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El cuidado como opción, no como obligación

Manifiesto presentado a la Generalitat Valenciana durante la concentración realizada el 8 de junio de 1996 ante la sede de la Generalitat en Alicante

Assemblea de Dones d'Elx

 
INFORMACIÓN, 9 de junio de 1996

 

«SIN ESCAQUEARSE» Doce mujeres de colectivos feministas se manifestaron contra el decreto que prima a las féminas que atiendan en su casa a ancianos o discapacitados. Las mujeres reivindican que la Generalitat asuma su responsabilidad en este tema "sin escaquearse" porque afirman que el cuidado a los demás es una opción y no una obligación.

 

Actualmente, hallarse en situación de cuidar a alguien se vive como una cuestión que cada una tiene que resolver por sí misma. El trabajo de cuidado también es un asunto social. Nuestro objetivo es hacer público algo que ahora es estrictamente privado, pues mantener el cuidado como una responsabilidad de las familias y, dentro de éstas, de las mujeres, supone reforzar la tradicional subordinación de las mujeres.

El pago de una pequeña cantidad a las amas de casa que tengan a su cargo personas mayores de 75 años no soluciona ni los problemas del cuidado ni los de las mujeres. No ayuda realmente a las mujeres. Los problemas de fondo de una ama de casa son la subordinación y la falta de poder. En la actualidad, una mujer no consigue autonomía alguna por recibir 10.000 o 25.000 pesetas al mes. Por otra parte, los problemas de quien cuida a una persona que esté discapacitada son, principalmente, la falta de tiempo libre y el agotamiento físico y psíquico; y eso tampoco se soluciona con la ayuda establecida por el Partido Popular.

Para dar solución a los problemas del cuidado, en lugar de pagar tales importes, la Generalitat debe ofrecer servicios variados y en cantidad suficiente. Variedad para hacer posible que haya diversas opciones de cuidado a las personas mayores, que no sean necesariamente el cuidado en la familia durante todas las horas del día y de la noche o el internamiento en una residencia. Cantidad para poder atender toda la demanda, no sólo la de las personas abandonadas o sin recursos, también para ayudar de verdad a las personas, normalmente mujeres, que cuidan a personas mayores o discapacitadas. Por tanto:

* necesitamos plazas suficientes y de calidad en las residencias públicas;

* necesitamos, también, centros de día, con ayudas para el desplazamiento entre la casa y el centro de día, porque no en todas las casas debe estaralguien, durante todo el día,  para cuidar a la persona anciana;

* la ayuda a domicilio debe mejorar, ampliando el horario de atención, que ahora es de muy pocas horas por semana;

* hacen falta viviendas tuteladas y alternativas similares, pues no todas las personas ancianas son cuidadas por una familia y sobre todo, si conservan una buena salud, pueden vivir mejor si tienen más autonomía;

* las prestaciones sociales deben ser realizadas indistintamente por hombres y por mujeres, ya que unos y otras pueden estar capacitadas para prestarlas.

Además, pensamos que

1. Se debe aumentar la responsabilidad en las relaciones no familiares, pues las familias no tienen por qué ser el único marco para canalizar los afectos y la ayuda mutua. Buscamos compartir la responsabilidad entre hombres y mujeres: parejas, hermanas y hermanos... Por eso es necesario hacer ver que el cuidado no es algo que "naturalmente deben hacer las mujeres". También es necesario romper con la costumbre y la comodidad de descargar la responsabilidad que tenemos, por ejemplo con las personas mayores, en otras personas (porque sean mujeres). También es una actividad social poner en práctica formas de relación personal diferentes a las familiares y hacer más importantes, valiosas y útiles las que ya tenemos, incluyendo en ellas la ayuda mutua.

2. El cuidado no es "cosa de mujeres". Este trabajo debe ser asumido por igual entre mujeres y hombres. Hay que modificar la legislación laboral en lo relativo a permisos y excedencias. Actualmente sólo los pueden utilizar quienes tienen hijos y/o hijas pequeñas. Para cuidar a otras personas, las mujeres (y algunos hombres) se ven obligadas a elegir entre el cuidado y el puesto de trabajo, sin más alternativas. Esto puede tener consecuencias dramáticas: perder definitivamente el puesto de trabajo por no querer o no poder renunciar al cuidado; tener que dejar, en contra de la propia voluntad, a una persona querida que tarda en morir más de cuatro días (y eso si es familiar en primer grado y vive en la misma localidad).

3. El cuidado debe ser valorado. Dado que todas las personas necesitamos que nos cuiden, sobre todo en los primeros años de nuestra vida y, generalmente, también en los últimos (y, con suerte, sólo en otras ocasiones), pensamos que es absurda una escala de valores en la que ganar dinero está por encima de la tarea de cuidar.

4. Cuidar a las demás deber ser una opción para todas las personas, no una obligación para las mujeres. Quien decida no cuidar, no es culpable. Queremos romper con la hipocresía de una sociedad que  culpabiliza a las mujeres si no cuidan y, al mismo tiempo, se desentiende de este trabajo, sin querer darse cuenta que, en la situación actual, hacerse cargo del cuidado de alguien puede suponer perder la autonomía, no tener tiempo para una misma y no poder, ni siquiera, mantener en buenas condiciones las relaciones personales, ya sean familiares o de otro tipo.

 

La Verdad, Domingo, 9 de junio de 1996

Mujeres contra la 'limosna' por atender a los ancianos

C. R. G. ALICANTE

 

Un grupo de mujeres, que no pertenecen a ningún grupo político, pero se definen como progresistas, se concentraron ayer ante el Palacio de la Generalitat Valenciana en Alicante para manifestar su protesta por las ayuda que el Consell otorga a las amas de casa, entre otras cosas por considerar que son una «limosna» y  porque «lo que hace falta es una política de atención por profesionales bien pagados».

Este grupo de mujeres va a constituir una plataforma para luchar contra esta y cualesquiera disposiciones que afecten a la mujer -ama de casa o no- y que tengan el mismo carácter de «bodrio», que la iniciativa plasmada por los actuales rectores de la Generalitat Valenciana.

Las manifestantes ante la 'Casa de las Brujas'. ELISA RUIZ

 

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