MÁS
REPRESIÓN
El pasado viernes
21, a instancias de
la brigada de información de Barcelona y del juzgado no 5 de la
Audiencia Nacional, el del ilustre torturador Garzón, se producía
la detención de cuatro anarquistas en diversas localidades de Cataluña
y un compañero más en Almería. Se les acusa de perpetrar
diversos sabotajes contra bancos, etts, sedes de partidos políticos
(IU) y demás. Se les aplica la Ley antiterrorista.
El sábado por la mañana se producen registros, a punta de
pistola, en las casas de los compañeros y en una ateneo libertario.
Los detenidos permanecieron secuestrados en la comisaría de Via
Laietana, donde todo el fin de semana se han sucedido las concentraciones
de solidaridad, hasta el lunes por la noche, cuando un fuerte dispositivo
policial los saca con dirección a Madrid. Por la mañana
del martes se conseguía que el juez de guardia, Ruiz de Polanco,
rompiera el aislamiento de los detenidos, por lo que sus abogados asisten
a sus declaraciones, que se producen al mediodía del martes. El
juez impone a dos compañeros fianzas de medio millón y dos
millones (pts.), a otro lo deja en libertad sin fianza, a un cuarto compañero,
Nando, lo envía a Soto del Real sin fianza, mientras que de momento
no se sabe nada de lo que pasa con el quinto detenido, el de Almería.
Se sabe que todos han sido torturados, a golpes, con la bolsa y electrodos.
Que el compañero andaluz está en el hospital. Y que la operación
sigue abierta.
Este es el
resumen escueto de lo que ha ocurrido, quizá haya algún
fallo y quizá la información se desfase en menos de cuatro
días...para más información podéis consultar
www.alasbarricadas.org , lahaine.org y barcelona.indymedia.org |
Hoy es un día triste en nuestras vidas...Sabemos que compañeros,
amigos, cómplices... están en manos de nuestro enemigo,
en las mazmorras de los asesinos de nuestras vidas...
Ayer charlábamos con ellos en cualquier sitio, arreglábamos
el mundo, hoy son miles de ideas escalofriantes las que nos pasan por
la cabeza de lo que pueden estar pasando...sabemos como actúan
sus perros...
Las lágrimas de la rabia se confunden con las de la tristeza, pero
no podemos permitirnos ni un solo momento sentirnos impotentes..., por
ellos, por todos los presos que estaban, están y estarán
en sus mazmorras...
Ellos están dentro pero nosotros seguimos fuera..., mascamos el
sabor de la sangre que los dientes apretados dejaron en nuestra boca,
por la rabia sentida, por la rabia dolida, no solo de hoy, sino la rabia
por cientos, miles de compañeros que el capital arranco de nuestros
lados por la fuerza...
Hoy son Nando, Carlos, Fran, Emilo y Juanma, ayer fueron Isaac, Ivan,
Pasky, Sole, Baleno, Bolan, Juanra, Zigor, Diego y muchos otros compañeros...y
pobre del que se olvide de que Esto es una guerra, una guerra social...
No hay sitio para la tristeza...Que no se escape una lágrima que
no sea de rabia...
Nuestros compañeros no están solos....
Ellos buscan
culpables...Nosotros no somos inocentes...
Quemaremos la tierra bajo los pies del opresor
Que la protesta sea un grito clamoroso!!! |
LA INQUISICIÓN DEMOCRÁTICA
La histeria
antiterrorista desatada en el mundo tras el derribo de las dos torres
y la demolición de una parte del Pentágono, que ha servido
de excusa, entre otras cosas, para la conquista de Afganistán y
próximamente de Iraq, no podía de ningún modo cogernos
por sorpresa por estos lares. En el Estado español el perfeccionamiento
constante de la maquinaria represiva (ideológica, mediática,
jurídica, policial, carcelaria) viene teniendo lugar desde hace
largos años.
En la actualidad son ya demasiadas cosas las que pueden, desde el punto
de vista del Estado democrático, considerarse "terrorismo".
Con la excusa de la lucha del Estado español contra las expresiones
armadas del proyecto del Estado vasco, el abanico del "terrorismo"
se ha ido abriendo hasta límites -si es que en esta guerra terrorista
del Estado contra sus enemigos puede haber límites -insospechados.
Aprovecharon también algunos resquicios legales mediante los cuales
los proletarios podían ejercer la acción directa sin ser
posible encausarlos por terrorismo: el caso del anarquista catalán
que colocaba petardos en oficinas del INEM sin contar con nadie más,
imposibilitaba el implicarlo en ninguna "banda armada", pues
no había banda, aún habiendo armas. El Estado tomó
nota y legisló el concepto de "terrorismo individual".
La cosa va en la actualidad mucho más lejos, y ya no es necesario,
para ser encarcelado por "terrorismo", ni la existencia de armas.
La "banda armada" no necesita ya ni ser banda ni estar armada.
Desde la inclusión de la lucha callejera, los sabotajes, las pedradas,
los cocteles molotov, en la legislación de excepción, bajo
el término de "terrorismo callejero" o "terrorismo
de baja intensidad", hasta el momento actual en que desde el Estado
se propaga la idea, aplicada jurídica y policialmente, de que el
terrorismo "no es sólo poner bombas", sino todo tipo
de cosas como editar publicaciones, repartir panfletos, hacer manifestaciones,
pegar carteles, corear consignas, visitar a los presos, solidarizarse
con los golpeados por la represión y los caídos en la lucha,
etc., el arco del llamado "terrorismo" se ha ido abriendo hasta
ser capaz de incluir en él a todos aquellos que el Estado crea
conveniente en cada momento.
Se trata de una estrategia terrorista del Estado democrático para
intimidar a todos aquellos que pudieran tener la tentación de saltarse
sus límites y actuar autónomamente; puesto que ni siquiera
es necesario actuar de forma violenta, sino tan sólo que exista
la sospecha de simpatía con los fines, objetivos, medios de los
considerados "terroristas", el espectro de los amenazados por
el terrorismo de Estado se amplía enormemente.
Acompañando y formando parte de esta estrategia terrorista de la
democracia, reforzada por la histeria mundial más reciente, están
los métodos de persecución que no pueden sino ser definidos
como inquisitoriales: la denuncia anónima, las confesiones bajo
tortura, la anulación pura y simple de todas las supuestas "garantías"
que el Estado democrático teóricamente concede al reo.
Al margen
de la guerra que el Estado español sostiene contra el Estado vasco
en proyecto, y de los "integristas" encarcelados con o sin pruebas
(a parte de peligrosas sustancias de guerra química como detergente,
lejía o disolvente), los ataques terroristas del Estado se ceban,
y se cebarán cada vez más, con aquellos individuos y grupos
considerados, probablemente con razón, enemigos irreductibles de
la sociedad de clases y el Estado. El simple conocimiento de sus ideas
les hace sospechosos. Más aún cuando el objetivo de sus
críticas demoledoras no es sólo el enemigo más visible
y públicamente asumido por todos los enemigos del sistema, sino
buena parte de esos "enemigos" que con su ideología y
sus prácticas están llamados a desviar, controlar, apaciguar
la lucha y, en un momento dado, pasar a gestionar directamente no sólo
el conflicto de clases sino el mismo sistema en crisis.
Los más recientes montajes contra anarquistas y revolucionarios
muestran hasta que punto la inexistencia de pruebas es absolutamente irrelevante
en la puesta en marcha y desarrollo de la maquinaria represiva. Basta
con constatar las ideas y prácticas que los revolucionarios encausados
defienden para que les corresponda a ellos el demostrar su "inocencia"
desde el punto de vista legal, demostrando de nuevo la inutilidad de las
supuestas "garantías" democráticas que, al parecer,
el Estado tiene a bien conceder a su sumisa ciudadanía. Las pruebas
de hechos considerados delictivos según la legislación terrorista
pasan a un tercer o cuarto plano, muy por debajo de los papeles y otros
elementos que demuestren la enemistad declarada de los represaliados hacia
el Estado y el Capital.
Desde las filas magras y desunidas de los revolucionarios no se trata,
sin embargo, de clamar por la "presunción de inocencia"
de los arrestados, defender su "inocencia", pedir la derogación
de tal o cual ley o promover una solidaridad y una unión ficticia
contra la represión. Se trata, por el contrario, de promover y
ejercer una solidaridad revolucionaria activa con los golpeados que no
puede ser sino una solidaridad con la lucha que estos han llevado adelante:
solidaridad con "su" lucha en tanto que es la nuestra, en tanto
que es la lucha de los explotados contra sus explotadores, contra la economía
y el Estado.
Reconocer en cada golpe represivo un episodio más de la guerra
universal que enfrenta a proletarios y poderosos, para construir desde
la lucha de clases, que no es la lucha entre ideologías, una unidad
real de los explotados contra todo el entramado del sistema, del que también
forman parte, defendiéndolo, muchos de los que ante eventos represivos
que nunca van a salpicarles gritan, como invocando un exorcismo: ¡unidad!
Esa es la tarea inmensa que los proletarios revolucionarios tienen ante
sí; ser capaces de pasar de un enfrentamiento "guerrillero"
en soledad y aislamiento, un combate entre los revolucionarios y "la
sociedad", a una lucha que enfrente directamente a las clases, dividiendo
la sociedad, rompiendo la ciudadanía, construyendo una unidad real
de los explotados en lucha contra todos y cada uno de los pilares de la
sociedad burguesa.
Que el Estado
empiece a poner en su punto de mira, de nuevo, a los revolucionarios,
a sus auténticos enemigos, es un signo más de que los tiempos
no son lo que nos cuentan sino que por el contrario anuncian enfrentamientos
decisivos entre las clases. Desarticular, mediante el terror, aquellas
minorías proletarias que pudieran, por su experiencia de lucha
incluso en las etapas de más exasperante paz social, por su claridad
teórica, por haber recogido y hecho suya la experiencia revolucionaria
pasada, indicar con lucidez los caminos, obstáculos, enemigos,
dibujar con nitidez el campo de las batallas presentes y futuras, apuntar
métodos, proponer herramientas válidas para las luchas que
sin dudar han de enfrentar, y enfrentan ya, a los explotados con la sociedad
de clases, es el objetivo inmediato de las actuaciones terroristas del
Estado.
La tarea es
enorme y compleja: extender la lucha, la revuelta proletaria contra la
sociedad de clases, construyendo desde abajo las herramientas que la hagan
eficaz, edificando la unidad de clase -lo que sólo puede hacerse
sin y contra las organizaciones burguesas que dicen representarnos: partidos
y sindicatos -para afrontar una guerra total. La guerra que el Capital-Estado
desarrolla contra todo el proletariado debe volverse hacia ellos, transformarse
en guerra absoluta del proletariado contra el Capital-Estado. No es tiempo
entonces de lamentaciones, sino de hacer realidad el proyecto proletario
de una sociedad sin clases, el único modo real de acabar con la
represión.
Por más duros que puedan ser estos momentos, en que los revolucionarios
más conscientes y decididos son golpeados con dureza por la represión
estatal (y tengamos la seguridad de que esto no se ha acabado, de que
tiempos más duros han de venir), no podemos caer en la tentación
de postergar la crítica, el debate y la confrontación en
espera de que las aguas vuelvan a su cauce y recuperemos la tranquilidad
cotidiana: las aguas ya están en su cauce, moviendo las ruedas
de la maquinaria represiva, pues la represión contra nosotros,
enemigos de este mundo miserable, no es algo accidental sino una más
de las premisas que permiten que el viejo mundo se siga moviendo. No podemos
esperar mejor trato de aquellos a los que hemos declarado abiertamente
nuestra hostilidad. Por el contrario, la crítica revolucionaria
y la confrontación entre revolucionarios debe continuar, como único
camino posible para construir y afilar las armas de la lucha de clases.
Identifiquemos a aquellos que buscan una "unidad" basada en
naderías, el apaciguamiento de la crítica y el silenciamiento
de toda confrontación y contraste como enemigos del proyecto revolucionario
de la sociedad sin clases, pues construyendo una "unidad" de
siglas y de proyectos antagónicos no pueden sino entorpecer el
desarrollo de la unidad de los explotados sobre la base de su proyecto,
radicalmente enfrentado a todos los proyectos de conservación y
reforma de la sociedad capitalista.
Que se extienda la solidaridad con los golpeados por la represión;
que se extienda la solidaridad con, en, desde, por la lucha, su lucha,
la de todos.
Hacia
la guerra civil...
¡Por la abolición del trabajo y la mercancía! |
Casi 5 meses…Y AUN SIGUEN PRESOS 3 DE LOS 4 DETENIDOS EN VALENCIA
Desde el pasado
15 de Octubre 3 jóvenes anarquistas permanecen en prisión
(al principio eran cuatro, uno de los cuales salió un mes después
bajo fianza de 4000 Euros y sin quitarle ningún cargo) bajo la
acusación de asociación ilícita y agresión
terrorista. Las detenciones se produjeron tras unas acciones contra inmobiliarias
en respuesta al desalojo del centro social okupado "malas pulgas"
(que, según el juez y la policía, sería la asociación
ilícita de marras). Las pruebas que se han dado son como siempre
reveladoras: ¡unos papelajos! (que según el juez son violentos)
y ¡un pasamontañas! encontrado en casa de uno de ellos. Sobrao
esta el juez con estas pruebas con las que ya maneja de 10 a 15 años
de cárcel.
Venimos acostumbrándonos
ya a este tipo de montajes de un tiempo para acá. Montajes que
por supuesto no recaen en cualquiera, sino que recaen explícitamente
en los individuos que el Estado ve como enemigos, o mejor dicho, recae
contra los enemigos del Estado. El aumento de la represión es un
hecho evidente (veamos por ejemplo las últimas reformas del código
penal) y no es más que la preparación del terreno de lucha
que el capitalismo necesita para afrontar los duros tiempos que se le
avecinan. En momentos como los actuales, en los cuales la correlación
de fuerzas aun se halla fuertemente del lado de la burguesía, es
muy difícil para el proletariado realizar una contraofensiva a
las acciones del Estado, y por ello el apoyo revolucionario que los incontables
proletarios encarcelados debieran recibir se encuentra minimizado y entremezclado
entre toda clases de lamentos, lloros, ruegos y peticiones provenientes
de todos los círculos izquierdistas…
La pertenencia
de dos de estos jóvenes al sindicato CNT (que por supuesto como
fracción izquierdista se une a los lamentos y lloriqueos) no nos
impide mostrar nuestro apoyo a estos compañeros, puesto que si
están en la cárcel es precisamente por ser y hacer todo
lo contrario de lo que marca la reaccionaria CNT (independientemente y
por encima de la ideología -falsa conciencia -de cada cual, está
lo que se hace en la práctica). Y lo que han hecho, lo que les
aleja de toda pretendida inocencia en la lucha contra el sistema capitalista,
se resume en pocas palabras: atentar contra la propiedad privada, okupando;
defender lo okupado frente a la represión del Estado; responder
al desalojo atentando, de nuevo, contra la propiedad de los responsables
y contra la paz social. En ese sentido esta el posicionamiento que expresan
en su carta desde la cárcel y que nosotros también propugnamos.
"…Por lo tanto nuestra situación no merece de ninguna
campaña especial o específica hacia nosotros cuatro, solo
un proyecto en el que sean incluidos todos, todas y cada una de las presas
puede ser acogido por nuestra parte con gratitud". Ese proyecto para
nosotros no puede ser más que el proyecto revolucionario del proletariado,
el proyecto de destrucción de la sociedad de clases que es el único
que contiene como consecuencia la negación de las cárceles.
Así como el Estado afila sus armas en defensa de quienes de un
modo u otro atacan conscientemente los pilares y fundamentos de la sociedad
capitalista -entre otros: la propiedad privada y la paz social -nosotros,
proletarios, revolucionarios, internacionalistas, debemos afilar las nuestras,
preparándonos desde ahora para las batallas que nos veremos obligados
a librar. Entre esas armas está, y no puede ser de otro modo, la
solidaridad revolucionaria con los represaliados por luchar.
¡Contra
la dictadura del capital! ¡Contra el Estado!
¡Por la dictadura de nuestras necesidades. Por el comunismo. Por
la anarquía!
¡¡¡Fuego a las cárceles!!!
|