CON LA MANZANILLA PERDEMOS TODOS

Cuando el fiscal entendió como delito ecológico -que lo es según la legislación vigente- la recolecta de manzanilla de Sierra Nevada (Artemisia granatensis Boiss), en Ecologistas en Acción tuvimos sentimientos encontrados.

Por una parte nos alegramos de que al fin, en esta provincia, se entendiera una agresión a la naturaleza como delito ecológico. Por otra parte nos desconcertó el motivo y el acusado.

Arrancar unas matas de manzanilla debe ser gravísimo. Aunque quizás no tanto como las decenas de endemismos -de tanto o mayor valor que la manzanilla - que a cientos se están machacando por obras en la sierra.

Quizás empuercar ríos y acuíferos, desmontar cerros, envenenar el aire, ensordecer al vecindario y un largo etcétera, pasarán a partir de ahora a engrosar la lista de motivos por los que la justicia decida intervenir para que se cumpla la legislación vigente.

Respecto al acusado, creemos que el pastor sí sabía que era una especie protegida, ya que todo el mundo lo sabe en la sierra. 

Sin embargo, la condena solicitada por la fiscalía la veíamos desproporcionada, no porque no se corresponda con lo especificado en el código penal, sino porque hay delitos de mucha más gravedad a los que no alcanza la ley. El querer aplicar el código por la parte más débil -ignorando a los grandes delincuentes-, no sólo es poco ético, sino que se ha demostrado poco efectivo. Ante la sociedad ha quedado impune un delito, con el beneplácito y regocijo de casi todos.

Aquí, tras la sentencia, hemos perdido todos. La manzanilla y otras especies corren el peligro de ser recogidas por cualquiera, ya que la gente entiende que no va a pasar nada. Los encargados de vigilar, lo mismo se piensan varias veces si vale la pena denunciar para después quedar mal ante el infractor y la sociedad.

Desde Ecologistas en Acción a la vista de este tema pedimos que se siga con la persecución de los delitos ecológicos y se haga comprender a la sociedad en general, desde los estamentos correspondientes, que la ley es única para todos y que de su cumplimiento depende la supervivencia de nuestro patrimonio natural y de nuestra salud.

Esperamos que desde ahora sean otros los motivos y otros los acusados.

Nota de prensa de 23 de noviembre de 2001