Diario de Cádiz

Grazalema vuelve a respirar

Sábado 27 de agosto del 2005.
 

cádiz. En la primera semana de septiembre de 1992, uno de los mayores incendios ocurridos en la provincia devastó 824 hectáreas del corazón del Parque Natural de Grazalema, en la zona de Monte Prieto, entre los términos municipales de Grazalema y Zahara de la Sierra.

Esta catástrofe natural, aparte del desastre ecológico causado, sesgó la vida de cinco miembros de un retén contra incendios de la Junta de Andalucía, que se suman al centenar de personas que han fallecido en los últimos 15 años en España mientras participaban en tareas de extinción de incendios forestales.

Aquella desgracia humana fue del todo irreparable, pero no tanto los daños naturales. Tanto es así que 13 años después de aquel triste episodio, un buen número de árboles asoman ya en Monte Prieto, donde encinas y quejigos ya están dando sus primeras bellotas. Que haya vida donde antes sólo había cenizas y que este trozo de Parque de Grazalema pueda volver a respirar, es algo que hay que agradecer a la labor desinteresada de un amplio número de ecologistas y de voluntarios.

Fue en 1993, un año después de aquel recordado incendio, cuando la por entonces Federación Ecologista Pacifista Gaditana (FEPG), hoy Ecologistas en Acción, inició en colaboración con la Consejería de Medio Ambiente de la Junta un innovador y ambicioso proyecto de regeneración forestal basado en la participación ciudadana, en el convencimiento de que para ganar la batalla contra el fuego era necesario implicar a la sociedad.

La zona escogida abarcaba una extensión de 35 hectáreas en el Puerto de los Acebuches ya que era "un terreno accesible para los voluntarios y se encontraba en el límite bioclimático para abarcar el mayor número posible de especies de árboles, ya que hemos plantado hasta veinte clases diferentes", comenta Juan Clavero, miembro de Ecologistas en Acción y uno de los promotores de esta iniciativa.

Las tareas de repoblación, que ya se han concluido, han sido llevadas a cabo por 5.783 voluntarios a lo largo de doce años en diez campañas, en cada una de las cuales el cupo era de 500. "Año tras año se han cubierto los cupos de voluntarios, escolares o adultos que han repetido la experiencia o se han ido renovando en un interesante proyecto de aprendizaje", apunta Clavero.

Las primeras campañas fueron en invierno, pero las plantas empezaban a morir pronto. Por ello, hace cuatro años se decidió cambiar la campaña a otoño "lo que fue todo un éxito, ya que a la llegada del verano las raíces eran más fuertes para soportar la sequía", afirma Clavero.

Con una financiación de 7.500 euros anuales, aportados por la Consejería de Medio Ambiente, el esfuerzo de ecologistas y voluntarios ha posibilitado la plantación de 15.800 árboles y arbustos, así como que se haya trabajado mediante podas, resolveos y rozas en 3.500 pies de regeneración natural.

En la memoria final de este proyecto, Ecologistas en Acción propone la conservación de lo regenerado como un monumento vivo al compromiso social en defensa de los bosques, así como que se preserven los senderos existentes y se instalen paneles informativos del trabajo realizado. "Lo importante ahora es que todos tomemos conciencia de la prevención de incendios", concluye Juan Clavero.


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