El ejército de ocupación israelí detiene al escritor palestino Ahmad Qatamesh

Index | Palestina 2011
Actualidad
PALESTINA

Palestina

 

¿Unidad de la izquierda israelí?

Michel Warschawski

El colapso de la izquierda institucional en el panorama político israelí y su transformación en un elemento marginal en el parlamento israelí naturalmente plantea la necesidad de construir un nuevo poder de izquierda.

Centro de información alternativa, AIC. Jueves 21 de Abril de 2011 Traducción: Remedios García, IEPALA

Desde hace varios meses se ha podido ver a los políticos de la izquierda sionista en las manifestaciones semanales contra la colonización en el barrio de Sheikh Jarrah, en Jerusalén Este. Estos políticos, aquí y allá, hablan con los jóvenes activistas en las manifestaciones. En una conferencia promovida por Paz Ahora, se discutió de manera explícita el tema de la construcción de una nueva izquierda, haciendo hincapié en “una nueva izquierda sionista”. ¿Por qué no? Estos partidos asumen que entre Hadash [El frente democrático por la paz y la igualdad] y Kadima existe una reserva de votos susceptibles de fortalecer a la izquierda parlamentaria.

Quienes probablemente estén confusos ante este movimiento son el Partido comunista israelí y Hadash. Varios de sus dirigentes están muy interesados en participar en esta iniciativa; otros entienden que unirse a un partido sionista distanciará a un amplio sector de sus votantes palestinos y fortalecerá a los demás partidos árabes, y sobre todo a la Asamblea Democrática Árabe. El dilema es sencillo: un partido sionista, o un partido árabe.

Sin embargo existe una tercera opción, pero hasta ahora, según parece, nadie la ha planteado. La opción es la de un partido (o frente) democrático e integrador en el que activistas palestinos y judíos, mujeres y hombres, puedan convivir en un mismo marco. Este partido podría estructurarse a sí mismo y a otros en una doble plataforma: el fin de la ocupación colonial israelí y la transformación de Israel en un Estado democrático para todos sus ciudadanos, que elimine todas las leyes que otorgan derechos extra a una parte de la población (la judía) a expensas de la otra (la palestina). Tal movilización no sería necesario que se declarara antisionista, pero, al mismo tiempo, no puede ser sionista.

Sin lugar a dudas tal movilización planteará una difícil disyuntiva a los partidos nacionales árabes: ¿un partido nacional árabe o un partido democrático judío-árabe? A las obvias consideraciones electorales sin duda se añadirán consideraciones de principio sobre las necesidades de poner de relieve la identidad palestina dentro del sistema político israelí y en el parlamento israelí. Por otra parte, experiencias pasadas demuestran que las posibilidades de un “partido árabe unido” son minúsculas.

Sin embargo un tal partido democrático atraería más votos que un nuevo/viejo partido sionista. Podría servir, por ejemplo, como punto de partida de activismo político para los cientos de jóvenes, mujeres y hombres que llenan las filas del movimiento de protesta, desde Bil'ín a Sheikh Jarrah, y desde las colinas del sur de Hebrón hasta las luchas sociales del sur Tel Aviv. Estas son personas que no escatimarán esfuerzos en una campaña electoral cuyo mensaje sea de verdadero cambio social, como vemos con el partido “Ciudad para todos” en Tel Aviv.

En este punto, la pelota está en manos del Partido comunista israelí y de Hadash, que ocupan el límite entre las dos comunidades en esta tierra y que deben elegir entre la unidad judío-sionista, la unidad nacional árabe, o un frente democrático judío-árabe. Si eligen la tercera opción podrían contar con una no pequeña bancada de activistas independientes y políticamente sofisticados que únicamente en un marco semejante estarían dispuestos a dar su tiempo y energía para las elecciones israelíes. Por otra parte, un partido sionista de izquierda no dejará de ser más que un segundo Meretz, y no creo que sea el momento de tratar de resucitar un partido que pertenece al pasado, en particular después de su apoyo a la masacre israelí en Gaza, en consonancia con su bien conocida inmoral política de “disparar y llorar”.

Sólo habrá un renacimiento de la izquierda israelí si se abandona la ilusión de atraer al centro, si se entiende que tiene que ser judía-palestina, y si se deja de envolver con la bandera sionista que está manchada de sangre y de moho.