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Desnivel: 600 metros

Recorrido: 20 Kilómetros

Tiempo: 7 horas

Dificultad: Media

 

 


            
Para comenzar nuestra ruta tenemos que desviarnos de la A-381 por la salida 70 en dirección  al área recreativa. Paralela a la autovía discurre una vía de servicio, que nosotros la cogeremos en dirección a Alcalá y a unos 1500 metros hay un desvío a nuestra izquierda que cruza un  paso subterráneo y nos llevará a una cancela por la que se accede al monte público de los Garlitos. Será en este punto donde iniciaremos nuestra excursión.

El camino transcurre por el circo que forma la sierra del Junquillo y sierra Blanquilla, albergando en su interior el embalse de Charco Redondo. Además de las bonitas vistas que nos proporciona este enclave y sus alrededores, esta jornada excursionista nos permitirá contemplar las caprichosas formas que toman los relieves areniscos modelados por los efectos de la acción del viento y de la lluvia.

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A pocos metros de iniciar la marcha por una pista forestal de zahorra  nos encontraremos con un puente de hormigón que atraviesa el río Cañas o Palmones. Caminaremos por esta pista durante 5 kilómetros flanqueados a nuestra derecha por la sierra del Junquillo y por la Loma de los Garlitos por la izquierda. Podremos contemplar como los primeros tramos la sierra del Junquillo está repoblada de un extenso pinar mientras que la Loma de los Garlitos está cubierta por quejigos, alcornoque y madroños pudiéndose reconocer estos por las distintas tonalidades verdes de los mismos. Después de cruzar varias cancelas  llegaremos  a una explanada, en donde los corcheros, en época del descorche amontonan aquí el corcho y sus aperos. A esta explanada se le conoce con el nombre de “patio de corcha”.Desde aquí podremos contemplar el arroyo de los Garlitos  y el embalse de Charco Redondo. En este punto cogeremos por un camino que sale a nuestra derecha y que va flanqueado a su izquierda por una valla cinegética. Este camino va continuamente zigzagueando y con fuertes repechos y al principio entre alcornoques y hermosos madroños.

Conforme el camino va ganando altura van apareciendo especies representativas de estos suelos pedregosos y expuestos a solanas: palmitos, aulagas, matagallos y brezos entre otros. Si miramos al suelo podremos contemplar la única especie de planta insectívora  con que cuenta este parque; se trata de la drosofila que habitan en suelos de areniscas muy pobres y apenas cubierto de vegetación. Antes de llegar al puerto del Viento podremos contemplar un enorme saliente rocoso que se le conoce como la Laja de España. Sin duda alguna las lajas, los roquedos y las caprichosas formas que toman las areniscas desnudas, contribuyen a aumentar la diversidad biológica del entorno.

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Cuando lleguemos al puerto del Viento podemos contemplar si miramos hacia el este una bonita perspectiva de las sierras (del Junquillo, Blanquilla y Montecoche) que rodean al embalse de Charco Redondo y si dirigimos nuestra mirada hacia el norte podremos contemplar en la lejanía el Monasterio de San José del Cuervo, edificio del siglo XVIII de planta cuadrada con dos salientes. Tiene como centro la iglesia y entorno a ella tres patios y un deambulatorio. Actualmente esta en reconstrucción pero no se sabe para que finalidad.

 

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A medida que nos acercamos al cerro de los Garlitos, el arbolado va desapareciendo paulatinamente, dando paso a colonias de matorral de montaña adaptado al azote climático y a un tipo de suelos pobres y degradados. La cumbre del cerro (634 metros) se encuentra en una bella planicie, en donde el paisaje se ha modelado por el efecto erosivo de los fuertes vientos y lluvias a que se ve sometida la zona. Desde este punto podremos contemplar una hermosa panorámica de la zona de la Janda y de la costa atlántica.

 

La vuelta la haremos por la misma pista forestal por la que veníamos, pero atajaremos por una vereda que nos llevará por un bonito alcornocal y junto al arroyo de los Garlitos hasta el “patio de corcha”. Para coger el desvío tomaremos como referencia un fuerte zig-zag que hace el camino mientras descendemos. A unos 300 metros aproximadamente de haber finalizado dicho zigzagueo, a nuestra derecha, veremos una angarilla que nos facilitará el encuentro con dicha vereda. Una vez que lleguemos al “patio de corcha”, solo nos resta caminar durante 5 kilómetros hasta llegar al punto de partida.

Plano ruta