| Ecologistas en Acción estuvo allí |
Decenas de miles de manifestantes marchan por el centro de Sevilla a favor de otra globalización.
Alrededor de cien mil personas se manifestaron ayer, en un ambiente colorido y festivo, por la ronda histórica de Sevilla a favor de una globalización alternativa a la defendida por los mandatarios de los países occidentales. Tras la clausura de la anodina cumbre del Consejo Europeo celebrada el viernes y el sábado en la capital hispalense, el movimiento antiglobalización llenó las calles de Sevilla de color, música y gritos reivindicativos.
El calor fue uno de los grandes protagonistas de la protesta, con temperaturas que rondaron los 40 grados, lo que no apagó el entusiasmo de los manifestantes, que divertidos y con aplausos recibían el agua que algunos vecinos les tiraban desde las viviendas situadas en el itinerario de la marcha. La cabeza de la manifestación partió pasadas las 20.20 de la calle José Laguillo, cerca de la estación de Santa Justa.
La manifestación estaba dividida, en principio, en cinco bloques a lo largo de los cuatro kilómetros que distan hasta el puente de La Barqueta, entrada a la Isla de la Cartuja y muy próximo al río, donde finalizó. Sin embargo, incluso antes de arrancar, los manifestantes se dividieron arbitrariamente y cada uno escogió manifestarse como mejor le pareció.
Aún así, el primer bloque estuvo encabezado por los organizadores de la protesta, el Foro Social de Sevilla, que estuvo acompañado en primera línea por el operativo de seguridad que habían diseñado.
Este primer bloque albergó todo tipo de partidos, sindicatos y organizaciones, incluido un grupo de chabolistas. Los organizadores buscaban representar a todos aquéllos para los que la actual forma de globalización es algo negativo e incluso pernicioso.
A su vez, junto a este primer bloque, marcharon representantes de la Plataforma del 0,7%, colectivos gays, miembros de Acción Alternativa y otros colectivos que solicitaban la abolición de la deuda externa a los países más pobres. Uno de estos grupos portaba una pancarta de 150 metros de larga salpicada de fotografías de todas aquellas personas que habían decidido participar en la campaña "Da la cara contra la deuda externa". También en este primer bloque había representantes de grupos vascos en solidaridad con el Tercer Mundo o una nutrida representación de Ecologistas en Acción. Este primer grupo fue el más numeroso de todos.
El orden de partida de las demás comitivas se decidió por sorteo el pasado viernes. Así, por detrás partió el denominado bloque verde, integrado por asociaciones y partidos de tinte ecologista, donde Ecologistas en Acción constituía el colectivo mejor representado, aunque de ninguna manera el más colorido, vistoso o festivo (y es que somos unos sosos).
A continuación le siguieron las asociaciones de carácter anarquista, en el que se dio en denominar bloque rojinegro. Éste fue uno de las más activos, numeroso y plural. En su cabecera, y bajo el lema Contra la Europa del capital, estuvo el secretario general de la Confederación General de Trabajadores, Eladio Villanueva, junto a representantes de otras organizaciones europeas, principalemnte de Tolousse (Francia), los italianos de Unicova, así como de Gran Bretaña o de una delegación procedente de Grecia, que fue de las más animadas con sus bailes y gritos a favor de la revolución. Como muestra del mestizaje de la manifestación, en el grupo rojinegro se insertaron militantes del Partido Socialista de Andalucía de Pedro Pacheco.
Posteriormente marchó el grupo de IU, a cuyo frente caminaron los coordinadores estatal, regional y provincial, Gaspar Llamazares, Diego Valderas y Concha Caballero respectivamente. Este bloque, que dio todo un ejemplo de organización, iba rodeado por un cordón blanco de seguridad.
Por último, el bloque rojo reunió a los manifestantes convocados por el Sindicato de Obreros del Campo (SOC) y del Colectivo de Unidad de los Trabajadores (CUT). El histórico dirigente jornalero Juan Manuel Sánchez Gordillo demostró estar en plena forma y estuvo arengando constantemente a los manifestantes desde lo alto de una furgoneta plagada de altavoces en una suerte de mitín permanente o curso acelerado de activismo revolucionario.
En todo momento, la manifestación se desarrolló sin incidentes, a pesar de la contínua provocación de un despliegue policial sin precedentes y del delegado del gobierno Andaluz, Torres Hurtado, quien se dedicó a criminalizar al movimiento antiglobalización y a meter miedo entre la población andaluza por presunta irrupción de grupos violentos y pseudoterroristas entre los manifestantes.
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