Cuba Siglo XXI

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Balance económico de Cuba (II)

José Luis Rodríguez :: 28.05.16

La evolución económica del país en 2015 fue sin dudas favorable al lograrse un crecimiento del 4% en el PIB, de ello el 61,1% en la esfera de la producción material.

Probablemente el mayor avance se logró en las inversiones, que alcanzaron 6 911 millones de pesos frente a 4 729 en 2014, lo que representa un incremento del 46,1% y un cumplimiento de 96% en el plan previsto.

También se elevó el nivel de los inventarios de 12 000 millones de pesos a 19 000 millones en los últimos tres años, lo que cubre el 23% del PIB en 2015, brindando un nivel de aseguramiento creciente para la economía nacional.

De tal forma, ya desde que se elaboró el plan del pasado año se previeron cifras de crecimiento muy superiores al 2014, lo que puede apreciarse en la siguiente tabla donde se incluye lo planificado para
2015 y lo estimado que se obtuvo en ese período en por ciento.

2014 2015(p) 2015(e)
PIB 1,0 4,0 4,0
AGRICULTURA 4,0 4,1 3,1
INDUSTRIA -3,9 11,2 9,9
IND AZUCAR 4,3 23,0 16,9
CONSTRUCCION -2,3 15,6 11,9
TRANSP/COM 4,3 — 3,6

Como ya se señaló en la primera parte de este artículo, una significativa diferencia en la calidad de la gestión macroeconómica radicó en una mayor disponibilidad de financiamiento a partir de una política encaminada a renegociar y pagar una porción significativa de la deuda externa pendiente de liquidación. Ello permitió contar con créditos desde el verano del 2014 que aseguraron una buena parte de los suministros externos, tomando en cuenta que para alcanzar un crecimiento del 1% en el PIB en las condiciones de Cuba, se requiere un aumento en las importaciones de entre 2 y 3%.

No obstante, no todos los sectores cumplieron en la misma medida el plan previsto y en un grupo de ellos se destacan los resultados alcanzados.
Este es el caso de la industria, que de un retroceso en 2014 creció casi 10% en 2015 con significativos aumentos en las producciones de piensos (20,5%), tejidos (22%), madera aserrada (15,6%), pintura (34,5%), jabón de tocador (18,8%), neumáticos (14,6%) y cerveza (7,5%), entre los renglones más importantes.

También la industria azucarera creció y logró una zafra de 1 924 mil toneladas de azúcar, lo que representa un incremento físico de 17,8%, el mayor de los últimos años.

A pesar del negativo impacto de la sequía, la agricultura tuvo un crecimiento de 3,1%, y aunque no se dispone del desglose de este incremento, examinando las cifras de la ONEI sobre ventas de productos agropecuarios hasta septiembre puede observarse que las ventas en el mercado minorista disminuyeron 3,3% en términos físicos y 3,9% en valor.
A partir de estos datos se aprecia que en el mercado minorista no se refleja un aumento en la disponibilidad de productos, que pasaron al autoconsumo o se comercializaron por otras vías, no todas autorizadas.

Igualmente, vale destacar que en el año 2015 se continuó la reestructuración del sector estatal agropecuario, en tanto que se extinguieron o fusionaron 23 empresas que presentaban pérdidas continuadas. También se eliminaron los subsidios en los precios de un conjunto de insumos y se rebajaron sus precios entre 30 y 60%, mientras que los precios de acopio se fijaron con márgenes de utilidades entre 30 y 60%.

Todas estas medidas suponían que no se elevaran los precios minoristas, pero eso no se logró, ya que por diversos motivos se reportaron incrementos de estos especialmente en los últimos meses del año.

El debate público a partir de esta situación ha llevado a examinar críticamente el sistema de comercialización de productos del agro, donde evidentemente existe un margen de especulación notable en el precio de venta de diversos de productos. Por otra parte, habría que revisar más detenidamente las fichas de costo de un grupo de productos donde se registran elevados precios en varios insumos, incluyendo aquellos que se venden en las TRD, así como en el costo de la mano de obra agrícola y en los combustibles.

Estos temas requieren de un análisis más integral para arribar a conclusiones mejor fundamentadas. No obstante, sí resulta evidente que ante mercados cuyos precios no están regulados centralmente el Estado debe competir con una oferta creciente para estabilizar o reducir los mismos, tal y como ha venido ocurriendo en casos como la venta liberada de arroz, que requirió una oferta asegurada de 85 000 toneladas el pasado año. Otras opciones tales como topar precios no van a ofrecer los resultados que se esperan si no se tiene una oferta suficiente para mantenerlos.

En 2015 las construcciones crecieron significativamente luego de una caída en 2014, destacándose el aumento de 22,6% en los recursos para mantenimiento, aunque la cifra de viviendas terminadas solo crece 9,8% en un contexto donde el 40% de las mismas presentan problemas, según el Censo de 2012.

En el balance de la energía se observa que la producción de petróleo equivalente alcanzó 3 891 mil toneladas, para un 2,7% de reducción en 2015, aunque el índice de intensidad energética bajó a 94,5 toneladas por millón de pesos de PIB, 2% menos que el año anterior.

El consumo de combustible fue de 8 206 000 toneladas, del cual se importaron 5 538 000 toneladas (67,5%) y se exportaron 827,3 mil por un valor de 326,7 millones de dólares, 36,6% menos que en 2014, producto de la caída de los precios en el mercado internacional.

En cuanto al presupuesto del Estado, se estimó un déficit de 5,7%, inferior al 6,2% pronosticado. También se continuó financiando una parte sustancial de este déficit mediante bonos de deuda pública, lo que reduce las presiones inflacionarias al no realizarse emisión monetaria.

Los indicadores de empleo y salarios muestran que el empleo estatal disminuyó 3,7%, en tanto que el no estatal creció 1,6%. Este último ya representa el 29% del total. La productividad del trabajo creció 6,7% -por encima de la cifra prevista- y el salario medio llegó a 688 pesos mensuales, un incremento de 17,8%. El índice de desempleo bajó a 2,4%, frente a 3,1% el año anterior.

Cubadebate


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