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14/2/03
Marisa Paredes: Hay que tener miedo a la ignorancia y al dogmatismo. Hay que tener miedo a la guerra.
Javier Bardem: Ganar las elecciones no es un cheque en blanco. Hay que escuchar a la gente que dice No a la guerra.
Cohetes, mascaras de gas, tanques, misiles, buques y discursos de los hombres grises, en sus gabinetes de crisis. Los tambores de guerra suenan dirigidos por el dinero. Se manifiesta un resurgimiento de la violencia mediante la cual la lógica capitalista conseguir beneficios- intentará perpetuarse, cueste lo que cueste, aunque sea al precio de imponerle a la humanidad una barbarie extrema.
El petróleo es un buen ejemplo de esta lógica. Por él hay guerras como la de Irak y otras muchas, así como las mareas negras del Prestige, el Cambio Climático, montañas de basuras plásticas y, en definitiva, la contaminación de nuestro entorno.
El miedo se extiende, donde reina el egoísmo, la ignorancia y la estupidez. El asesinato de la razón y de la ética ha comenzado de nuevo. No hemos sido capaces de erradicar la violencia como forma de solucionar conflictos. La violencia sigue siendo la forma de solucionar conflictos.
El estado español se gasta diariamente 45 Mío de Euro en asuntos militares. En EEUU son hasta 1.000 Mío. cada día. ¿Usted se imagina cuanta gente podría salir de la pobreza, del hambre, del paro y de la miseria con esta cantidad de recursos?
Se acabó el mundo irreal: y aunque los medios de comunicación de masas proyectan a los cuatro rincones del globo una imagen especular ocultando las abundantes facetas oscuras, por no decir tenebrosas, brutales, e insostenibles, sobre las que nuestro modelo de desarrollo se sustenta. Nuestra naturaleza esta dañada como nunca antes, y desastres ecológicos como el Prestige son en este contexto lógicos. Se refuerza su cara dura, la de la restricción de libertades y derechos civiles (más cárceles; endurecer el código penal; etc.). La población carcelaria se duplica, el número de excluidos (sin casa, sin trabajo, sin papeles) se dispara, y se inicia una verdadera criminalización de la pobreza, y en especial de las personas inmigrantes. El objetivo es volver invisibles los problemas sociales más inabordables.
Ya es difícil ocultar, tras la falsa mascara del glamour, los verdaderos consecuencias de la actividad de los intereses capitalistas. Sobre todo en los espacios del Sur donde se dan condiciones humanas de hiperexplotación y expolio de recursos naturales (combustibles fósiles, minería, biodiversidad, etc.).
La nueva lógica de guerra no sólo desprecia a la gran mayoría de la humanidad, desprecia muy especialmente a las mujeres, esa inmensa minoría silenciada que constituye la mitad de dicha humanidad. Vuelven, con redoblada intensidad, los discursos más conservadores, religiosos y tradicionalistas, con concepciones reaccionarias. En este discurso, la mujer es, en todo caso, el descanso del guerrero. Y en un mundo donde se expande el caos, la guerra civil a todos los niveles, en donde predomina la ley del más fuerte y la violencia, en donde se margina a los más débiles, los escenarios se vuelven particularmente tenebrosos para las mujeres.
El gobierno explica el significado del nuevo diccionario que procede de los poderes políticos y económicos de la globalización capitalista: la guerra es la paz; la ocupación militar o la agresión contra civiles, la liberación; y la muerte de niñ@s y el uso de uranio empobrecido daños colaterales, y el expolio del planeta, el desarrollo sostenible. En este diccionario también esta contemplada la democracia a lo Aznar: El estado soy yo. Como César gobernando el Imperio Romano. Asistimos a la proclamación de un verdadero estado de excepción planetario. Lo cual significa arrasar con cualquier alternativa que cuestione las estructuras de poder; incluidos por supuesto todos los movimientos sociales que signifiquen un peligro para el orden vigente (como Nunca Máis en el caso del Prestige).
Todo ello se reviste de un nuevo discurso, simplista y maniqueo, de lucha del Bien (los intereses del dinero) contra el Mal (todo aquello que lo cuestione), bajo la rúbrica de que todo aquél que no esté con el Nosotros de la hiperpotencia EEUU, está contra ella.
Se nos intenta presentar la lógica de guerra permanente como algo irremediable o inevitable. Llegan a decir que la guerra contra el terrorismo es una guerra sin fin, que puede que no acabe nunca. Es decir, que nunca habrá un desfile de la Victoria. Entramos pues en un tiempo de guerra (social) constante. Las guerras se sabe cómo empiezan, pero nunca cómo acaban, y no hace falta escarbar mucho en la historia para constatar el fuerte auge de voces contra la guerra que se dan cuando hay conflictos bélicos, y las guerras muestran toda su verdadera crueldad, y no el carácter banal con el que se nos quieren vender (bombas inteligentes).
Manifestamos nuestra rebeldía que desnuda a los señores de la guerra. Llamamos a la movilización social para construir otro mundo.
NO A LA GUERRA GLOBAL PERMANENTE.
NO MÁS SANGRE POR PETROLEO.
POR LA PAZ CON JUSTICIA SOCIAL EN UN MUNDO SOSTENIBLE.
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