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Con
fecha 28 de julio de 2003 Ecologistas en Acción de Granada ha
presentado una denuncia ante el Sr. Delegado Provincial de la
Consejería de Medio Ambiente en Granada, por los problemas de
todo tipo que las emisiones de polvo causan a muchos vecinos que
residen en Huétor Santillán.
La
población presenta dos zonas problemáticas: la zona este (próxima
al barrio del Colmenar y a la carretera de Murcia) y la zona oeste
(próxima al puente de la A-92).
Zona
este
Allí
y muy cerca de zonas residenciales desarrollan desde
hace muchos años sus actividades varias explotaciones mineras
a cielo abierto, así como una industria química dedicada a la
calcinación de la dolomita y a la fabricación de cal y productos
derivados (cementos cola, morteros, revestimientos monocapa, etc.).
Los
análisis han demostrado que algunos de estos polvos de probado
origen industrial son muy ricos en cal viva. Por lo tanto
tienen comportamiento cáustico, de manera que sus efectos negativos
sobre la vegetación y determinados cultivos agrícolas se hacen
sentir desde hace bastantes años. Igualmente, su inhalación prolongada
es altamente perjudicial para la salud, y el contacto con los
ojos y las mucosas nasales puede ser muy irritante, sobre todo
cuando sobre las personas cae directamente el polvo acumulado
sobre la vegetación, como por ejemplo en tareas agrícolas de limpieza
de matorrales y en la época de vareo de los olivos durante la
recogida de aceituna.
El
complejo químico-industrial que forman las empresas Cales Granada,
S. A. y REYESTU, S. L. emite muy a menudo y sin control grandes
cantidades de humo y polvos debido a su actividad. Estas emisiones
llegan sobre todo a aquellas viviendas que están situadas dentro
de un radio de un kilómetro algunas a tan solo 400 metros
tomando como centro la citada factoría. Además, se da la circunstancia
de que la gran mayoría de las viviendas se encontraban allí desde
muchos años antes del comienzo de la actividad industrial, que
data de 1989.
Se
da la curiosa circunstancia de que, a pesar de los catorce años
transcurridos, tanto el Ayuntamiento de Huétor Santillán como
la Delegación Provincial de Medio Ambiente reconocen que la industria
en cuestión viene desarrollando su actividad con total libertad,
pese a carecer de la preceptiva licencia municipal de actividad.
Los
vecinos afectados exigen que la administración les explique cómo
y por qué consintieron que una industria de este tipo, sujeta
al Reglamento de actividades molestas, insalubres, nocivas y peligrosas,
pudiera emplazarse tan cerca de zonas residenciales, cuando el
citado reglamento recoge claramente que las industrias fabriles
de este tipo sólo podrán emplazarse a una distancia superior a
2000 metros, a contar desde el núcleo más próximo de población
agrupada.
Son
muchos los vecinos que se han quejado reiteradamente de las inmisiones
de polvo ante numerosas administraciones. Durante los últimos
cuatro años han recogido cientos de firmas, se han constituido
en asociación y han presentado numerosos escritos de protesta,
así como reportajes fotográficos.
Sin
embargo, la intervención de las distintas administraciones ha
sido más bien ineficaz, sin atreverse a paralizar las actividades
contaminantes o a denunciar el caso por la vía penal como claro
delito ecológico, con el agravante de posibles daños a la salud
pública.
Sólo
durante determinados periodos de tiempo los vecinos han apreciado
una notable mejoría, que curiosamente ha coincidido con mediciones
de la Unidad Móvil de Medida de la Calidad del Aire (entre el
4 de septiembre y el 15 de octubre de 2001) y con obras de mejora
en la citada factoría para (segunda mitad de julio y primera de
agosto de 2002).
La
empresa Cales Granada, S. A. se comprometió a instalar hace un
año los filtros de mangas necesarios para eliminar sus emisiones
a la atmósfera. Sin embargo, sólo un mes después, el 28 de agosto,
los vecinos tenían que hacer nuevamente patente su malestar mediante
un escrito dirigido al Concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento
de Huétor Santillán, en el que se decía textualmente que "la
situación en cuanto a inmisiones y contaminación atmosférica por
partículas en suspensión sigue siendo prácticamente la misma que
antes de la instalación de dichos equipos
Por tal motivo
le hacemos llegar nuestro total descontento con la eficacia de
las medidas correctoras que se han implantado recientemente, ya
que los equipos instalados no funcionan habitualmente o, si funcionan,
son del todo insuficientes o no sirven para nada".
La
opinión de los vecinos apoyada por testimonios de los mismos,
filmaciones en vídeo, fotografías y recogidas de polvo recientes
expuesta en el punto anterior, se contradice con los informes
medioambientales remitidos durante el pasado semestre a la Fiscalía
del TSJA, según los cuales las medidas correctoras adoptadas han
reducido los límites de la emisión de contaminantes a los niveles
permitidos. Pero los vecinos alegan que los "niveles permitidos"
a una industria que tienen a tan solo 400 metros no pueden ser
los mismos que se exijan a una industria ideal localizada (como
marcan la legislación y el sentido común) como mínimo a 2000 metros
a contar desde el núcleo más próximo de población agrupada.
Por
si fuera poco, las canteras aprovechan sobre todo la noche y el
amanecer para realizar labores de triturado y clasificación de
áridos sin el necesario grado de humedad, de manera que el polvo
generado se suma al de la industria cercana, agravando el problema.
Zona
oeste
Esta
zona, que comprende los barrios del Molino Alto y del Camino de
Bordes, está afectada por la cantera "Arvadel", propiedad
del Grupo Antonio Matas. Situada a unos 500 metros de las viviendas,
además de generar mucho polvo durante los procesos de extracción
y clasificación de áridos, lleva a cabo frecuentes voladuras junto
al puente de la A-92, que producen la correspondiente alarma entre
la población. Sin embargo, en el Estudio de Impacto Ambiental
presentado por la empresa minera se decía expresamente que "dada
la naturaleza de la roca, no será necesario el empleo de explosivos
para el arranque". Por tal motivo, el citado estudio no ha
evaluado la repercusión de las voladuras sobre la población y
sobre el entorno, ni se han establecido medidas protectoras ni
correctoras.
Todos
estos hechos han sido denunciados, solicitando al Sr. Delegado
Provincial de la Consejería de Medio Ambiente en Granada:
Que
se les tenga informados de las diligencias que se inicien como
parte denunciante.
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