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La Comisión Nacional Contra la Inseguridad, la Comisión
Familiares de Víctimas Indefensas de la Violencia Social
y A.R.I.E.L. (Argentina Recupera Idoneidad en Libertad), presentaron
una denuncia contra Raúl Alfonsín, Carlos Menem,
Fernando de la Rúa, Eduardo Duhalde, y sus funcionarios,
por que los consideran "penalmente responsables, y cómplices
necesarios, por todos los crímenes cometidos en "DEMOCRACIA",
contra niños, adolescentes y jóvenes inocentes
que fueron asesinados por civiles y uniformados de la Policía
Federal, la tristemente célebre Policía Bonaerense,
y las fuerzas policiales y de seguridad de todo el país,
como así también, por delincuentes comunes".
EL PAÍS
Finalizado el oscuro período dictatorial de 1976-1983
los argentinos creyeron que el tiempo del terrorismo de Estado
había quedado atrás. No fue así, y allí
están Mario Bonino, Miguel Bru, Walter Bulascio, Víctor
Choque, María Teresa Rodríguez, José
Luis Cabezas, Omar Carrasco, y tantos otros ciudadanos y ciudadanas
que fueron secuestrados, torturados y/o asesinados por las
"fuerzas de seguridad".
Por otra parte, las políticas del neoliberalismo fundamentalista
desataron una profunda crisis económica, social, política
y cultural. Cada vez más desocupación, cada
vez más pobreza, cada vez más marginación,
cada vez más corrupción, cada vez más
política sucia y cerril, cada vez menos contención
familiar, cada vez menos escuela, cada vez menos apego a la
vida propia y ajena, encausaron a muchos argentinos, civiles
y uniformados, hacia una violencia generalizada.
El delito es un tipo particular de esa violencia, y junto
con las barbaridades y barrabasadas que cometen a diario "las
fuerzas de seguridad", concurrieron a crear el clima
de miedo e inseguridad que hoy sienten la mayoría de
los ciudadanos, sobre todo los de las grandes ciudades; un
clima que es permanentemente reforzado por la acción
irresponsable e indolente de los medios de comunicación,
que machacan hasta el hartazgo con el tema de la "inseguridad"
puesto que, al parecer, no hay otro que merezca su atención.
LA DENUNCIA
Así las cosas, tres organizaciones de familiares de
las víctimas de la violencia delictual y policial,
cansados de la impunidad que gozan los asesinos, secuestradores
y torturadores -producto de las mafias que operan en las policías,
la justicia y la política-, y hartos de la indiferencia
de la mayoría del periodismo -que muy rápido
se olvida de lo que pasó para abocarse exclusivamente
a lo que está pasando- responsabilizaron de esta situación
a todos los presidentes del período supuestamente democrático
que comenzó en 1983.
Por eso, Jorge Hernández, presidente de CONACI (Comisión
Nacional Contra la Inseguridad), María Teresa Schnack
de Schiavini, presidenta COFAVI (Comisión Familiares
de Víctimas Indefensas de la Violencia Social) y Enrique
Piraguni Iragini, presidente de A.R.I.E.L. (Argentina Recupera
Idoneidad en Libertad), presentaron el 21 de octubre pasado
una denuncia en la Corte Suprema de Justicia contra Raúl
Alfonsín, Carlos Menem, Fernando de la Rúa,
Adolfo Rodríguez Saá y Eduardo Duhalde, considerándolos
"penalmente responsables, y cómplices necesarios,
por todos los crímenes cometidos en "DEMOCRACIA",
contra niños, adolescentes y jóvenes inocentes
que fueron asesinados por civiles y uniformados de la policía
Federal, la tristemente célebre policía Bonaerense,
y las fuerzas policiales y de seguridad de todo el país,
como así también, por delincuentes comunes".
Asimismo incluyen en la denuncia imputaciones contra los poderes
judicial y político. Al primero lo acusan de no cumplir
"con los requisitos indispensables para brindarnos la
justicia que nuestros queridos hijos/as se merecen".
Al segundo lo consideran directamente responsable de que los
asesinos de sus familiares estén en libertad.
A pesar de todo, la denuncia la presentaron en la Corte Suprema
salteándose los tribunales inferiores porque los consideran
"inoperantes", ya que "se descarta que habrían
de desestimar esta presentación por resultar parciales
y, muchos de ellos, interesados. y teniendo en cuenta que
la gravedad y urgencia del caso ameritan dicho tratamiento".
Pero a renglón seguido, los denunciantes advierten
que alguno de los miembros de la Corte podrían estar
involucrados directa o indirectamente en los hechos criminales
que solicitan se investiguen, por lo que piden que se convoque
"a los señores conjueces que pudiere corresponder".
La presentación ante la Corte lleva por título
"Denuncian inseguridad y violencia social e institucional,
sabotaje, omisión e incumplimiento de los deberes de
funcionario público y otros delitos", y quedó
radicada Secretaría Nº3, libro 39, letra H. En
ella se denuncia "un cúmulo de acciones tipificadas
bajo diversos delitos, los cuales resultan sistemáticos
y continuados en el tiempo, razón por la cual no han
prescripto y fueron cometidos del 10 de diciembre de 1983
al 24 de mayo de 2003. Durante ese período, en plena
democracia, han sucedido gravísimos hechos lesivos
de la vida, el honor y la propiedad, a vista y paciencia de
autoridades que no sólo han demostrado incapacidad
para impedirlos sino que muchas veces los fomentaron y/o facilitaron,
los que van desde abandonos de personas, lesiones, homicidios,
violaciones, hasta sabotaje (arts. 7 y 10 de la ley 13985),
omisión e incumplimiento de los deberes de funcionarios
públicos, etc., en lo que puede considerarse un virtual
genocidio".
Los denunciantes citan "a modo de triste ejemplo"
los crímenes de la niña Jimena Hernández,
hallada muerta en la pileta de natación del colegio
religioso al que asistía; de Sergio Schiavini, quien
resultó muerto por las balas policiales en un asalto
donde fue tomado como rehén; y el de Diego Peralta,
el chico del barrio El Jagüel que fue secuestrado y asesinado,
y cuyo cadáver apareció en una tosquera de Ezpeleta.
Con esta denuncia se procura además convocar a otras
víctimas, o a sus familiares, para que tomen intervención
en la causa que se abrirá, y para iniciar un "Registro
Nacional de Víctimas que traduzca la realidad, ya que
muchos delitos no se denuncian y otros denunciados son 'cajoneados'
y no se comunican a las autoridades competentes".
Por último, los querellantes solicitan que se le dé
a la denuncia el tratamiento previsto para el hábeas
corpus preventivo, pues sostienen que "existe una amenaza
inminente a la restricción y/o privación ilegal
de la libertad, dado que por la ola de violencia imperante
se vive en absoluta inseguridad física y jurídica".
Copias de esta presentación fueron enviadas a organismos
y ONGs relacionados con los derechos humanos en todo el mundo,
como Amnesty, Federación Internacional de Derechos
Humanos, Alto Comisionado de la ONU en Ginebra, S.O.S Torture,
de Dinamarca, Human Rigths, Center for Justice and International
Law, y la Corte Penal Internacional de Roma.
LA PREGUNTA
¿Se hará justicia?
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