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(IAR-Noticias) -La estrategia del Gobierno busca aislar
a los sectores más radicalizados de piqueteros , sobre
todo a los grupos incluidos en el Bloque Piquetero, en el
que tienen influencia el Partido Obrero, el Partido Comunista
y el Movimiento Socialista de los Trabajadores.
La metralla discursiva oficial pone especial énfasis
en que los piqueteros organizados "están deslegitimados
políticamente", y que "los cortes de ruta
afectan a los que trabajan".
Estos dos eslóganes- y no por casualidad- son reproducidos
casi compulsivamente durante la programación de las
dos radios más importantes de la Argentina: Radio 10
y Radio Mitre. Entre las dos acumulan más del 85% del
total de la audiencia radial de la Argentina.
Los conductores de turno de esas emisoras -formadoras masivas
de opinión pública- toman los eslóganes
oficialistas y lo repiten como muletilla durante toda la programación.
Se produce un feed back entre los oyentes y los que conducen,
cuya consecuencia son los "mensajes de oyentes"
en contra de los piqueteros que "impiden trabajar y desplazarse
libremente al resto de los ciudadanos".
Los noticieros televisivos y el resto de las emisoras recrean
mecánicamente esta metodología, sin que exista
ningún "contramensaje" o "contrainformación
masiva" que sirva de contrapeso al discurso instalado
contra los desocupados que protestan.
De esta manera los medios de comunicación -principalmente
Radio 10 y Radio Mitre- construyen con total impunidad una
corriente masiva de opinión "antipiquetera"
fundada, más que en la razón, en una actitud
individualista y casi racista frente al problema de la desocupación
y la pobreza representada (más allá de sus intereses
dirigenciales) por las organizaciones piqueteras.
La realidad mediática "tapa" a la realidad
estadística. Los números fríos dicen
que en la Argentina existen 8 millones de personas desocupadas
o subocupadas, y que el 53% de la población revista
en el estado de pobreza.
Los medios masivos que recrean los eslóganes oficiales
contra los piqueteros -en una acabada muestra de "doble
mensaje" esquizofrénico- son los mismos que por
separado informan sobre el crecimiento desmesurado de la desnutrición
infantil y la desocupación en provincias donde sólo
trabajan tres de cada siete habitantes.
A la hora de "informar" o "analizar"
el fenómeno de los piqueteros, esa realidad no cuenta.
Los piqueteros -como concepto social- son "feos, sucios
y malos". Fomentan la violencia, son anárquicos,
disolventes, e impiden que el que tiene trabajo, trabaje.
Nadie se acuerda que los piqueteros representan a los desocupados
argentinos que sobreviven -cuando lo consiguen- con un subsidio
asistencialista que no le cubre ni el 10% de sus necesidades
básicas.
Este canibalismo, de raíz xenófoba e individualista,
fue instalado masivamente como "conciencia social"
a fuerza de eslóganes.Y posibilitó -entre otras
cosas- que hoy las mediciones arrojen que el 87,4% de la sociedad
“rechaza los cortes”, contra el 61,2 de hace tres
semanas”.
La matriz funcional de estas campañas mediáticas
radica en la xenofobia tradicional de los sectores medios
de la Argentina.
Xenofobia -según el diccionario- remite a "odio,
repugnancia, u hostilidad hacia el extranjero".
En la psicología pacata e individualista de los sectores
medios argentinos que "tienen trabajo", un piquetero
es una especie de "extranjero" disolvente y anárquico,
cuya sola presencia remite al "caos" , a la "mala
onda", imposibilitando que los que "tienen trabajo"
puedan disfrutar de la vida.
Las estadísticas históricas no importan.
Para los sectores medios -y para los periodistas y comunicadores
cómplices que les dan manija- la fuerza motriz de la
historia no son las revoluciones sino el "pacifismo cómodo"
de los que prefieren seguir "ignorando" el sufrimiento
de los demás.
Para esta especie o subespecie -creada por las matrices niveladoras
del capitalismo transnacional- la toma de la Bastilla y la
Revolución Francesa, o cualquier curso de lucha social
que transformó la historia, fue echa por el Mahatma
Gandhi.
Si no fue así, debió ser así.
Los métodos tradicionales de lucha popular, por los
cuales siempre los sectores desprotegidos le arrancaron concesiones
al poder colonial de turno, en la Argentina están perimidos
y condenados.
Los medios masivos -siempre funcionales a las estrategias
ggenocidas de los bancos y trasnacionales representados en
el Gobierno de turno- decretaron que los que pelean por conseguir
pan, vivienda y trabajo son "violentos".
Solo queda esperar del "Estado benefactor colonial"
y de los políticos de turno que lo "administran",
un subsidio "clientelar", un mendrugo de pan olvidado
por el macrosaqueo del "mercado", a cambio de la
"resignación" y el no levantar la mano contra
el saqueador.
En este esquema de psicología social darwiniana abreva
y produce sus efectos la estrategia "antipiquetera"
de Néstor Kirchner y de sus ministros-comunicadores.
Por ahora, los caníbales de turno en la Argentina.
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