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Lo acontecido
durante el pasado puente de la Constitución en la Sierra
de Bodíjar, colma el vaso del despropósito en la defensa
del Medio Ambiente de Granada. Varias decenas de camiones han vertido
toneladas de residuos procedentes de los invernaderos (con muchos
componentes tóxicos según la legislación vigente
y a pesar de lo que diga el Sr. Delegado sobre su inocuidad), justo
unos metros donde hace poco se procedió a la retirada de
varias toneladas de residuos similares.
No entendemos qué autoridad representa el Sr. Delegado de
Medio Ambiente, pero a la vista del "miedo" que ha generado
entre los vertedores, estos aprovechan las fiestas para volver a
repetir sus acciones a la vista de que no pasa nada.
Esta situación se produce por la falta de decisión
en la aplicación de la legislación ambiental por parte
de unas autoridades que no están cumpliendo eficazmente con
su labor, y nos encontramos una provincia, que debiera ser el referente
andaluz en materia de medio ambiente, hecha un estercolero de una
punta a la otra, agujereada por cientos de canteras que no se ajustan
a derecho, aplanada por maquinaria que quita cerros para poner plásticos
y donde nadie siente que las leyes ambientales estén para
cumplirlas.
Como nunca se sancionan como deben los delitos ambientales, esta
tierra se ha convertido en zona sin ley, donde todo el mundo hace
lo que quiere con la seguridad de que no pasa nada.
A esta situación se ha llegado por la falta de energía
que la delegación de Medio Ambiente ha demostrado durante
todos estos años a la hora de perseguir y castigar los delitos
ambientales.
Por todo lo expuesto hemos solicitado al Sr. Delegado de Medio Ambiente
que dimita por ineficaz, y su puesto lo ocupe otra persona más
enérgica a la hora de hacer cumplir la legislación
medioambiental.
Nota
de prensa de 9 de diciembre de 2003
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