Sección DDHH
Los medios y la xenofobia "antipiquetera"
Sectores medios contra desocupados
 
 
  Manifestación (IAR)  

Los medios construyen impunemente una corriente masiva de opinión "antipiquetera" a partir de la paranoia existencial de los sectores medios que tienen trabajo.

 

 
   
Por:- Manuel Freytas 17/12/2003 Lugar

(IAR-Noticias) -La estrategia del Gobierno busca aislar a los sectores más radicalizados de piqueteros , sobre todo a los grupos incluidos en el Bloque Piquetero, en el que tienen influencia el Partido Obrero, el Partido Comunista y el Movimiento Socialista de los Trabajadores.

La metralla discursiva oficial pone especial énfasis en que los piqueteros organizados "están deslegitimados políticamente", y que "los cortes de ruta afectan a los que trabajan".

Estos dos eslóganes- y no por casualidad- son reproducidos casi compulsivamente durante la programación de las dos radios más importantes de la Argentina: Radio 10 y Radio Mitre. Entre las dos acumulan más del 85% del total de la audiencia radial de la Argentina.

Los conductores de turno de esas emisoras -formadoras masivas de opinión pública- toman los eslóganes oficialistas y lo repiten como muletilla durante toda la programación. Se produce un feed back entre los oyentes y los que conducen, cuya consecuencia son los "mensajes de oyentes" en contra de los piqueteros que "impiden trabajar y desplazarse libremente al resto de los ciudadanos".

Los noticieros televisivos y el resto de las emisoras recrean mecánicamente esta metodología, sin que exista ningún "contramensaje" o "contrainformación masiva" que sirva de contrapeso al discurso instalado contra los desocupados que protestan.

De esta manera los medios de comunicación -principalmente Radio 10 y Radio Mitre- construyen con total impunidad una corriente masiva de opinión "antipiquetera" fundada, más que en la razón, en una actitud individualista y casi racista frente al problema de la desocupación y la pobreza representada (más allá de sus intereses dirigenciales) por las organizaciones piqueteras.

La realidad mediática "tapa" a la realidad estadística. Los números fríos dicen que en la Argentina existen 8 millones de personas desocupadas o subocupadas, y que el 53% de la población revista en el estado de pobreza.

Los medios masivos que recrean los eslóganes oficiales contra los piqueteros -en una acabada muestra de "doble mensaje" esquizofrénico- son los mismos que por separado informan sobre el crecimiento desmesurado de la desnutrición infantil y la desocupación en provincias donde sólo trabajan tres de cada siete habitantes.

A la hora de "informar" o "analizar" el fenómeno de los piqueteros, esa realidad no cuenta. Los piqueteros -como concepto social- son "feos, sucios y malos". Fomentan la violencia, son anárquicos, disolventes, e impiden que el que tiene trabajo, trabaje.

Nadie se acuerda que los piqueteros representan a los desocupados argentinos que sobreviven -cuando lo consiguen- con un subsidio asistencialista que no le cubre ni el 10% de sus necesidades básicas.

Este canibalismo, de raíz xenófoba e individualista, fue instalado masivamente como "conciencia social" a fuerza de eslóganes.Y posibilitó -entre otras cosas- que hoy las mediciones arrojen que el 87,4% de la sociedad “rechaza los cortes”, contra el 61,2 de hace tres semanas”.

La matriz funcional de estas campañas mediáticas radica en la xenofobia tradicional de los sectores medios de la Argentina.

Xenofobia -según el diccionario- remite a "odio, repugnancia, u hostilidad hacia el extranjero".

En la psicología pacata e individualista de los sectores medios argentinos que "tienen trabajo", un piquetero es una especie de "extranjero" disolvente y anárquico, cuya sola presencia remite al "caos" , a la "mala onda", imposibilitando que los que "tienen trabajo" puedan disfrutar de la vida.

Las estadísticas históricas no importan.

Para los sectores medios -y para los periodistas y comunicadores cómplices que les dan manija- la fuerza motriz de la historia no son las revoluciones sino el "pacifismo cómodo" de los que prefieren seguir "ignorando" el sufrimiento de los demás.

Para esta especie o subespecie -creada por las matrices niveladoras del capitalismo transnacional- la toma de la Bastilla y la Revolución Francesa, o cualquier curso de lucha social que transformó la historia, fue echa por el Mahatma Gandhi.

Si no fue así, debió ser así.

Los métodos tradicionales de lucha popular, por los cuales siempre los sectores desprotegidos le arrancaron concesiones al poder colonial de turno, en la Argentina están perimidos y condenados.

Los medios masivos -siempre funcionales a las estrategias ggenocidas de los bancos y trasnacionales representados en el Gobierno de turno- decretaron que los que pelean por conseguir pan, vivienda y trabajo son "violentos".

Solo queda esperar del "Estado benefactor colonial" y de los políticos de turno que lo "administran", un subsidio "clientelar", un mendrugo de pan olvidado por el macrosaqueo del "mercado", a cambio de la "resignación" y el no levantar la mano contra el saqueador.

En este esquema de psicología social darwiniana abreva y produce sus efectos la estrategia "antipiquetera" de Néstor Kirchner y de sus ministros-comunicadores.

Por ahora, los caníbales de turno en la Argentina.

 
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