.  Bajo  el  pinar  se  ha regenerado un denso bosque mediterráneo formado por encinas, quejigos, acebuches, algarrobos, madroños, lenticos, agracejos, majoletos… En el cortafuego hay especies  de  menor  porte  como palmitos, torviscos, ardiviejas y matagallos.

 

Seguimos por el corta fuegos y nos adentramos en una auténtica selva mediterránea. Tras pasar por una pequeña dolina atravesamos un increíble bosque de madroños, con ejemplares de gran porte. Seguimos bordeando el monte Albarracín por un camino con escasa pendiente. A nuestra izquierda aparecen algunas de las sierras más conocidas del Parque Natural Sierra de Grazalema: Sierra del Pinar, con el Torreón - la cima de la provincia de Cádiz-, Sierra Blanquilla y el Labradillo. Bajo nosotros, el pueblo de Benamahoma con sus huertas.

 

Llegamos al llano de Los Fósiles, desde el que se abre una amplia perspectiva de la Sierra del Endrinal y el Caíllo. Desde aquí iniciamos el último tramo de la subida hacia la cumbre de la sierra, sin que haya  un  camino definido.

Panorámica de la campiña desde el Alabarracín

Desde  la cima del Albarracín, marcado con el correspondiente vértice geodésico, se disfruta de unas magníficas vistas de la sierra de Grazalema, del norte del Parque Natural Los Alcornocales, de la campiña gaditana y, si el cielo está despejado, de la Bahía de Cádiz.

Bajamos por la divisoria de aguas hasta la caseta de vigilancia de incendios forestales, donde comeremos. Tras el descanso, iniciamos la bajada. Pasamos por una pequeña laguna o perezoso utilizada para abrevar el ganado, y después por un aprisco de lo más moderno. Desde una antigua era, junto a la que están los restos hay una calera, parte la vereda de descenso por las Lomas de Albarracín.

Esta es una zona muy desconocida, solo frecuentada por los ganaderos y cazadores. Tras una fuerte bajada, el camino sigue por la falda sureste de la sierra Albarracín hasta una angarilla que atravesaremos. Aparecen las primeras viviendas, naves ganaderas y cultivos. Llegamos a una pista por la que seguiremos descendiendo hasta un antiguo edificio casi derruido, junto al que hay un reconfortante manantial. Seguimos por la pista para llegar al río Tavizna, que discurre por una vega llena de huertas y de vivienda ilegales. Sobre nosotros se alzan las ruinas del Castillo de Aznalmara. La carretera de Ubrique a El Bosque será el final de nuestro recorrido. 

Vista General del Albarracin

Vista General del Albarracin