Transgénicos y Medios de Comunicacaión
 
La propuesta mediática de El País, haciéndose eco de las conclusiones del Primer Foro Mundial de las Ciencias de la Vida son de risa: ante el rechazo de la opinión pública europea y española a convertirse en inmensa cobaya humana para el divertimento de las multinacionales agroalimentarias, el argumento más noble que encuentra este medio de comunicación incomunicante es que, de no continuar la experimentación en el campo de las biotecnologías, “el hambre y las enfermedades se extenderán en una escala nunca antes experimentada”.

No sabemos si las afirmaciones del editorialista de El País son efecto del mesianismo que todo lo invade en este final de milenio (un mesianismo del que El País hace gala para ridiculizar a los ecologistas), pero resulta evidente que, tras la experiencia recién adquirida en la crisis de Kosovo-Yugoslavia, no nos debe extrañar que defiendan la introducción obligatoria de los cultivos transgénicos en los campos europeos y de todo el mundo “por razones humanitarias”.

Irrita que unos fines tan nobles (acabar con el hambre en el mundo) escondan unos objetivos económicos tan bajos: el control de buena parte del negocio y del sector agroalimentario mundial por unas cuantas multinacionales. Y de eso, al menos en el sector de la comunicación, El País y sus accionistas saben un rato.
 
Juan Cabral Bustillos

 
LA VERDE Y LA CONSERVACIÓN DEL PATRIMONIO GENÉTICO
 
Durante siglos, la conservación y mejora de las semillas ha estado en manos de los campesinos, a través de un largo proceso de lo que se denomina selección natural. Históricamente, pues, el sostenimiento de la biodiversidad estuvo en manos de las comunidades campesinas que, la mayoría de las veces de forma libre, intercambiaban entre sí su material genético, y nunca o casi nunca en manos de gobiernos, empresas o comunidad científica alguna.
 
Sin embargo, desde hace poco más de 30-40 años, asistimos a un verdadero asalto a este patrimonio genético de la humanidad que son las semillas, primero con la aparición de las variedades de cultivo híbridas y, más recientemente, con las semillas modificadas genéticamente. Durante este tiempo, las empresas del sector agroalimentario, con el apoyo más o menos descarado de políticas liberales, neoliberales y también socialdemócratas, han conseguido erosionar y modificar el sistema universal de patentes, logrando que se incluyan como tales variedades o cadenas de genes de cualquier especie vegetal o animal, incluida la humana.
 
Aunque las campañas de imagen de estas empresas, y los medios de comunicación que las bendicen, afirman que su preocupación exclusiva es la desaparición del hambre en el mundo y la mejora del medio ambiente, el objetivo real no es otro que el de adueñarse del patrimonio genético universal y obligar a los campesinos a adquirir las semillas de las casas comerciales año tras año. Unas semillas cada vez menos diversas, menos adaptadas a las condiciones locales, y que demandan grandes cantidades de herbicidas, abonos y agua.
 
Ante la desaparición cada año de cientos y cientos de variedades de semillas que en todo el mundo eran empleadas por los campesinos, los gobiernos, al mismo tiempo que favorecían la introducción en el mercado agrario de las nuevas semillas, creaba bancos de genes para conservarlos de cara a la investigación futura. No obstante, en los últimos años se viene criticando este sistema de conservación de semillas ex situ, fuera del campo, especialmente por sus bajísimas tasas de regeneración y porque se encuentran lejos del control de los agricultores. De ahí que el reconocimiento que se merece La Verde y otras cooperativas andaluzas que, además de comprometerse con un proyecto de agricultura ecológica, para hacerlo más consecuente, dentro del mismo integran el uso y recuperación de las variedades locales, contribuyendo así a la mejora y conservación del patrimonio genético in situ, en cultivo, de las semillas de hortalizas y legumbres de la comarca de la sierra de Grazalema y provincia de Cádiz.
 
De ahí se deriva el guiño de complicidad que el movimiento ecologista y las organizaciones de consumidores deben tener hacia este tipo de experiencias, tanto por el papel que juegan en defensa de la biodiversidad y de las variedades locales como por las relaciones directas que se introducen entre productores y consumidores, suponiendo una buena alternativa al modelo agrario capitalista. Un modelo agroalimentario que hace aguas en Europa, que se encuentra bajo sospecha en todo el mundo, y que afecta no sólo a los productos cárnicos y sus derivados, sino hasta la mismísima y todopoderosa Caca-Cola.
 
Juan Cabral Bustillos

 
TRANSGÉNICOS, NEOLIBERALISMO
E INSENSANTEZ POLÍTICA
 
La fiebre de las clases dirigentes de este país por situarlo a la cabeza de la “modernidad” en Europa constituye una muestra clara del peligro del neoliberalismo en relación con el desarrollo de la agricultura en España. Aquí y ahora, el poder absoluto de un Estado formalmente democrático es aprovechado para desarticular a la sociedad civil y facilitar la ejecución de los planes de las compañías multinacionales del sector agroalimentario, unos planes que, en condiciones normales, sufrirían severas restricciones de cualquier gobierno, si fueran tenidos en cuenta los intereses públicos, la bioseguridad, la biodiversidad y la salud de los ciudadanos.

Así se explica que España sea el país más descontrolado de la UE y un paraíso para el desarrollo de los cultivos modificados genéticamente. Somos el país europeo que dedica más superficie a estos cultivos (20.000 ha. al maíz Bt de Novartis, que está prohibido en Francia), el primer importador europeo de maíz transgénico y el segundo de soja, y contamos con un total de 157 pruebas de cultivos autorizadas en nuestros campos.

Fruto de la calentura de la clase política ha sido el rechazo mostrado por el parlamento español, con el apoyo del PP y de CiU, a la propuesta de prohibición de los cultivos transgénicos, mientras en Inglaterra el gobierno ha decretado una moratoria de al menos dos años, y aquí mismo, el gobierno vasco está dando pasos acelerados para establecer una prohibición de cinco años.

El calenturón por ser los más europeístas, los más modernos y, por desgracia, también los más atlantistas, está convirtiendo a nuestros dirigentes políticos, pues, en los más insensatos de la Unión Europea.

¿Y en Andalucía? Aquí, el gobierno Chaves, como casi siempre, está dormido y, hablando en plata, la barrera que distingue al supuesto progresismo del PSOE del conservadurismo que representa la derecha de Aznar es cada vez más difusa. Tal vez por ello, las organizaciones y movimientos sociales (consumidores, sindicatos, ecologistas, pequeños agricultores) deberían demandar a la Junta de Andalucía el establecimiento de una moratoria de cinco años prohibiendo el cultivo de los cultivos transgénicos, en la misma línea de lo que se está haciendo en Euskadi.

Si los movimientos sociales no toman la iniciativa, será difícil que el gobierno andaluz despierte de su letargo.
 
Juan Cabral Bustillos

 
EL ZOCO
Asociación jerezana de consumidores de productos ecológicos y artesanales.
 

El Zoco es una asociación sin ánimo de lucro cuyo objeto social es fomentar el consumo de productos ecológicos. Existe una variada casuística sobre las motivaciones que llevan al consumo de este tipo de productos (razones de salud, filosóficas, ideológicas, de salud etc.), por lo que no se ha querido discriminar una u otra. Lo que sí es cierto es que, cuanto más se fomente el consumo, mayores serán las posibilidades reales de que la agricultura ecológica se convierta en una alternativa real al modelo de agricultura imperante.
Las actividades que realiza El Zoco son variadas pero sin duda la que más destaca y más esfuerzo y tiempo implica es el mercadillo de productos ecológicos. Desde la creación de la Asociación en la primavera del 98 hasta nuestros días, la apertura y afianzamiento de un punto de venta semanal de productos ecológicos, ha sido la principal tarea de los socios. Actualmente se abre dos días a la semana (lunes y jueves) con un horario de 6 a 9,30 de la tarde, en la calle Almenilla Nº 5 de Jerez.
 
La organización de este mercadillo se está mejorando lo que va a permitir el desarrollar otras actividades entre las cuales están previstas la organización de cursos, seminarios o acciones informativas dirigidas al público en general.
 
Además el Zoco piensa involucrarse en proyectos tales como la recuperación de los molinos de agua de la provincia o de las huertas tradicionales de los parques naturales que poco a poco se van perdiendo por su escasa rentabilidad y la especulación urbanística.
 
Asimismo, el Zoco está sacando una “humilde” publicación que pretende convertirse en un punto de encuentro sobre aspectos relacionados con la ecología y el consumo; la idea es que la Asociación no se constituya únicamente en un punto de consumo de productos ecológicos sino en un verdadero “zoco” de ideas.
 
Por último, destacar que el Zoco se constituye en una experiencia alternativa de lo que se viene llamando “tercer sector” de la economía, cuyas bases se encuentran en proceso de establecer en el marco de la U.E.

 
ENTREVISTA A MANUEL FIGUEROA ZAPATA
 
EL PREGONERO VERDE. Háblanos del origen de La Verde y sus socios fundadores.
 
MANUEL FIGUEROA ZAPATA. La Verde es fruto de la desmovilización sindical y de la crisis sindical que se da en el campo en los años 80, y a partir de ahí, en algunas de las asambleas se plantea la necesidad de disponer de un pequeño huerto para el autoconsumo. Esa es la idea con la que surge. Se hacen gestiones con la Confederación Hidrográfica, con la que se llega a un acuerdo y nos ceden dos hectáreas. En esas dos hectáreas se empieza en muy malas condiciones. La huerta había sido una zona de extracción de áridos, con eso te puedes hacer una idea cómo estaba lo que actualmente es una huerta...
 
EPV.- ¿Cuánta gente y cuándo empezasteis la experiencia?
 
MFZ.- En aquel grupo inicial, unos 30-32 hombres y mujeres de Villamartín, en septiembre del 87. El primer año es una año de debate y propuestas, de plasmar los sueños y necesidades de todos... Al final, la mejor conclusión de ese año de debate, en el que prácticamente no hubo actividad, fue que había que empezar a trabajar y resolver la problemática que se nos venía encima en el día a día. Tres años después se legalizaba la cooperativa con el nombre de La Verde y, para entonces, contaba con diez socios. Fruto de esos tres años, sin duda muy intensos, se empieza con pequeñas parcelitas, pequeños cultivos, regando a mano y descubriendo cuánto ignorábamos de los procesos productivos de la agricultura...
 
EPV.- ¿Por qué no intentas resumirnos con mayor detalle las dificultades iniciales con que contó el grupo en esos primeros años?
 
MFZ.- Una ya la comentaba antes, descubrir que era mucho más lo que ignorábamos que lo que se sabía de la agricultura, a pesar de ser trabajadores del campo. Otra fue, como siempre, el tema económico. Era difícil pensar que de la noche a la mañana podíamos consolidar un proyecto y generar empleo, que era el objetivo que perseguía el grupo. El problema económico ha sido un handicap fuerte en la vida de La Verde, y pensar que por el hecho de legalizar la cooperativa... porque a las primeras gestiones que se hicieron nos preguntaban quiénes sois, qué representáis, a qué figura jurídica estáis adscritos, y pensar que por el hecho de legalizarnos como cooperativa íbamos a encontrar el tesoro... Pronto descubrimos que nada de nada, que las ayudas no eran tales ayudas, que parece que respondían a una estrategia de entretenimiento, perversa si quieres, pero para nosotros ha sido otra de las experiencias más negativas.
 
EPV.- ¿Cómo se explica entonces que la agricultura convencional, como la que se practica en Europa, esté fuertemente sostenida por los fondos comunitarios, mientras que la agricultura alternativa que representa La Verde tenga ese tratamiento?
 
MFZ.- Ese es uno de los agravios que continuamente hemos venido denunciando. Durante este tiempo, la agricultura ecológica que hemos practicado ha estado desprovista de cualquier tipo de ayuda, sobre todo en el período inicial, que es cuando es más necesaria, aunque últimamente parece que existe algo más de sensibilidad y se plantean las ayudas comunitarias en los cultivos agroambientales, entre los que se encuentra la agricultura ecológica. Al principio era casi un desprecio absoluto desde las esferas oficiales, desde las consejerías hasta las escuelas de agrónomos, así que encontrar cierto eco ante iniciativas como la nuestra, protagonizada por un grupo de jornaleros que apuesta por una agricultura ecológica, desarrollando un sistema productivo lo más autónomo, lo más independiente posible, porque en el fondo ese ha sido y sigue siendo el planteamiento de la cooperativa como estrategia de producción, está claro que el comportamiento de la administración en relación con las ayudas es inexplicable, y mucho más cuando los antecedentes que hay no sólo desde La Verde, o desde el resto de Andalucía, sino en toda Europa, con experiencias, con fincas y proyectos que funcionan, que son sostenibles en el tiempo, y que es absolutamente demostrable, hasta el punto que nosotros hemos pasado al principio, en los primeros años, fruto del desconocimiento, de la ignorancia, de la falta de infraestructura... de cosechas ruinosas, malísimas, a este momento, donde podemos demostrar que si no son brillantes, en determinados cultivos, somos capaces de producir y obtener resultados finales tan buenos como la agricultura convencional. Algunos de nuestros cultivos no tienen nada que envidiar a las producciones convencionales de la comarca, que es el único entorno válido para hacer comparaciones. En este contexto, lo que ha pasado con las ayudas es inexplicable, y menos ahora, cuando nadie se atreve a discutir las posibilidades reales que tiene la agricultura ecológica, ni desde la administración ni desde las escuelas de agrónomos y peritos... En este sentido, en estos doce años, la situación ha cambiado, hay mucha más sensibilidad.
 
EPV.- Por continuar hablando de las dificultades ¿Cómo afectó a la marcha de la cooperativa los cinco años de sequía durante la década de los 90?
 
MFZ.- Ese es seguramente uno de los períodos más críticos del grupo, hasta el punto de que... fueron dos años muertos, con actividad casi nula. Si a las fuertes limitaciones estructurales de la cooperativa, que disponía solamente de seis hectáreas, muy poca superficie para poder obtener una renta suficiente para diez familias, le sumamos el factor limitante del agua, unas veces por exceso, y en este caso por defecto, a lo que hay que sumar que en ese período la cooperativa decide comprar cinco hectáreas que hay que sumar a la tierra pública de que disponemos, se produce un crac, un período de crisis interna muy fuerte, y una parte de los socios, que representan la mitad de la cooperativa, decide marcharse. Unos, por entender que esta historia no tenía salida, pues tras dos años sin ingresos, todo era como volver a empezar... Tenemos que salir fuera a encontrar trabajo, porque la huerta no genera nada, y encima hipotecados por la compra de las cinco hectáreas, primera vez que la cooperativa tiene que acceder a los mecanismos de financiación convencionales, la banca... Ese período constituye una de las experiencias más negativas de La Verde.
 
EPV.- Sin embargo, a pesar de esas dificultades, La Verde siempre fue vista con buenos ojos en distintos sectores, como los ecologistas y otros movimientos alternativos y, dentro de la comarca, con gente que estuvo ligada al movimiento jornalero de los años 70. Es decir, La Verde también jugó un papel dinamizador favoreciendo otro tipo de cooperativismo.
 
MFZ.- Sí. Sin caer en ningún chovinismo, estos doce años de experiencia, de participación en los debates, planteando la búsqueda de alternativas en el uso de insumos agrarios... ha sido importante. A partir de estos dos años empieza a consolidarse a consolidarse un pequeño movimiento en torno a una cooperativa de segundo grado, Verde Oliva, en la que depositamos nuestras mayores expectativas, ya que en torno a ella se agrupan tres cooperativas de la comarca.
 
EPV.- ¿Cuáles son esas cooperativas?
 
MFZ.- La cooperativa El Indiano, con jornaleros de Puerto Serrano que acceden a la antigua finca de RUMASA, de propiedad pública. La cooperativa Tierra y Libertad, en El Bosque, que es una finca ganadera de 60 hectáreas; y La Verde. A ellas hay que sumar unos 14 pequeños productores que están en Villamartín, Prado del Rey, Puerto Serrano, Algodonales... Y eso no es más que fruto de este proceso de búsqueda de recursos propios, de intercambio de semillas, en el que La Verde ha jugado un papel importante.
 
EPV.- Cuando se habla de los rendimientos de la agricultura convencional, por lo general, no se suelen ver los fuertes gastos ocasionados, y que deberían restarse de su hipotética rentabilidad. No hace mucho tiempo, el profesor J. M. Naredo, pionero de los estudios de la economía ecológica en España, hablaba de que el balance energético de la agricultura convencional española era despilfarrador y que como tal era insostenible para la práctica de la agricultura en el largo plazo. ¿Cómo se planteáis vosotros esa relación energética en la agricultura ecológica?
 
MFZ.- Sin que exista un estudio de cuánta energía empleamos y cuánta extraemos, y acercándonos a ese trabajo que comentas, como al de otras publicaciones que demuestran la insostenibilidad del actual modelo productivo agrario, yo estoy convencido de que nuestra renta final es bastante más equilibrada, entre otras cosas porque todavía hay un uso muy importante de mano de obra, de abonos orgánicos que se producen en su mayor parte en la misma cooperativa, etc. La primera experiencia nuestra fue que, al llevar a cabo un cultivo de tomate, una variedad muy demandada en el mercado, nos encontramos con que mil semillitas valen 16.000 pesetas. ¡Una barbaridad! ¡Ya se ha comido una décima parte de la cosecha y todavía no hemos empezado!
 
A partir de ahí el grupo se moviliza a la búsqueda de las semillas que existían en la agricultura tradicional, y fruto de estos doce años de trabajo, en La Verde conservamos unas 130 variedades de especies autóctonas, en su mayoría de hortícolas y legumbres. Varios tipos de semillas de pimientos, cebollas, judías... de la comarca, gaditanas o de Andalucía. Eso nos supone una autonomía del 84 por 100 de la producción hortícola y de leguminosas de la cooperativa.
 
EPV.- ¿Y en relación con los abonos?
 
MFZ.- En relación con los abonos, una de las cosas chocantes que descubrimos era el término que se empleaba en las escuelas, el abono verde... ¿Qué era eso del abono verde? Y descubrir que todavía hay aquí algunos agricultores en la sierra de Cádiz, caso de algunos olivares en pendiente, que practican las técnicas de abono verde, que no es más que hacer un cultivo de leguminosas (habas, vezas o arvejas), que contribuyen a la fijación del nitrógeno en el suelo. Ésta era una práctica antiquísima en la agricultura tradicional de la zona, y nosotros sin saber que eso era el abono verde...
 
Y descubrir, además, que detrás de esas técnicas y manejos agrícolas había un conocimiento enorme, nos da pie para recuperar parte de ese conocimiento campesino, que hace muchos años, los pequeños hortelanos usaban... ¡y funcionaban!
 
Las legumbres y los estiércoles son la base de la energía que aportamos a la tierra, hasta el punto de que ahora disponemos de análisis que demuestran que el índice de fertilidad de los suelos de La Verde ha subido, en los últimos doce años, aunque por ello no debamos tirar todavía campanas al aire. Pero en un período de doce años nosotros hemos puesto en marcha un modelo de producción que mejora la riqueza del suelo en materia orgánica, en su estructura, es decir, tenemos un suelo más fértil. En ese sentido es acertada nuestra estrategia de fertilización...
 
EPV.- Además con una ventaja, ya que se incorporan elementos que pertenecen al mismo entorno y a la propia finca, sin tener que recurrir a abonos artificiales externos...
 
MFZ.- Exactamente. En todo el tema de la fertilización lo que hay es un planteamiento cerrado en el que los animales juegan un papel muy importante. Es cierto que todavía obtenemos parte del estiércol de fuera, procedentes de ganaderías extensivas, pero que en los niveles de fertilidad en que nos movemos, el balance energético de la finca está bastante equilibrado.
 
EPV.- En relación con los suelos, en la agricultura moderna, éstos se encuentran "vacíos" durante muchos meses, desprovistos de vegetación la mayor parte del año, y expuestos a los agentes climáticos (fuerte insolación, vientos, lluvias torrenciales...). Sin embargo, aquí en La Verde parece totalmente diferente. Suelos y "malas hierbas" parece que conviven con una cierta armonía...
 
MFZ.- Todo esto resulta bastante escandaloso para las visitas. E incluso desde el punto de vista del concepto de la "estética" agraria moderna, la imagen de "abandono" que hay en La Verde con relación a la imagen que proyectan en nuestras mentes los campos andaluces es escandalosa. Ahí, sin duda, nos queda mucho que mejorar y mucho que aprender, y tenemos que determinar dónde está el cruce de competencias, cuándo es el momento en el que las malas hierbas pueden y deben estar con un cultivo y cuándo no; en eso, nos queda mucho por aprender, pero algunas cosas las manejamos, hasta el punto de que nuestros suelos están la mayor parte del año cubiertos, con lo cual el riesgo de erosión es mínimo, y la agresión que supone un verano tan fuerte como el que tenemos, o las lluvias torrenciales, se amortigua. Estéticamente puede parecer escandaloso...
 
EPV.- Pero el balance global...
 
MFZ.- ¡Es positivo! Aún así, somos conscientes que hay que mejorar mucho en el control de hierbas, pero en estos momentos, nadie podría pensar que nuestras patatas, que pasas por el lado y tienes que prestar atención para descubrir que hay una hectárea de patatas, nadie podría pensar que vamos a obtener una producción de 22.000 kilos, sin uso de agroquímicos. Eso, claro, es impensable para algunos, cuando la producción media de la comarca con herbicidas, semillas superseleccionadas, con uso masivo de nitrógeno, ... es de 23 a 24 mil kilos. Nosotros, generalmente, estamos un 5 por 100 por debajo de la producción...
 
EPV.- Pero el rendimiento neto por hectárea, con esos resultados, se vuelve a vuestro favor...
 
MFZ.- Efectivamente. Ese cinco por ciento se compensa sobradamente al no tener que comprar agroquímicos y semillas. Y, además, lo que implica todo eso para el consumo, la calidad del producto y la satisfaccción del consumidor.
 
EPV.- La producción de La Verde es una producción que hay que colocar en el mercado, estableciendo una relación de intercambio con los consumidores. ¿Cómo se lleva ese trabajo por vuestra cooperativa?
 
MFZ.- Aparte del problema de la tierra y la Reforma Agraria, históricamente, ese es uno de los graves problemas del campesinado andaluz: haberse desentendido de la parte final del proceso, la colocación de la producción en los mercados. Nuestras generaciones anteriores han sido magníficos trabajadores, grandes productores, pero sólo hasta obtener la producción. A partir de ahí se desentendían, como si esa parte no fuera suya. Han sido otros los que han vendido y comercializado la producción, y ese es un lastre muy negativo. La primera experiencia negativa que tuvimos con el mercado fue con el cultivo de la judía, que presenta un ciclo de recolección muy corto, pues la vaina se endurece pronto, y nos obligaba todos los días a una búsqueda de mercado muy rápida. Diariamente salían de 50 a 80 kilos de judías de La Verde y acudíamos a los pequeños intermediarios de Villamartín, los fruteros que hay en todos los pueblos, y percatándose de nuestra angustia por colocar la producción en el mercado, llegaron a intentar pagarnos las judías casi regaladas... A nosotros no nos convenció e intentamos buscar alguien que nos pagara mejor precio, y al fin encontramos otro intermediario que había en Arcos, que nos pagó diez pesetas más por el kilo. Y lo que observamos la semana siguiente es que nuestra judía, una variedad local fácilmente localizable por nosotros, la misma que habíamos llevado a Arcos, aparecían en las tiendas de Villamartín, cuando nosotros no la habíamos repartido aquí. Lo que ocurría era que el intermediario local prefería ir a Arcos, comprarla más cara, antes que ceder a nuestras exigencias. La conclusión parecía clara, ¿por qué no hacíamos nosotros lo mismo? Y a partir de ahí se abrió un proceso para afrontar el problema de situar nuestra producción en el mercado. Y se fijan algunas estrategias, como es la venta directa en circuitos cortos, en mercados cercanos, con el objetivo de controlar toda la comercialización de nuestro producto. Al principio, llegamos a colocar el 80 por 100 de la producción en pequeñas tiendas de minoristas o intermediarios locales, mientras que actualmente controlamos directamente la comercialización del cien por cien de lo que producimos.
 
En la finca vendemos directamente alrededor del 30 o 35 por 100 de la venta, otro 35 ó 40 por 100 se vende en Villamartín, en la plaza de abastos...
 
EPV.- Es importante entonces la vinculación de La Verde con el mercado local...
 
MFZ.- Sí, el vínculo con el mercado local es muy importante, y no es porque en Villamartín haya más conciencia ecológica que en otros pueblos de la provincia, sino porque colocamos en él un producto fresco y de calidad. Nuestras lechugas, nuestras patatas y nuestros tomates viajan muy poco, y ello nos permite ser muy competitivos, aún teniendo algunos costes de producción mayores que en las explotaciones convencionales, sobre todo en mano de obra, por el hecho de no tener nadie en medio, nuestros precios compiten bien en el mercado, a excepción de alguna hortícola que todavía nos cuesta mucho trabajo producir bien, como es el caso de la zanahoria, que son más caras porque tienen mucho coste de mano de obra.
 
Y el resto de la producción la situamos en el mercado a través de la cooperativa de segundo grado con los socios de la comarca, en un intento por desarrollar estructuras propias, sin intermediarios. Y junto a este proyecto, han ido surgiendo grupos de consumidores, mayoritariamente ligados a la Federación Ecologista, hoy Ecologistas en Acción. Y ahora mismo, en la provincia de Cádiz, conociendo cómo está el desarrollo del mercado ecológico, y también la producción ecológica en el estado español, aunque parezca mucho atrevimiento, a pesar de ser muy pequeño, el nuestro es uno de los mercados más desarrollados en venta directa del estado, junto a navarros y catalanes.
 
EPV.- ¿A qué poblaciones de Cádiz vais a lo largo de la semana?
 
MFZ.- Jerez, El Puerto de Santa María, Rota, San Fernando, Puerto Real, Tarifa, Cádiz, a gentes muy diferentes, desde cooperativas organizadas a grupos muy informales, incluyendo grupos de profesionales de centros de enseñanza que han creado una pequeña unidad de consumo. Y el sistema es bien simple: se funciona por pedido anticipado. Y hasta ahora va bien y nos permite ir sacando la producción, que en estos momentos se complementa con productos del resto de los socios de la comarca. Este es un mercado que está creciendo, parece que toma conciencia en torno a un consumo más responsable.
 
EPV.- La aparición en Inglaterra del problema de las "vacas locas" y ahora, en estos días, con los productos belgas, cuyos alimentos se encuentran contaminados por dioxinas, nos lleva a plantearte dos fenómenos recientes, uno sería el de las biotecnologías y los alimentos transgénicos, ahora denominadas "ciencias de la vida" y, por otra parte, la preocupación de los consumidores sobre los productos que llegan a sus puntos de abastecimiento.
 
MFZ.- En Centroeuropa, sobre todo en Alemania, cuando se produjo el problema de las "vacas locas", casi se duplica el consumo de productos ecológicos de calidad. Y lo triste de esta historia es que la conciencia tenga que entrar por los desmanes que la agroindustria produce en el mercado europeo, sin que exista plena garantía de que lo que comemos esté controlado realmente, pues el sistema sanitario de control no funciona. La indefensión con que nos encontramos es grande; aquí hay empresas muy poderosas y son muchos los intereses. Y hechos como este hace que aumente la inseguridad...
 
EPV.- ¿Qué tipo de estrategia se puede afrontar para demostrar que las semillas que vosotros empleáis son mejores y se adaptan mejor que las proporcionadas por las grandes multinacionales del sector agroalimentario?
 
MFZ.- El reto es importante. En los foros de agroecología y en los grupos ecologistas se emplea cada vez más el término garantía alimentaria. A poco que se escarbe sobre el control de la vida y de la alimentación, el sistema de homogeneización de la economía y del consumo es tal, que cuando aparece un problema en Bélgica la onda expansiva llega como la pólvora hasta los confines del continente, y ello, a medio y largo plazo, va a tener consecuencias muy negativas.
 
Y con el tema de las semillas, muchas veces se siente una gran impotencia. Esto debe constituir una autocrítica para el movimiento ecologista, con el cual me identifico, porque hay bastante menos sensibilidad con todo lo que representan la variedades locales que con temas como el del lince o el águila perdicera, que evidentemente son especies en peligro de extinción y que hay que proteger, pero no sucede lo mismo con la desaparición de las semillas que son la base de la biodiversidad. Y quizá la información sea una de las claves.
 
Frente a eso, la agricultura ecológica del futuro tiene que disponer de sus propias semillas y de las variedades locales. La agricultura ecológica sin las variedades locales no es posible, porque las actuales semillas son cada vez más especializadas, productos transgénicos de laboratorio, poco adaptadas, con muchas necesidades nutricionales, frente a las autóctonas, que están bien adaptadas, con muchas capacidades para adaptarse a los cambios del medio, con mayor resistencia a los hongos, tema éste que ya ni siquiera se discute en las escuelas de agrónomos, sobre todo por la riqueza genética de las variedades locales, pues son plantas que a lo largo del tiempo han ido incorporando una a una todas las modificaciones... Pero nos enfrentamos a un pequeño problema, y es que para que eso sea interesante para los agricultores, se tiene que dar la complicidad entre los consumidores, y ese es uno de los aspectos que estamos trabajando en esta última etapa. Es importante que los consumidores devuelvan la confianza a las variedades antiguas, a los tomates y lechugas de antes, aunque no tengan el mismo aspecto, porque simplemente son diferentes... Si esta complicidad no se produce, difícil será que podamos conservar nuestro patrimonio genético.
 
EPV.- La evolución final de los transgénicos lleva incluso a que los agricultores que han comenzado a probar esas variedades tengan prohibido por contrato el almacenamiento de la semilla para la siguiente siembra. Para separar definitivamente al campesino de las semillas, algunas multinacionales como Monsanto y el departamento de agricultura norteamericano, están trabajando con la tecnología Terminator, que introduce un gen asesino que impide la reproducción de la planta después de la primera cosecha, y por tanto, los agricultores deberán adquirir año tras año las semillas a la agroindustria... Pero claro, los medios con que cuenta el gobierno más poderoso de la tierra y algunas multinacionales son muy fuertes, de ahí que aquí también jueguen un papel importante los medios de comunicación. En relación con ellos, ¿qué tipo de tratamiento suelen dar a vuestra experiencia en particular, y a la agricultura ecológica en general?
 
MFZ.- En nuestro caso no parecen profundizar, lo tratan con un cierto tinte folklórico, como un elemento extraño o irrealizable... ¡Estos sí pueden, porque son muy buenos, pero sólo es posible en este grupo! ¡Eso no es real! y el mensaje que traslucen los medios en relación con la agricultura ecológica es que es imposible su generalización, y ese es el marco en el que nosotros vemos nuestra experiencia.
 
Lo de la agricultura ecológica, dicho así, tal y como empieza a llegarnos de la normativa comunitaria, cabe una crítica gruesa, porque si observas esa normativa en cuanto a uso y manejo, en el fondo, no es más que un mero cambio de insumos. Y lo que nosotros estamos planteando es un choque frontal, desarrollando un sistema que elimine los insumos, ecológicos o químicos, para que no generen dependencia tanto para el sistema productivo como para los agricultores, porque esa es la clave: ¿para qué quiero tener un sello que me diga que ésta es una agricultura ecológica, cuando lo único que realmente ha hecho es cambiar las piretrinas químicas por otras naturales, y al final la pérdida económica también se me va? De forma general, se está planteando, y en este caso, el Comité Andaluz de Agricultura Ecológica y los poderes públicos tienen un papel al que han renunciado, convirtiendo todo esto en una cuestión puramente comercial. A ellos sólo importa la exportación de productos ecológicos, y se acabó. Me parece peligrosa la aparición de noticias tales como aquellas que comentan los miles de millones que exporta nuestro sector en Andalucía, que equivale a decir que estamos produciendo más sano... pero para los vecinos del norte, no para nuestros vecinos de aquí. Me parece peligroso porque no se está profundizando en el potencial de la agricultura que practicamos con la sociedad local o comarcal en la que se vive. Para que te hagas una idea, en el mecanismo de control andaluz, la estrategia comercial es el principal punto de mira, que es un papel que legítimamente le corresponde, está presente en ferias en Alemania o Puerto Rico, pero ante la invitación para participar en nuestra feria comarcal, aunque no esté exclusivamente dedicada a la agricultura ecológica, declina su participación en ella. Otra cuestión preocupante es la entrada de los grandes propietarios en el "mercado" de la agricultura ecológica, con la única preocupación de conseguir el "sello" que, si desde el punto de vista de la garantía de la producción es una necesidad, si solamente tiene esto en cuenta, queda empobrecido el concepto mismo de la agricultura ecológica. La producción no puede ser concebida solamente para los mercados exteriores. También es importante para nosotros, y debe vertebrar los centros de producción con los mercados locales y comarcales, por pura coherencia ecológica.
 

 
DIOXINAS EN LOS ALIMENTOS
 
Para Ecologistas en Acción el escándalo de los pollos y los huevos contaminados en Bélgica por dioxinas pone de relieve el carácter sumamente peligroso de estas sustancias, además de la falta de control e información que existe sobre ellas en España.

En febrero de 1997 la Organización Mundial de la Salud, OMS, recalificó la dioxina como agente cancerígeno en los seres humanos y la incluyó en el Grupo I de la clasificación de compuestos tóxicos y cancerígenos. Más recientemente la OMS ha rebajado los valores de ingestión diaria tolerable de 10 pg/kg a entre 1 y 4 pg/kg. La peligrosidad de las dioxinas aumenta debido a su carácter persistente, es decir, su resistencia a la degradación física, química, biológica y debido a su carácter bioacumulativo. Aunque los focos emisores de dioxinas son múltiples y variados, como procesos de incineración de residuos, combustión o fundición industrial, procesos de producción química, combustiones en vertederos, u otros, los ecologistas aseguran que la incineración de basuras está entre los más peligrosos.
 

 
NABISCO
 
Nuevo éxito. Tras observar en los supermercados el etiquetaje de las galletas Artiach y ver que había desaparecido el almidón de maíz genéticamente modificado de los ingredientes y su sustitución por almidón de trigo y consultar con el teléfono del consumidor de Nabisco nos han confirmado las sospechas: Nabisco ha dejado de utilizar transgénicos en toda la línea de alimentación, galletas, Preparados ROYAL, etc. Nos han advertido que todavía en el mercado pueden existir partidas viejas con el almidón de maíz GM, pero las nuevas ya no le llevan.
 
La razón que da NABISCO es la gran cantidad de llamadas por teléfono y la polémica que se ha levantado sobre el tema. Enhorabuena a tod@s !

 
La Tagarnina
 
No deja de sorprender la reacción habitual de la persona que prueba un alimento con toda la carga de sabor, olor y aspecto natural, ya sea una manzana como un yogur o un vino de esos que han sobrevivido a los aditivos que impone la moderna industria agroalimentaria.
 
Si el circunstancial consumidor pasa de los 30 años, es muy probable que recuerde aún como quedaba aquel vaso de leche después de tomarla, o la fruta, cada una con su particular sabor, por no hablarde esas flores con su intenso olor, eso sí, con menos cantidad de colores que hay hoy en día.
 
Son cada vez más numerosos los consumidores que se preguntan si aquello tiene sentido recuperarlo, no como si fuese merecedor de estar en las vitrinas de algún museo etnológico, sino como forma de consumo habitual. Para adquirir la apariencia necesaria, es clave el papel que representan hoy por hoy los medios de comunicación. Lo de Chernobil, la enfermedad de las vacas locas o la adulteración del aceite de colza, son algunos de los episodios que han desencadenado definitivamente el debate social sobre producción y consumo responsable.
 
En España, surgen las primeras asociaciones entre agricultores y consumidores ecológicos a finales de los año ochenta, siendo, no obstante, pionera la asociación Vida Sana allá por los setenta.
 
Reivindicar canales comerciales viables, desarrollar campañas divulgativas, demandar a la Administración Pública politicas que favorezcan el retorno a la agricultura ecológica, ya sea financiando su implantación, así como su investigación, en definitiva, dotar de los recursos necesarios para competir en igualdad de condiciones con la agricultura y consumo convencional, sin olvidar las subvenciones, son a nivel general la razón de ser de las asociaciones de productores y consumidores de productos ecológicos.
 
En la actualidad la Asociación está abierta los jueves desde las 19,00 h. a las 22,00 h., debido al incremento de socios/as, ya somos 40, «La Tagarnina» abrirá también los miercoles.
 
A.C.P.E. «La Tagarnina». Avda. San Severiano nº 19 A de Cádiz.
 

 
PESTICIDAS
 
Los pesticidas se emplean como el método más habitual para combatir las plagas desde hace más de medio siglo. El primer pesticida utilizado masivamente fue el DDT, a partir de la década de los 40. Los resultados parecieron ser buenos en principio lo que hizo que se extendiera su uso. Sin embargo a la larga se demostró que producía graves efectos sobre el medio ambiente y la salud. Su venta está prohibida en España desde 1974. Sin embargo, ante la pasividad de la administración, sigue existiendo un importante mercado ilegal de éste y otros pesticidas.
 
Es fácil adquirir DDT, por ejemplo, en Sanlúcar. Aunque los pesticidas autorizados no son tan extraordinariamente persistentes como DDT, no son ni mucho menos inocuos. Entre los principales problemas que acarrea su uso masivo, se encuentran los siguientes: Aparición de resistencia a los pesticidas por parte de invertebrados, hongos o malas hierbas. De tal forma que la plaga aumenta y debe ser tratada con dosis más elevadas o con productos más agresivos. Contaminación de alimentos. Los productos agrícolas suelen contener pesticidas que han asimilado durante el cultivo. Pueden llegar a superar las dosis máximas diarias, con efectos nocivos para la salud. Por otra parte, la mayoría de los científicos están de acuerdo en que no se puede hablar de dosis seguras. Estos valores se calculan a partir de experiencias con animales y no definen exactamente lo que pueda pasar en seres humanos. Aunque se conocen bien los efectos agudos de los pesticidas, los producidos por bajas dosis durante largos periodos de tiempo, se encuentran todavía muy poco estudiados Intoxicaciones: Los pesticidas se clasifican en 4 grupos de toxicidad. Muchos son tóxicos o muy tóxicos. Cada año se producen en el mundo entre 3 y 5 millones de casos de intoxicaciones por pesticidas y 40.000 agricultores mueren por esta causa. Especialmente peligroso es el uso de estas sustancias en recintos cerrados como los invernaderos. Es muy importante, en caso de que se usen, seguir las normas preventivas y demás instrucciones que acompañan a los productos. Daños sobre la flora y fauna, y sobre el suelo. Concentración biológica El uso de pesticidas reduce la diversidad biológica. Muchos insectos considerados útiles como abejas o depredadores, o plantas medicinales disminuyen drásticamente. Aves y otros animales insectívoros disminuyen por falta de alimento.
 
Los pesticidas tienen graves efectos sobre las comunidades de microfauna y flora de los suelos. Esto puede disminuir considerablemente la fertilidad del suelo y favorecer la erosión. Algunos de estos compuestos tienen una larga persistencia. En estos casos pueden acumularse en el suelo o el medio acuático. Pueden circular por las cadenas alimentarias concentrándose cada vez más al pasar de unos organismos a otros y produciendo efectos nocivos especialmente sobre los últimos eslabones de la cadena trófica. La agricultura basada en el uso masivo de pesticidas es insostenible. Acaba produciendo resistencia en las plagas, degradación del suelo, e importantes problemas ambientales y de salud. Es un contrasentido que se intente lanzar la etiqueta " Doñana 21" como símbolo de calidad natural y que nos encontremos probablemente en una de las zonas con mayor consumo de pesticidas de toda España. Al mismo tiempo que se presentaba este sello de calidad natural, en Sanlúcar , 200 ovejas morían envenenadas por un pesticida al lado mismo del Parque Natural de Doñana. Combatir las plagas sin contaminar es posible y necesario. Es una de la señas de identidad de la agricultura ecológica. En ella las plagas se combaten aplicando prácticas agrícolas tradicionales como la rotación de cultivos, el retraso de la siembra o atrayendo a enemigos naturales de las plagas. Se utilizan también parásitos, depredadores o agentes patógenos, como bacterias , hongos o virus. La utilización de variedades resistentes puede prevenir muchas plagas. Estas formas de control de plagas no son algo utópico sino que están ampliamente contrastadas. La demanda de productos de agricultura ecológica está creciendo mucho en los últimos años siendo por tanto una alternativa perfectamente rentable.

Aljaramil-Ecologistas en Acción

 
INMADUROS, NO GRACIAS?
 
Desde hace unos meses un compañero de nuestra asociación profesor del l.E.S. Andrés Benito de Jerez viene trabajando con un grupo de alumnos en un taller de Medio Ambiente. El trabajo lo han enfocado sobre la problemática de la pesca y consumo de inmaduros. Fruto de esta labor han tenido contactos con las administraciones local y autonómica.
 
A raíz de esto, se plantearon realizar una actividad de sensibilización de los/as consumidores/as con la colaboración de Ecologistas en Acción-Jerez. Para ello han confeccionado un folleto informativo y unos paneles en los que se explica el problema, la normativa legal y las actuaciones más recientes presentadas a través de recortes de prensa.
 
El sábado día 8 de Mayo nos llevamos todo el material a la puerta del Mercado de Abastos, donde permanecimos unas tres horas realizando un trabajo de información. Es de destacar que la reacción de las personas es bastante positiva en el sentido de que manifiestan su conformidad con la denuncia pública que realizamos, e incluso hay quién nos facilita información complementaria. Hablamos con pescadores de caña, con pescaderos, veterinarios y público en general y todo el mundo coincide en que lo que se está haciendo es una barbaridad.
 
Hay quien nos dice que el problema no está en los mercados sino en las lonjas, y somos conscientes de ello. Todos coincidimos en que las diferentes administraciones no están trabajando para terminar con este gravísimo problema, e incluso también los hay que nos dicen que el problema no tiene solución. En esta apreciación pesimista nosotros no estamos de acuerdo, ya que entendemos que ésta es una cadena que hay que romper ya sea por el principio o por el final, y que cualquier trabajo que se haga para conseguirlo es bueno y no son excluyentes uno de otro.

Ecologistas en Acción-Jerez

10 razones para una guerra
O una interpretación libre del cuento de Caperucita
 

      «Tenemos alrededor del 50% de la riqueza mundial pero sólo un 6,3% de la población... La tarea realmente importante para el próximo periodo es elaborar un modelo de relaciones que nos permita mantener esta posición de desigualdad… Para conseguirlo tenemos que prescindir de todo tipo de sentimentalismos y utopías; nuestra atención tiene que centrarse en nuestros intereses nacionales más inmediatos. Debemos dejar de hablar de objetivos vagos e irreales como los derechos humanos, el aumento de la calidad de vida y la democratización. No está lejos el día en que tengamos que batirnos por conceptos realmente importantes.»

      George Kennan. Artífice de la política exterior americana, en un informe interno del
      Departamento de Estado Norteamericano.

 
 
Ha pasado ya largo tiempo desde este informe interno ahora desclasificado, pero un interminable rastro de hechos avala su actualidad y vigencia política. Pinochet, Duvalier, Somoza, Suharto, D`Abuisson y Noriega y Saddam Hussein hasta que fueron útiles son algunos de los demócratas y defensores de los derechos humanos apoyados por los Estados Unidos en los últimos tiempos. Entrenamiento de escuadrones de la muerte, apoyo a grupos terroristas, intervenciones veladas, bloqueos económicos contrarios al derecho internacional y guerras abiertas están en el curriculum de la política exterior americana. ¿Quién se puede imaginar ahora que la llamada guerra de Kosovo es una intervención puramente humanitaria?
 
Grandilocuentes palabras éticamente correctas y asumibles por tod@s, puestas en boca de los responsables de exteriores del Imperio, son solamente armas propagandísticas que esconden oscuras intenciones. Paz es intercambiable por guerra; democracia lo es por control económico multinacional o por aturdimiento de masas; libre empresa es que, el estado, a través de subvenciones, exenciones y aranceles, garantizan la competitividad y los beneficios de unos pocos; salvaguardar derechos humanos, casi siempre equivale a la salvaguarda de intereses económicos o geoestratégicos. Aderézense éstos y otros términos y tendremos excusas para todo y un montón de discursos liberales, socialdemócratas y demás fuerzas de la reacción.
 
Pero técnicamente ¿ha habido guerra en Kosovo? Al igual que lo que ocurrió en Irak ¿puede considerarse guerra a la matanza y destrucción desde el aire de un pueblo y ejército infinitamente inferior?
 
Tras la mascarada norteamericana, con el apoyo de la entregada socialdemocracia europea, los medios de comunicación y multitud de intelectualoides enchufados a las mieles imperiales, pueden comenzar a entreverse muchas de las verdaderas razones —no las meramente propagandísticas— que han impulsado los ataques de la «Comunidad Internacional». Sin duda, podrán ser muchas más, pero sirvan estas como aperitivo indigesto en azaroso orden:
 
I. La ilógica armamentista obliga a cambiar cada cierto tiempo el material obsoleto. Como su transformación en abono o en juguetes resulta más bien difícil, han tenido que emplearse para lo que realmente valen. Este particular plan renove nos ha salido, de momento, por dos o tres billones de dólares.
 
2. Una situación de inestabilidad obliga a rearmes estratégicos de todos los paises de la zona. Hay que poner las fábricas a trabajar a todo gas. El complejo militar-industrial norteamericano es quien realmente dicta las directrices de la política exterior del gobierno para abrirle el paso a las transnacionales «civiles».
 
3. Europa estaba estrenando su flamante euro que podía mirar de igual a igual al dólar. Y este es sólo el primer paso para unos lejanos Estados Unidos de Europa. Tras la «guerra», ha quedado claro que el ejército europeo es la OTAN y que nuestra política exterior nunca va a ser independiente. El PIB europeo ya sobrepasa al de los USA, nuestras exportaciones superan con mucho a las yankees. Eso no puede ser admitido (¿recordáis el texto inicial del artículo?). El euro ha bajado peligrosamente desde el inicio de la crisis de Kosovo, otras consecuencias geoestratégicas se asocian al final de la contienda.
 
4. El efecto 2000 estropeará muchas armas cuyos microchips «inteligentes» no estaban preparados para la llegada del milenio. Parece que Microsoft , una de las empresas que ha financiado el 50 Aniversario de la OTAN, extiende su halo de negligencia más allá de los ordenadores domésticos.
 
5. El Imperio ha conseguido colocar a un converso bendecido por la guerra como responsable de la política de defensa y exterior europeas, que es tanto como nada. Animémosle a que aprenda inglés de una vez por todas.
 
6. La estructura de la ONU y su Consejo de Seguridad, diseñada durante la conformación de los bloques militares, se ha convertido en un estorbo que había que romper de una vez por todas. Buen precedente, consagrado tras las Bodas de Sangre de la OTAN.
7. Al Ejército de Liberación de Kosovo le interesaba una intervención que consagrara un papel que, hasta la fecha, nadie había reconocido. Su colaboración (una vez conseguidas armas, municiones y uniformes de occidente) como fuerzas de intervención terrestres parece que les supondrá ser el ejército oficial (o policía o...quién sabe) de Kosovo en un futuro no muy lejano.
8. En los primeros momentos, la intoxicación informativa funcionó de maravilla y hubo unanimidad en los apoyos o, cuando menos, desconcierto cuando se planteó la intervención «humanitaria».
 
9. Arrinconar aún más a Rusia y su papel en la esfera internacional era otro objetivo colateral, y bien conseguido, por cierto.
10. Como todas las guerras fundamentalmente, esta ha sido económica. La tarta de la reconstrucción está en juego, al igual que las rutas de los oleoductos… y de la heroina, dos de los motores (junto con la industria armamentista) que mueven el mundo.

Yihad Iyad

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