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8 marzo 1996 |
Actividades y prensa |
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Con motivo del día internacional de la
mujer
L'Assemblea de Dones d'Elx os invita a: |
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Viernes, 1 de marzo |
Viernes, 8 de marzo |
Sábado, 9 de marzo |
Miércoles, 20 de marzo |
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video forum Hablaremos de las mujeres de la película y de las del mundo real. En el Centro Social de Carrús, C/ Antonio Brotons Pastor, 72 19,00 horas |
Fiesta Nos encontraremos en Sàtrapa, c/ Porta d'Alacant, 16 20,00 horas |
Estaremos en la Plaça de Baix para hablar sobre el Cuidado a otras personas de 11,30 a 13,30 horas |
Conferencia: "Las mujeres cubanas ahora" por Bienvenida Brito de la Federación de Mujeres Cubanas. |
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INFORMACIÓN |
Viernes, 8 de marzo, 1996 |
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Tribuna |
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MARIA BLASCO I LOPEZ |
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Reparto del trabajo |
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Ya sé que a estas alturas estamos muy saturadas de los problemas que tiene planteados nuestra sociedad, y que la mayoría sufrimos diariamente y de las soluciones más o menos mágicas que los distintos partidos políticos creen tener o que nos quieren hacer creer. Pero matizaré una cuestión que nos preocupa a muchas mujeres: el trabajo. ¿Cuándo hablamos de trabajo, a qué nos referimos? Si hiciéramos una encuesta, las respuestas, con toda seguridad, se reducirían única y exclusivamente al trabajo asalariado. El trabajo únicamente está asociado a aquella actividad por la que recibes un salario o un dinero, con o sin condiciones laborales. Además, el trabajo asalariado es la única fuente de legitimación social y la que genera derechos (paro, pensiones, seguro por enfermedad), incluso la sanidad depende de los años cotizados. Aunque las mujeres han ido incorporándose a este mundo del trabajo productivo, en la mayoría de los casos, ocupan los puestos de trabajo peor pagados; en el caso de una reducción de plantillas son las primeras en ser despedidas; en el caso concreto del País Valenciano el trabajo sumergido y en peores condiciones (trabajo a domicilio) lo realizan las mujeres; etc. Pero el trabajo necesario en una sociedad no es sólo el trabajo asalariado o productivo, también lo es el trabajo reproductivo. ¿Qué sería de esta sociedad si las personas no tuviéramos un lugar para descansar y recuperar fuerzas que fuera cómodo, limpio, donde se nos quisiera, donde se nos mimara, donde se nos cuidara cuando estuviéramos enfermas? ¿Qué sería de las criaturas, que tanta dedicación y cuidado necesitan? ¿Qué sería de las personas con discapacidades si nadie las cuidara? ¿Qué seria de las personas ancianas si no se las cuidara y mimara? ¿Qué sería...? Este trabajo reproductivo, que a penas comienza a ser reconocido, lo lleva a cabo, mayoritariamente, la mujer, aunque ésta tenga un trabajo asalariado. Pero ese trabajo no genera derechos, sí genera por el contrario obligaciones, insatisfacciones, proyectos aplazados u olvidados, doble jornada laboral, etc. Una de las propuesta de esta campaña electoral a tener en cuenta y madurar es la del reparto de trabajo existente (además de crear más, por supuesto). Reparto del trabajo entre las personas que lo tienen y las que no. Un reparto del trabajo entre hombres y mujeres en igualdad de condiciones. Esta propuesta sólo sería válida, desde un punto de vista feministas, si fuera para el trabajo en general: para el productivo y para el reproductivo. Porque cuando hablamos de trabajo debemos hablar del trabajo en su conjunto: del trabajo asalariado y, también, del trabajo que produce bienes y servicios orientados a la subsistencia y reproducción de las personas. Un reparto del trabajo en conjunto para construir una sociedad más solidaria, igualitaria y, en definitiva, más humana. Un reparto entre hombres y mujeres, pero también repartido con la Administración, que ha de contribuir con el tantas veces nombrado Estado de Bienestar. Mientras discutimos la viabilidad de esa propuesta de reparto del trabajo asalariado, podemos empezar ya repartiendo el trabajo reproductivo: ¡hay para dar y vender! |
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