Al
escribir estas líneas, termina un día en el que
se vivió la represión más violenta desde
que asumió el gobierno de Néstor Kirchner. Desde
la mañana y hasta la caída del sol, el Barrio
San Lorenzo, el más pobre y populoso de la sureña
ciudad de Neuquén se vio sacudido por el accionar policial,
que dejó al menos 22 heridos, muchos de ellos con balas
de plomo (1).
Los trabajadores desocupados se habían convocado para
oponerse al plan del gobierno provincial de Sobisch, que implica
dejar de cobrar los subsidios de 150 lecops (U$S 45) en efectivo
y hacerlo a través de una tarjeta magnética que
permitiría poder comprar sólo en negocios habilitados.
Para los desocupados, que dejarían de manejar dinero
en efectivo, el resultado sería estar atado a los supermercados
y pasar a cobrar simplemente "una bolsa de comida por mes".
Para el gobierno neuquino sería lo contrario; un negocio
redondo, por que además de tener un control sobre los
ya magros gastos de los "beneficiarios", la tarjeta
que alcanzaría a gran parte del 10% de los habitantes
de la provincia que sobrevive con los subsidios, sería
administrada por el Banco Provincial de Neuquén, el mismo
que suele utilizar Sobisch para dar créditos a sus allegados
a cambio de favores políticos. Un poco más de
dinero a la caja chica nunca viene mal.
La represión conmocionó a toda la ciudad; el Barrio
San Lorenzo se levantó para no permitir el ingreso de
la policía. Se cortó la ruta frente a Cerámicas
Zanón, los estudiantes tomaron las calles del centro
de la ciudad y una movilización de organismos de Derechos
Humanos y sindicatos se movilizaron hasta el lugar mismo de
la represión. Para mañana está llamado
un paro provincial de los sindicatos estatales (CTA) y docentes
(ATEN) y una movilización que acompañará
a los desocupados del MTD desde el San Lorenzo hasta el centro
de la ciudad.
Entre los heridos de bala durante la represión se encontraba
Heriberto Chureo, presidente de la comisión vecinal del
barrio y uno de los máximos referentes del Movimiento
de Trabajadores Desocupados de Neuquén. Chureo recibió
un balazo en el estómago, a corta distancia, y las últimas
noticias que tenemos de él es que lo están operando.
El tiro ingresó por delante y todos los testimonios coinciden
en que se trató de un acto deliberado; la policía
sabía quien era y lo quisieron eliminar.
A miles de kilómetros de allí, en el norte de
Salta, un fiscal acaba de pedir la detención del máximo
líder de la Unión de Trabajadores Desocupados
de General Mosconi, Pepino Fernández. Sobre él
pesan alrededor de 70 causas judiciales por cortes de ruta y
movilizaciones y esta nueva orden de detención, viene
luego de una violenta represión a un corte de ruta que
el 20 de noviembre reclamaba que el pago de una deuda que las
empresas petroleras y el estados mantienen con los ex- trabajadores
desde la privatización de YPF (Yacimientos Petrolíferos
Fiscales).
Quizás Chureo y Pepino no se conozcan personalmente,
pero tienen mucho en común. Ambos son dos hombres callados,
de mirada profunda, que parecen devorar cada palabra cuando
escuchan. Los dos sonríen cuando hablan, con la tranquilidad
de quién está diciendo verdades simples que muchos
no quieren escuchar; se trata de esa gente que cuando habla
es de difícil contradecir.
Adquirieron esa forma de ser en lugares similares, quizás
gracias a esa especial disciplina que da el trabajo duro en
lugares inhóspitos. Chureo es de un ex-trabajador de
la construcción, que durante años fue uno de los
miles que levantaron piedra por piedra las grandes represas
de Neuquén. Pepino, un obrero que supo recorrer el país
entero trabajando en la vieja petrolera estatal.
A pesar de que viven un extremo y otro del país, las
ciudades donde viven Chureo y Pepino tienen muchas similitudes;
son dos comarcas petroleras que conocieron la época de
las grandes obras y empresas del estado, y que sufrieron un
aumento sideral de la desocupación con las privatizaciones
de la década del 90; en el Barrio San Lorenzo de Neuquén
hay un 40% de desocupación y en General Mosconi un 50%
de la población no tiene trabajo.
Y seguramente también por eso los movimientos de los
que forman parte Pepino y Chureo tienen una característica
también común; ambos están formados por
trabajadores e hijos de trabajadores que quedaron desocupados
en los últimos años, y que todavía mantienen
la aspiración de conseguir un trabajo genuino. En Salta
cortan la ruta frente a las petroleras exigiendo trabajos reales,
y en Neuquén, exigen 10.000 puestos a Repsol y tienen
una alianza estratégica con los trabajadores que recuperaron
la fábrica Cerámicas Zanón. Y ninguno de
los dos movimientos se quedan en palabras; el MTD de Neuquén
es experto en hacer asfalto y casas , montó una fábrica
de bloques y otra de cartón, además de obtener
varios puestos de trabajo en Zanón. La UTD de Mosconi
tiene también varios proyectos productivos, desde huertas
hasta fábricas y sueña con abrir una escuela para
trabajadores.
Ambos movimientos tienen mucha historia. El MTD de Neuquén
es hijo directo de los sindicatos de la construcción
de los 80', de los primeros movimientos de desocupados del año
92 y de los levantamientos de Cutral Có del 96 y el 97.
La UTD de Mosconi nació en una zona que tiene 5 muertos
en diversas represiones policiales y de la gendarmería
a los cortes de ruta de los últimos años.
Pero no es sólo por eso que el estado argentino reserva
para ellos las balas y la cárcel.
Además de ser modelos en cuanto a la destrucción
de economías regionales, Neuquén y General Mosconi
son las dos de las reservas de gas y petróleo más
grandes del país. La cuenta neuquina tiene reservas comprobadas
por 188.774.000 m2 de petróleo y 188.774.000 m2, y la
cuenca del Noroeste, donde está Mosconi, 29.949.000 m2
de petróleo y 161.748.000.000 m3 de gas.
En Neuquén el gobernador Sobisch no se cansa de repetir
que tiene una "alianza estratégica" con las
petroleras, fundamentalmente con la española Repsol YPF.
Y para demostrarlo acaba de prorrogar automáticamente
las concesiones a las empresas Repsol YPF, Pioneer Natural Resources,
Pluspetrol, Chevron-Texaco, Capex y Petrobras. La mayoría
de ellas vencen dentro de 10 años, y representan el 47%
de la producción petrolera y 56% la gasífera de
todo el país.
En General Mosconi tiene una de sus principales bases la empresa
Tecpetrol, del grupo Techint, que acaba de firmar con el gobierno
nacional un acuerdo para construir un gasoducto de 1500 km,
por un valor de 1000 millones de dólares. El mismo día
la empresa anunció y luego desmintió que se retiraría
de la zona. Luego, el 25 de Noviembre, envió junto con
Refinor (actualmente en manos de Petrobras) una carta al gobierno
nacional exigiendo que " intervengan frente a los ataques
piqueteros".
Antes recibir la carta, el ministro del interior Fernández
había declarado sin que se le moviera un pelo que "cuesta
conseguir una empresa que quiera algún lugar de estas
características, y que ahora tenga que irse porque algunos
energúmenos piensen que esa actitud es la que resuelve
el tema es una locura".
Y quizás, el precio que estén pagando Pepino y
Chureo sea el de vivir en pueblos que sabiéndose encima
de una montaña de oro negro se niegan a desaparecer;
pueblos que encarnan la resistencia a una patria petrolera sin
habitantes que el gobierno y las empresas parecen querer fundar.
(1) Entre los heridos de gravedad, también se encuentra
el reportero gráfico de Télam José María
Delloro, que recibió un cartucho de gas lacrimógeno
en la cabeza. Según informaron sus compañeros,
se encuentra internado pero fuera de peligro. Además
de expresar nuestra solidaridad, es oportuno recordar que
el "tiro a la cabeza del periodista" es uno de los
deportes favoritos de la policía de Neuquén
y que hasta el momento cuentan con impunidad garantizada para
hacerlo una y otra vez. Resulta también indignante
que mientras los trabajadores de prensa sufren la represión,
los editores de los medios cierran la boca al respecto e intensifican
la campaña para criminalizar la protesta social. Entre
ellos nuevamente Joaquín Morales Sola -el columnista
estrella de La Nación- que está intentando calcular
si el clima social alcanza para matar piqueteros o si todavía
falta un poquito más.
PD: Pepe, un pibe de 20 años que desde el MTD entró
a trabajar en Zanón, perdió un ojo por los golpes
recibidos en lacomisaría. Fue detenido durante la noche,
luego de la represión. Sobre eso: http://argentina.indymedia.org/news/2003/11/153806.php
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