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Miedo a Hablar en Público Assemblea de Dones d'Elx Anuario 199 |
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Las mujeres cállense en las asambleas; que no les está permitido tomar la palabra, antes bien, estén sumisas. Si quieren aprender algo, pregúntenlo a sus propios maridos en casa; pues es indecoroso que la mujer hable... Pablo (14,34-36) Una gran mayoría de las mujeres tenemos miedo a hablar en público. Se trata de un miedo que no tiene nada que ver con los nervios o la timidez: muchas veces hemos visto hombres nerviosos y tímidos participar en asambleas, discusiones o reuniones públicas sin que el miedo al ridículo los recluyera en el silencio: ellos no serán valorados si callan, ellos consideran importante lo que van a decir. Nosotras, por el contrario, solemos pensar que lo que vamos a decir no es importante, que haremos el ridículo quedándonos en blanco y que no seremos, pues, valoradas. Y pensamos que eso es un problema personas, individual. Pero, desde hace unos años se empezó a ver este miedo a hablar en público como un producto de la educación recibida, educación que a las mujeres nos ha recluido en los ámbitos privados. No se trata, pues, de un problema individual, sino de una consecuencia del papel que la sociedad patriarcal nos ha asignado. Por eso, l'Assemblea de Dones ha propuesto en diversas ocasiones la realización de cursos o talleres que nos ayuden a superar este miedo a hablar en público. A continuación os transcribimos la opinión que una mujer que participó en uno de estos cursos nos ha enviado. A finales de febrero pasado asistí a un cursillo de expresión oral para mujeres, organizado por el Consejo Municipal de la Mujer a raíz de una iniciativa de l’Assemblea de Dones d'Elx, encauzado a vencer las dificultades que, sobre todo las mujeres, tenemos para hablar en público, resultado de la baja autoestima que nos profesamos. Esta fue la primera toma de conciencia o el punto de partida de dicho curso, para pasar a ser lo que fue una intensiva puesta en práctica. Cada una de las asistentes preparamos una pequeña "charla", de tema libre, que después pasamos a exponer públicamente una a una. Asistimos unas quince mujeres de todas las edades y niveles. A mí en particular me pareció muy interesante, tanto el cursillo en sí como el hecho de conocer mujeres muy heterogéneas y con algo tan en común como es ese pánico que nos produce el expresar nuestras ideas u objetivos públicamente. Impartido por Alícia Viguer, que supo moderarlo bien, quizá quedó algo corto y apretado. Me parecen positivos este tipo de cursillos. Creo que deberían organizarse más a menudo y ampliarse a otros niveles. A.M. |