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arde@nodo50.org (nuestro email)

CONTRA EL URBANISMO SALVAJE
ACCIÓN Y CONCIENCIA DE CLASE

     Es una evidencia, cada vez mas extendida, que las necesidades humanas y las necesidades de la economía se encuentran en un total antagonismo. Echemos un vistazo a nuestra realidad.

     Para la buena marcha de la economía, se hace necesario que grandes masas de hombres y mujeres se alisten a las listas de paro, que las horas y la intensidad del curro se incrementen, que otras trabajen sin siquiera contrato, que otras mueran en el tajo, (siempre es más rentable un nuevo trabajador que costosos servicios de seguridad). Y todo esto sin hablar de otros lados donde la diosa economía requiere, grandes multitudes de personas reventando de hambre o en una guerra.

     Que los precios, incluso de lo más básico para echarse a la boca, estén por las nubes entra en la lógica del beneficio, también que entre todos esos precios sólo exista uno que siempre este en oferta, (la autentica ganga para los empresarios: la fuerza de trabajo) lo que hace que la espiral de trabajo-consumo se convierta en una sutil forma de servidumbre.

     En este contexto, en el que las necesidades humanas son pisoteadas por la economía, por las necesidades de valorización, entra en la rutina diaria arrasar grandes extensiones de bosques, paisajes naturales, praos y viviendas, junto con sus habitantes y “sus” medios de vida, al ritmo que marca la balanza económica. Si ayer en Asturias interesaban las minas, los barcos o el metal; hoy interesan autopistas, campos de golf, tracas de edificios colmena o cualquier atrocidad relacionada con un enfoqueturístico.

     No dudemos que si en nombre de la tan necesaria economía se construyó una presa que inundó una ciudad de cientos de miles de habitantes en China, aquí en Asturias no se tendrán escrúpulos por quitar de en medio a unas cuantas miles de personas, la mayoría ancianos.

     ¿Y qué podemos hacer?

     Lo que no podemos hacer es esperar algo de los políticos, empresarios, sindicalistas y demás estafadores. Por muy radical que sea el discurso que nos ofrezcan, su matrimonio con la economía es de por vida. Por lo tanto, se hace necesario, no sólo no contar con ellos sino pasar por encima de ellos.

     Nuestros aliados son los que sufren con nosotros la tiranía de la economía, los que junto con nosotros tratan de defender los intereses y necesidades humanas.

     Tenemos que unirnos, conspirar, saber que es necesario el uso de la violencia para enfrentarse a la violencia de la economía.

¡DESTROCEMOS SUS MAQUINAS!
¡ATERRORICEMOS A LOS RESPONSABLES!
¡CONTRA LA DICTADURA DELA ECONOMÍA
POR LA DICTADURA DE NUESTRAS NECESIDADES!

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