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Juan Miguel Camacho, miembro de Ecologistas
en Acción.
Actualmente en toda Málaga, independientemente
del color político de sus alcaldías, se está
implantando el modelo de crecimiento "marbellí".
Este prototipo parte de un "pensamiento único"
de desarrollo, y se materializa en un crecimiento urbanístico
sin planificar, incontrolado y salvaje, con una elevada cantidad
de construcciones ilegales, tolerados por ayuntamientos a
menudos corruptos, desde el GIL hasta IU, y por la propia
Junta de Andalucía, justificándose hacia la
población con (falsas) promesas de puestos de trabajos,
la mayoría temporales y precarios. Este modelo, mediante
sus urbanizaciones y campos de golf, traen consigo una masiva
destrucción del medio ambiente: en la Costa del Sol
no queda prácticamente una franja de costa liberada
de ese "cáncer" que también está
a punto de colonizar el interior de Andalucía, como
la zona de Antequera, donde en el encinar protegido de las
Pedrizas se proyectan hasta 4 campos de golf con sus correspondientes
edificaciones. Otros ejemplos ilustrativos pueden ser Coín,
con un campo de golf sobre el acuífero que abastece
al municipio, Velez-Málaga, donde su nuevo Plan General
de Ordenación Urbana contempla albergar hasta 6 campos
de golf y 20.000 nuevas viviendas y Ronda. En los alrededores
de este último municipio se pretende llevar a cabo
la construcción de 3 campos de golf, 2 de ellos en
el encinar de la Reserva de la Biosfera "Sierra de las
Nieves y su entorno", entre Ronda y Cuevas del Becerro
con 1.500 casas o chalets de lujo, (viviendas sociales no
van a ser), 16 pistas de tenis y un centro comercial previstos.
Estos proyectos, ubicados sobre los acuíferos que dan
de beber a 5 municipios colindantes a Ronda, contaminarían
sus aguas con los pesticidas usados para el mantenimiento
del césped; esa misma agua se usa para el abastecimiento
de Málaga capital con lo que podemos afirmar que contaminará
en parte las reservas de agua potable de la capital; y para
prueba de los escrúpulos ambientales de los promotores
un botón: en el proyecto de Ronda ya han sido taladas,
de forma ilegal, unas 1.300 encinas. Justo al lado, también
dentro de la Reserva de la Biosfera se encuentra el complejo
hotelero Ascari Race Resort, con un circuito (privado) de
automovilismo (Formula I) de 5,5 Km. de largo y 12 metros
de ancho, uno de los más grandes de Europa.
Las consecuencias indirectas de estos proyectos
son la destrucción de nuestros acuíferos y de
los pocos ríos que quedan mediante trasvases de agua,
canalizaciones, pantanos y sobreexplotación o contaminación
de aguas subterráneas; a todo esto sumémosle
las "heridas abiertas" en el paisaje de las contaminantes
carreteras y canteras, todas necesarias para sustentar ese
desarrollismo ilimitado. Las consecuencias sociales no son
menos graves: además de "privatizar" esas
zonas naturales, se destruye la infraestructura social y la
cultura local con ese modelo "invasor"; fomentando
un estilo de vida individualista y consumista, convirtiendo
vecindades de casas y personas, en barrios anónimos
de pisos modernos, donde el hormigón y los coches sustituyen
las zonas verdes, a la gente conversando y los niños
jugando en la calle, igual que los negocios locales desaparecen
a raíz de las construcciones de centros comerciales
con filosofía y practicas consumistas, cada vez más
controlados por multinacionales con contratos basura. Aumenta
el numero de jóvenes "desterrados", porque
la especulación les imposibilita tener una vivienda,
vemos un turismo más masivo con una calidad cada vez
más baja, con trabajadores en precariedad. etc.
Cabe destacar en todo ello que la gran mayoría de las
construcciones no son viviendas que corresponden a una necesidad
real, sino que son más bien de carácter lujoso,
para pasar una semanas al año de vacaciones o simplemente
adquiridos para blanquear dinero o para especular con ellas,
o sea, un falso progreso, basado en (in)necesidades creadas,
beneficiando sólo a unos pocos constructores, bancos
y especuladores, mientras la gran mayoría acaba perdiendo,
ahogado en un ambiente de hormigón, coches pesticidas,
plaguicidas... y como no, ahogado en deudas con la entidad
bancaria para poder hacer frente al precio prohibitivo de
su miserable vivienda.
Casos como Ronda, Vélez-Málaga,
Coín o Antequera no son únicos y tienen su origen
mucho más allá de un alcalde corrupto o una
Junta actuando dudosamente. Es el impacto en la vida rondeña
y antequerana de la globalización capitalista. En el
interior de Málaga se presenta de forma simpática,
casi como una ONG, ofreciendo puestos de trabajo, centros
comerciales con compras con pagos a plazos, ofreciendo mejores
carreteras, controlar el agua para nuestro bien... ; pero
es la misma globalización que extermina en Colombia
a través de los paramilitares a la población
indígena para saquear los recursos naturales de sus
tierras; es la misma que evacua forzosamente a miles de personas
en Kurdistán o India, para ejecutar proyectos hidráulicos
a manos de multinacionales. Una globalización capitalista
que pone el beneficio (de unos pocos) por encima de todo,
incluso por encima de la vida humana: mientras la riqueza
de unas 350 personas (!) aglutine lo que tiene la mitad de
la población mundial, cada día mueren unos 50.000
personas del hambre.
Para mantenerse necesita una Guerra Global y Permanente; bajo
el lema "Guerra contra el terrorismo" invade Afganistán,
Iraq o cualquier país que le interese, para apoderarse
de sus recursos naturales o llevar a cabo su "reconstrucción",
mientras el frente "interior" de esa guerra nos
aprieta día a día las tuercas de la vida cotidiana,
a través de medidas "bélicas" como
privatizaciones, recortes de derechos sociales y libertades,
criminalización a quienes se atrevan a poner en duda
su único modelo de "desarrollo", medidas
especulativas que se está sufriendo en el interior
de Málaga, y sobre todo, mediante la política
de convertir cualquier aspecto de vida humana en negocio,
promoviendo un estilo de vida en el cual los valores humanos
van supeditados a la nueva religión del mercado.
En este proceso los estados se convierten en intermediarios
entre ciudadanos y multinacionales(a favor de los últimos);
reduciendo su presencia como protector social pero aumentando
su intervención en el campo del control policial y
militar, para crear bajo la farsa de "democracia, constituciones
y derechos humanos" un "orden público"
en cual los multinacionales pueden robar de forma legal, protegido
por policía, justicia y ejercito, y cuentan con todas
facilidades: privatizaciones, reducciones de impuestos y leyes
sociales, mantenimiento de "tasas de paro artificiales"
y aquí en España a través del Plan Hidrológico
Nacional el futuro control sobre el agua. Al mismo tiempo
los "agentes promotores de la miseria mundial" como
Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Organización
Mundial del Comercio y "nuestra" Unión Europea
crean una "jungla social " en la que todo "está
en venta", derogando leyes de protección ambiental
y social a favor del negocio libre sin limites.
La situación actual es ciertamente
grave, pero también ofrece sus perspectivas; la lucha
contra los campos de golf en Málaga es en esencia la
misma que la lucha del Pueblo Mapuche en Chile contra la presa
de Endesa, como la lucha de los Zapatistas para defender sus
derechos y su dignidad, como la resistencia de miles de personas
contra la OMC, G8, las últimas guerras, el proyecto
de Constitución Europea con carácter capitalista
y militarista... es decir, estamos luchando millones de personas
por la misma causa y contra el mismo enemigo. Deberíamos
seguir luchando a nivel local, pero con una perspectiva global,
conectar luchas, intercambiar experiencias, formando redes
de apoyo y alternativas, y así formar parte del movimiento
contra la globalización capitalista, globalizando las
resistencias y nuestras alternativas, para que "otro
mundo" sea posible.
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