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Mujeres y Movimientos Alternativos Assemblea de Dones d'Elx II Jornadas Feministas de las comarcas del sur del País Valencià, 1984 |
REFLEXIÓN DE LA ASSEMBLEA DE DONES D’ELX SOBRE LOS MOVIMIENTOS ALTERNATIVOSLa Assemblea de Dones d’Elx, tras la reflexión que hemos tenido sobre el tema en varias reuniones, hemos llegado a las siguientes conclusiones y definiciones. Desde nuestra preocupación por la ecología veíamos que para la consecución de una sociedad verdaderamente diferente y alternativa, es de vital importancia tener en cuenta la cuestión del entrono natural del ser humano y el equilibrio ecológico del planeta. Mucho se habla y se escribe sobre la relación del movimiento ecologista y el movimiento feminista como núcleo de un mismo movimiento social. En el Estado Español no tenemos muy discutido el tema; nosotras pensamos que la relación existe o puede existir, de ahí la iniciación de un debate que tendrá la profundidad que queramos darle. El movimiento ecologista, en su esencia, pone en cuestión los cimientos en los que se basa la sociedad capitalista en cuanto a estructura económica, tecnología, formas de vida, relación del género humano entre sí y con la naturaleza, al mismo tiempo que cuestiona la explotación, dominación e imperialismo de unos pueblos sobre otros. El feminismo, también en su forma radical (entendiendo radical como ir a la raíz de los problemas), pone patas arriba las bases estructurales (economía y división del trabajo) y superestructurales (valores, moral, costumbres, ideología) que permiten la supervivencia de la sociedad capitalista y patriarcal. Tenemos razones para caminar juntos si coincidimos mínimamente en qué sociedad queremos y encontramos el mejor camino para lograrla. ¿Por qué no introducir dentro de nuestras reivindicaciones un replanteamiento de la relación con el medio? Atenderíamos a un instinto de supervivencia. ¿Por qué no introducir entre las reivindicaciones propias del movimiento ecologista un nuevo orden social en las relaciones entre los humanos para cambiar la desigualdad existente entre los sexos? Si estamos de acuerdo habría que ir definiendo las cuestiones reivindicativas que podemos aportarnos, unos a otros, los distintos movimientos y la forma de materializarlas. Una feminista inglesa escribía “No queremos una sociedad ecológica en la que los hombres construyan los molinos y las mujeres escuchen en silencia, hagan el pan y tejan las alfombras”. “Poder nuclear-familia nuclear, no los necesitamos” podría ser una frase que definiera bastante bien esta relación. Al plantear la anterior introducción somos conscientes de que bajo la generalidad del movimiento ecologista convergen diferentes tendencias y formas de definirse ecologista. También que aún pasará algún tiempo antes de que se clarifique el panorama verde en nuestro país (este proceso en otros países está más avanzado). Esto no lo vemos un handicap en absoluto sino al contrario, ya que nos encontramos en un buen momento para debatir y crear. Los movimientos ecologistas de todo el Estado se están planteando debates sobre su futuro, existe el C.A.M.E. (Coordinadora Asamblearia del Movimiento Ecologista), y del 21 al 24 de Junio se va a celebrar la primera conferencia pro creación del Partido Verde. Pensamos que lo más importante es el debate en los pueblos y la madurez de esos grupos y de las personas que los componen (no hay una cosa sin la otra). De este trabajo de base saldrán los contenidos que puede asumir el movimiento ecologista hoy. En uno de los encuentros preparatorios de la conferencia de Junio, realizado en Sevilla en Diciembre del 83, los grupos presentes acordaron apoyar incondicionalmente a todas/os las procesadas por aborto y solicitaron el sobreseimiento de sus procesos. En este encuentro estaban presentes tres grupos de mujeres y el colectivo “Los Naranjos” de Sevilla. ATERRIZANDO EN ELXEn el primer debate que tuvimos en la Assemblea de Dones sobre este tema nos definimos ecologistas, a pesar de no tenerlo muy debatido como colectivo. Simpatizamos con la ecología individualmente y veíamos necesario profundizar en los lazos de unión que podíamos tener con este movimiento, las reivindicaciones propiamente de mujeres que el ecologismo puede asumir y viceversa. Para cubrir este objetivo nos cuestionábamos si sería un buen medio una coordinación (de cara a centrar todas nuestras fuerzas en la Assemblea, evitando dispersarnos), o si por el contrario sería más positivo que algunas mujeres trabajaran dentro de grupos ecologistas para poder planificar mejor la colaboración. Optamos por la segunda fórmula, teniendo en cuenta que trabajar en un grupo por la ecología es una opción personal. Con esta colaboración más estrecha podemos aportar más a la ecología desde un punto de vista feminista y participar más directamente en este periodo de clarificación y debate, sin olvidar la participación más directa en los temas puntuales (talas de árboles, contaminación, nucleares, etc.), también extremadamente importantes. QUÉ REIVINDICACIONES EN CONCRETO PLANTEAMOS LAS MUJERESA nivel de transmitir utopía: no puede existir una sociedad ecológica donde los seres humanos no tienen las mismas oportunidades de desarrollo y creatividad. No a una sociedad ecológica donde el trabajo más monótono e individualizado lo realicen las mujeres. No a una sociedad ecológica donde continúe la supremacía de un sexo sobre otro. A nivel práctico: el esfuerzo personal por el cambio de actitudes y valores machistas que nos impone la sociedad. Ir transmitiendo los nuevos valores de solidaridad entre hombres y mujeres como movimiento. No utilizar en la práctica los privilegios que a los hombres les ofrece esta sociedad. Y, por el contrario, comenzar ya en la medida de lo posible a vivir estos cambios en la práctica como forma de hacer cambiar esta sociedad. ANTE EL MOVIMIENTO PACIFISTAPensamos que es un movimiento nuevo en el Estado Español que recoge un amplio perfil de reivindicaciones por la paz. En este movimiento tienen cabida desde las opciones más radicales que ven la paz como una vía, como una opción política, hasta las opciones que aceptan la violencia cuando está justificada para erradicar una violencia mayor (ejemplo: guerrillas latinoamericanas), esta tendencia está más metida en los grupos Anti-OTAN y centra más su lucha en la carrera de armamentos. En el Estado Español, a pesar de lo joven que es este movimiento y de lo pobre o poco consolidado que está como organización, es importante destacar que está teniendo gran aceptación, realizando acciones muy masivas, y un ejemplo lo tenemos en nuestra última acción pacifista, realizada en Guardamar, con una asistencia de 4.000 personas. En Europa, el movimiento pacifista está tenido gran fuerza y se dan experiencias importantes como es el caso de las mujeres que permanecían desde hace más de dos años ante la base de Grenhan Common, a 80 kilómetros de Londres, para protestar contra la instalación de mísiles de crucero en Gran Bretaña. Decimos que permanecían porque el día 4 de abril fueron desalojadas por la policía, ya que han conseguido una orden judicial para desalojarlas con el pretexto de que van a ensanchar la carretera, pero las mujeres siguen duras y cuando las desalojan vuelven de nuevo, oponiendo resistencia. Nos dicen esta mujeres “Desde siempre los hombres abandonaban el hogar para ir a la guerra, ahora somos nosotras las que abandonamos nuestros hogares para trabajar por la paz”. Con su protesta pacífica y no violenta han llamado la atención del mundo entero sobre el despliegue de los euromísiles y se han transformado en un símbolo, incipiente pero poderoso, de la unión del pacifismo con el feminismo. Estas mujeres son unas 200, viviendo en campamentos, fríos, rudimentarios y húmedos, pero con ramificaciones que alcanzan a más de 150.000 activistas. También Petra K. Kelly escribía en su artículo en El País de 27 de noviembre de 1983 “Aunque sólo faltaran diez minutos para el juicio universal tengo esperanza en el mundo porque las mujeres se están levantando y están infundiendo a los movimientos antinucleares, pacifistas y otros una vitalidad y una creatividad desconocida hasta el momento”. Nosotras creemos que son muchas las cosas que nos unen a este movimiento, también estamos convencidas de la necesidad de luchar contra la carrera de armamentos y la militarización del mundo porque consideramos escalofriante que el gasto de la carrera de armamentos sea de 1.000 millones de dólares diarios. “El dinero para comprar armas de guerra no se consigue con colectas de beneficencia y lotería, sino que hay miles de personas condenadas al hambre, analfabetismo, enfermedad y muerte por una desviación de los recursos naturales y humanos a la carrera de armamentos”. (Petra K. Kelly, El País, 24 de noviembre de 1983). Esta carrera de muerte viene potenciada por los estados con sus ejércitos, que lejos de defender a los ciudadanos de sus países, como ellos argumentan, más bien defienden los intereses de las clases privilegiadas que sustentan el poder, en detrimento de los intereses de la mayoría del pueblo, hombres y mujeres. Estas capas privilegiadas, en vistas del descenso demográfico (en la sociedad occidental), y temiendo que los ejércitos del bloque contrario les rebasen en material humano, proponen la incorporación de la mujer al ejército, en principio en calidad de “chachas” (servicios complementarios), disponiendo así de más personal masculino para los quehaceres armamentísticos. Queremos potenciar el feminismo y el pacifismo, ni fuera ni dentro de éste sino justo con él. La unión no es casual: no son pocas las analogías que pueden encontrarse entre el poder de los hombres y las características machistas del sistema mundial, tanto dentro del capitalismo como de los países llamados socialistas y del Tercer Mundo. “El militarismo y la opresión sexual” dicen Bradshw y Thornill, “están relacionados, la experiencia cotidiana de los hombres de tener poder sobre las mujeres se refleja en el ejército, donde le pensamiento masculino es idolatrado y la debilidad ridiculizada, donde la homosexualidad es vigorosamente reprimida en público, sea lo que ocurra en privado. El militarismo glorifica el poder del hombre, promociona las rígidas jerarquías y no cuestiona la obediencia, ve al mundo dividido entre ganadores y perdedores”. La acumulación de armamento constituye una amenaza en lugar de ser una protección. Como el ejército español reúne todas estas características de defender a las clases privilegiadas, de ser una escuela de machismo y, como no sirve a nuestros intereses sino a los de nuestros opresores, tenemos claro que estamos en contra de la incorporación de la mujer al ejército, incorporación que además sería en condiciones que nos infravaloran y sólo hacen continuar el papel que socialmente se nos asigna. Sólo hasta finales de 1978 ha habido 900 explosiones nucleares en la superficie de la Tierra y se estima que el número de soldados que hay actualmente es el doble que el de maestros, médicos y enfermeras. (Petra K. Kelly, El País, 24 de noviembre de 1983). ¿Cuál podría ser nuestra aportación más específica como mujeres a la lucha por la paz? Para tomar esta postura rechazamos la idea de nuestro “pacifismo” y debilidad por naturaleza. Mostramos nuestra solidaridad con muchas mujeres que han tenido que coger un fusil para defender la justicia y la libertad en sus pueblos en contra de la violencia del poder (volvamos los ojos hacia Latinoamérica). ¿Qué duda cabe que las mujeres podemos tener una decisiva aportación en la educación para la paz? ¿Qué duda cabe que como mujeres, individualmente (en la mayoría de los casos), estamos apoyando los actos y actividades que es están realizando a favor de la paz? Nosotras pensamos que la no violencia pasa por oponerse a toda forma de opresión, incluida la de un sexo sobre otro. Esta es la principal aportación que podemos hacer a los compañeros del movimiento pacifista para, juntos, reivindicar el cese de otras opresiones que a ambos nos afectan y están reflejadas en la vida cotidiana, como son: la educación que se potencia a través de los medios de comunicación, cargados de películas belicistas, donde se da una educación sexista que prepara a futuras mujeres y hombres para un papel determinado en la vida, cortando así su propia creatividad y desarrollo personal, hasta la que ejercen unos estados y gobiernos que, no conformes con hacer pasar hambre y calamidades a gran parte de la población de la Tierra, ahora nos amenazan con volarla por los aires. Nos rodea una amplia gama de violencia que pasa también por el terreno económico y laboral, obligándonos, en el mejor de los casos, a pasar gran parte de nuestro tiempo en ganarnos el sustento en trabajos que la mayoría de las veces ni son elegidos, ni creativos, ni nos gustan. Y esta situación solo se da en una minoría de mujeres con más suerte, ya que luego tenemos a una gran mayoría de éstas que no tienen trabajo o que trabajan en la clandestinidad en sus casitas (por estas comarcas son una gran mayoría de mujeres) y que están viviendo en el 1984 situaciones de la época feudal. Y no acabaremos sin resaltar la violencia a la que estamos sometidas las mujeres dentro de una sociedad machista que comercia con nuestro cuerpo, que nos roba la propiedad sobre él, que nos dice cómo debemos vivir. Nos roba la propiedad de la calle de noche e incluso de día, la violación o las vejaciones pueden esperarnos en cualquier esquina. Muchas mujeres se encuentran con la violencia en sus forma más crudas y brutal en su propia cama o casa, a manos de su marido, padre o hermanos, que las someten a malos tratos físicos o psíquicos y a increíbles privaciones de libertad. Hemos querido manejar brevemente unas situaciones que generalmente nos e resaltan cuando se habla de la violencia de esta sociedad. Y a nosotras nos parece tan importantes como las citadas anteriormente sobre la carrera armamentística. Por lo que nuestra propuesta pacifista-feminista parte, así, de lo particular y llega a lo general para volver a luchar por cuestiones parciales. No queremos ver el pacifismo como un totalitarismo, pero sí queremos poner en cuestión casi todo por lo que la tradición humanista progresista de izquierdas ha combatido desde el siglo XIX. Queremos ser la expresión de una tradición que reivindica que la otra mitad del cielo, como dicen en China, tenga el derecho a la palabra y a la acción. En este caso para proteger la vida de todos. Como conclusión de este debate podríamos decir que vemos necesaria la unidad de acción entre los tres movimientos, que consideramos, como los movimientos alternativos, que se puede ir construyendo otro tipo de sociedad, más pacífica, más en comunión y armonía con la naturaleza y dónde se den unas relaciones personales más humanas sin distinciones de sexo, clase ni de ninguna otra cualidad. Entendemos la unidad pero sin perder de vista que es necesario seguir potenciando el movimiento feminista y su autonomía. Y para que no os suene todo a muy teórico os contaremos algo de nuestra realidad actual en relación con los susodichos movimientos. En la Assemblea, tenemos una militante perteneciente también al grupo ecologista de Elx, ella nos mantiene informadas y vamos a colaborar con la campaña Anti-Cofrents que están realizando. En la Comisión Anti-OTAN no tenemos ninguna militante, aunque solemos estar informadas de su actividad. Últimamente nos han convocado para participar en la campaña “Primavera por la Paz”. Asistimos a la reunión, y después de reflexionar sus propuestas..., en la Assemblea llegamos a las siguientes conclusiones:
En cuanto a los medios para ir haciendo esto realidad, sería interesante caminar a unificar nuestra práctica con una coordinadora donde se concreten campañas unitarias. Hacer un debate público sobre la unidad de los movimientos alternativos. Escribir en la revista de la Comisión Anti-OTAN, y empezar con un artículo donde expresemos nuestros planteamientos de unidad y hagamos una llamada a sus lectores para que nos contesten con sus opiniones. También entendemos necesario cambiar el método que se viene utilizando en las reuniones de coordinación, “de defender lo que nos separa”, y potenciar el razonamiento y la reflexión de los que nos unifica. |