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8 marzo 1993 |
Actividades, reivindicaciones y prensa |
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ORGANIZA: ASSEMBLEA DE DONES D'ELX |
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Reconocimiento de la prostitución como una decisión de trabajo legítima para una persona adulta, sin que importe si la decisión es por "libre" elección o por necesidad. |
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Libertad para ejercer la profesión sin ningún tipo de trabas (protección del derecho de custodia de los hijos, libertad de desplazamiento, etc... Libertad para dejar de ejercerla (oferta pública de otras posibilidades profesionales). Persecución de la prostitución forzada.
Protección de las prostitutas ante la violencia, sexual o no, mediante recursos legales suficientes. Protección ante la violencia del proxeneta. Aplicación no discriminatoria o arbitraria de la ley. |
Lugar de acogida para las mujeres sin vivienda. Ayudas a prostitutas con hijos (escolarización, guarderías en horas de trabajo...) facilitar la capacitación profesional para aquellas mujeres (incluyendo a las inmigrantes) que quieran dejar la prostitución. Reconocimiento de prestaciones sociales como en cualquier otro trabajo (derecho al paro, baja por enfermedad...). |
Campañas para la población en general sobre la importancia del uso de los preservativos. Servicios sanitarios gratuitos o la creación de centros médicos, oficiales o privados, que en ningún caso serán utilizados para controlar la actividad profesional de las prostitutas. Demanda de especialistas en enfermedades de transmisión sexual. Asesoramiento ginecológico. Distribución gratuita de preservativos y jeringuillas para evitar contagios de clientes enfermos. |
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| INFORMACIÓN, marzo de 1993 |
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Basta de violencia contra las mujeres Recientemente el 8 de marzo nos ha vuelto a recordar la distancia en el tiempo del 8 de marzo de 1908 del que cada año hacemos memoria y nos recuerda el enfrentamiento y la resistencia a ser discriminadas como mujeres. La actitud violenta de antes y ahora por someternos se hace desde el poder que general la ideología patriarcal. Ciertamente, la violencia específica contra las mujeres no es la única existente en nuestro planeta: el destrozo de la naturaleza, el paro, la xenofobia y el racismo son formas de violencia ejercidas desde el poder. Pero, los malos tratos domésticos, el hostigamiento sexual en el trabajo y en la calle, el lenguaje sexista, imposición de los trabajos menos prestigiosos y peor remunerados, los recortes a la libertad para hacer nuestra vida, forman parte de un continuo de agresividad contra las mujeres, donde la violencia es la manifestación más grave. El hombre ejerce violencia sexista contra la mujer, porque la ve como un objeto y una propiedad, y porque en el propio ejercicio de la violencia contra las mujeres, busca la reafirmación de su prepotencia, de su virilidad. Frente a esta violencia las mujeres no reclamamos protección porque ello afirmaría una idea de las mujeres como seres indefensos, que todavía nos haría aún más, aparecer como objeto de posibles agresiones. No necesitamos ni paternalismo ni menosprecio. Reclamamos la consideración social que nos pertenece, de ser reconocidas como personas capaces de decidir sobre nuestro cuerpo, nuestra sexualidad, nuestra vida, nuestra sociedad; capaces de decidir sobre el curso de la historia. Reclamamos el derecho a ser reconocidas como personas libres.
Purificación Romero Uceda, miembro de l'Assemblea de Dones. |