LAS NOTAS DE LA HISTORIA
[Sabemos que no tienes ganas de leer, que no vas a leer nada nuevo, que te aburre, que prefieres gastar tu tiempo bebiendo cervezas, viendo la tele o consumiendo cualquier otra mercancía. Sabemos que nadie cree en la re-volución, que tú como todos piensas que nada puede cambiar... pero también sabemos otras cosas: cosas que nadie quiere decir]
-
La historia de la humanidad se resume en el desarrollo de la lucha de clases (sólo hay dos clases, los poseedores y los desposeídos). Hay que posicionarse: no hay término medio. Sólo hay dos partidos: el de la revolución y el de la contrarrevolución, el del proletariado y el de la burguesía. Todos los partidos (políticos) y todos los sindicatos actuales forman parte del partido de la burguesía, gestionan la sociedad de clases.
-
El proletariado es la clase de los desposeídos: puedes creer que "tienes un coche una casa o...". La realidad es que estás desposeído de ti mismo, de tu libertad, de tu fuerza de trabajo, de tu tiempo.
-
Los dos partidos que forman esta sociedad están mezclados y no son fácilmente perceptibles: el capital se encarga de ocultar la realidad. ¿Y cuál es la realidad? La realidad es que vivimos en una sociedad de clases en la que domina la dictadura del mercado que no es otra cosa que la dictadura de la burguesía, única propietaria de los medios de producción, de la tierra y los recursos que en ella existen.
-
La organización social es tarea de todos los miembros de la sociedad. Este principio, que casi todo el mundo entiende, se ve desfigurado detrás de la llamada "democracia" que no es otra cosa que "democracia burguesa". Pueden cambiar las caras, las frases, los eslóganes, pero la realidad sigue siendo la misma: el dominio de una clase sobre el resto de la humanidad.
-
De este modo se oponen dos concepciones distintas: el todo para todos (la comunidad), al todo para unos pocos (sociedad burguesa).
-
El camino de emancipación del proletariado, de la clase obrera, sólo puede ser obra de los proletarios mismos. No podemos formar parte de su juego: las elecciones, la "democracia", la "participación ciudadana" sólo son engaños para enmascarar la realidad: la sociedad de clases.
-
La política es una mentira: pero no sólo porque los políticos sean unos mentirosos (que también). La política desfigura la realidad del conflicto existente: la guerra de clases. Ejemplos claros: Argentina (se puede derrocar a varios políticos pero mientras no cambien las bases de la sociedad no cambia nada), Palestina (la lucha por la liberación nacional desfigura la verdadera realidad del conflicto: un conflicto de clase), Argelia, Bolivia...
-
El proletariado necesita retomar la conciencia de su ser histórico, constituirse en clase diferenciada y dirigir sus esfuerzos en la única dirección que le corresponde: la revolución mundial.
-
El fin de la revolución es: la abolición de la sociedad de clases.
-
La sociedad de clases se basa en el trabajo asalariado, en la acumulación de capital (en manos de la burguesía), en el dominio de la forma-mercancía (capital, mercado, consumo, valor).
-
Para acabar con la sociedad de clases sólo hay un camino: la guerra de clases. Cualquier intento de desvirtuar o pacificar este camino sólo sirve al programa de la contrarrevolución mundial y a perpetuar el dominio de la burguesía sobre nuestras vidas.
-
El capitalismo es la forma propia -en lo económico- de la sociedad burguesa; como la democracia es la fórmula propia -en lo político- de su dominación sobre el proletariado. Se pueden dar muchos nombres a las cosas pero al analizarlas se descubren idénticas: globalización, neoliberalismo, multinacionalización... sólo son palabras que ocultan la naturaleza única de la dominación: el capitalismo es y siempre ha sido internacional (global). Controlar la "globalización" o "gestionar sus efectos" equivale a decir: controlemos la rabia de los proletarios mediante cambios de palabras que les ofusquen el sentido.
-
Cuando la burguesía se ve atacada en sus intereses desfigura su unidad y aparece con diversos rostros: fascistas (la burguesía se presenta como garante del orden mediante el control total), socialdemócratas (la burguesía se presenta como garante del cambio para cortar cualquier cambio posible), ciudadanistas (la burguesía se preocupa de que el "ciudadanismo" se haga fuerte para que todos seamos "buenos ciudadanos" y no pongamos en duda su dominio), benefactores (la burguesía reparte migajas de su capital para que o se pida el capital entero). Hoy por hoy, la contrarrevolución está poniendo todas estas cartas sobre la mesa: fascistas de todo pelaje y condición (desde militantes del PP y del Opus Dei hasta falangistas, neonazis, nacionalistas, etc.), socialdemócratas que dicen que "otro mundo es posible" (incluso ¡dentro de éste! así: sociolistos -con sus juventudes a la cabeza ¡No pasarán!-, frentistas -¡todos unidos bajo el dominio del capital!, marxistas, leninistas, maoístas, trotskistas, anarquistas de salón... todos ellos "revolucionarios profesionales" que buscan nuestro beneplácito pero se oponen a la destrucción del capitalismo, a la legítima violencia del proletariado explotado contra todo lo que ejerce dominio sobre él...), ciudadanistas (sindicalistas y políticos socialdemócratas en general, el ciudadanismo es una de sus armas de control de la revuelta social al fin y al cabo), benefactores (oenegés que legitiman los expolios de las multinacionales y los estados mediante limosnas y caridad cristianan sin cuestionar las causas de esos expolios). La lista es interminable: todos ellos -todos vosotros si con ellos os ponéis- sois enemigos del proletariado.
-
El fin de nuestra lucha es la revolución mundial: las luchas parciales que el proletariado practica en los distintos pueblos o nacionalidades deben incidir en esta idea: el internacionalismo es la piedra de toque de la revolución proletaria. No estamos explotados por pertenecer a tal o cual nación, sino por ser proletarios. La lucha de los proletarios de cualquier parte del mundo es nuestra lucha. El fin de la revolución mundial es la creación de la comunidad humana mundial.
-
No es necesario inventar nada: el programa de nuestra clase está contenido en todos los momentos de lucha social que se han producido en la historia: las armas, los métodos, las formas de actuación en esta guerra son las que nuestra clase ha ido utilizando y se han descubierto como efectivas. El resto las rechazamos porque los hechos históricos han demostrado que no eran suficientemente válidas o, incluso, lo contrario: que estaban al servicio de la contrarrevolución.
-
Fuimos anarquistas: ahora "no somos nada". Fuimos anarquistas: ahora y siempre nos declaramos partidarios de la abolición de la sociedad de clases y la autoemancipación del proletariado. Fuimos anarquistas: antes y ahora nos declaramos partidarios de la revolución social comunista.
-
El comunismo, en todas sus formas -tanto como sociedad primitiva, como movimiento histórico o como futura comunidad humana universal- es el antagonismo mismo de toda sociedad de explotación y por ello de todo Estado, que no es más que la organización en fuerza de una parte de la sociedad para reproducir y mantener la explotación.
-
El movimiento del proletariado sólo puede asumir su propia esencia como movimiento revolucionario, comunista; y por ello actuando fuera y contra el Estado capitalista, fuera y contra cada expresión nacional del Estado burgués, fuera y contra todo aparato del Estado burgués, fuera y contra toda acción electoral, parlamentaria, o de presión sobre el poder del Estado.
-
La socialdemocracia ahora y siempre se ha especializado en desarrollar por todas las formas posibles una teoría y una práctica social que liquide toda la fuerza subversiva de la revolución social situada fuera y contra el Estado capitalista y la transforme en una fuerza de reformas en el interior del Estado mismo.
-
Los llamados "países socialistas" (antigua URSS, China, Cuba) son ejemplos de lo que no es una revolución comunista. En estos países, tras el triunfo por las armas del proletariado sobre la burguesía, el proletariado no supo "ver" la forma de instaurar el comunismo: las burocracias se hicieron con el poder convirtiéndose en los nuevos burgueses. Los partidos, sigla por sigla, son un engaño: el poder no se gestiona, el poder se toma, se destruyen sus actuales estructuras y, consecuentemente, se pone freno a cualquier nueva forma de poder que determine por encima de los individuos. Los partidos comunistas históricos son nuestros mayores enemigos.
-
A todos los que se llaman comunistas o anarquistas y aún piensan y luchan por la revolución: no es problema nuestro si militas en un partido o en un sindicato cualquiera. Pero sí es problema nuestro la existencia de los partidos y los sindicatos. Somos enemigos de cualquier organización que mine y divida las fuerzas del proletariado y definiéndose como revolucionaria luche por la reforma parcial del sistema. Los partidos y los sindicatos no son organizaciones de clase: las elecciones no son más que elecciones de "nombres". La política hay que combatirla en la calle: la política se hace en la calle.
-
Las formas y métodos de lucha de la clase obrera tal y como se desprende de la historia son las siguientes: el boicot, el sabotaje, la violencia de clase, la acción directa, la insurrección, la huelga y las manifestaciones cuando no están legalizadas... Quizás haya más pero no hace falta hacer un listado.
-
Las formas y métodos de organización propias de la clase obrera son: la autoorganización, el grupo, el colectivo, las cajas de resistencia, los consejos de fábrica...
-
Para concluir recordamos que los más consecuentes de los compañeros que la historia ha colocado como "anarquistas" se denominaban a sí mismos comunistas -o comunistas libertarios o anárquicos- y que todos los socialistas y comunistas dignos de ese nombre han reconocido que el objetivo de su movimiento es la liquidación del Estado, la anarquía. Como decía Marx: "Todos los socialistas entienden por anarquía esto: el objetivo del movimiento proletario, la abolición de las clases, alcanzada". Estas líneas son un borrador de un programa que se va construyendo. En efecto, una característica de los materiales de nuestra clase durante su historia es ese carácter de textos de combate, de textos de negación, de esbozos, de rabias, de proyectos superpuestos que se contradicen y se superan unos a otros, sin que nunca se pueda cumplir con los objetivos fijados, producto de militantes que nunca encuentran ni poseen las condiciones, ni el tiempo necesario (tiempo siempre expropiado al capital) para hacer un bello producto acabado. La crítica revolucionaria es por su propia esencia inacabada mientras persista la sociedad capitalista.
ABOLICIÓN DE LA SOCIEDAD DE CLASES. ABOLICIÓN DEL TRABAJO ASALARIADO
por el comunismo. por la anarquía.
|