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Las personas, independientemente del sexo, en un momento u otro de nuestra vida hemos necesitado la ayuda de otras personas (cuando éramos pequeñas, cuando estábamos enfermas, por discapacidades, cuando seamos ancianas...). Sea cual sea la etapa de nuestra vida, hemos tenido, tenemos y tendremos necesidades físicas y afectivas que tendrán que cubrir otras personas. De siempre este cuidado no lo ha valorado nadie y, además, ha sido considerado como un problema que la familia debe asumir, dándole así un carácter privado y personal impuesto a las mujeres junto a las tareas domésticas. Todo eso va en detrimento del proyecto de vida de muchas mujeres (trabajo, relaciones sociales, tiempo libre...). El hecho de que el cuidado a otras persones recaiga principalmente en una persona, o pocas más, también va en detrimento de las personas que reciben el cuidado: debemos tener en cuenta que las necesidades de las personas que reciben el cuidado no son sólo físicas (salud, alimentación...) sino también afectivas (amor, seguridad...). |
Para que el cuidado no recaiga sólo sobre la familia y, más concretamente sobre la mujer, para que las personas que necesitan ayuda estén atendidas según sus necesidades, porque es una cuestión que nos afecta a todas y a todos |
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PROPONEMOS: |
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1. Que el cuidado deje de ser cosa de mujeres y sea asumido igualmente por hombres y mujeres. 2. Que se conozca y se valore esta atención humanitaria y el sacrificio que supone. 3. Que deje de ser responsabilidad exclusiva de la familia y que sea un compromiso de todas y de todos: * A través de las instituciones poniendo a disposición de la ciudadanía todas las dependencias y servicios necesarios. * Ampliando la responsabilidad del cuidado fuera de la familia: que sea un problema de todos y todas, sean o no del grupo familiar más directo (vecindario, amistades...). |
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