BASTA
DE PROCESIONES
Otro año mas, y ya hemos perdido la cuenta
de los que van, vemos desfilar en todo el mundo grandes procesiones
de trabajadores el 1 de mayo. Todos los sindicatos, sin excepción,
nos convocan para, de una manera u otra, defender el trabajo y a
la par, nos taladran la cabeza con tormentosos discursos democráticos
que tratan de hacernos sentir orgullosos de ser trabajadores. Tratan
de contrarrestar ideológicamente lo que sistemáticamente
todo trabajador en su sano juicio siente físicamente en su
centro de trabajo: rechazo, repulsión, asco… no existen
terminología que defina esa sensación que recorre
el cuerpo de un trabajador cuando suena el despertador o cuando
se dirige hacia su centro de trabajo. El trabajo, el tripalium,
es la negación más rotunda de la vida. Stress, cansancio,
enfermedades físicas y psicológicas, embrutecimiento,
mutilaciones y muertes son sus condimentos. Los trabajadores somos
maquinas que a diario escupimos valor, capital, ganancias, para
nuestros explotadores. Todo para la buena salud de la economía,
para que los bolsillos de los burgueses se llenen a medida que se
vacía nuestra nevera, para que la economía nacional
marque buenos números a costa de nuestros sacrificios. Nada
más sano y natural que la respuesta silenciosa, instintiva
y mundial que, a veces de una manera más o menos general,
nuestra clase ejerce desde siempre mediante el trabajo a desgano,
la indisciplina, el ausentismo, la baja por lo que sea, el escaqueo,
el sabotaje…
Está más claro que el agua que los intereses y necesidades
del proletariado están en total contraposición con
la economía. Por eso, cuando millones de trabajadores salen
a las calles del mundo guiados por los sindicatos a pedir “empleo
digno”, a defender “su” empresa, su trabajo, o
defender la economía nacional se están afirmando intereses
ajenos a los nuestros, a los del proletariado, a los de la humanidad,
se están afirmando los intereses de la burguesía,
del mundo del trabajo, del capital.
Nuestra lucha está contra el trabajo asalariado, contra la
condición inhumana de vender nuestro pellejo al ritmo de
los intereses de la economía. Esta lucha se expresa en todo
combate intransigente que busca trabajar lo menos posible, que ataca
la tasa de ganancia, que lucha por apropiarse de una parte mayor
de la producción, sin ningún tipo de miramientos con
la salud económica. Precisamente por practicar esta lucha,
y no por defender el trabajo, fueron asesinados los compañeros
en Chicago por los cuales se comenzó a usar el 1 de mayo
como día internacional de lucha proletaria.
Rechazamos hacer frente común y unidad con lo que para nosotros
no es más que el ala izquierda del Capital que no busca más
que reformar el capitalismo, añadir algún eslabón
a las cadenas aprisionan y no destruirlas. Buscan hacer un perfume
de la mierda. Con todos estos sectores socialdemócratas solo
tenemos un solo punto de contacto: el enfrentamiento. Por lo demás
nuestro único frente es con el proletariado que lucha por
sus intereses, por la abolición del capitalismo. Por todo
ello reivindicamos las posiciones clasistas y el programa comunista
de destrucción de este mundo y llamamos a todos nuestros
hermanos de clase a romper con todo este circo. Nuestras míseras
condiciones de vida nos impone levantar de nuevo las barricadas,
luchar, organizarnos, trazar una alternativa revolucionaria. Ya
es hora de dejar las procesiones para los religiosos, ya es hora
de romper con tanto democretinismo. Agrupémonos afuera y
en contra del sindicalismo, del parlamentarismo y de cualquier práctica
que trate de conciliarnos con el capital.
¡Por la ruptura
revolucionaria!
¡Luchemos por la abolición del trabajo asalariado!
proletariosinternacionalistas@yahoo.es