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Mujeres inmigrantes trabajando en la prostitución

Ruth Mestre i Mestre

 

Resumen

En esta charla, Ruth comenzó exponiendo algunas ideas previas para indicarnos su postura en el debate sobre la prostitución, en general, y sobre la prostitución de mujeres inmigrantes, en particular. Estas ideas son:

  • La prostitución es ejercida por mujeres adultas que se dedican a ella voluntariamente.

  • La prostitución, ¿desafía o confirma el patriarcado?

  • La prostitución es aceptable como una vía de acceso a los recursos y a los bienes.

A continuación enumeró diferentes modelos de explicación del fenómeno de la prostitución y las respuestas dadas por el Estado:

  1. Prohibicionismo. Considera que la prostitución es un problema de orden público y, por tanto, se trata de un asunto policial (ejemplo: USA).

  2. Reglamentarismo. Entiende que la prostitución es necesaria para los impulsos sexuales de los hombres. Reconduce su sexualidad y evita las violaciones. Por tanto, no es deseable acabar con ella. Se trata de un problema de salud pública. La acción pública consiste en reglamentar cómo se debe ejercer y en controlarla sanitariamente (ejemplo: Holanda.

  3. Abolicionismo. La prostitución es entendida como una cuestión de poder de los hombres sobre las mujeres y, por tanto, de desigualdad entre los sexos. Es la máxima expresión de la sumisión de las mujeres (McKinnon). Está considerada como el último recurso ante la pobreza. La prostituta es, pues, una víctima. Por tanto, la prostitución no puede ser legalizada porque, de lo contrario, se legitimaría esa forma de opresión. La acción pública debe recurrir a políticas sociales encaminadas a redimir a las putas (ejemplo: Estado Español).

Finalmente caracterizó estos tres modelos de explicación y nos habló de otro modelo.

Esos tres modelos de explicación se caracterizan por no tener en cuenta la voz de las prostitutas y por victimizar a las mujeres.

Hablar de las putas como víctimas supone irresponsabilizarlas de sus decisiones. Es hacerlas "menores" que necesitan protección, que necesitan reinserción, pero que no necesitan derechos. Esta es la visión de la actual legislación sobre temas de extranjería.

Hay otro modelo de explicación. El que considera a las mujeres como sujetos autónomos y responsables, que toman las decisiones que consideran adecuadas a su vida (ya sabemos que a la hora de tomar una decisión siempre hay muchos condicionantes en juego, que no elegimos libremente). La puta, pues, decide dedicarse a la prostitución. No es una víctima a la que los poderes públicos han de redimir. Es una mujer socialmente responsable de sus decisiones.

Aceptar que las mujeres deciden trabajar en la prostitución, aunque esta no sea la decisión que tú habrías tomado, nos obliga a respetar su decisión y a escuchar sus alternativas, sus razones.... La responsabilidad de nuestra sociedad no es, por tanto, redimirlas. Es establecer mecanismos y vías adecuadas para que ellas se expresen y hablen de sus problemas y de sus necesidades, para que sean interlocutoras válidas. Por tanto, hay que escuchar sus reivindicaciones  y hacer políticas dirigidas, no a terminar con la prostitución, sino a reconocer derechos, ya sea como trabajadoras del sexo, ya sea como personas.

La ley de extranjería, sin embargo, potencia la dependencia y, por tanto, la explotación. Las mujeres necesitan un contrato laboral y, para conseguirlo, tragan con todo.

 

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