CIENCIA Y ARTE DEL ZOQUETE
La más importantísima organización interestelar del alucinógeno ‘medio político proletario’, la repugnante cci, suelta mierda por su boca contra uhp-¡arde! para reprimir las luchas proletarias en Irak.
Todas las fuerzas ideológicas de las que se dota la burguesía para combatir a su único enemigo común, el proletariado, comparten la virtud de ser capaces de mostrarnos, siempre y en cualquier situación, la obra de cualesquiera facciones burguesas para ocultarnos lo único que, desde un punto de vista de clase, importa. Y lo único que desde un punto de vista de clase importa es la acción del proletariado, lo que este hace, su reacción –por muy instintiva, insuficiente, débil o mistificada que esta pueda ser –ante los ataques del capital.
Las fuerzas ideológicas que, especialmente diseñadas para enredar y embaucar al proletariado presentándose como obreras y revolucionarias, conocemos como extrema izquierda realizan esta labor con particular eficacia. Son capaces de hablarnos de las ‘fuerzas populares’, de las ‘luchas de los campesinos’, para no hablar jamás de la lucha del proletariado; son capaces de los más ensortijados análisis acerca de la crisis del capital, de las rivalidades de las facciones burguesas más variadas, de sus más variopintos intereses, para no hablar nunca de lo fundamental: la guerra de clases.
La extrema izquierda capitalista, lo que otros llaman sencillamente ala radical de la socialdemocracia, es un entramado de grupúsculos e ideologías aparentemente diferentes e incluso contrapuestas, pero a las que las une lo fundamental: la profundización en la debilidad política, teórica y organizativa de la clase explotada.
Uno de los exponentes más chistosos de este entramado, que se presenta a sí misma como la “organización más importante del medio político proletario”, es la pretendidamente revolucionaria y marxista “corriente comunista internacional”, que une a un pacifismo de corte cristiano, un racismo eurocentrista de libro y una diarrea verbal digna de elogio. El tal “medio político proletario” consiste en el conjunto de organizaciones a los que la cci tiene a bien concederles, espléndidos que son, la etiqueta de “calidad” de revolucionarias y marxistas, y sirve, si no para otra cosa, para que los señores de la cci se imaginen tener audiencia, gente con la que debatir sus respectivas posiciones y contrastar sus demenciales razonamientos, salpicados aquí y allá de fantásticas deformaciones, tergiversaciones, manipulaciones y, en fin, simples mentiras.
Como los grupos pretendidamente revolucionarios que son incapaces de desarrollar una práctica, por mínima que esta sea, en la realidad cotidiana, y de llegar a través de esta práctica a conectar y tener una siquiera minúscula influencia en el proletariado, como estos grupos se aburren mucho, tienen como una de sus principales ocupaciones denostar todo aquello que se salga de su órbita (que se reduce exclusivamente a su ombliguito) a través del desarrollo de las más alucinantes deformaciones acerca de lo que el otro, el objeto de las iras justicieras de la megarrevolucionaria corriente, dice y quiere decir.
Hoy nos ha tocado a nosotros ser objeto de los ataques de la ‘organización más importante del medio político proletario’, a través de un artículo titulado “UHP. La criminal identificación del caos y las matanzas con la lucha de clases”, aparecido en su publicación “acción proletaria”, que tiene como tarea denigrar hasta la nausea toda acción proletaria real, lamentar lo mal que está el mundo y dar mágicas recetas para que el proletariado ‘tome conciencia’ y ‘recupere su identidad de clase’.
No nos cabe duda de que estos “buenos revolucionarios” han tenido como principal motivación para dedicarnos tan lindas palabras nuestro rechazo, frontal y rotundo, a mantener ningún tipo de relación con ellos. Horror, exclamará el lector bienintencionado, ante esta cerrazón que alguno incluso calificará de sectaria. Tenga paciencia y llegará a descubrir, en nuestra respuesta, que redactamos para defender la práctica del proletariado en Irak, a este ejercicio de pedantería con el que la cci nos regala, algunas buenas razones para rechazar, en cualquier circunstancia, el más mínimo contacto con esta pandilla.
1. De cómo a la cci le dicen chiíta, y la cci aplaude
(o de cómo en Iraq no existen las clases, según estos señores).
Según los buenos señores corrientistas, en Iraq se desarrolla la acción de “una Coalición internacional” sumada a la de “un sinfín de bandas y facciones que con motivaciones no menos reaccionarias (el fanatismo religioso, el panarabismo y la xenofobia) o puramente gangsteriles (extorsiones, control del mercado negro,...)”, y nada más. A la cci, y a todos, nos han contado que en Iraq se enfrentan las tropas de ocupación y los restos del partido de Sadam (el panarabismo), los fanáticos religiosos (la malvada Al Qaeda, que es como un enemigo invisible que resume todo el mal que ha en el mundo, y contra la cual todas las buenas personas deberían unirse, como hace la cci; el líder chiíta Al Sadr; y otros), las bandas de delincuentes, saqueadores, secuestradores, movidos por una avaricia sin freno.
Lo que se le puede perdonar a cualquier ‘ciudadano’ común, a cualquier proletario de a pie intoxicado hasta las cejas por la propaganda, es imperdonable para los “grandes revolucionarios” de la cci. Han olvidado, si alguna vez lo supieron, que los periódicos, la televisión, las grandes agencias de “información”, etc., son armas de la burguesía, son sus órganos masivos de propaganda. Y que por tanto toda “información” hay que cogerla con pinzas y tratar de leer entre líneas. Olvidan, por ejemplo, que la rebelión que siguió a la primera del golfo, de la cual surgieron las Shoras (consejos) de obreros y soldados, fue presentada a todo el mundo como una “revuelta chiíta”. Sin irnos tan lejos, pretenden olvidar que la manifestación contra la cual abrieron fuego los mercenarios españoles era, un día, “de parados” para convertirse, al día siguiente, “de chiítas”, y un día más tarde en obra de “fanáticos chiítas”. A nuestros corrientistas les da lo mismo, tienen una memoria selectiva envidiable y si les dicen “fanáticos chiítas”, “fanáticos chiítas” será.
Para ellos es normal no identificar ninguna lucha proletaria, ninguna acción proletaria real, puesto que de sus escritos no se desprende que en Iraq exista siquiera un proletario. Lo que hay, y es así porque lo dice la tele, son chiítas, suníes, kurdos, cristianos, turcomanos…pero ¿proletarios? ¿Dónde?
Y si no hay proletarios, no puede haber lucha proletaria. El “razonamiento” de la cci es exactamente el mismo que el de cualquier comentarista o tertuliano burgués. En Iraq existe un enfrentamiento interétnico e interreligioso. A lo sumo, pueden sostener, como lo haría cualquier grupete marxista-leninista de cualquier tendencia (estalinistas, troskos…), la existencia de una lucha de liberación nacional.
Nosotros, que rechazamos como reaccionarias las luchas raciales, religiosas, nacionalistas, hemos tratado de poner de relieve algunos elementos que indican que lo que hoy está teniendo lugar en Iraq no puede reducirse a lo que los mass media nos venden sino que, por el contrario, el proletariado está actuando como clase. Podemos no conocer exactamente el grado de autonomía desarrollado por el proletariado, podemos desconocer el potencial de encuadramiento real desarrollada en Iraq por el islamismo… pero lo que afirmamos sustancialmente, que en Iraq está en marcha una guerra de clases entre explotados y explotadores, lo dijimos, lo decimos, y lo seguiremos diciendo mientras consideremos que esto es así.
Huelgas y manifestaciones de parados lo prueban. Y nos ceñimos a estas expresiones del conflicto clasista porque estas son las únicas que los “verdaderos revolucionarios” de la cci consideran “lucha de clases”.
Lo demás, los sabotajes, los ataques armados contra personas y estructuras del poder capitalista, los saqueos1 , la destrucción de edificios estatales y símbolos del poder, para esta buena gente, no pueden ser sino obra del lúmpen o de “cualquier ridícula fracción burguesa que ni siquiera puede aspirar a formar su propio Estado2 ”; y esto, por supuesto, no podemos compartirlo. Podemos admitir que parte de las acciones llevadas a cabo sean obra de alguna de las facciones burguesas en conflicto, pero afirmar que la totalidad de ellas llevan el sello burgués es una estupidez que no se sostiene.
Pero ya hemos visto que ni huelgas ni movimiento de parados tiene, para la cci, ninguna importancia. Son, seguramente, obra de chiítas. Antes que la fidelidad al proletariado, está la fe en la televisión.
2. de cómo la cci quiere una revolución sin violencia
(o de cómo el proletariado deja de serlo si empuña las armas).
Nos dicen los corrientistas en su deleznable artículo: “: ¿dónde ven ellos esa “supuesta” lucha del proletariado?. Las pruebas tangibles, de lo que estos señores presentan como lucha de clases son, sencillamente, aterradoras”. Pudiera pensar el bienintencionado lector que las pruebas que presentamos son matanzas de niños, decapitación de proletarios, bombardeos contra barrios obreros, nada de eso. Era esto: Destrucción de símbolos, quema y saqueo de edificios públicos, de industrias, de bancos, asaltos a sedes del partido Baaz, linchamiento y ajusticiamiento de conocidos dirigentes del partido, asalto a mansiones burguesas,...la rabia del proletariado contenida a golpe de fusil bajo el régimen de Saddam salía a chorros por todo Irak... Luego llegaron los saqueos, desde las mercancías de primera necesidad a lujosas mercancías de los ministerios y patrimonios históricos. A pesar de los llamados de toda clase de dirigentes a la calma y a devolver las mercancías, la gran mayoría decidía continuar la fiesta. Tras una semana en las que la ruptura con las relaciones capitalistas por parte del proletariado era clara, la coalición decide que es momento de intervenir,... para reconstruir el Estado capitalista en Irak». Nos sorprende que esto sea tomado como “terrorífico” por quienes se llaman a sí mismos revolucionarios. ¿Dónde está el terror? Evidentemente, este no va dirigido contra el proletariado, sino contra la burguesía y su Estado, sus hombres sus estructuras.
Pero la cci, expresión de un revolucionarismo bienpensante propio de ciertos “estratos acomodados” de la clase explotada y de la socialdemocracia, no puede sino indignarse por el “pillaje” (tomar lo que es nuestro), la “venganza” (el linchamiento y ejecución de exponentes de la clase enemiga), la “destrucción de fuerzas productivas” (edificios estatales, por ejemplo, u oleoductos y refinerías, estropeando el negocio de los ocupantes). Y se indigna porque definamos la cólera desatada del proletariado, su obra de destrucción, como “fiesta”. ¡Qué macabro!, se horrorizan. Naturalmente la insatisfacción de las necesidades, tras años de guerras, embargo, represión, que lleva al saqueo, no les parece tan macabro. Tampoco son macabros los edificios ministeriales desde los que se administraba, y se administra, la explotación, la represión y la muerte…lo macabro es destruirlo; son cosas del cristianismo marxista.
Es llamativo que la cci llegue al colmo de la indignación cuando constata que se destruye el “resultado del trabajo de millones de trabajadores de generaciones pasadas y presentes”. Bien, señores de la cci: todo lo que hoy vemos bajo el sol es el resultado del trabajo de millones de trabajadores de generaciones pasadas y presentes, luego todo debe ser respetado, nada destruido. Respetémoslo todo, alabemos y ensalcemos el resultado de siglos de acumulación capitalista. Al fin y al cabo, la revolución será un simple cambio de manos; tomaremos las centrales nucleares, las fábricas de misiles y cazabombarderos, las minas de diamantes, y las gestionaremos en beneficio de todos. Ese debe ser, entonces, el “proyecto revolucionario” de la cci.
Tras unas cuantas cabriolas en las que la cci trata de convencer al lector de que el proletariado “tiene todo el interés en conservar precisamente los signos de esa evolución de la especie”, al fin la cci introduce el tema central de su discurso, el verdadero motivo, más allá de la tirria que nos tengan, para enzarzarse en tan peregrinos ‘argumentos’: la “descomposición”, auténtico leiv motiv de “la más importante organización del medio político proletario”. Así, nos dicen: “Lo que plantea en cambio el mencionado artículo de UHP como “expresiones de la lucha de clases”, es la propia lógica reaccionaria del terror estéril de la descomposición capitalista”.
La impresionante teoría de la ‘descomposición’ inventada por la cci se podría resumir de este modo: en una situación de “tablas” históricas, en la que ni el proletariado consigue imponer el comunismo ni el capitalismo dar lugar a una guerra imperialista a gran escala que permita al sistema reemprender un nuevo ciclo de acumulación, lo que se produce es la “descomposición”. En ella la sociedad capitalista vería reproducirse todos los males: las pequeñas guerras locales, las rivalidades entre gangs, el terrorismo, la desestructuración de la familia, y todos esos fenómenos que ocupan los magazines de la tele –la droga, la demencia, etc-. Y es en este contexto donde pretenden inscribir toda lucha proletaria que se salga de su lógica de luchas obreras “puras” –siempre llevadas adelante por obreros industriales “puros”- sin la perniciosa participación de “marginados”, “lúmpen” (expresión con la que estos imbéciles vienen a describir a la inmensa mayoría de la clase explotada) y “jóvenes parados”. Así, las luchas de Argentina, Bolivia, Haití, República Dominicana, Perú…son, antes que luchas proletarias, nefastas luchas “interclasistas”; y no, evidentemente, estas luchas no contribuyen en nada al proceso revolucionario sino que, por el contrario, ahondan en la “descomposición”.
¿Dónde ven estos señores, entonces, alguna lucha, algún combate proletario? Porque alguno habrá…En el mismo número de AP en el que estos necios tienen a bien “criticarnos”, reseñan un ejemplo, para ellos, de “reacción obrera” en Alemania. ¿En qué consiste esta “reacción”? En una huelga, convocada y controlada absolutamente por el sindicato-empresa IGMetall, contra algunos sacrificios que la empresa pretendía –y consiguió –imponer, con la conocida amenaza de la deslocalización. En las manifestaciones, nos dicen, se dejaron ver una enorme rabia en las filas obreras, así como auténticos sentimientos de solidaridad. Perfecto.
Pero resumamos: si los obreros alemanes se ponen en huelga, perfectamente legal, perfectamente controlada por los sindicatos, contra algunos ataques patronales, eso está bien. Si los obreros argentinos, en respuesta y provisional salida a los ataques patronales, saquean supermercados, ni siquiera son obreros, sino marginados, lúmpen, “jóvenes parados” (desconocemos si, para la cci, los parados jóvenes o viejos son proletarios o deben ser etiquetados, en su particular visión taxonómica, como “lúmpen” o “desclasados”). Si las luchas de los obreros alemanes están netamente controladas por el sindicato IGMetall, está bien, eso permite sentir la “rabia” y la “solidaridad” proletarias3. Si los proletarios argentinos están parcialmente controlados por organizaciones peronistas, trotskistas, etc., eso desacredita totalmente la lucha de clases en aquel país, y sencillamente no existe, transformándose en la mente de los corrientistas en “revuelta interclasista”; si la lucha de los proletarios iraquíes está parcialmente controlada por el islamismo, el panarabismo o la extrema izquierda, no hay siquiera “revuelta interclasista” sino descomposición capitalista. Ciertamente, un razonamiento exquistamente…racista.
La “teoría” de la descomposición permite a la cci hacer este tipo de “razonamientos” y dar un mínimo sostén ideológico a un racismo que vienen ostentando desde hace años. Así, su publicación en México escribía recientemente: “La descomposición capitalista ha avanzado terriblemente en Haití marcando esa región como posiblemente perdida para la causa revolucionaria.” Sencillamente, tan carcomida está la sociedad capitalista en Haití que este país está perdido para la revolución. Habrán de ser los proletarios de “las grandes concentraciones industriales” quienes hagan la revolución y rediman a los pobres proletarios negros haitianos, perdidos para la causa revolucionaria. Esto es lo que dice la cci, este es el internacionalismo del que hacen gala y sobre el cual se permiten dar lecciones.
La teoría de la descomposición, la novísima aportación de la revolucionaria corriente a la teoría revolucionaria, supone, además –y esto ya sería suficiente para mandarlos a tomar por culo –la negación de la alternativa histórica guerra imperialista o revolución proletaria, y la introducción de una tercera “posibilidad”.
En palabras de su más reciente escisión, hacia la que albergamos las mismas simpatías que hacia la cci “oficial”, dada su pretensión de ser la “auténtica” cci: “Curiosamente, esta tercera vía que se plantea no tiene nada que ver con las dos clases fundamentales de la historia. La CCI habla de descomposición. Es así como ha convertido al concepto de descomposición en algo con lo cual se explican todos los acontecimientos actuales, se ha vuelto el marco para definir todo hoy en día, el suceso que para la CCI recorre al sistema capitalista de lado a lado teniendo influencia directa y preponderante sobre toda la realidad del planeta”.
3. de cómo la cci quiere una revolución ordenada y sin romper nada
(y algunas amenas conclusiones)
“«Los sabotajes e incendios contra oleoductos y pozos petrolíferos que se producen de forma alarmante por todos lados,(...) están echando al traste el negocio más importante de la burguesía en suelo iraquí (...) La generalización masiva de los sabotajes a los medios de producción, tal y como pasa en Irak ponen en peligro el funcionamiento del entramado de este sistema de mierda» (“Arde” nº6, ídem). ¡Otra indignante estupidez! Si UHP considera la destrucción de fuerzas productivas, (que mientras perviva el capitalismo serán siempre fuente de negocios para tal o cual capital y “entramados de este sistema de mierda”) atentados al orden capitalista, ¿qué piensan entonces de las destrucciones masivas ocasionadas por ejemplo por las guerras imperialistas mundiales? ¿se sienten acaso fascinados por los “números 1” en arrasamientos de fábricas, ciudades, edificios como Stalin, Hitler, Churchill, Roosvelt? ¿O es que les indigna es que no sea el proletariado y sí la clase explotadora quién ejecute los más brutales atentados contra los recursos materiales, humanos o históricos de la humanidad?4” .
Hemos de reconocer que este razonamiento es fascinante. El capitalismo está interesado en la destrucción masiva, al contrario que el proletariado, el cual tiene todo el interés en conservar precisamente los signos de esa evolución de la especie. Siguiendo la metodología ccista, debemos concluír que: a) en la lucha revolucionaria el proletariado debe abstenerse a toda cosa de destruir cualquier cosa, dado su interés en conservar todo lo que existe para cuando le llegue la hora de echarle mano; y por tanto, b) para oponerse al interés capitalista de destruirlo todo, el proletariado debe crear. ¿Crear, tal vez, relaciones nuevas nacidas de la lucha contra el enemigo común de los explotados, lucha que, como hemos visto, consiste en ordenadas huelgas controladas por los bonzos sindicales? Nada de eso, el proletariado debe crear más y más medios productivos, más y más estructuras para cuando le llegue la hora, para compensar la destrucción capitalista. El proletariado debe crear, trabajando, para oponerse a la pulsión destructiva del capital. Proletarios, esto es lo que la cci, organización revolucionaria por excelencia de nuestro tiempo dice: la lucha revolucionaria consiste en trabajar mucho (de que nos suena).
Pero no sólo el proletariado debe abstenerse de cualquier ataque contra las estructuras del poder capitalista, contra las fábricas, edificios, oleoductos, la cosa no queda ahí.
La cci, enfrascada en su “crítica” contra nosotros, pseudorrevolucionarios “ciegos de fascinación por el caos, el horror y la barbarie”, nos dicen que caemos “en la misma lógica inhumana de las pugnas entre explotadores: tomar a la población como rehén de las peleas entre diferentes gánsteres. Así por ejemplo cuando “enriquecen” el cuadro de expresiones de “lucha de clases” mencionan:
«El 26 de Junio de 2003 en Al-Amarah (...) se ajusticiaron unos cuantos policías y los soldados ingleses que no lograron escapar» (Arde, idem) ¿Tiene esto algo que ver con la lucha de clases internacionalista en, por ejemplo, la 1ª Guerra Mundial, cuando los revolucionarios llamaban a la fraternización de los obreros vestidos en uniforme y a dirigir sus fusiles contra los oficiales de uno y otro bando?”
Tomad nota, proletarios: los policías no son mercenarios de la clase explotadora y no debe llevarse a cabo acción alguna contra ellos. Nada de eso. Los policías, los militares llevados a lejanas tierras a machacar a bombazos y destripar a los proletarios locales no son enemigos, ¡NOOOO! Son, la cci nos lo dice, ‘obreros vestidos de uniforme’. Respeto absoluto por tanto hacia ellos. Cuando sus porras, botes de humo, sus pelotas de goma, sus balas, sus bombas y demás armas caigan sobre vosotros, obedeciendo las órdenes de los amos para aplacar vuestra lucha, debéis, la cci lo dice, confraternizar con ellos.
La confraternización de la que la CCI habla es la que hubieran querido los Estados capitalista: las panderetas, las celebraciones, los besos… de los proletarios con sus “salvadores”. La confraternización revolucionaria, señores pacifistas de la cci, tiene que materializarse de otra forma. Cuando el proletariado se levanta en armas, ataca a “sus” burgueses, a “sus” símbolos, solo si los soldados de los ejércitos tiran sus uniformes y dan la vuelta a sus fusiles apuntando hacia donde apuntan los demás proletarios, solo entonces puede haber confraternización. Pero mientras esto no se desarrolle, mientras los soldaditos ejerzan como fuerzas de defensa de la burguesía, mientras ejerzan la represión y exterminen proletarios, los proletarios en lucha no verán en estos ejércitos más que lo que son, fuerzas burguesas enviadas por el enemigo para aplastar las luchas. Mientras los soldados de los ejércitos de la coalición sigan el dictado de sus oficiales serán nuestros enemigos.
Y no, señores racistas de la cci, no llamamos lucha de clases a las prácticas de secuestro y degüello de trabajadores, ni lo hemos hecho ni toda vuestra mala baba puede probar que lo demos a entender, porque no lo hacemos.
Como decíamos en el ¡Arde! que tan poco profusamente citan, seleccionando cuidadosamente aquello que les conviene para justificar su asquerosa actitud de telespectadores, : Hoy en Iraq se libra un complejo juego de alianzas entre múltiples facciones y bandas burguesas, tanto internacionales, como regionales y locales. Y, afirmando esto, que es cierto, afirmamos lo que muy pocos hoy tienen el coraje de hacer, sea por racismo (como la cci) sea por simple desconocimiento: la batalla principal que se desarrolla en Irak desde el principio de la guerra no es contra “la resistencia pro-Sadam”, ni la de los “chiítas”, ni la de los “sunitas”, la batalla principal es mayoritariamente enfrentamiento entre dos clases: el proletariado y la burguesía. A pesar de los múltiples intentos de encuadramiento y alineamiento de los proletarios iraquíes tras las banderas hediondas de sus (nuestros) enemigos de clase, a pesar de los intentos de arrastrar a los explotados en una alianza nacional contra el invasor en la que todo contraste de clase se diluye hasta desaparecer, la guerra de clases se desarrolla ante nuestros ojos pese a las mentiras de los medios de propaganda del capital. Manifestaciones de parados, huelgas, asambleas obreras…todo ello duramente reprimido tanto por el invasor como por las fuerzas burguesas locales.
Pero los señores corrientistas son tontos del culo, y son incapaces de comprender que, en una situación como la que hoy se vive en Iraq, las huelgas, manifestaciones, asambleas (es decir, las expresiones que ellos admiten como las únicas propias del proletariado en lucha) son imposibles sin armas. Y que, armas en mano, el proletariado –con todas las debilidades que se quiera, las que ellos perdonan a los obreros alemanes y que, curiosamente, convierten a los proletarios iraquíes en “islamistas” –puede y debe atacar a su enemigo, como está haciendo ante la pasividad vergonzante de los “revolucionarios” de occidente.
Y sobre esta pasividad se permite hablar igualmente la famosa corriente: Su defensa de la “lucha de clases en Irak” le lleva precisamente a “culpabilizar” a los trabajadores de las principales metrópolis que con “su pasividad” han permitido la guerra, la presencia de las tropas de la coalición y las atrocidades que sufre la población en Irak. En primer lugar, señores imbéciles, nosotros somos conscientes de la situación de debilidad generalizada en la que se encuentra el proletariado, lo que ha provocado que haya sido incapaz de impedir que la fuerza aplastante de la “coalición” se descargara contra nuestros hermanos de clase en Iraq. Y es aquí donde radica la responsabilidad de los proletarios, permitiendo el envío de tropas a machacar a sus hermanos en otros países. Y está situación nosotros la denunciamos y centramos nuestros esfuerzos precisamente para revertir dicha situación. Pero claro para la cci el proletariado de los países que envían tropas no tiene nada que hacer, solo tiene que mirar como “su” ejército participa en la destrucción de proletarios. A la cci le enorgullece ver la marea de “protestas”, esta sí, interclasista, que sólo ha sido capaz de oponer el burdo pacifismo burgués, sin llegar a actuar como clase, sin traer la guerra a casa, permitiendo a los Estados que se lanzaron a la guerra llevar a cabo sus propósitos. Bonita manera de concebir la unidad de nuestra clase y la solidaridad internacionalista.
Traer la guerra a casa. Efectivamente, pero nuestra guerra, la guerra de clases, no la guerra imperialista. Como la cci se compone, además de imbéciles, de manipuladores experimentados, la cci oculta, por ejemplo, nuestras posiciones sobre los atentados del 11M. Y, manipulando manipulando, afirman lo siguiente:” Por ello señala que la responsabilidad del proletariado de las principales concentraciones industriales es «luchar por la derrota de ‘nuestro’ campo imperialista, de ‘nuestro’ ejército, de ‘nuestro’ Estado, significa simple y llanamente traer la guerra a casa, la guerra de clases entre explotadores y explotados,...»
Otra vez aquí, con un envoltorio aparentemente muy radical e internacionalista, se nos cuela mercancía fraudulenta. Amén de fraseología rimbombante y confusa 5, y de auténticas perogrulladas (mientras el proletariado no lleve a cabo la destrucción del capitalismo se le podrá “culpabilizar” de todas las atrocidades causadas por este sistema), lo peligroso es precisamente el llamamiento a que el “proletariado de los países más importantes, traiga la guerra de clases a casa” Conociendo lo que entiende UHP por “guerra de clases”la clase obrera debe rechazar tajantemente ese llamamiento porque equivale precisamente a hacer suyos métodos de lucha y objetivos que le son radicalmente ajenos, que significan su disolución en una masa interclasista, que implica abandonar cualquier confianza en poder levantar una sociedad verdadera humana y dejarse arrastrar en cambio a la revuelta desesperada, la venganza contra otros sectores de trabajadores considerados los “chivos expiatorios” de todos los males que aquejan a la población”.
Conociendo como conocemos lo que entiende la cci por “lucha de clases” podemos afirmar con rotundidad que tal lucha nunca tendrá lugar. No tendrá lugar una lucha revolucionaria ordenada, llevada a cabo únicamente por lo que ellos entienden por “obreros” (definición que excluye a la inmensa mayoría del proletariado, que somos por el contrario englobados en el “lúmpen”), sin violencias, sin armas, cuyos únicos métodos serán la huelga y la manifestación. Eso no ocurrirá, por más que los cristianos de la cci recen.
Las luchas que vienen tendrán mil imperfecciones, debilidades, tropezarán con mil obstáculos. Por eso todas ellas tienen necesidad de la participación de los cuatro puñados de revolucionarios que hay repartidos por el mundo, no de que estos contribuyan, como todas las fuerzas burguesas, a ahondar su aislamiento, ni que descalifiquen pura y simplemente todo lo que se escapa a sus esquemas ideológicos, que es exactamente lo que la cci hace.
Y cuando decimos participar en todas decimos exactamente eso: todas. Las huelgas domesticadas controladas por los sindicatos y las huelgas salvajes, las manifestaciones pacíficas y las algaradas callejeras, los sabotajes y las asambleas, las prácticas de guerrilla y las ocupaciones de fábrica, los piquetes y las publicaciones… Pretender reducir la multiformidad de la lucha de clases a las expresiones que tal o cual grupo considere “verdaderamente obreras” es eso, reductivo, y por ello falso.
Si la consciencia no se abre paso con mayor facilidad, rechazando el encuadramiento de las ideologías y organizaciones burguesas y profundizando en el desarrollo de la autonomía de clase, se debe, entre otras muchas razones, a la pasividad, apatía, desidia y cerril dogmatismo de esos “revolucionarios” que “condenan” lo que no entienden. Los que condenan la lucha de nuestros hermanos proletarios en Iraq como “expresión de la descomposición”, haciendo la ola cada vez que ven el telediario al ver “confirmadas” sus tesis derrotistas –y racistas –no contribuyen a la revolución, ni a la lucha de clase, ni son factor en el desarrollo de ninguna acción proletaria. Son sencillamente gusanos bien alimentados por las manos de la burguesía.
CONTRA LAS CAMPAÑAS BURGUESAS DE FALSIFICACIÓN Y REPRESIÓN DE NUESTRAS LUCHAS!MUERTE A LOS IMBÉCILES
POR EL COMUNISMO. POR LA ANARQUÍA
VIVA LA LUCHA DEL PROLETARIADO EN IRAQ Y EN TODAS PARTES
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Notas:
1.Así, la CCI decía en su Revista Internacional, que en Argentina “ los asaltos a supermercados protagonizados esencialmente por marginados, gentes del lumpen y también por jóvenes parados”, y se lamentaban de los “trágicos enfrentamientos entre los propios trabajadores como lo ilustra el enfrentamiento sangriento entre piqueteros que querían llevarse alimentos y obreros almacenistas del Mercado central de Buenos Aires”. Revelando que para ellos la “clase obrera” es el obrero de mono azul de las “grandes concentraciones industriales” o, mejor aún, el funcionario de la educación, antes que el “joven parado” y que los proletarios expulsados del mercado de trabajo, los “marginados”. Y rebelando que, cuando hay que tomar partido por quienes, hambrientos, saquean, ellos sólo saben lamentarse.
2. “UHP. La criminal identificación del caos y las matanzas con la lucha de clases.”
3. Debemos destacar las luchas de Octubre en Alemania en la que los trabajadores de la planta de Bochum rompieron con el sindicato IG Metal y la diferencia entre este intento de afirmación proletaria enfrentándose al sindicalismo con las luchas del verano que reivindicó la CCI como respuestas.
4. Idem.